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miércoles, 12 de febrero de 2014

Para esto, mejor no presentarse

Este derbi fue un partido especial para mí. Antes siquiera de haberse celebrado la ida (lógicamente, si no, no lo habría hecho) compré dos entradas para mi tío (madridista) y mi primo (atlético) para que nos acompañaran a mi padre y a mí en lo que se preveía una cita apasionante, víspera de una gran final de la Copa del Rey.
Entramos diez minutos tarde, ya que se nos fue la hora en el bar y la cola en la puerta 36 fue de 20 minutos (no sé con qué celeridad hacen los cacheos, pero es el segundo partido -también ocurrió con la Real- en el que el tiempo de espera en la cola se eterniza). Así que antes de sentarme comprobé con desolación como el resultado era ya de 0-1.
OTRO PENALTI TONTO DE MANQUILLO
Viendo las repeticiones posteriormente, Manquillo traba a Cristiano Ronaldo igual que lo hiciera dos semanas antes en Vallecas con Bueno. Lo hace sin querer, pero arrolla. El chico es un gran lateral, pero debe hacerse mirar esos errores si quiere ser un buen defensa.
A renglón seguido, Raúl García estrella un balón en el poste en la única ocasión clara del Atleti en todo el partido. Dos minutos después, penalti claro de Insúa a Bale, que entra a lo loco y se lleva al extremo galés. Con acciones así, normal que Simeone ponga a Juanfran de lateral izquierdo. Lo preocupante, la escalofriante lesión de Manquillo (en el campo lo vi con claridad y pensé que se partía el cuello) que le tendré un mes de baja. Cristiano, que provocó su lesión en un choque, no fue a preocuparse por el chaval hasta que ya se retiraba, después de tirarse dos minutos protestando y haciendo aspavientos por la amarilla que le mostró Undiano.
Pero nos habíamos quedado en el penalti. Cristiano bate a Aranzubía de forma similar al 0-1, con un tiro ajustado al palo derecho del meta. Sólo quince minutos y 0-2. Parecía haber vuelto el viejo y fantasmagórico guión de los derbis que hemos padecido durante trece años...

PARA JUGAR ASÍ, MEJOR HACER COMO EL RACING
La reacción del Atleti fue correr detrás del balón (pero poco), mirando cómo los de blanco movían la pelota y sin pasar de medio campo. En tu estadio, con un 0-2 en el marcador y un 0-5 en la eliminatoria, y el Atlético de Madrid se dedicaba a esperar al Real Madrid en su propio campo (37%-63% en posesión).
Así que visto el espectáculo, dije en voz alta y con un enfado mayúsculo que para eso mejor haber hecho con el Racing de Santander. Nos plantamos en medio campo, decimos que no jugamos, les damos la mano, y les felicitamos por haber llegado a la final. Sinceramente, me habría parecido una derrota más digna que el lamentable espectáculo perpetrado anoche por los de rojiblanco.

ME DECEPCIONÓ SIMEONE
Un espectáculo auspiciado por Simeone, al que no puedo poner más que un sobresaliente como nota a su labor como entrenador colchonero, pero ayer me decepcionó.
Cuando escuché la alineación rojiblanca en los diferentes medios, me resignaba a creerla. Mantuve la esperanza hasta el último momento de que no fuera cierta. Y es que, teniendo en cuenta que Diego Costa, Villa y Courtois estarán disponibles contra el Valladolid, dejar en el banquillo a cuatro titulares más como Juanfran, Godín, Gabi y Arda, me parece sencillamente un insulto cuando lo que había después de este partido era una Final. Con mayúsculas. Vale que las posibilidades de remontada eran ínfimas, pero si había un uno por ciento (convengamos que al menos un uno por ciento el Atleti tendría de remontar), había que apurar esa opción.
Y no entiendo como un hombre del carácter ganador, temperamento indomable y sangre caliente del Cholo, es capaz de presenciar a su equipo, contra el Real Madrid, en una primera parte como la que se hizo, y que no le devore la rabia.

E IGUAL NOS CIERRAN EL ESTADIO
En el descanso vi como un jugador madridista caía al suelo por el impacto de un objeto lanzado desde la grada. Es obvio que hay que censurar este tipo de actitudes (que por desgracia es habitual ver en los estadios de España). Pero como lo que se premia es la puntería, y el objetivo alcanzado fue el premio gordo, Cristiano Ronaldo, no me extrañaría nada, y hablo en serio, que nos cerrasen el estadio. Igual hasta nos toca la clausura en el partido de Liga ante el Real Madrid. Que se juegue en el Bernabéu. Al fin y al cabo, en el Calderón seguimos sin ganarles desde el 99...

