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viernes, 17 de diciembre de 2010

El sueño de Europa se derrite

Era yo muy pequeño, apenas tendría seis o siete años, cuando una fuerte helada provocó que mis compañeros y yo nos encontráramos el patio del recreo lleno de charcos helados.
Me maravillaron aquellas placas de hielo, una auténtica novedad para mí, y me decidí a llevarme una de esas reliquias a casa. Me las ingenié para conseguir un recipiente que llené de agua para transportar el hielo, suponiendo que si había nacido del líquido elemento, sería en él como mejor se conservaría. Como es normal, en el escaso trayecto de cinco minutos que había del colegio a mi casa, el hielo se había derretido. Ante mi desilusión, mi madre me explicó el porqué. Una lección que no olvidé jamás.

El Atlético de Madrid ha dicho adiós a Europa por la puerta de atrás. Sobre un manto blanco en el que se convirtió el helado estadio BayArena de Leverkusen. Por desgracia, durante muchas fases tuve la sensación de que no había nada en juego, pese a que para los rojiblancos era obligado ganar y esperar una carambola.
La carambola no se produjo, pero hubiera resultado especialmente sangrante si el que hubiera marcado en el minuto 94 en Salónica hubiera sido el Rosenborg, y el partido hubiese finalizado en empate, con el Atlético incapaz de haber cumplido su cometido.

EL TRIVOTE VICTORIOSO...
Salió Quique con su famoso trivote (Raúl García, Mario Suárez, Assunçao) en el día en que ni siquiera ganar era suficiente. No pude prestar gran atención a la primera parte, ya que la vi mientras trabajaba (nuevamente por Al Jazeera), pero pude ver cómo el Atleti marró dos clamorosas ocasiones de gol. La primera, tras gran jugada de Agüero (qué lástima que Europa vaya a dejar de ver a un jugador en la forma en la que está el argentino) que finalizó con un pase, fuerte y al segundo palo, al que no llegó Forlán.
La segunda, tras una buena internada de Simao (que incomprensiblemente dejará de ser rojiblanco en dos semanas) que Forlán marró solo ante el portero. El uruguayo no está acertado,aunque todos sabemos que acabará la temporada con 20 dianas.
Llegábamos al descanso con 0-0, idéntico resultado al que había visto por Internet en Grecia. Sin embargo, un compañero me comenta que le acaban de escribir en el Twitter que el Aris ha marcado en fuera de juego. Y efectivamente. La consabida eliminación rojiblanca se consumaba...

EL ROSENBORG HIZO MÁS QUE NOSOTROS
Ya liberado del trabajo, la segunda mitad la vi con un ojo en la pantalla (donde el narrador árabe no paraba de decir “oooooh”, “uuuoooooh” como si estuviera en una montaña rusa), y el otro en el ordenador, en el que no paraba de dar al F5 soñando con un gol del Rosenborg.
Por lo que he leído, los noruegos plantaron batalla, y en ocasiones estuvieron cerca del empate. Ya es más de lo que se les exigía, cuando los rojiblancos no fueron siquiera capaces de cumplir con su parte.
La nevada no cesaba en Leverkusen y el terreno de juego estaba cada vez más impracticable. Los despejes se frenaban, los pases eran imposibles, y el juego se asemejaba más al de un partido del patio de colegio que mentaba al inicio... Sin embargo, un gol en cada campo podía virar el destino de la clasificación.

QUIQUE “MURIÓ CON LAS BOTAS PUESTAS”
Entonces, Diego Costa apareció en la banda y pensé: “Bueno, nos la jugamos con tres delanteros los últimos 22 minutos”.
Pero no. Quique decidió que si había que morir, lo haría con su estilo, y el sustituido fue Diego Forlán, despidiéndonos de Europa con el infame trivote.
El castigo a tal cobardía vino en forma de gol al minuto del cambio. Los de Heynckes ya habían avisado minutos antes, y fue Helmes el que nos apuntilló (1-0).
Quique volvió a mover el banquillo, y en un nuevo acto heroico retiró a Simao por Fran Mérida.
Este cambio debió agradar más a la divina providencia, y, nuevamente al minuto, fue el propio Fran Mérida el que empató (1-1). En honor a la verdad hay que decir que la única divinidad es el Kun Agüero, que ganó la espalda a la zaga, recortó entre los dos centrales, y el toquecito de uno de ellos sirvió como asistencia para Mérida, que la ajustó junto al palo.
El último cuarto de hora sí tuvo la intensidad que antes se echó de menos. El Leverkusen tuvo dos contras para matar (una lamió el palo y la otra la salvó De Gea) y el Atleti también tuvo sus dos balas. Ambas clamorosas. Pero en la primera Mario Suárez empalmó al segundo anfiteatro; y en la segunda (en el minuto 89), el balón cayó en las mejores botas posibles, pero el Kun remató alto.

