Lo siento, pero no puedo. Cada vez puedo menos. Cada día, me resulta más y más difícil identificarme con este Atlético de Madrid. Y eso que lo intento. Se lo aseguro.
Leer la noticia de que ni un solo jugador repetirá en el once del Atlético respecto al campeón de la UEFA Europa League de hace sólo dos años, me crea tristeza... y vergüenza.
Es, por otra parte, algo previsible. Sólo cuatro podrían hacerlo: Perea, Domínguez, Antonio López y Assunçao.
Pero a dos ya les han dado el pasaporte de cara al año que viene. Perea y Antonio López. Curiosamente los dos hombres que aparecían en el centro de la imagen en el momento más importante de la historia reciente del Atlético de Madrid. El hombre que levantó nuestra primera UEFA Europa League, el capitán, y quien le secundaba a su derecha, Luis Amaranto Perea.
SIEMPRE DEFENDÍ A ANTONIO LÓPEZ Y PEREA
Quien me conoce y lleva tiempo leyendo este blog sabe que siempre he defendido a ambos.
Antonio López, canterano desde las categorías más tempranas en el Atlético de Madrid. Diez temporadas en la primera plantilla colchonera. Debutó en el primer añito en el infierno (2000-01), participó en el ascenso, y emigró un par de temporadas rumbo a Pamplona, ya que la llegada de un veterano Sergi Barjuan le cerró el paso.
Su vuelta, en la 2004-05, coincidió con el fichaje de Luis Amaranto Perea, que junto a Pablo Ibáñez (pese a que muchos lo hayan olvidado) formó la pareja de centrales de moda del fútbol español durante un par de temporadas.
Ambos son historia reciente del Atlético de Madrid. Han pasado por sus peores momentos, ayudaron en el lento resurgir de este club, padecieron las largas temporadas de mediocridad e Intertotos, pero ambos llegaron como titulares para saborear las mieles de un título.
Ahora, sólo dos años después, ninguno de los dos vale.
Puedo entender más el caso de Perea, con 33 años ya cumplidos. ¿Pero y Antonio López? Apenas rebasada la treintena y tras un año en el que no ha jugado por culpa de constantes lesiones musculares y problemas en su rodilla izquierda.
ANTONIO SUCEDIÓ A TONI, LÓPEZ, KIKO...
Antonio López llegó al Atlético de Madrid precisamente en el momento en el que se iban nuestros últimos grandes ídolos. Compartió vestuario con gente como Kiko Narváez, Toni Muñoz o Juanma López. ¿Les suenan? Algunos de ellos estaban antes de que yo “llegara” al Atlético de Madrid. Y es que en 1990, cuando siendo un niño empecé a amar a este club, gente como Tomás, Toni, Solozabal, López, Vizcaino, Manolo... llevaban toda la vida en el Atlético de Madrid... y toda la vida se quedarían...
NO ERAN NI EL MEJOR LATERAL, NI EL MEJOR CENTRAL
Puede que Antonio López no fuera el lateral más rápido del mundo, ni el que mejor iba al cruce, ni el mejor marcador... Pero era un tío con clase, que sabía ponerla (que pena que no haya enseñado a Filipe Luis), que pegaba las faltas de vicio y que encima metía goles de cabeza...
Puede que Luis Amaranto Perea no fuera el tío con más soltura sacando la bola desde atrás. “A veces me lío solo”, reconocía en una entrevista hace un par de años. Pero el colombiano era el más rápido de la zaga. Siempre atento al cruce, siempre sostuve y seguiré sosteniendo que ha salvado muchos muchos más goles en nuestro equipo de los que ha provocado.
LAS EMOTIVAS PALABRAS DE PEREA
Ambos han grabado unas palabras de despedida en la web del club. En las que no les ha quedado otro remedio que dar las gracias por el trato que les ha dispensado el Atlético de Madrid, aunque considero que finalmente les han dado la patada.
Pero especialmente llamativa y emotiva me ha parecido una frase de Luis Amaranto Perea:
“Seré el hincha número uno. Tengo tres cosas en la vida que para mí son muy importantes: Dios, mi familia y el Atlético. Son tres cosas a las que realmente amo con el corazón...”.
¿A cuántos jugadores de la plantilla actual se imaginan diciendo algo similar a esto?
NOS QUEJAMOS DE FALTA DE IDENTIDAD
Llevamos una década quejándonos de la pérdida de identidad de nuestro club. De que no hay cantera, de que no hay veteranos que hayan mamado lo que es el Atlético de Madrid y se lo hayan trasmitido a las nuevas generaciones. Que nuestra directiva pisotea la que ha sido nuestra idiosincrasia y ha convertido al club en una agencia de compra-venta de futbolistas.
Sin embargo, cuando tenemos un futbolista como Perea, con un sentimiento como éste, le largamos a la primera posibilidad.
En cuanto a Antonio López, tras el durísimo año que ha pasado, un hombre que se va “con el orgullo de haber vestido los colores que siempre quiso vestir” y que siempre dijo que “no quería retirarme de este club sin haber levantado un título”, se marcha cuando todavía le quedaban varias temporadas de fútbol.
EL AMOR DE DIEGO, FALCAO, COURTOIS
El fútbol es un negocio. Y por desgracia hay que encomendarse a jugadores como Courtois, Diego o Falcao, que probablemente en un año no estarán ninguno de ellos, para intentar levantar la Copa de este miércoles. Ninguno sentirá ese título como un éxito del Atlético de Madrid, sino como un triunfo propio que, quién sabe, le ayude a dar el salto a un equipo más grande.
EL TÍTULO SERÁ DE LOS NUEVE MIL DE LA GRADA
Los que lo sentirán como suyo serán los nueve mil atléticos de la grada de Bucarest (Y los millones desde sus casas). Ésos que verterán lágrimas tanto si el equipo gana como si pierde; que se abrazarán al de al lado como si fuera su hermano; que se esforzarán porque sus gritos de ánimo sean el aliento que empuje al triunfo a los once del campo. Independientemente de quiénes sean. Porque lo importante son las rayas rojas y blancas. El oso y el madroño. Las siete estrellas. Y entre esos nueve mil, habrá dos hinchas más. Antonio López y Perea. Que sentirán este título como suyo. Aunque no jueguen un solo minuto.
Y yo me pregunto ¿quién levantará la Copa? Los únicos que repetirán en la foto, serán los de siempre...