MENOS RIDÍCULO EN LA SEGUNDA PARTE
En la segunda parte la vergüenza fue un poco menor, y al menos se vieron dos ocasiones claras, en un testarazo de Mario Suárez cerca del poste en un corner; y en una volea de Sosa que le salió centrada y se encontró la parada salvadora de Casillas (la única de mérito que ha tenido que hacer en 180 minutos... lamentable).
Por su parte, Cristiano Ronaldo pudo hacer su hat trick tras controlar con el pecho un centro al segundo palo de Carvajal que se comió... Juanfran (ojo con esto, que también es preocupante). Por fortuna, lo estrelló contra el pecho de Aranzubía,

REGRESO AL PASADO
Hemos dicho adiós a la Copa tras una semifinal en la que considero que hemos dado un enorme paso atrás respecto a nuestros enfrentamientos contra el Real Madrid. El 3-0 y el 0-2 me han recordado a tiempos cercanos, como si la insurreción mostrada en la Final de Copa de mayo y en la victoria liguera en el Bernabéu de septiembre no hubieran existido. Ojo, nadie nos las quitará ya, obviamente, pero valoro esta eliminatoria como un retroceso respecto a la moral que se había ganado en esos envites.
El próximo será el de Liga, el domingo 2 de marzo en este mismo escenario (si no nos cierra Cristiano el estadio). Y en esa ocasión no se podrá fallar. No valdrá escudarnos en la mala suerte, los penaltis, las provocaciones, las lesiones o la diferencia de Presupuesto. Ese día habrá una Liga en juego, y no se puede regalar. Ya les hemos invitado a una Copa.

jueves, 6 de febrero de 2014

Estoy hasta los huevos de perder con estos, de perder en este campo

La frase ya la conocerán la inmensa mayoría de ustedes. Es parte del discurso que Luis Aragonés utilizó para motivar a sus futbolistas antes de la final de Copa del Rey de 1992 que disputó ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu (0-2- Schuster y Futre).
Tras la charla táctica y explicar pormenorizadamente los movimientos propios y del rival, Luis dijo: "¿Lo han entendido? ¿Sí? ¡Pues esto no vale para nada! (dijo golpeando la pizarra). Lo que vale es que sois mejores y que estoy hasta los huevos de perder con estos, de perder en este campo. Lo que vale es que sois el Atlético de Madrid y hay 50.000 que van a morir por vosotros. Hay que morir por ellos, hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco".

EL HOMENAJE SE LO DIO EL MADRID
Anoche se había marcado este Real Madrid-Atlético de Madrid como un partido de homenaje a la figura de Luis, que nos dejó este fin de semana. Así lo expresó en la previa Florentino Pérez y los futbolistas de ambos equipos lucieron brazalete negro. Sin embargo, tras el preceptivo minuto de silencio, el homenaje se lo dio el Real Madrid.

Dominó el conjunto blanco durante todo el choque a un Atlético que sumó en los 90 minutos dos disparos a puerta, dos. El primero llegó en un cabezazo de Arda, a centro de Gabi, que rechazó Casillas. Sólo cinco minutos después, en el 17, Pepe puso el 1-0.
Es extraño que Pepe marque un gol y más aún con un disparo desde fuera del área. Pero para ello contó con la colaboración de Insúa, que desvió descolocando a Courtois un balón que posiblemente no iba ni a portería.

UNA SUCIA ESTRATEGIA
Durante toda la primera parte, lo más reseñable del encuentro fue la sucia estrategia del Real Madrid para buscar una amarilla a Diego Costa con la que no jugara el partido de vuelta.
Empujones constantes, un agarrón descarado de Arbeloa (en el minuto 21) que debió ser castigado como penalti, pisotones por detrás (elegante en su línea Arbeloa) e incluso una asquerosa acción de Pepe,
echándole mocos a Costa en una acción a balón parado. Pepe sólo vio la amarilla en el minuto 24 por trabar a Diego Costa en una banda. Arbeloa se fue de rositas.
El hispano-brasileño no supo huir de estas constantes refriegas y se le vio más en el suelo (dejándose caer en varias ocasiones) que con el balón en los pies. 
En el 15 de la segunda, los madridistas vieron cumplido su objetivo, tras una falta de Di María a Diego Costa en la que respondió con un respingo y encarándose como en él es habitual. Pepe celebró la amarilla más que su propio gol, riéndose en la cara del delantero colchonero.
Este tipo de acciones demuestran que en la casa blanca ha cundido el miedo por las dos recientes victorias atléticas en su estadio, y recuerdan a tiempos pretéritos donde los piques entre Buyo y Futre, Pizo y Míchel, o Hierro y Manolo eran el pan de cada día cuando la rivalidad era máxima. También hay que saber jugar este otro fútbol. Y el Atleti no supo. Ni de lejos.

