Mostrando entradas con la etiqueta 2008-09 LIGA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2008-09 LIGA. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de mayo de 2009

Fin de fiesta

La temporada 2008-09 tocó a su fin y por segundo año consecutivo en el Calderón tuvimos algo que celebrar. La fiesta fue completa: hubo Champions, golazo del Pichichi y Bota de Oro (Janko no marcó ni un tanto en la derrota de su equipo 1-4), golazo tempranero de nuestro otro crack, cánticos constantes, olas y amagos de ola, botes, pero sobre todo alegría y ganas de celebrar, después de un año que ha sido una auténtica montaña rusa, con partidos épicos y remontadas memorables mezcladas con importantes ridículos y eliminaciones lastimeras fuera de la Liga. Es bonito poder acabar así la temporada después de que en los últimos años nos hubiéramos acostumbrado a cerrar el curso o con derrotas esperpénticas (el 2-3 ante el Celta hace dos años que nos llevó a Intertoto) o con el campo casi vacío en partidos tristes sin nada en juego (1-1 con el Betis en 2006 ó 2-2 con el Getafe en 2005) que provocaron que alguno de nuestros emblemas se fueran entre el silencio (el ejemplo de Aguilera en 2005).

¿NOCHE DE DESPEDIDAS?
Supongo que ayer fue también una noche de despedidas. Probablemente la de Leo Franco, futbolista que portaba el brazalete cuando el encuentro acabó y para el que no escuché ningún reconocimiento a sus cinco años. En la zona mixta sentenció que no cree que vaya a cambiar ahora lo que no ha cambiado en los últimos seis meses. Ya he dicho anteriormente que creo que merece la renovación. Parece que no será así. Veremos si su sustituto no es algún desconocido con el que vuelvan a vendernos la moto.
Y pudo ser también la de Diego Forlán. Por ‘todos’ es sabido que ninguna gran estrella puede estar en el Atlético de Madrid y Diego Forlán lo es. Sus 32 goles le han convertido en reclamo para toda Europa y seguro que su nombre será nuestro quebradero de cabeza este verano, ensombreciendo el de nuestra otra figura, el Kun. No me gustan las declaraciones de Forlán cuando es preguntado al respecto: “Yo estoy encantado aquí. No tengo ninguna necesidad de salir. Pero si se concreta alguna oferta la estudiaremos y si satisface a ambas partes… pero yo estoy tranquilo”. Desde luego, me quedo con el discurso del Kun: “Quiero estar aquí la próxima temporada y que peleemos por títulos”.

¿QUÉ QUEREMOS SER?
De que ambos estén aquí para la eliminatoria de Champions del mes de agosto (ya hay fechas: 18/19 y 25/26) dependerá el futuro de este club. Y no lo circunscribo a esa eliminatoria en concreto, sino al futuro como equipo. Desde arriba se deberá decidir si se quieren seguir dando pasos para volver a ser lo que fuimos y nuevamente tocar metal o si nos conformaremos con ser el Sevilla (en cuanto a la venta de sus figuras, me refiero) y luchar como máximo por un cuarto puesto cada año.
Siguiendo con los de arriba, me sorprendió sobremanera ver cómo la pancarta que les muestro en la foto estuvo prácticamente toda la primera parte sobre las cabezas de nuestros dirigentes sentados en el palco. “Nuestra ruina” podía leerse claramente, aunque por desagracia justo en el momento de mi instantánea el viento moviera la “ruina”. El partido fue apacible, incluso impropio del Atlético de Madrid, con lo que todos pudieron dedicarse a la fiesta los 90 minutos. Si el Almería vino primado se ve que no debía llegarles ni para pipas, porque excepto por una absurda trapisonda en la recta final, los de Hugo Sánchez vinieron de paseo.

LOS GOLES
A los 19 minutos, Agüero rompió a Pellerano por tres veces y se sacó un zurdazo a la escuadra. En cierto modo, me alegro del temporadón de Forlán no sólo por lo obvio ¿a que ya no se habla de las múltiples novias del Kun? El argentino ha hecho una temporada notable y golazos como los de ayer son los que hacen que uno vaya con mayor ilusión al campo. Al poco, Raúl García de cabeza finiquitó un partido que no llegó a tener historia (salí convencido de que el gol lo metió Pablo) y acaba el año con tres goles. Debe aportar más.
En la segunda parte, un golazo de Forlán, nuevamente desde su casa, certifica que cada vez que el uruguayo toca el balón los porteros deben temblar. Aunque esté en medio campo…
La ovación que se llevó a su salida es como para que el uruguayo sólo piense en seguir batiendo registros de rojiblanco. Veremos.
Solamente eché en falta un golito de Miguel de las Cuevas, que a punto estuvo en una jugada que salvó Alves tras tirarle un bonito caño al defensa. Se especuló con la titularidad del alicantino, que al final tuvo que conformarse con los minutos finales. Tras tres años en el Atleti, las lesiones y la falta de oportunidades han evitado que explote un jugador con mucho potencial. Quizá lo haga lejos del Calderón…
El año que viene volveremos a escuchar la musiquita de la Champions en nuestro estadio, pero las exigencias deben ser mayores. Escuchen al Kun Agüero.