FRACASO
El vigente campeón de la UEFA dice adiós al título en la primera fase, en favor de un modestísimo Aris de Salónica que, tras vencernos en ambos encuentros, se mete por primera vez en su historia en los dieciseisavos de final de una competición continental.
Quique Sánchez Flores dice que no es un fracaso...
Que sepa que si el objetivo es la Champions, no recibirá por su clasificación los vítores y los aplausos que por el título europeo. Que les pregunte a Aguirre y a Abel. Ambos se fueron al año siguiente de entrar en Liga de Campeones...
Con motivo de los especiales de Navidad, me han encargado un vídeo que rememore el doblete europeo del Atleti. Repasando las imágenes, me encontré con el lema del autobús que transportó a los campeones: “El sueño continúa”. Por desgracia, a los atléticos los sueños nos duran muy poco y somos dados a despertarnos cuando la rubia está a punto de besarnos.
Que quede constancia de que son las tres y media de la mañana y aquí ando, terminando esta fría crónica. Yo me marcho a la cama, a ver si no tengo pesadillas...

jueves, 2 de diciembre de 2010

Quique vete ya

Dicen que el amor es una flor que hay que regar día a día para que no se marchite. La pasión que la mayoría de colchoneros compartimos por nuestro equipo no tiene límites, por más que cada día pisoteen la flor de nuestro escudo nuestros directivos, jugadores y entrenador.
La interinidad de los primeros, como dueños “legítimos” de nuestro club, hace que su salida sea una quimera. Con los segundos, poco se puede hacer a mitad de temporada; con lo que, una vez más y como siempre, es la cabeza del tercero, el eslabón más débil, la que voy a reclamar.
¿Cuánto crédito se ha ganado Quique Sánchez Flores por haber logrado ganar la UEFA (primer título para el Atlético en 14 años) y la Supercopa de Europa (ante el brillante campeón de Europa, el Inter de Milán)? ¿Ilimitado? Considero que no.

LA INTELIGENCIA DE QUIQUE
Hasta ayer, pensaba que Sánchez Flores era un entrenador inteligente, que la temporada pasada supo jugar muy bien sus cartas
y, agotada rápidamente la vía Liga (llegó con el equipo a ocho puntos de la Champions y a uno del descenso en la jornada ocho), se centró en la UEFA y en la Copa del Rey como los dos caminos que le podían dar la gloria que ningún otro entrenador rojiblanco había siquiera rozado en los últimos años.
Lejos de obcecarse con entrar en Europa desechando otras competiciones, como hicieron predecesores suyos como Aguirre, supo ver que la necesidad de este club se centraba en lograr un título. Y lo consiguió, pese a que ello costase hacer una Liga muy mediocre, acumulando varios ridículos y sólo dos triunfos a domicilio ante dos descendidos.

¿DÓNDE ESTÁ SU SEGURIDAD DEFENSIVA?
Si algo se le elogió a Quique la temporada pasada fue el hecho de haber dotado al equipo de una seriedad defensiva desconocida, que le permitió hacer partidos muy serios ante Valencia o Liverpool. ¿Pero dónde está esa sobriedad este año? ¿Cómo es posible que Espanyol y Aris te hagan consecutivamente tres goles en tu propio estadio? ¿Cómo se puede llegar al Sánchez Pizjuan o al Bernabéu perdiendo ya 2-0 a la media hora? ¿Cómo puede ser que anoche el inconmensurable De Gea y el “mariscal” Godín parecieran amedrentados cadetes ante el todopoderoso Aris de Salónica?
No lo sé. Pero no es ninguna de esas razones la fundamental que me lleva a pedir la cabeza de Quique.