DIEGO, ARDA... DESAPARECIDOS; JESÉ, PROMETE
En lo deportivo también perdió el Atlético. De Costa ya hemos hablado, y jugadores creativos como Diego o Arda no llegaron ni a la hora de partido, sin apenas entrar en contacto con el cuero (algo más el turco). Los dos fueron sustituidos por el Cebolla y Adrián, en sendos cambios que, pese a todo, no comprendo.
El mejor del choque fue un Jesé que, lejos de los cien millones de euros que ha costado Bale, ha hecho bueno el dicho de: “A los canteranos no se les da oportunidades. Ellos derriban la puerta”.
El canario suma ya varios partidos consecutivos de titular, algo que Morata nunca ha conseguido, y ayer fue una pesadilla para la defensa atlética con su velocidad y sus quiebros.

FALLO DE COURTOIS Y OTRO REBOTE
En el segundo acto, Jesé coronó su gran partido cruzando una extraordinaria asistencia al hueco de Di María (2-0). Rematar con la derecha un pase que te viene por detrás desde el lado izquierdo tiene una enorme complejidad. Hacerlo fuerte, aún más. Y ahí entró en escena Courtois, ya que el disparo, como era lógico, no llevaba una gran potencia, y se le coló por debajo del brazo izquierdo. Una vez más, el belga suma fallos a los que no acostumbra ante los blancos. Aunque ya sumó todos los aciertos posibles el día de la gran final del año pasado.
Al borde de la media hora, tuvo el Atlético su segundo disparo a puerta, en un gran cabezazo de Godín en un saque de esquina, que salvó Modric en la línea.
Al minuto de esa jugada, Di María recogió un rechace, la pegó desde lejos, y, otra vez, Miranda desvió la bola para cambiar la trayectoria de la bola y hacer inútil la estirada de Courtois (3-0).

SIN REACCIÓN, NI ORGULLO, NI CORAJE...
No hubo arranque de orgullo alguno. No hubo impulso de rabia, gesto de coraje, o amago de lucha. El Atlético se rindió sin remisión, entregó la cuchara, sacó bandera blanca (nunca mejor dicho). Jamás pensó en que un gol, al menos un gol, daba esperanzas para un partido de vuelta al que su afición ahora acudirá sin fe alguna.
El de anoche no fue el Atleti triunfante y orgulloso que lleva dándonos alegrías toda la temporada. Fue una caricatura más parecida al equipo acomplejado que se ha enfrentado a los blancos en el siglo XXI.

EL PEOR RESULTADO EN EL BERNABÉU EN 31 AÑOS
Para colmo, eligieron un mal día para cosechar el peor resultado en el Bernabéu en los últimos 31 años (en 1983 cayó por 5-0). En todo ese tiempo, los peores marcadores habían sido un 4-1, en 1987 y hace dos temporadas. El resto de derrotas, siempre más ajustadas (2-0, 3-2, 2-1, 3-1...).
Hablar de remontadas es ridículo. Más sin Diego Costa. Más viendo la actitud de anoche. Sin embargo, he escuchado a mucho madridista decir que “por fin las aguas vuelven a su cauce”. Cuando miro el inicio del caudal del agua, sigo viendo en lo más alto de la Liga al Atleti. Por favor, que este borrón no empañe una enorme temporada. Sigan luchando. Que aún quedan muchos frentes abiertos.

jueves, 30 de enero de 2014

San Mamés: de la angustia, a la euforia

Minuto uno de partido. Primera jugada del encuentro, Koke mete un balón largo al flanco izquierdo y Diego Costa coge a toda la defensa del Athletic descolocada, se planta solo ante Iago Herrerín, con tiempo para pensar, y, como en tantos y tantos goles (me vienen de primeras a la cabeza ante Diego López en el Bernabéu, o frente al Austria en Viena) decide cruzar el balón raso y con el interior. Sin embargo, el meta bilbaíno repele su remate. “No mete una. Está claro que el fútbol es cuestión de rachas. Cuatro meses metiéndolo todo, y ahora lleva un mes que no entra una”, le espeto a mi padre enfadado.
Minuto 86 de partido. El Athletic lo intenta, pero ya sólo por inercia. Koke mete un balón largo al hueco, San José tira mal el fuera de juego y Diego Costa se planta solo ante Iago Herrerín con tiempo para pensar. El hipano-brasileño decide recortar hacia dentro al meta bilbaíno, le supera, y marca a puerta vacía (1-2). “Lo mismito podía haber hecho en la primera jugada. Pero está claro que el tío sigue con confianza. No le ha afectado llevar casi ocho partidos sin marcar. Otro en su situación habría tirado, pero éste ha tenido sangre fría y le ha regateado”, le comento a mi padre satisfecho.
SUFRIMIENTO, MIEDO... ORGULLO
Entre una jugada y otra pasaron 85 minutos de juego en los que pasé del enfado y la incertidumbre del comienzo, a la satisfacción y el orgullo del final. Pero entre medias, pasé por muchas sensaciones como el sufrimiento, la angustia, el miedo o la impotencia, hasta llegar a la felicidad del minuto 90, sentimiento con el que el Atlético de Madrid termina el 90 por ciento de sus partidos esta temporada.