domingo, 24 de mayo de 2009

Aquellas tardes de radio y el circo televisivo de hoy

Todavía recuerdo con nitidez aquellas tardes de domingo escuchando el Carrusel junto a mi padre. Oyendo los goles del Atleti en El Molinón, en El Plantío o en Las Gaunas.
Entonces todas las tardes de domingo eran como la noche de ayer. Todos los partidos condensados a la misma hora, excepto el que se hubiera jugado el sábado. Luego vino el Plus, que por entonces se jugaba temprano, a las siete o siete y media de la tarde, y el PPV es un invento reciente. Hace diez años era normal seguir a tu equipo por el transistor. Hoy no.
Cuando ayer me levanté con la resaca preceptiva (que no, que yo de eso ya no tengo), me encaminé a la taquilla del PPV para ver si podría comprar al Atleti. La respuesta fue negativa. Ocho partidos en cartel. Sólo faltaba el Atleti y el Madrid, que era el domingo por el Plus. Ya era mala suerte. Sólo me quedaba encomendarme al pastel que me quisiera servir La Sexta.
Y la sorpresa fue desagradable. Demasiado. Llegué temprano a casa de mi novia para ver el partido y me encuentro con que no conectan con San Mamés hasta el minuto cuatro o cinco. Me trago los dos primeros minutos del Barça con sorpresa, después, conexiones con Sevilla y Villarreal, y luego el Atleti. Un minutillo, concretamente.
Con el paso del tiempo descubro que el partido de la jornada es el Barça-Osasuna, elegido con gran criterio atendiendo a que los hinchas del campeón estarían deseosos de ver la nueva camiseta de su equipo, por no hablar de los millones de aficionados pamplonicas que estarían pegados a la pantalla.
Getafe, Málaga, Huelva y el partidazo entre Almería y Espanyol pasan por los ojos de los asustados televidentes antes de que se vuelva a San Mamés. En el descanso, mi padre me cuenta por teléfono que apagó la tele después de 20 minutos sin ver al Atleti.
Las conté. Las conexiones de la primera parte con San Mamés fueron cuatro. Y dos de ellas no rebasaron los 30 segundos…

¿ACASO PAGARÁ LA SEXTA POR ESTE CIRCO?

En total, tres minutos escasos de Athletic-Atlético. Y en diferido. Con el Camp Nou hubo diez conexiones…
Yo también hubiera apagado la tele, como creo que habrían hecho, sino lo hicieron, la mayoría de aficionados al fútbol. El problema es que no hubiera valido de nada. Al día siguiente nadie habría hablado del bajón de audiencia de La Sexta en la segunda parte. ¿Saben por qué? Porque eso se mide con un aparatito que instalan en tu televisión llamado audímetro. ¿Alguno de ustedes lo tiene? ¿Conocen a alguien que lo tenga…?
Yo tampoco.
Desesperado lo intenté en Tarjeta Roja. Pero allí, donde anunciaban al Atleti me encontré el Barça-Osasuna y ¡Un Flamengo-Botafogo!
Resignado, me agarré fuerte a la radio y a ver las repeticiones de los goles.
Al cuarto de hora, Raúl García enganchó una bonita volea con la zurda con la que acariciar la Champions. El Villarreal ganaba al Valencia, con lo que un punto bastaba en la última jornada.

LA RADIO Y EL RUMOR DE LA AFICIÓN
Pero el Athletic, que había fallado mucho antes del gol de Raúl, no perdonó a la salida de un corner pocos minutos después. El gol lo metió un tal Etxeita por el segundo palo, donde no había nadie defendiéndolo. ¿Saben quién cubría a Etxeita? Pernía
La radio me jugó una mala pasada, ya que al anunciarse gol en Bilbao no escuché el rumor de la afición de fondo, con lo que deduje que el tanto era nuestro.
Cuatro minutos más tarde no me confundí. Al canto del tanto estrujé el transistor contra mi oreja y esta vez no había duda. ¡Goooooool del Atlético de Madrid! “¡De Forlán!”, adelanté. ¡De Forláaaaaan!
En “el partido de la jornada” acabábamos de ver como Etoo abandonaba el campo sin mojar. Forlán era Pichichi.
El uruguayo completó el recital con otro zurdazo imparable tras sacar cinco metros a Gurpegui en una carrera de cuatro… ¡Supersónico!
La suerte está sin duda del lado del
nuevo Bota de Oro. En el primer gol, un mal control suyo acaba en pies de Agüero, que se intenta colar entre dos produciendo un rechace que enchufa Forlán. Y al borde del final, el uruguayo resbala en el área en una jugada que el árbitro interpreta como penalti. Hat-trick. 31 goles. Pichichi. Bota de Oro. Champions.
El uruguayo palió con sus goles el cabreó de millones de atléticos con La Sexta, que deberá plantearse seriamente si su formato de corto y pego en diferido es más televisivo que un Carrusel puro y duro, en directo, donde cada conexión cuenta porque puede pasar cualquier cosa. No que mejor ver una ocasión de Agüero que todos sabemos que se irá lamiendo el larguero, porque para algo lo hemos escuchado hace dos minutos.

LA FIESTA DEBE CONTINUAR
La Champions ya está aquí y el domingo la temporada acabará en fiesta contra todo pronóstico. El mejor final de Liga desde el 92. El mejor Pichichi rojiblanco desde el 89 con Baltazar. El año más goleador desde los 50…
¿Le darán continuidad para que esto vaya a más?
¿Será posible que el Atleti paseé por la Champions la mejor delantera de Europa un año más? ¿Queremos ser grandes?

lunes, 18 de mayo de 2009

Qué grande es el fútbol

Noche del jueves 24 de abril de 2009. El Atlético de Madrid acaba de recibir una de las goleadas más humillantes de su historia, 5-1 en Santander, y se sitúa a cinco puntos de la Champions a falta de sólo seis partidos. El domingo, el equipo es recibido en el estadio como se merece en una de las broncas más sonadas en el Calderón contra directiva y jugadores. Se vence 3-1 al Sporting, pero poco importa el resultado. Noche del domingo 17 de mayo de 2009. El Atlético de Madrid derrota en un duelo directo por la Champions al Valencia 1-0 y se sitúa cuarto, en puesto de Liga de Campeones a falta de sólo dos jornadas y con dos puntos de ventaja.
La afición se marcha feliz y entre cánticos, el Atlético ha hecho un partido muy serio, que sumado a las victorias ante Sporting, Betis y Espanyol, esta última con una remontada épica, ponen a los rojiblancos a un paso de clasificarse para la Champions.