QUIQUE DEBE IRSE POR LA PRIMERA PARTE
El motivo por el cual rescindiría el contrato del “faraón”
(como le llama mi amigo Santi Riesco) lo encontrarán entre el minuto 15 y el 45 de la primera parte.
Antes de ese primer cuarto de hora, el encuentro había comenzado loco. Traje al estadio nuevamente a mi amigo Álvaro, al que le prometí un partido de más envergadura tras el simulacro de Copa ante el Universidad de Las Palmas. Ilusionado ante su segundo encuentro en el Vicente Calderón, incluso se compró una bufanda del Atleti, lo que me hizo temer, al verla, que pudieran cumplirse las “profecías” de su novia, que me dijo que estaba convirtiendo en un “monstruo” a alguien al que nunca le ha interesado el fútbol lo más mínimo.
Por si esto fuera poco, invité también a venir a un compañero de Marca TV, del Barça. ¡Cuánta más gente mejor para dar algo de colorido a las gradas ante una victoria segura!

15 MINUTOS DE CIRCO
Pero al minuto de juego, De Gea vuelve a palmear un balón con una sola mano estilo Michael Jordan,
como ya hiciera en Trondheim, y sale como poseído a la frontal del área tras su globo escapado, dejando la portería sin dueño. El globo cayó en manos de Mendrinos, que disparó por dos veces, encontrando primero el cuerpo de Tiago y después la escuadra, pero a la tercera, Koke, un español de esos que se exilian a Grecia sólo para marcar goles al Atleti, lo manda a la red ante la algarabía de los tres mil griegos que dieron colorido al choque.
Mi amigo Álvaro lo tomó como una buena noticia, confiando en que el tanto hiciera reaccionar a los nuestros. Y así fue. A los diez minutos, un trallazo de Simao encontró el poste, pero presto al rechace apareció Forlán, para marcar su primer tanto este año en Europa (1-1).
Sin tiempo para reaccionar, un balón largo de Domínguez dejó solo al Kun Agüero, que con la misma calma, sangre fría y clase que ante el Espanyol, hizo un pase a la red. 2-1. 15 minutos. Las cosas en su sitio.

LA COBARDÍA DEL CONFORMISTA
Ahí es donde entra Quique. Que este equipo, por sistema, cada vez que se pone por delante en un marcador decida quitar un par de marchas en la palanca de cambios, bajar el pie del acelerador, y ponerse a contemporizar, es doctrina del técnico madrileño. Así, durante media hora el Atleti se dedicó a hacer un rondito en medio campo como si fuera el Barça. Con la salvedad de que no había ningún Messi o Xavi que diera el último pase entre líneas, y que delante estaba un incapaz Aris y no el todopoderoso Madrid.
De esta forma llegó el descanso, con la confianza de que en la segunda parte el Atleti sí saliera a por el tercero, “porque un gol te lo pueden meter en cualquier jugada tonta”, comentábamos en el intermedio.

DOS JUGADAS "TONTAS"...
Y la jugada tonta llegó, por dos veces. La primera a los diez minutos, en forma de penalti por agarrón de un Domínguez al que alguien ha dejado sin confianza sentándole en la grada en los últimos partidos. La última, a falta de diez, cuando el histerismo se apoderó de todos los rojiblancos, y el éxtasis de los tres mil helenos de amarillo, que pasaron una noche que difícilmente olvidarán.
El cómo la pelota se paseó por delante de la puerta rojiblanca, propició un pase atrás, dos remates griegos, que Godín pise la pelota y apunto esté de caerse, y que De Gea la despeje desde el suelo con el pie, a tres metros, sin ningún delantero cerca, en vez de intentar cogerla (aún a riesgo de que te piten cesión) no puede explicarlo nadie.

QUIQUE NO SE LO EXPLICA...
Ni siquiera, por supuesto, Quique, que se limita, como un aficionado más, a decir que hacemos “cosas extrañísimas”, que los delanteros miran atrás y se preguntan “¿qué está pasando?” y que estamos en un momento “rarísimo” atrás. ¿Pero quién organiza todo eso cada semana?
Con esto, y con pedir perdón a la afición, todo está resuelto. Bellas palabras, pocas acciones. ¿A quién me recordará?
Por desgracia, todos los entrenadores que últimamente vienen al Manzanares están cortados con el mismo patrón: elegantes y ocurrentes fuera del campo; cobardes y conservadores dentro de él.
Y mientras, gente como Rijkaard entrenando en Turquía. Como el equipo que nos eliminó ayer. Ah no, que eran griegos. Me confundo con las grandes potencias futbolísticas... Desde luego ellos, lo celebraron como si hubieran ganado la Champions. Para nosotros era un partido de “trámite”. Ahí estriba otra de las diferencias...
Hasta mi amigo Álvaro se preguntaba cómo el Atleti, siendo tan superior, se pudo dedicar a especular durante media hora. Que se lo digan a Quique...

viernes, 5 de noviembre de 2010

¡¿Pero qué haces Tiago?!