RECITAL BILBAÍNO EN EL PRIMER TIEMPO
No fue fácil, ni mucho menos. Nadie había ganado en San Mamés, donde el Atleti se plantó con la sensible baja de Arda Turán y a los 12 minutos se quedó sin Filipe Luis, probablemente el jugador con menos recambio de la plantilla.
Los madrileños lo fiaron todo a su potencial defensivo. Sólo dos equipos este año le han hecho dos goles (Levante 3-2 y Rayo 2-4) y llevaba casi un año sin perder por más de un gol, desde el 0-2 del Rubin Kazan en el San Valentín sangriento del año pasado.
Así que el Athletic comenzó a acumular ocasiones: primero un cabezazo de Ander Herrera que despejó Courtois; después un testarazo de Aduriz fuera; más tarde un disparo centrado de Muniaín tras una serie de rebotes en el área; luego un tiro de Mikel Rico, mal marcado por Koke, que se marchó lamiendo el palo... así, hasta que en el minuto 41 Aduriz se comió por arriba, literalmente, a Godín y cabecea a la red (1-0). “Han marcado igual que en la ida el Atleti. Al final de la primera parte y de cabeza”, me dice mi padre.
Antes del descanso, el Athletic aún suma hasta tres oportunidades para ponerse por delante en la eliminatoria: una doble ocasión de Iraola, con el pie, y de Aduriz, con la cabeza, en las que se luce Courtois, y un disparo colocado de Mikel Rico que bloca en dos tiempos el meta belga.
El árbitro señala el paso al intermedio, pero me temía lo peor.

AL DESCANSO, FUNERAL Y SUPERSTICIÓN...
En pocos descansos en mi vida habré tenido una cara de funeral como la de anoche. Por mi cabeza, además del baño bilbaíno, sólo pasaba una cosa: sólo había visto un partido en toda la temporada en el bar en el que nos encontrábamos, de un amigo de mi padre: el 1-0 de Cornellá...
Así que mientras mi padre me preguntaba qué ración prefería para cenar, a mí lo único que se me ocurría decirle era que por qué no nos íbamos a otro bar, al que fuera, a ver la segunda parte...
Por entonces, mi cabeza bullía pensamientos negativos: claro, es imposible luchar por las tres competiciones; ahora los del Madrid se reirán de que nos quedamos sin derbi en semifinales; como nos descolguemos en la Liga ya sólo nos queda hacer una machada en la Liga...

EL ATLETI (ME) CAMBIA LA CARA
Sin embargo, dos minutos de la segunda parte bastaron para que comenzara a cambiarme la cara. Corner botado al segundo palo, cabezazo picado de Diego Costa y Iago Herrerín responde con un paradón dificilísimo, al sacar un remate que buscaba la cepa de su poste derecho.
El Atleti había salido con otro aire, había olvidado la idea de esperar al rival, y buscaba la puerta de Iago Herrerín para buscar el tanto que le diera el pase.
Así, en el minuto diez de la reanudación, en una falta ensayada Raúl García conecta una volea con la zurda que repele el meta vasco, el rechace de la zaga lo recoge el Cebolla, que de primeras vuelve a ponerla al área, y Raúl García, a la segunda y de nuevo con la zurda, pone la pelota fuera del alcance de Herrerín (1-1). Cuarto gol del navarro en Copa (Pichichi junto a Messi). Decimotercero de la temporada (uno más que Villa, que sigue sin jugar en Copa salvo la ida con el Sant Andreu).

MI PADRE ES DEL ATHLETIC
El gol nos concedía una tranquilidad tremenda, ya que el Athletic debía hacernos dos goles en media hora.
Una tranquilidad que me llevó hasta a hacerle un chiste a mi padre. “Bueno, ahora el Athletic si quiere meter un delantero, el mejor que tiene en el banquillo es Valderde ¿no?”.
“Todavía no ha acabado ¿eh?”, me contestó enfadado.
Y es que ya he contado en alguna ocasión, que pese a que mi padre lleva conmigo 15 años de socio del Atleti, su primer equipo es el bilbaíno. Aunque en ocasiones, como esta eliminatoria, me haya confesado previamente que prefería que pase el Atleti “porque tiene más posibilidades de eliminar al Madrid”.
El partido no había acabado, pero prácticamente. Un disparo escorado de Susaeta, perfectamente tapado por la enorme figura de Courtois, fue la mejor ocasión que acumularon los vascos de ahí en adelante.