PREVIAS MUY DISTINTAS
El fútbol es fútbol y mueve las pasiones que mueve porque es imprevisible, y ahí reside su grandeza. El conjunto más pequeño puede ganar al más grande, y un mismo equipo, puede pasar de la absoluta desidia, la sinvergüenza y el defenestro, al compromiso más íntegro, el fútbol más incisivo y el éxito en apenas unos días.
Hace sólo tres semanas, acudí al Vicente Calderón a ver al Sporting sin ganas, sin ilusión, angustiado y vacío.
Anoche, dos horas antes partí de casa para ver al Valencia. La sensación era una mezcla de ilusión por poder volver a Champions y de miedo por ver nuestros sueños una vez más hechos pedazos.
La máxima incertidumbre me la generaba una defensa de circunstancias, con Pernía por la izquierda ante la prolongada convalecencia de Antonio López, con la vuelta de Pablo en el centro junto a Domínguez, que apenas había jugado cuatro partidos, y el desplazamiento de Ujfalusi a banda derecha. No entendía que hubiera que mover dos puestos para cubrir sólo uno, el de lateral. Entendía más lógico haber dado entrada al chaval, César Ortiz, y no tocar el centro de la defensa. Era jugar en función del rival, mover al defensa más seguro (o menos inseguro) de nuestra zaga para tapar a Mata.
Pero visto lo visto, uno no puede por menos que quitarse el sombrero ante Abel.

DEFENSA SOBRESALIENTE

Sin la defensa de garantías (o por mejor decir, la titular, porque en el Atleti ninguna defensa es de garantías) los cuatro de atrás estuvieron sobresalientes. Ujfalusi estuvo impecable en defensa y pudo dar rienda suelta a su habitual desparpajo para sumarse al ataque. Pablo estuvo inmenso por arriba, y Domínguez impecable al corte. Incluso Pernía rayó a un buen nivel, a la altura de la extraordinaria concentración que mostró la línea de atrás.
Pero es que los once jugaron con una concentración y una entrega propias de lo que era, una final.

CÉSAR, PROTAGONISTA
Tras unos primeros minutos de tanteo el Atleti demostró que era el que iba a por el partido. Me esperaba de César alguna cantada que ayudara a desnivelar la contienda, y la tuvo al no blocar un tiro lejano de Raúl García en los primeros minutos, pero Agüero marró el rechace. Fue su primera y última concesión. En toda la primera parte, sacó disparos peligrosos de Forlán, Maxi (ambos por partida doble) y Simao.
Sólo se le escapó una: el penalti que da a Forlán su 28º gol y le convierte en el máximo goleador del Atlético desde los 27 que hicieron Pichichi a Manolo en el 92.
Agüero dribló al meta ché y se dejó caer engañándonos a todos. En la segunda parte, en una que sí fue ante Maduro, el árbitro quizá compensó por lo que vio por la tele y le sacó tarjeta.
El Valencia, cojo sin Silva, sólo tuvo una, en un mano a mano al borde del descanso que Leo Franco le sacó a Mata.
En la segunda mitad, no hubo reacción valenciana y sí múltiples oportunidades para que el Atlético hubiera matado el partido y quizá la Champions, al vencer el goal average.
Simao se quedó solo nada más reanudarse el choque, pero César volvió a ganar. Instantes después, mi zona cantó gol en un cabezazo del Kun que lamió el poste.
Y mientras, la afición del Valencia, que había coreado con olés la única vez que su equipo hilvanó cuatro pases, asistía enmudecida a la superioridad atlética.

LA CONCENTRACIÓN LA ROMPÍA LA VERBENA

Los instantes de silenciosa tensión los rompía la música de la verbena de San Isidro, que eran acallados de inmediato por una entusiasta hinchada colchonera, a la que hace falta darle muy poco para que se desviva y que anoche volvió a llevar al equipo en volandas.
El partido murió como transcurrió, en campo valencianista. Y antes del final aún tuvo Forlán otras dos para haber matado el encuentro, pero César y un resbalón lo impidieron. ¡Qué gusto da ver jugar a este futbolista! La coja donde la coja da la sensación de que la jugada puede acabar en gol. Por no hablar del asombro que me sigue produciendo verle hacer una cobertura a Pernía, por ejemplo, después de perder un balón.

SEGUNDA CHAMPIONS EN DOS AÑOS
Pocos pensábamos que este Atleti estuviera para ganar seis partidos seguidos. Pero lo más difícil ya está hecho y con la lucha y concentración de anoche la Champions no se escapa. Como demandaba, el equipo está cerca de completar su mejor final de Liga desde el 92 y clasificarse por segundo año consecutivo para la Liga de Campeones, algo que sólo Depor y Valencia han conseguido antes, además de Madrid y Barça.

martes, 12 de mayo de 2009

Qué manera de subir y bajar de las nubes

Mientras continúo con la ardua tarea de recuperar los pedazos de ‘Un Grande sin Memoria’ que Google me permite, ya que mi blog no me será devuelto definitivamente, y hasta que decida si me quedo en Blogger, si me alojo en otra ‘casa’ o si me compro un dominio propio, he decidido volver a compartir con vosotros desde este domicilio tal vez temporal una nueva crónica, la de un partido inolvidable, la del Atlético de Madrid 3- Espanyol 2.