Minuto 83 de partido. El Atlético de Madrid empata a uno en Trondheim en un encuentro en el que rayó el ridículo en largas fases de la segunda mitad.
Tiago Mendes recoge un balón dividido en medio campo
y con un autopase se marcha con coraje del primer contrario que le sale al paso. El esférico le sale largo, pero con un toque sutil manda encargar una sotana a un segundo rival noruego. Tiago se crece, y recorta hacia afuera a un tercer enemigo. Se está gustando, se ve en sus ojos. “¡Suéltala!”, le grito, “¡Suéltala!”, esperando que el portugués finalice esa gran jugada con un buen pase al hueco al desmarque de Forlán.
Pero entonces Tiago, jugador poco acostumbrado a hacer goles y menos aún desde larga distancia, suelta un pelotazo desde 25 metros. “¡¿Pero qué haces Tiago?!”, le espeto, lamentándome por cómo ha desperdiciado tamaña jugada.
Pero entonces miró la portería y veo como el balón entra por la escuadra... “¡Menudo golazo ha marcado el cabrón!”, celebro medio avergonzado...

HAY DUDAS: LA PRINCIPAL, LAS QUE TENGA DE GEA
De esta forma, el Atlético de Madrid ganó anoche un partido en Noruega que mereció perder durante muchos minutos y que siembra muchas dudas en torno a algunas de nuestras piezas claves de cara al derbi.
La principal, David De Gea
. Uno de nuestros valores más seguros, en el más amplio sentido del adjetivo, tuvo ayer varios fallos, todos en la segunda parte, que esperemos no minen la confianza de uno de los baluartes de cara al derbi.
El portero de 19 años, que habitualmente actúa con la firmeza de un veterano que rondase los 40, cantó inesperadamente en el 1-1, intentando blocar de forma poco ortodoxa un disparo de Henriksen que se coló entre sus piernas.
Diez minutos después, intenta atajar con una mano, como si fuera Michael Jordan, uno de los cien balones que anoche se colgaron al área chica. Lógicamente se le escapó, aunque sin consecuencias por fortuna.
Y sólo seis minutos antes de la obra maestra de Tiago, De Gea salió hasta el corner a proteger un balón que terminó salvando sobre la línea de fondo Iversen. Si se hubiera apellidado Vieri, estaríamos hablando del 2-1...
Bien es cierto que entre medias salvó un cabezazo a bocajarro de Prica y un derechazo de Moldskred, en el primer cuarto de hora del segundo acto. En eso minutos, el Atlético fue encerrado en su propia área por un mediocre conjunto noruego, mostrándose incapaz de hilvanar dos pases seguidos y en un espectáculo bochornoso de la defensa, con Perea comiéndose cada balón aéreo y Ujfalusi inoperante a la hora de despejar. Un esperpento que sólo puede ser calificado de una manera: ridículo.

ENCIMA PERDIENDO TIEMPO...
A la irrisoria segunda parte protagonizada por los de Quique
(que yo lo siento, pero tiene muchísimo que ver en estos cobardes repliegues del equipo cuando va ganando) se le unieron gestos como el propio De Gea perdiendo tiempo en los saques de puerta o Assunçao marchándose sustituido con andares cansinos. Si esta es la actitud contra un Rosenborg que en la Liga española estaría en Segunda, al Bernabéu mejor ni vamos.

NADIE MARCA EL JUEGO
Antes de todo esto, Agüero adelantó al equipo a los tres minutos tras una buena asistencia de Simao (0-1). El argentino estaba en fuera de juego, pero los arbitrajes en Europa son tan malos como los de aquí. Aunque, al contrario que en nuestro país, últimamente nos benefician más que perjudican.
La primera mitad fue más digna, sostenidos en que el equipo iba por encima en el marcador, pero en ningún momento se supo marcar el tempo del partido ni demostrar la superioridad innegable de los rojiblancos dominando el juego.
En un par de llegadas Tiago y Raúl García pudieron sentenciar. Y la más clara la tuvo Diego Costa, que vio como un defensa le sacaba un gol sobre la línea.
Sin embargo, el Rosenborg entraba por bandas con una facilidad pasmosa (y el domingo jugará Valera...) y cada centro al área o balón colgado desde su propio campo sembraba el desconcierto en la zaga atlética.