ORGULLO DE ATLETI
El desenlace, ya está contado al inicio. El Atlético de Madrid se convierte en el primer equipo en ganar en el nuevo San Mamés (llevaba once victorias y dos empates); se mete en las semifinales de Copa del Rey por tercera vez en los últimos cinco años; y lo hace habiendo derrotado a dos de los cinco primeros en la clasificación histórica de la Liga. Para llegar hasta aquí, otros sólo han tenido que ganar a Osasuna, Getafe, Espanyol o Levante. Dejen paso al campeón.

viernes, 24 de enero de 2014

Con lo justo

No quiero ser alarmista, ni aguafiestas, ni agorero. No busco con mis reflexiones ir más allá de la ¿Hay que preocuparse, visto que se va a luchar por todo, por la diferencia de plantilla que tenemos respecto a Madrid y Barcelona?
pregunta que lanzaba ayer
Nada más lejos de mi intención restar ni un ápice de mérito al temporadón que está haciendo esta plantilla dirigida por el Cholo Simeone, pero creo que el encuentro de ayer fue un buen ejemplo de que a este Atleti, si le sacas del once tipo (doce, con Raúl García), va con lo justo.

EL PARTIDO MÁS FLOJO
Anoche salí del Vicente Calderón comentando con mi padre que había sido el partido más flojo de toda la temporada en el Manzanares. Se han visto exhibiciones (5-0 al Rayo y al Betis; 7-0 al Getafe; ó 3-0 al Valencia), buenos partidos (3-1 al Zenit; 4-0 al Austria de Viena; ó 2-0 al propio Athletic); o encuentros que se han ganado de forma menos brillante (2-0 al Valencia en Copa; 3-2 al Levante; ó 2-1 a Celta y Osasuna). Pero el de ayer fue un partido muy flojo de los nuestros, en el que el resultado fue encontrar petróleo para los méritos realizados.
Menos aún hizo el Athletic, cierto, pero ya demostró en Liga que fuera de casa baja muchos enteros (sólo ha sumado diez puntos lejos de San Mamés) y allí el partido ya llegó resuelto al descanso.

LOS SUPLENTES NAUFRAGARON
Simeone puso en liza a cuatro no habituales. Alderweireld se quejó esta semana de falta de minutos. Ha jugado esta campaña once partidos. Tuvo en líneas generales un partido correcto, pero su compañero en el centro de la zaga fue el mejor... Además, en la recta final dio una patada al aire ante Aduriz que, de no ser por el cruce providencial de Juanfran, podría haberle condenado. Siempre que juega tiene algún fallo de esta índole. Y esos fallos cuestan goles.
Guilavogui. No sé qué le vieron a este mediocentro galo aparte de que mide 2,20... le faltará confianza, pero sólo le vi hacer una apertura a Juanfran de mérito en todo el choque. Y en los balones divididos, que es donde debería imponer su poderoso físico, le vi perder varias disputas.
Cebolla Rodríguez. Mi decepción este año con el urguayo va en aumento. Es cierto que el año pasado tuvo una aportación importante como revulsivo en varios encuentros, pero este año su presencia es nula. No suma al juego, no se va de nadie, no crea peligro. Con la voluntad no vale.
Adrián. Ay Adrián. Qué lástima me da ver la evolución de este chaval. De una clase y un potencial físico enormes, fui férreo defensor suyo durante todo el año pasado. Pero este año... se me han acabado los argumentos. Le falta un centímetro en cada balón aéreo; un recorte en cada jugada indidual; y sigue fallando estrepitosamente de cara a puerta. Koke le dejó solo ante Iago Herrerín al borde del descanso, y si bien es verdad que el meta vasco sacó un buen pie, tuvo tiempo hasta para haberle regateado. Calidad le sobra. Confianza le falta. A espuertas.