Un domingo más a las nueve de la noche, el del Valencia será el cuarto consecutivo, acudíamos a ver a nuestro Atleti.
Desde la prensa se habían hecho grandes titulares acerca de si la afición acompañaría o si el Atleti tendría que jugar contra más de once.
El ambiente era muy distinto al del día del Sporting, el precedente eran dos victorias y no un humillante 5-1 y esto se reflejaba en las gradas: 50.000 personas por las escasas 30.000 de la última cita.
Sin embargo, en el campo el panorama era similar al de los últimos choques: un Atleti plano, sedado, intentaba tener la pelota, pero sin profundidad alguna, mientras el rival firmaba este tipo de encuentro, con Tamudo revoloteando en la zona de riesgo y De la Peña buscando siempre el pase decisivo. Y Kameni, sumando minutos de imbatibilidad, después de haber superado ya a su compatriota N’Kono.

PEREA ROMPE EL PARTIDO Y ALGO MÁS
Pero el partido lo despertó Perea, con un codazo con el que casi duerme al espanyolista Chica. Desde la grada sólo pareció un choque más. El árbitro no pito ni falta. Pero ante los gestos ostensibles de Chica, para el juego, le observa y expulsa a Perea. Lo que el árbitro vio, y desde la grada no, fue la sangre en el rostro del lateral blanquiazul. Sin embargo, no señaló ni falta (claro, no había visto nada), así que se desataron las iras del Calderón.
A los pocos minutos, aparatosa entrada dentro del área de Pernía sobre Iván Alonso y penalti. Creo que tocó balón con la izquierda, pero le barre con la derecha. No se puede entrar así en el área. Con lo que Nené transforma el penalti y 0-1.
Por entonces, comienza a comentarse en la grada que el árbitro, Mateu Lahoz, es valenciano.
Nuevamente, no hay un respiro para que el Atleti acuse el golpe y llega otro mazazo, el 0-2. Una falta lateral de Nené sobrevuela el área. Todos miran y en el segundo palo Jarque corre a por la bola y con el muslo la mete en la red. 0-2. Otro gol a balón parado. Se acabó. Adiós Champions. Adiós a la final del día 17 frente al Valencia. Adiós quizá hasta a Europa.
El primer acto acaba con un posible penalti sobre el Kun, lo que confirma que definitivamente Lahoz es del colegio valenciano. Pero poco consuelo y excusa es ésa.

FORLÁN EL GALO
Estamos en la segunda parte de un Atlético de 2009. Todo el Calderón está ocupado por el desánimo, dos goles en contra y un hombre menos es una losa insalvable para cualquiera. ¿Para cualquiera? ¡No! Un uruguayo de rubia cabellera resiste todavía y siempre al invasor. Es el minuto 7 de la reanudación, avanza metros en línea de tres cuartos y le digo a mi padre: “Gol de Forlán. Y así es. El uruguayo saca un zurdazo desde 25 metros, de esos que hacen que todavía muchos duden de que es diestro, y pone el 1-2 para acabar con 550 minutos de imbatibilidad de Kameni.
Igual que hizo contra el Barça marcando el 1-2, igual que hizo con el Villarreal lanzando al poste para que Agüero pusiera el 1-2, resucita al Atleti de entre los muertos.
Y entonces el Calderón creyó, y esa pócima mágica que cada domingo convierte a Forlán en súper hombre contagió al estadio y a sus compañeros. Y un centro-chut de Pernía salió bien y Agüero puso el empate (2-2). Sólo iban 15 minutos.

¿DÓNDE ESTÁN LOS QUE DUDABAN DE LA AFICIÓN?
Y el estadio rugió, y esa afición que había sido vilipendiada y puesta ridículamente en duda por periodistas que, supuestamente, siguen la actualidad de este club desde hace años y conocen su idiosincrasia, llevó en volandas a su equipo a una remontada épica.
Y atronó el “porque luchan como hermanos” y el “Forza Atleti, alé”, y el “Te quiero Atleti”…
Y Heitinga remató al palo. Y Forlán se pidió para él una falta porque está de dulce al grito de “Ahora, Atleti, ahora”. Y el Espanyol despejaba al voleón con un jugador más.
Y cuando ya no había más. Cuando Forlán apenas podía caminar, extasiado después de bajar a defender en varias ocasiones balones en su propia área, el aliento del Calderón y su condición de súper hombre le dieron el último empujón para llegar a un pase entre líneas de Simao y poner un 3-2 que será inmortalizado mucho tiempo.
Entonces, recordé aquella remontada que hace un año rescató para los más jóvenes Hele, un 4-3 al Betis en 1983, levantando un 1-3 con goles de Arteche. Y pensé: este 3-2 no lo desmerece. Y Diego Forlán tampoco.
El domingo, al menos, tendremos nuestra final. Esta vez, nadie dudará de la afición. Jugando así, tampoco dudaremos del equipo.