SIN DEFENSA PARA EL DOMINGO
Para colmo, otra de las piezas que se tambalea es Domínguez. El único central sano de garantías (Juanito no sé por qué sigue en la plantilla y no es el Bernabéu un campo en el que debutar para Pulido) se dolió sobre el césped en varias acciones y el parte médico hoy anuncia que se ha resentido de su maltrecho tobillo derecho.

COMENTEN NUESTRA ÚLTIMA VICTORIA
Miedo, mucho miedo para el domingo. Pero quién sabe. Por favor, les invito a ver y comentar la portada de nuestra última victoria en el Santiago Bernabéu. Por entonces, los pronósticos no eran mucho más halagüeños que hoy. Que Dios reparta suerte...

viernes, 22 de octubre de 2010

¡Menos mal que salió el Kun!

El Atlético de Madrid y su afición se han visto privados de ver jugar a uno de los mejores futbolistas del mundo durante 660 minutos. Se dice pronto, pero desde que Gurpegi le hizo una entrada por detrás, que poco se vio en la tele comparada con otras, el crack argentino sólo pudo saltar al campo, que no jugar, 50 minutos absurdos frente al Barcelona y apenas cuarto de hora contra el Zaragoza.
Agüero no pudo ayudar a su equipo en estadios tan complicados como Mestalla y el Sánchez Pizjuan, ni recibir al Getafe.
Y no fue hasta anoche
, en el minuto 65 de un Atlético de Madrid 1-0 Rosenborg, cuando el Kun pudo debutar en la competición de la que los rojiblancos son vigentes campeones, tras perderse los choques ante Aris y Leverkusen.
Al bueno de Agüero le bastaron 60 segundos para poner en pie al desangelado público del Calderón marcando un bonito gol tras amagar en un pase de José Antonio Reyes y batir a Orlund con la zurda (2-0).

QUÉ POBRE ES EL ROSENBORG
Hasta entonces, el aficionado rojiblanco había podido comprobar en primera persona qué tan malos eran esos fornidos futbolistas noruegos a los que en los últimos años hemos visto por la tele recibiendo cuatro o cinco goles en el Bernabéu. Y son muy malos.
El Rosenborg es líder de la Tippeligaen noruega a falta de tres jornadas, con ocho puntos de ventaja sobre el Valerenga. Este domingo se proclamará campeón por vigésimosegunda vez en su historia si derrota al Tronso en casa, en el estadio Lerkendan.
La temporada pasada también ganó su liga, lo que le valió jugar la previa de la Champions. Pero llegar ahora a la élite continental para el Rosenborg no es tan fácil como antes. Tuvo que jugar tres rondas previas, eliminando al AIK Solna (sueco) y al Linfield (Irlanda del Norte), pero cayó derrotado por el doble valor de los goles ante el último rival del Barcelona, el Copenhague (2-1 y 1-0).
El incontestable mastodonte noruego (el segundo equipo con más ligas, el Fredrikstad, tiene menos de la mitad -9- y el año pasado descendió a Segunda) tendría muy serios problemas para permanecer en Primera en la Liga española.
El único jugador que me pareció destacable fue el menudo dorsal 15, Per Ciljan Skjelbred, que partiendo desde la izquierda del centro del campo era el único que daba muestras de calidad.

AGÜERO BIEN VALE PAGAR UNA ENTRADA
Y como quiera que el Atleti no estuvo por la labor de poner mucho más, sólo la anhelada vuelta del Kun hizo que a mi amigo Chechu le valiera la pena pagar 15 euros en su primera visita al Calderón este año.
Como ya he mencionado, marcó apenas saltó al campo, doce minutos después tiró una preciosa pared con Diego Costa para que cabeceara el 3-0 (ojo, el chico lleva cuatro goles consecutivos y se deja la piel en el campo), y volvió a dejar sus habituales detalles de clase, incluido un bonito caño en medio campo.
Sin duda, la presencia de Agüero es hoy por hoy el mayor incentivo para pagar una entrada en el Manzanares.