LOS TITULARES, CUMPLIERON
Así que, a falta de la aportación de los suplentes, tuvieron que sacar la cara los titulares.
Entre ellos, Godín fue el mejor. Imperial en cada cruce, rápido por alto, vivaz y contundente en ataque. Si fuese mejor a la hora de sacar la pelota jugada, ya sería Beckenbauer.
A cuatro minutos del descanso, remató un centro medido de Koke con un violento cabezazo (1-0). Imparable para Iago Herrerín. El uruguayo suma cuatro goles esta temporada, todos de cabeza, y tres de ellos en el último mes (Oporto; Levante; Valencia y Athletic -Copa-).
Cerca estuvo de hacer un doblete en una de sus clásicas subidas al ataque, pero esta vez su cabeza, a centro de Raúl García, no encontró portería.
En la zaga le acompañaron a gran nivel Juanfran y Filipe. El alicantino estuvo rápido y sacó un par de centros inverosímiles, mientras que el brasileño se hartó a recuperar balones, que además supo sacar posteriormente con la clase habitual.
En el medio, Koke se sacó los dos mencionados pases, con los que se resarció de algunas actuaciones más grises; mientras que Raúl García sí estuvo más apagado, aunque de nuevo rozó el gol con un testarazo que blocó abajo Herrerín, ya en el segundo acto.
Y Diego Costa... No sé si leer titulares como el de ayer en As (“Diego Costa frente a su sequía”) influyen negativamente en el hispano-brasileño, pero de nuevo volvió a destacar por sus absurdos enganchones (esta vez con Laporte, el domingo con Fazio), por encima de sus acciones loables.
Su único tiro a puerta fue un disparo desde la frontal buscando la escuadra que sacó a corner Herrerín.
Y de Courtois no hablo, por fortuna, ya que la ocasión más clara del Athletic fue un disparo lejano de Mikel Rico que se estrelló en el palo... que sujeta la red.

El miércoles, a las 20:00 horas, el desenlace ante un Athletic que en San Mamés suma once victorias y dos empates en partido oficial.
Antes, vendrá el Rayo en Liga. Después, la Real Sociedad. Y si se pasa, las semifinales contra el Real Madrid. Y después, el Almería. Y después... ¿Hasta cuándo se podrá aguantar...?

miércoles, 15 de enero de 2014

Un equipo con cabeza

Minuto 93 de partido. Diego Costa cabalga por el flanco derecho, gana la partida a la zaga valencianista y se saca un disparo cruzado. Muy cruzado. Tan cruzado que la pelota se pasea por línea de fondo y llega a la banda contraria. Allí, el Cebolla Rodríguez va con todo y evita que el balón salga. En la lucha, Barragán intenta arrebatarle la bola, pero aparece Filipe Luis, que va al suelo, y entre ambos terminan robando el esférico.
La jugada transcurría en corner ajeno, pero el árbitro pita el final del partido.
Daba igual. Con 2-0, la eliminatoria estaba ya más que resuelta en ese minuto, tras el 1-1 de la ida. Sin embargo, ahí estaban, dos jugadores del Atlético de Madrid tirados por los suelos para robar un balón hasta en el último segundo del choque.
“Así los quiere el Cholo”, sentencia mi padre con una sonrisa orgullosa. Y tiene toda la razón. Así los quiere el Cholo. Y así los ha convertido, lo que ha permitido que un equipo que otros años penaba por entrar en Intertoto, lleve dos años ganando títulos y peleándose con los dos gigantes del fútbol español.

INICIO TRANQUILO
Salió el Atleti tranquilo al Vicente Calderón, consciente de que el 1-1 de la ida le daba la clasificación desde el inicio. Por su parte, el Valencia tampoco quiso arriesgar mucho más, sabedor de que sólo necesitaba un gol para pasar a los cuartos, y que para conseguirlo no era precisamente indispensable lograrlo en los primeros compases.
El público, por su parte, contagiado por el ambiente del césped, y porque es imposible (tanto para jugadores como para aficionados) mantener la intensidad y la emoción de un partido como el del sábado ante el Barça, también estaba algo más frío de lo normal.

DEBUT FLOJITO DE SOSA
Así las cosas, la primera media hora se esfumo sin que hubiera poco más que reseñar que un disparo lejano del debutante José Sosa, tras una salida fuera del área de Guaita. El argentino debutó sin pena ni gloria, y para el “debe” dejó un par de balones perdidos en campo propio que podrían haber costado un disgusto. Al menos ahora, no está para subirse a este tren.
A poco del descanso, el Atleti apretó con un par de arreones por la derecha. El primero, en un centro de Juanfran que Raúl García apenas rozó, y la pelota se paseó por la puerta ché; y el segundo, un nuevo pase abajo de Juanfran que salvó Mathieu. El Rayo del Atleti está para ser el lateral derecho titular de España en el Mundial.
El Valencia respondió con una buena jugada trenzada por la izquierda, que terminó con un zurdazo de Bernat que encontró la mano arriba de Courtois. El partido era calmo, pero si el Atleti se estiraba, el Valencia replicaba.