lunes, 4 de mayo de 2009

Agarrados a Forlán

El Atlético de Madrid consiguió anoche una victoria sin brillo merced a su mejor jugador de la actual temporada, el uruguayo Diego Forlán.
Dos goles del delantero centro charrúa, uno al principio y otro al final, fueron suficientes para doblegar a un Betis que oposita a Segunda, lo que provocó las protestas de su afición, que fueron resumidas por el jovial “están como nosotros” del Kun Agüero mientras calentaba en la banda.
El Atlético se adelantó a los 13 minutos, después de que Forlán matara una bonita pared entre Raúl García y Maxi que terminó con asistencia del segundo. En toda la primera mitad, el Betis tenía más la pelota, pero su control era estéril, y sólo Capi, cerca del descanso, tuvo un mano a mano con Leo Franco que mandó arriba por buscar la vaselina.
La segunda mitad tenía trazas similares, pero el Betis ante la premura de la clasificación y contra el marcador, empezó a acercarse más al marco atlético. Una jugada polémica en el área, con una mano de Ujfalusi y un choque entre Perea y Mark González, desató las iras de la grada.
Después, un rebote entre Perea y Juanito terminó en el larguero de Leo Franco, para que más tarde fuera el portero argentino el que salvara la igualada al repeler un cabezazo a bocajarro de Oliveira.
Y cuando la tragedia se rumiaba en las castigadas cabezas de los aficionados colchoneros apareció, quién si no, Diego Forlán. Era el minuto 88 y en un rápido contragolpe bien llevado por Luis García, el catalán cedió de tacón para el uruguayo, que no perdona una. El tanto puso fin al sufrimiento y aumenta la cuenta de Forlán a 25, con lo que iguala la cifra que le permitió ser Pichichi y Bota de Oro con el Villarreal hace cuatro campañas.
Los tres puntos, unidos a la derrota del Valencia ante el Espanyol (3-0), ponen nuevamente la Champions a tiro. El Atlético vuelve a tenerlo en sus manos. Por desgracia, es especialista en resquebrajar aquello que debería sostener con mimo.

lunes, 27 de abril de 2009

Cumpleaños amargo

El domingo fue un cumpleaños triste, muy triste, para el Atlético de Madrid. Tras dormir una siesta con el Carrusel de fondo, me dispuse a encaminarme al Vicente Calderón con muy pocas ganas e ilusión por ello. El simple hecho de afrontar de esta forma uno de los eventos que mueven mi semana, ya genera una sensación de angustia y de vacío en el estómago incómoda.
No era para menos, el Atlético había vuelto a escribir una de las páginas más negras de su historia tres días antes de su 106 aniversario.
A la llegada al estadio, encuentro a uno de mis vecinos de butaca y me ofrece invitarme a tomar algo en ‘El Doblete’. Son menos diez y me lo pienso. “Qué más da perderse el inicio”, me comenta. También es verdad, tampoco se merecen ni que entráramos. Por la tele se ve un Calderón con mucho colorido… de los numerosos huecos que dejan ver el rojo y blanco de las gradas. Media entrada. No podía esperarse más.

Ya en el campo, el inicio vuelve a ser desolador. Diez minutos de partido y el Atlético no ha tirado ni a puerta. No se ve una actitud rabiosa por intentar revertir el ridículo de Santander. Sólo Raúl García presiona con intensidad los balones divididos. El resto, lo de siempre: abúlicos de rojiblanco.
Hay que esperar al cuarto de hora para ver el primer disparo en una arrancada de Agüero que termina con un latigazo lejano que Cuellar despeja a corner, en su vuelta al Calderón tras el ignominioso 0-6.

Y A CADA GOL…
Y la caja de los truenos, que hasta ese momento se había mantenido sólo entreabierta por una rendija de silbidos y cánticos iniciales, se destapa con una jugada ‘ensayada’ en una falta propicia para Simao que termina en los pies de la defensa asturiana con posibilidad para el contragolpe. Por primera vez, el “Cerezo cabrón, fuera del Calderón” resuena desde el fondo sur.
Al esperpento le sucede un despeje de Leo Franco contra el cuerpo de Lora que pasa cerca de la portería. Curiosamente, tras mi escrito en su defensa, el argentino realizó anoche un partido bastante malo con dos cantadas que pudieron acabar en disgusto.
Pero en esas, Forlán convierte un rechace en un golazo desde 25 metros, eso sí, con la colaboración de Neru, que envenena el disparo y lo transforma en vaselina letal.
No había ni ganas de celebrarlo y, ante mi sorpresa, el cántico desde el Frente vuelve a ser el mismo –“Cerezo cabrón, fuera del Calderón”- al que en esta ocasión se suma un sector bastante más que minoritario del resto del estadio.
Antes del descanso, Agüero vuelve a lanzar fuera por poco, y Simao rompe a la débil defensa sportinguista por el centro y pone el 2-0 tras una buena pared con Forlán.
En esta ocasión colaboró el denostado Pichu Cuellar, al que el balón se le cuela por debajo del cuerpo y, minutos después, a punto está de dejar franco para Agüero un cabezazo de Maxi. No debió ser un partido fácil para él el de ayer, pero estuvo en la línea de su defensa: muy frágil.
Tras el segundo, la tonadilla que corea el estadio es la misma que tras el primero, lo que confirma que la afición rojiblanca definitivamente está harta, y que el Frente Atlético, la voz del Calderón, se ha sumado a las protestas.
La segunda parte no tiene historia. En el minuto uno, Kun pone el 3-0 con frialdad tras nueva asistencia de Forlán, y en el dos, Bilic recorta distancias tras deshacerse Diego Castro con habilidad de Perea.

DEL CAMPEONES A LA INJUSTICIA CON PERNÍA
Fue el turno entonces para la afición, que ante la victoria quiso mostrar su hartazgo con ironía (no quiero imaginar hasta dónde se hubiera llegado con otra derrota). Primero la ola, de la que no fui partícipe porque todavía habría quien pensaría que era sentida, luego con el “Campeones, campeones”, que encontré especialmente mordaz y al que sí me sumé, y luego una desmedida e injusta retahíla de escarnios hacia Mariano Pernía, totalmente desproporcionada por centrar en él una humillación que debió ser compartida. “Mariano selección”, “Mariano bota de oro”… y una serie de vítores y ovaciones cada vez que tocaba la bola, ya fuera con acierto o con desatino.
El hispano-argentino ni siquiera jugó en Santander, la gota que colmó el vaso, es un profesional íntegro, entregado, con carácter y que jamás se esconde. Es malo, sí, pero todo lo anteriormente citado ya es más que lo que se puede decir de gran parte de la plantilla. Y no se ven señalados cuando al que se vapulea es sólo a Pernía.