UNA VEZ MÁS, FALTA DE AMBICIÓN
El Atlético tenía enfrente un conjunto al que podía haber endosado fácilmente un 5-0 a poco que hubiera apretado. Sin embargo, el 1-0 a los 17 minutos habría sido firmado por muchos de sus futbolistas en ese mismo instante. Los otros dos goles sólo llegaron por lógica inercia. Y por el Kun, claro.
Antes del primer tanto, en un precioso cabezazo de Godín, notable en su vuelta, a centro medido de Reyes, Simao ya había perdonado una clara ocasión a los dos minutos de juego.

Y FORLÁN...
Su remate vino precedido de una patada al aire de Forlán, que resume su estado de forma.
Todos nos sabemos la cantinela de que empieza flojo las temporadas, pero su desidia es la misma que en muchas fases del año pasado. Una apatía que no le vi en sus dos primeros años de rojiblanco. Cuando fue sustituido, mi compañero de delante le despidió diciendo “a ver si te vas ya, mierda seca”. Reprochando el hecho de que “parece que juega a disgusto”, luego anda mandando “que se la chupen”, y a la mínima “deja caer en las entrevistas que quiere marcharse”. “Por diez millones lo vendía”, sentenció.
Temo que su parecer comience a extenderse por el Calderón si el charrúa no lo remedia.
De los demás. Creo que a Tiago debería exigírsele mucho más, pese a que Chechu le ve con más movilidad que el año pasado, y Filipe Luis tiene que sentirse mucho más protagonista, algo que espero que ocurra cuando gane más confianza.

A GANAR EN NORUEGA... Y EN EL MADRIGAL
Visto lo visto, y como bien dijo mi padre, es obligado ir a ganar a Noruega ante la endeblez de este equipo, hacer lo propio ante el Aris, y jugarse el liderato del grupo en la última jornada en Leverkusen.
Lo único que me tranquiliza es que Quique para estas cosas no es tonto. Sabe por qué camino obtuvo la gloria el año pasado, y luchará por esta competición hasta el final. La prueba, cómo reservó ante el Getafe a Godín, Forlán y Agüero.
Ahora, sólo espero que sea igual de listo el domingo en El Madrigal, aprenda de errores cercanos (el Pizjuan) y ponga un once y un esquema valiente que busque los tres puntos desde el inicio.

viernes, 1 de octubre de 2010

Una de esas noches

Empezaré diciendo que mi motivación para escribir esta crónica es mínima. Primero, porque he de ponerme a hacer una somera reseña sobre el partido ahora, casi a las once de la noche de un viernes, ya que mis problemas con el señor Vodafone, con los policías que se lían a pegar tiros en los piquetes de la huelga en Getafe y con las denuncias sobreseídas por corrupción en Pinto, no me han dejado hacerlo antes.
Segundo, porque últimamente el número de comentarios ha descendido, lo que a uno le desanima a la hora de ponerse frente al folio en blanco de la pantalla.
Y tercero, porque el partido fue frío, anodino, trivial, que por momentos recordaba a esas noches de primera ronda de Copa (ya se va acercando el Universidad de las Palmas el 10 de noviembre) contra el Marbella, el Orihuela o el Granada 74, que ni los futbolistas quieren jugar, ni los espectadores quieren ver.

PERO ERA EUROPA... AUNQUE NO LO PARECÍA
Sin embargo, enfrente había un Bayer Leverkusen, un equipo con nombre en Europa, histórico en Alemania (pese a no haber ganado nunca una Bundesliga), el rival más atractivo del grupo y que, tras su goleada 4-0 ante el Rosenborg y la derrota rojiblanca en Salónica, colocaba la victoria como obligada.
El ambiente en la grada no era el de las noches europeas. Poco más de media entrada para un público al que, tras dos años consecutivos de Champions y una UEFA en las vitrinas, una segunda jornada de la Europa League le sabe a poco.
Para más inri, el Kun Agüero no entró ni en la lista de 18, arrastrando aún la temeridad de saltar al campo 50 minutos ante el Barça, cuando todavía no estaba recuperado del hachazo de Gurpegi. Por lo que dicen, tampoco llegará a Sevilla. Lo que unido a las bajas de Godín y Reyes, es hablar de palabras mayores. Me huele mal.