EN LA SEGUNDA, DOBLE RACIÓN DE CABEZA
Pero este Atleti te concede una parte, no dos. Así que recién iniciado el segundo acto Godín avisaba con un cabezado picado que se perdía por encima del travesaño. El linier señala saque de puerta, pero el árbitro corner.
Así que en el saque de esquina, Gabi la pone, Guaita se come la bola, y Godín se come a Barragán y marca de cabeza. 1-0 y la eliminatoria en franquía.
El Valencia quedó KO durante algunos minutos, lo que a punto estuvo de aprovechar Raúl García, inédito hasta entonces, sacándose un latigazo al poste derecho de Guaita.
Sin embargo, el equipo ché volvió a despertar. En apenas un minuto, Courtois volvió a salvar al Atleti, como ya hiciese en la ida. Primero, con un paradón antológico abajo a remate de Helder Postiga casi a bocajarro; y después, arriba, con una palomita ante un trallazo de Míchel.
Quedaba casi media hora y temí por un guión similar al de Mestalla, que terminara con un empate que forzase la prórroga.
Sin embargo, en el 89, Raúl García disipó todos los fantasmas con un cabezazo inapelable tras un nuevo corner de Gabi (2-0).
Los doce goles de Raúl García, muchos de ellos de cabeza, son el mejor ejemplo de la transformación de este Atleti.
Y es que el secreto está en la cabeza. Cuando las piernas no llegan, la mentalidad hace mucho. La confianza puede multiplicar el rendimiento de un futbolista. Y el Cholo Simeone ha conseguido jugadores con una cabeza de hierro y un carácter ganador indomable, que permite llegar a sitios donde sólo con el físico de una plantilla corta no se podría. De momento, a estar con opciones de todo en las tres competiciones. Y ya va más de media temporada...

miércoles, 8 de enero de 2014

El Atleti se estira en las tres competiciones

Minuto 76 de partido. Sergio Canales, recién entrado en el campo, se saca un disparo con rosca buscando la escuadra derecha del Atlético de Madrid. El 1,99 de Thibaut Courtois vuela sobre el césped de Mestalla y con una manopla derecha prodigiosa evita el empate.
Ésa, fue la diferencia entre un Atlético que también va a por la Copa del Rey, y un Atlético que con Aranzubía, y otros cuantos suplentes, habría relegado la Copa a un segundo plano. El 1,99 y los reflejos de Courtois evitaron ese tanto. El 1,84 del veterano Aranzubía dudo que hubiera llegado a ese balón. Esa estirada, la estirada de Courtois, fue la estirada que el Atlético de Madrid ha realizado para intentar llegar a las tres competiciones. La pregunta es ¿le llegará? ¿hasta cuándo?
Esta metáfora es la que he querido utilizar para resumir un partido en el que el Valencia fue mejor en muchas fases. Le puso más intensidad y tocó más y más rápido en el primer acto, pero ni con ésas le llegó para crear ocasiones claras.
En la segunda mitad, una cantada de Guaita en un corner provocó que Raúl García remachara de cabeza el 0-1 en boca de gol (once tantos ya del navarro en todas las competiciones -6 en Liga, 3 en Champions y 2 en Copa-, sólo por detrás de Diego Costa en la lista de goleadores).

EL VALENCIA MERECIÓ EL EMPATE
Tras el gol, el Valencia lo dio todo por empatar. A la mencionada acción de Canales, se le unió un disparo de Piatti al que volvió a responder Courtois, y en el rechace Canales la mandó incomprensiblemente alta; y un trallazo a bocajarro de Feghouli, tras irse de dos, que salvó de nuevo el meta belga. El extremo argelino, por cierto, hizo más en media hora que gran parte del ataque ché.
Al final, el Valencia hizo justicia en el 93 con un cabezazo libre de marca de Helder Postiga a centro del propio Feghouli (1-1), en una jugada en la que el Atleti no supo defender una subida de Guardado, después de varios minutos en los que los rojiblancos no aguantaban el balón más de cinco segundos.