SEGÚN SALGA EL RIVAL…
Volviendo a lo deportivo, el Sporting sólo le puso ganas en la segunda mitad y ya con todo perdido, ya que en la primera parte salió a contemporizar y a firmar el 0-0. Y así, con el Atleti, se pierde.
Así salió el Numancia y se fue de vacío. Y así salió el Depor y probó la misma medicina.
Para ganar a este gris Atleti de hoy hay que salir a comértelo. Así lo hicieron Osasuna y Racing, y ya conocen los resultados. Andando, la calidad de los tres de arriba sigue siendo suficiente para derrotar a los modestos.
Así pues, habrá que ver con qué actitud sale el Betis el próximo domingo en el Villamarín. De sus ganas de ganar, dependerán las opciones de este triste Atleti que, si pierde, verá como la ironía del Calderón se tornará crueldad extrema en los tres partidos que restan. Es una bomba de relojería. Y ya le han dado cuerda.

viernes, 24 de abril de 2009

Maneras de deshonrar una camiseta

El martes, Képler Laveran Lima Ferreira, más conocido como Pepe, hizo un penalti a Casquero y, no contento con ello, propinó dos patadas en el suelo al centrocampista azulón, soltó un puñetazo a Albín y se marchó diciéndoles de todo a los árbitros. Hay quién dice que Pepe deshonró con su actitud la camiseta del Real Madrid. Todos desde fuera del club blanco…

Pepe protagoniza esta acción en el minuto noventa. Tras darse cuenta de que un empujón suyo va a dar al traste una remontada de 16 partidos. Que por su acción, si el Getafe transformaba el penalti (Panencadas a un lado…) la Liga que con tanto esfuerzo y denuedo han perseguido, rayando casi lo imposible, se escapaba definitivamente.
Por ello, Pepe, fruto de la ira, suelta esas patadas y protagoniza el espectáculo posterior. Lamentable. ¿Pero cuántos aficionados del Real Madrid hubieran reaccionado de la misma manera al ver esfumarse esa Liga?
Pepe ha demostrado durante estos dos años que los 30 millones que el Real Madrid desembolsó por él no fueron demasiados. Impecable por alto, abusivo en la anticipación, imperial al corte, eficaz sacando la pelota…
Y el martes, dejando a un lado que su actitud es reprochable, sin duda, demostró un compromiso con la camiseta, una identificación con el proyecto y un amor por su trabajo y el de sus compañeros que yo ojalá viera en el Atlético de Madrid.
Minutos después, Higuaín marcaba el 3-2 tras el inefable ‘Casquerazo’ y el Madrid volvía a lograr lo imposible. Pepe, se abrazaba en la piña.

LA VERGÜENZA DE EL SARDINERO
El jueves, el Atlético de Madrid saltó al estadio de El Sardinero como el que va de pesca. Con los pantalones ya remangados, al cuarto de hora perdía 2-0, se le había anulado un gol al Racing y Tchité había fallado otra totalmente solo.
Cada falta lateral era perfectamente botada por Munitis (¿Cuándo va a dejar de ‘colgar’-es un decir- los balones parados Simao?) y patéticamente defendida por la zaga colchonera.
El equipo no pasaba de medio campo. A cada control de un futbolista rojiblanco, se encontraba rodeado por tres perros de presa vestidos de verdinegro.
Fruto de ese hambre santanderina llegó el tercero. Tchité se adelanta a Antonio López, está más rápido que Ujfalusi que se pelea con el balón, y mete la punterita para ridiculizar al checo y a Leo Franco.

MENUDA REACCIÓN
Llega el descanso y la solución de Abel es mantener el mismo esquema, con las variantes de la entrada del hombre que debió jugar desde el inicio, Ever Banega, y del “ésta no la vuelven a cantar”, también conocido como Maxi Rodríguez.
Y el equipo sigue igual. Sus escasas llegadas al área se cuentan por resbalones que acaban en el suelo (Sinama y Forlán) y fruto de la casualidad (gracias a un resbalón del contrario) Agüero se planta en el área y es objeto de penalti. Gol de Forlán, 3-1. Media hora por delante. ¿Creemos? No.
Sin ver qué ha pasado, a un saque de puerta a favor se sucede un gol de Munitis de vaselina. En la repetición, vemos cómo las prisas de Leo Franco comprometen a Banega en la frontal, y la jauría racinguista hace el resto. 4-1. Re-sentenciado.
En casa me entero de que han sido cinco. El quinto de Zigic y los minutos finales me van a permitir que me los perdiera.
Dicen que en el entrenamiento del día posterior hubo caras largas y gestos serios.
Yo no vi los ojos de ningún futbolista inyectados en sangre en el campo. Como los de Pepe. Yo no vi a nadie con las lágrimas a punto de brotar porque se escapaba la Champions. A nadie.
No vi un mal gesto, ni una fea patada (salvo la de Assunçao y no creo que la diera por orgullo), ni un ápice de dignidad. Por supuesto, nadie agarró la pelota y la puso en la escuadra cuando era más necesario.
El Madrid no va a ganar la Liga porque se ha topado con un Barça omnipotente. Pero allí se bebe algo que aquí hace tiempo que se secó. No hay orgullo. No hay dignidad. No hay vergüenza.