UNA PRIMERA PARTE INSUFRIBLE
Pero peor olor tuvo la primera parte del partido de anoche. Infumable, tedioso, pesado, monótono, insufrible, insoportable, enojoso, irritante... del que, con sólo media hora transcurrida, ya daban ganas de que llegara el descanso para comerse el bocata.
Forlán
está en ese ritmo cansino y fallón de los principios de temporada, que el año pasado se prolongó en exceso. Dando pases atrás, fallando controles fáciles, lento...
Diego Costa demuestra con cada partido que el Atlético de Madrid le queda grande, muy grande, y me genera enormes dudas sobre qué le vio Quique para elegirle antes que a Salvio. Si me apuran, prefería a Ibrahima.
Simao
continúa haciendo méritos para que le hubieran vendido hace tres meses.
Raúl García da pases al hueco que sólo ve él y cambia el juego de grada a grada.
Mientras, Reyes hace la guerra por su cuenta recibiendo patadas que provocan en la grada el “huy” por si volverá a sacar el brazo a pasear, y Assunçao se hincha a robar todo lo que pierden sus compañeros.
En resumen, un desastre. Sólo Perea y Domínguez estuvieron bien ante el desaguisado general. Y Filipe Luis... digamos que se puso el listón demasiado alto en su debut de rojiblanco.
Así, llegó el descanso, pero, antes de él, el que se comió el bocata fue Derdiyok, que fusiló a placer después de que Filipe Luis salvara con la ayuda del poste un cabezazo que entraba de Hyypia (0-1).

ALGO DE AIRE CON TIAGO Y MÉRIDA
En la segunda parte, Quique sentó a Forlán y a Raúl García para dar entrada a Tiago y a Fran Mérida. Y la providencia quiso que en el Calderón apareciera el primer juez de área de Europa que quiso justificar su sueldo, pitando un penalti justito al catalán.
Simao lo transformó ajustado al palo hasta la paroximia, y la segunda parte pintaba bien (1-1).
Tiago salió en plan mandón, pidiéndola, ofreciéndose, combinando y subiendo el balón como protagonista. Pero el fuelle le duró 20 minutos.
En el Leverkusen había un espigado mediocentro, Simon Rolfes, que cortaba muchas de las acometidas rojiblancas, hasta el punto de que uno de mis compañeros de butaca afirmó hastiado “ese bigardo está en todas partes”. Era normal, porque también le confundía con Sami Hyypia, ya que ambos comparten 1,90 y cabellera rubia.

SI LA UEFA NO INTERESA...
El Atleti dominó en esos 20 minutos iniciales, con Fran Mérida, Reyes y Filipe Luis dando muestras de su calidad por la izquierda. El utrerano tuvo en su cabeza la mejor ocasión del partido. Pero a puerta vacía mando fuera el centro de Ujfalusi.
En los minutos finales, el Leverkusen se fue sacudiendo el dominio, hasta el punto de que en las postrimerías del encuentro Helmes tuvo en su cabeza el 1-2. Pero no se lo creyó.
El Atleti sacó un empate que, vista la actitud colchonera, puede darse incluso por bueno, pero que le coloca colista de grupo tras la victoria del Rosenborg ante el Aris.
Si la UEFA no interesa podían habérnoslo dicho antes de pagar el abono total. Pero a mí ha sido la única competición que me ha hecho llorar de alegría en los últimos quince años...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Revés a la "alternativa"

Subido en el tobogán de las emociones fuertes, no era el de Salónica un partido apetecible. Qué quieren que les diga, con las finales de Hamburgo y Sevilla aún muy frescas en la retina, la Supercopa todavía deslumbrando en el museo y las dos victorias inaugurales en Liga, el envite a mí no me ponía. Y más mirando al frente, y vislumbrando la llegada del Barcelona, Mestalla, el Sánchez Pizjuan...
Pero no me motivaba principalmente por un motivo: la coyuntura. Partido inaugural; fuera de casa; frente a un rival menor, pero incómodo; con un partidazo a 72 horas, lo que obligaba a reservar; con cinco jornadas por delante, lo que invitaba a especular...