Buen resultado al fin y al cabo que deja la eliminatoria con ventaja para los colchoneros y el sábado viene el Barça. La batalla de todas las batallas. El partido del siglo... ¿o éste no lo es? Disfruten.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Y volvió el campeón de la Copa del Rey

Sábado a las cuatro de la tarde. Una hora y un día atípicos para tratarse de la competición de la que se la Federación sí acierta dando a los equipos más modestos la posibilidad de recibir en sus casas a los grandes de nuestro fútbol en un día a la altura, como es el fin de semana, para que sus aficionados puedan disfrutarlo.
trataba, pero en este caso creo que
Sólo les falta volver al partido único en estas primeras rondas para de verdad devolver la magia a esta competición. Tras el 1-4 del Barça en Cartagena, o el 0-4 del Atleti ayer en Sant Andreu, ¿qué sentido tienen los partidos de vuelta? Camp Nou y Vicente Calderón presentarán gradas vacías.
Sólo el Real Madrid parece haberle cogido el gusto a dar vidilla a estas primeras rondas (el Real Unión en 2008 y el Alcorconazo de 2009 aún están recientes), aunque pese a su exitoso 0-0 en La Murta (me eché a reír yo solo cuando escuché a Nacho Fernández decir en Radio Marca al terminar el partido: “Hemos peleado, pero éste es un campo muy difícil...”) lo normal sería que los blancos goleen en el partido de vuelta.

¿RESULTADO PARA PRESUMIR?
Pero volvamos al Atleti, que es quien nos interesa. Un 0-4 en el campo de un Segunda B puede pensar la mayoría que no es un resultado para sacar pecho. Pero uno echa la vista atrás (no muy atrás) y recuerda a un Atleti cosechando resultados ajustados en estos campos (2009- 0-2 al Marbella; 2008- 0-1 al Orihuela; 2007- 1-2- al Granada 74), por no hablar del 2-1 en Albacete en 2011 que terminó en eliminación (0-1 en el Calderón, ya que Gil Marín decidió “regalar” tres partidos más a Gregorio Manzano y, de paso, la condena copera).

RAÚL GARCÍA NUNCA FALLA
Un habitual de estos partidos menores, que cumple ya se le ponga ante el Sant Andreu que frente al Barça, es Raúl García. Así, a los diez minutos, el que nunca hace nada remataba de primeras a la red un centro desde la izquierda de Filipe Luis. Como quien monta un reloj, Raúl García hace goles de rojiblanco. Ya suma ocho, habiendo marcado en todas las competiciones (5 en Liga; 2 en Champions; 1 en Copa). “Raúl García nunca falla”, me dijo mi padre.
En el veinte, el partido y la eliminatoria ya estaban sentenciados. Gran pase rasgando la defensa por arriba de Koke que Manquillo controla en el flanco derecho y asiste atrás para que Arda Turan haga el 0-2. Gran partido el que cuajó el canterano, subiendo con soltura por su banda y, además de esta asistencia, regaló otro gol a Diego Costa en el segundo acto, que el hispano-brasileño remató fuera por poco. Merece más minutos el chaval.

EL RIVAL AGRADECIÓ LA INTENSIDAD DEL ATLETI
Al final del partido, los jugadores del Sant Andreu y su propio entrenador (el mítico Patxi Salinas) agradecieron a los de Simeone la intensidad y profesionalidad con la que se tomaron el choque. El Cholo quiso premiar a los aficionados del Sant Andreu con el centro del campo con más clase de la plantilla rojiblanca: Arda, Tiago, Koke, Óliver. Y pasó lo que tenía que pasar. Que el encuentro fue en muchas fases un enorme rondo en el que a los pobres jugadores del Sant Andreu siempre les tocaba estar en el medio...
El partido sirvió para ver que Adrián, pese a su mejoría, sigue sin estar fino de cara a portería. El asturiano marró dos claras oportunidades. En una la mandó al lateral de la red, con Koke solo en el punto de penalti; y en la segunda recortó y disparó contra un defensa cuando la ocasión era muy propicia.
Además, pudimos ver que Aranzubía sigue manteniendo los reflejos. El veterano portero riojano es posible que ni juegue la Copa (Courtois estaba lesionado), pero dejó un par de paradas consecutivas a un cabezazo y una chilena del equipo barcelonés.

ARDA TURAN, EXTRA CLASS
Pero si por algo mereció la pena ver este encuentro fue por la jugada del 0-3. Tiago la mete en el área para Adrián, taconazo del asturiano, Arda hace un recorte y la deja para Raúl García, que le devuelve nuevamente de tacón, y, ya al borde del área chica, Arda Turan se saca de la chistera un precioso recorte, también con el tacón, con el que engaña a dos defensas y al propio portero, y a la media vuelta la empuja a la red como si jugara contra niños. Como diría un compañero mío de butaca en el Calderón: “Extra class”.

Al final del encuentro, Simeone dio entrada a Villa y a Diego Costa, lo que suponía alargar el suplicio de los locales, ya que éstos quieren marcar hasta en las pachangas.
El asturiano lo logró tras una pared con el hispano-brasileño que finalizó con un buen autopase y un rechace afortunado que le permitió superar al portero para empujarla (0-4).

Mientras otros hacen pruebas o sestean en campos muy difíciles, el Atleti deja claro que el campeón ha vuelto. Que pase el siguiente.