PD: Para los seguidores de mi blog, Google me lo ha eliminado por borrar una cuenta de Gmail y llevo tres días luchando por recuperarlo. Lo del Atleti, es una causa perdida.

domingo, 19 de abril de 2009

Un gol demasiado caro

Minuto 56 de partido, Ever Banega salta al césped del Calderón a intentar ponerle chispa al juego de un Atleti plano. “Muy bien lo va a tener que hacer”, le comento a mi padre. El 30 de abril es la fecha límite para que el club decida si se queda con el argentino en propiedad, aunque diez millones de euros se antojan demasiados.

El Atleti empata a cero con un serio candidato al descenso como es el Numancia y el juego del equipo es tedioso y horizontal. Pero apenas cumplidos cinco minutos de Banega sobre el campo, el argentino controla un balón en la esquina del área, recorta con la derecha rompiendo a Ortega y de fuerte zurdazo por la escuadra rompe la portería de Juan Pablo y encarrila el partido.

LA BALANZA DE BANEGA
Una vez más, Banega demuestra ser un futbolista diferente al resto de nuestros centrocampistas. Se ofrece constantemente, dinamiza el juego, toca rápido y es el único capaz de profundizar. De hecho, creo que debería ser titular en lo que queda de temporada para intentar el asalto a la cuarta plaza, que ayer se quedó a tiro de tres puntos y con el Atleti quinto, después de que el Villarreal no pasara del empate a cero en Valladolid.
Sus defectos comienzan con que a veces ralentiza demasiado el ritmo, es inconstante y en ocasiones esta temporada se ha pasado de revoluciones. Pero tiene 20 años y todos esos pecados son purgables. El Atlético debería aprovechar la premura económica del Valencia para intentar quedarse con el futbolista por cinco o seis millones de euros.

UNA MANITA DE UNDIANO
Volviendo al partido, hecho lo más difícil, el Atlético se metió en un lío del que le sacó Undiano Mallenco. Apenas cinco minutos del gol rojiblanco, un rechace en el área atlética acabó con un centro desde banda derecha rematado a gol de cabeza por Barkero. El linier levantó la bandera, pero la repetición mostró que Antonio López rompía la posición ilegal. Con el tanto, me sorprendí al verme rodeado por varios seguidores numantinos, que se quejaron amargamente de la anulación. “Habrá que verlo por la tele”, repetía uno de ellos.
El Atleti no mejoraba demasiado y prueba de ello fue el comentario de mi padre cuando nos disponíamos a sacar un corner. “Bueno, mientras estemos ahí…”. “La lástima es que quedan 20 minutos”, le respondí.
Por suerte, Forlán no faltó a su cita con el gol y marcó su vigésimo primer tanto con un buen zurdazo a pase de Simao para poner la tranquilidad en las gradas y la alegría entre las numerosas peñas que habían venido a la cita y que, por fin, pudieron hacer el viaje de vuelta entre cánticos.
El propio Simao cerró la victoria con un gol fuera del área favorecido por un rebote y se mejora el goal-average, que puede ser importante con el Valencia por lo apretado de la tabla.
El jueves se cierra la jornada en Santander y comienza el tramo de cuatro partidos que se contaron por victorias en la primera vuelta. Volver a lograr algo similar será vital si se quiere seguir soñando. Habrá que mejorar.

lunes, 2 de marzo de 2009

De la amargura al éxtasis en 45 minutos

El de anoche fue un partido muy especial para mí por doble motivo. Por ello, me van a permitir que hoy haga dos crónicas y no una: la de la amargura y la del éxtasis
CRÓNICA DE LA AMARGURA
No había buenos presagios anoche en el Vicente Calderón. A cualquiera que le preguntaras te decía que las sensaciones no eran positivas. Mejor así, pensaba yo, siempre agarrado a un halo de esperanza. De esta manera, las decepciones son menores y las alegrías enormes.
No empezó bien la noche. En menos de cinco minutos el Calderón cantó dos goles, pero ninguno subió al marcador. El primero porque no entró, Agüero la mandó al lateral de la red, y el segundo porque, aunque sí entró, el linier lo sacó, inventándose un fuera de juego de Heitinga, que remachó una nueva cantada de Valdés, que está como un flan, a un potente derechazo lejano de Maxi.
En esas, apareció junto a mi asiento una chica muy mona con su novio. Tras preguntar si la mochila que había en la butaca era mía, se despojó de su abrigo para lucir una camiseta del Barça con el nombre de Cris a la espalda.
No me hizo mucha gracia, pero hasta ahí todo normal. Los problemas vinieron después.
A cada falta del Barça, la simpática jovencita decía que los del Atleti se tiraban, después de llamar al Kun “enano” y “gitano”, calificó a Henry de Dios tras el golazo que éste puso en la escuadra en el minuto 18. El tanto vino precedido de un mal despeje de Pablo, que en los primeros compases había regalado un gol a Etoo que le quitó Leo. La recuperación del manchego ha durado cuatro partidos. Al quinto y el sexto ha demostrado nuevamente su verdadero nivel.