PRIMERA PARTE DE ESPECULACIÓN
Y se especuló.
Apartado de la euforia general, no me gustó el partido de San Mamés, demasiado pronto en ventaja, dejados a las manos fogosas, pero inhábiles del conjunto vasco.
Anoche, la primera parte frente al Aris fue sencillamente para dedicarse a otra cosa.
Ya de inicio no me gustó la alineación. La temporada pasada me harté de criticar que Quique jugará fuera de casa con un solo punta cada vez que sentaba a Forlán o al Kun, en vez de dar la oportunidad a Ibrahima o a Salvio.
El equipo con un solo delantero, sencillamente, no llega. No somos la selección española, donde la magia de Iniesta, Xavi, Silva o Cesc pasaportan el balón arriba con fluidez, ya haya un punta o dos.
Tiago detrás del delantero se mostró perdido, malinterpretando esta posición con estar eximido de labores defensivas.
Fran Mérida estuvo gris, perdida con la lesión la chispa mostrada durante la pretemporada.
Simao apenas apareció y Raúl García siquiera intentó un par de pases profundos que cortó la defensa.

CAMACHO DEBERÍA SALIR
Y Camacho, qué decir de Camacho. El canterano volvió a protagonizar un partido mediocre. Hace ya tres temporadas que debutó de la mano de Aguirre con sólo 17 años. La confianza del mexicano, unida a la euforia de la afición por perder de vista a Cleber Santana, y más en favor de uno de la casa, engrandecieron un efecto que no ha vuelto a producirse.
Aguirre no renovó su confianza en él, y Abel y Quique apenas le utilizaron en partidos puntuales. Pese a sólo contar con 20 años, su impacto como “revelación” se está perdiendo, y corre el riesgo de convertirse en otro Saviola. Dicen que Quique decidió que se quedara, pero creo que ya hace tiempo que debió salir cedido para demostrar realmente si vale para el Atlético de Madrid.

NI UN TIRO, NI UNA JUGADA...
Pero volvamos al partido. El ardiente Kleanthis Vikelidis, con 23.000 personas animando sin cesar, invitaba a un ataque en tromba de los locales. Pero todo se quedó en un remate cruzado de Javito.
El Atleti no hizo su primer disparo hasta el minuto 22, en un zurdazo lejano de un desesperado Forlán (debería negarse a jugar cuando Quique anuncia que sale solo en punta), y no hilvanó su primera jugada de más de tres pases hasta el minuto 25.
Antes y después, no pasó nada. Así que pasemos a la segunda mitad.

DIEGO COSTA CAMBIÓ EL PANORAMA
La salida de Diego Costa tras el descanso me hizo albergar renovadas esperanzas.
Y el brasileño no defraudó. Fogoso, batallador, un baluarte protegiendo el cuero, se internó con peligro en sus primeros minutos, sobre todo en un derechazo cruzado tras internarse por la diestra, con Forlán y Simao en boca de gol.

PERO MARCÓ "JAVITO RONALDINHO"
Pero el tanto lo pusieron los griegos, con la firma de un español: “Javito Ronaldinho”.
Algo debió pegársele al canterano del Barça (2001-06) del por entonces mejor futbolista del Camp Nou. En el minuto 59, bajó con el pecho un balón prolongado por su compañero de ataque, y con un zurdazo al palo largo batió a De Gea.
“¿Por qué todos los jugones sonríen igual?”, se preguntaba el malogrado Andrés Montes. Y viendo la sonrisa de Javito, un futbolista vino a mi mente: Ronaldinho.
La media hora restante fue de dominio atlético (sacó cinco corners en el último cuarto de hora, por cero en los 75 minutos anteriores...).
Un pase interior de Reyes (que entró por Mérida) y dos grandes ocasiones de Diego Costa, fueron el único bagaje rojiblanco. En la primera, tras un corner, el portero heleno salvó el gol abajo. Y en la segunda, cabeceó incomprensiblemente arriba un extraordinario servicio de Forlán.
A la contra, el Aris aún pudo sentenciar con un disparo a la madera de Koke, tras un inusual error de De Gea en el despeje.
El Atlético plantó poca batalla ante el Aris (Ares), dios de la guerra, y tendrá que sacar los tres puntos ante el primer líder del grupo, el Bayern Leverkusen (4-0 al Rosenborg), si no quiere poner muy cuesta arriba la defensa de su título.
Quién sabe si esta derrota no pueda venir bien a la “alternativa” al título para disipar euforias, volvernos a colocar en el habitual estado de “víctima” ante el Barça y lograr tres puntos que nos relanzarían en el liderato.