Cris me amargó la primera parte
Pero anoche no fue Pablo quién me amargó la noche, al fin y al cabo a eso estamos acostumbrados, sino Cris. Así que volvamos con ella.La chica se levantaba a cada jugada, gesticulaba, pero lo peor eran sus comentarios.
A los ya referidos, comenzó con un “pero animar al Barça, qué queréis, ¿ir a Cibeles con los vikingos?”. Yo me mordía la lengua.
Al poco le dijo a su novio que en vaya sitio le había colocado, “rodeada de indios”, a lo que, por primera vez, tuve que responderle, con una sonrisa forzada, que estábamos en el Calderón, por si no se había dado cuenta.
Celebró el gol de
Messi con grandilocuencia después de que éste rasgara la defensa del Atleti como si no existiera, pero por suerte Forlán marcó el golazo que estuvo buscando toda la noche ante el Oporto, con un zurdazo lejano que se coló por la escuadra. Pese a ir aún por debajo, la celebración, por supuesto, tuvo más rabia de la habitual.
Pero la chiquita no tenía pensado callarse. Después de levantarse un par de veces para reclamar que Guardiola saliera del banquillo al grito de “guapo”, volvió a repetir un comentario que ya había hecho antes “vamos Barça, cómo vais a perder contra un equipo de Segunda…”.
Mi padre
, una de las personas más respetuosas y más moderadas que conozco, y no lo digo porque sea mi padre, ya estaba saliéndose de sus casillas y también comenzó a hacer comentarios en alto. Con lo que, en el minuto 40, yo no pude aguantar más: “Porque eres una tía, si no, no te iba a aguantar más, eres insoportable”, la dije. A lo que me respondió que ella estaba animando a su equipo. Cuando la expliqué que si yo fuera así al Camp Nou salía con los pies por delante, me dijo que yo “no sabía lo que era el deporte”. Entonces la espeté que nos estaba faltando al respeto, llamando al Kun “gitano”, al Atleti “equipo de Segunda” y que no iba a venir a reírse de mí a “mi casa” donde llevo yendo diez años de abonado y 18 desde que fui por primera vez. La chica se rió de que hablara de mi casa y le dije que desde luego la suya no era, a lo que añadí que además ese no era su asiento (se sentaron donde vieron un hueco) y la invité a enseñarme la entrada. Después de responderme que eso a mí no me importaba la conversación se acabó y su novio (supuestamente del Atleti), mudo como una puta, la invitó a que se callara.
Tras cinco minutos de tensión, bajé a tomar aire en el descanso y la segunda mitad fue otra cosa. No se volvió a oír un comentario despectivo, se mantuvo sentadita en su asiento y, eso sí, celebró el gol del Barça, lo cual es perfectamente correcto, pero mi equipo me ayudó a cerrarle la boca.
A la conclusión no la vi, ni de lejos, tan afectada como estaba yo en la primera parte. Al fin y al cabo, Guardiola iba a seguir siendo igual de guapo…

CRÓNICA DEL ÉXTASIS  
A los diez de la reanudación, el Kun marcó ese gol que tanta falta le hacía. Por fe, se llevó un balón peinado por Raúl García, ganó la partida a Márquez y a Puyol y la cruzó a la perfección ante Valdés. 2-2.
Lo más difícil parecía estar hecho, igualar al todopoderoso Barça un 0-2. Ya no había cansancio, Forlán dio un auténtico recital de sacrificio y una demostración prepotente de su portentoso físico, bajando a la carrera a pelear con Messi o con quien hiciera falta para recuperar balones. Asunçao y Raúl García eran capaces de tapar la zona de creación del Barça y Ujfalusi se consagró como un mariscal en la zaga, haciendo un partido para enmarcar, anticipándose en cada jugada y multiplicándose ante los errores de Pablo.
Pero cada pérdida de balón entrañaba un peligro insondable y los riesgos de la defensa adelantada se pagaron a 17 minutos del final. Era injusto, pero un pase largo de Etoo (desaparecido y desafortunado a excepción de esa acción) dejó solo a Gudjohnsen, que a la legua se vio que regalaría el gol a su compañero de escapada, Henry.Con el 2-3 parecía que se acabaría el sueño y más cuando Etoo volvía a errar un minuto después. Pero un cabezazo de Agüero que salvó Valdés probó que el Atleti aún estaba vivo.

El penalti más largo del mundo...Entonces, el linier bueno advirtió a González Vázquez de un clamoroso penalti sobre Sinama (que, por cierto, entró por un Maxi que se marchó con un cabreó mayúsculo ¿qué tiene una bula papal firmada en su contrato el chico?). Fue el penalti más largo del mundo (que se quite la película de Tejero), por lo que tardó en pitarse y por lo que tardó en tirarse (González Vázquez lo retrasaba pidiendo a los jugadores que no entraran en el área. Creo que quería tirarlo él. Fuera, claro).
Pero Forlán, ese Titán de acero y hielo, lo mandó dentro.
Quedaban diez minutos y, sinceramente, le pedí a Dios (no a Henry, al mío) que el partido se acabara ya. Eran demasiadas emociones para mi pobre corazón. Pero gracias a que no me hizo caso.
En el último minuto, Agüero se internó en el área, dribló a Puyol con fortuna, y se la cruzó a Valdés con maestría. Era el 4-3. La remontada estaba completada, la épica se repetía como en aquel choque ante el Dream Team 15 años atrás.
Esa noche, Abel Resino no pudo jugar, ya que el titular fue Diego, pero a buen seguro que ayer inculcó a los suyos ese espíritu de Atlético guerrero e indomable para, como entonces, sellar una remontada imposible en una noche mágica.
El Calderón botó, y cantó el “quien no salte madridista”, para recordar que Atleti somos nosotros. Que existe algo más que el madridismo y el antimadridismo. Que noches como éstas son las que hacen grande a nuestro equipo. Que por esto somos del Atleti.
Hay que ver cómo nos las gastamos a veces los equipos de Segunda…
¿Jugarán así en el Bernabéu? Hoy, no me importa. ¡Yo te quiero Atleti, lorolololololololo!