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jueves, 5 de mayo de 2016

Ya hemos vuelto...

SEMIFINALES DE CHAMPIONS- BAYERN MÚNICH 2-1 ATLÉTICO
Goles: Griezmann.
Cuenta el Antiguo Testamento de la Biblia que Goliat era un gigantesco soldado filisteo de una altura aproximada de seis codos y un palmo (2,90 metros) que acampó junto a sus huestes en Efes-damim y retó al ejército de Israel a que presentara a un hombre que luchara contra él en un combate cuerpo a cuerpo. Durante 40 días, nadie en la tropa israelita del Rey Saúl (muy apropiado. Jamás olvidaremos ese golazo en la ida que ha valido medio billete para la Final) se atrevió a aceptar tamaño desafío.
Transcurrido ese tiempo, un pastorcillo de la tribu de Judá, David, que destacaba en talentos y buen semblante, hizo frente al reto. Y valiéndose de una honda, lanzó una piedra que impactó en la cabeza de Goliat, le derribó, y le degolló con la propia espada del gigante.
La historia de David contra Goliat es conocida en todo el mundo como un ejemplo de audacia, de valentía, y de cómo derrotar a un rival más fuerte haciendo uso de otras armas. A nadie en la época, ni con el paso de los siglos, se le ocurrió censurar por qué David hizo uso de una honda en vez de exponerse al cuerpo a cuerpo, espada con espada, y batirse el cobre contra la cota de malla de más de 5.000 siclos (unos 57 kilos) de Goliat y frente a la hoja de hierro de siete kilos de su lanza.

EL BAYERN, UN GOLIAT EN EUROPA
El Atlético de Madrid no es David. No es un pastorcillo a priori indefenso. Pero, sin duda, el Bayern de Múnich es un Goliat en Europa. 25 Bundesligas, 17 Copas, cinco Champions, dos Intercontinentales, una Recopa y una UEFA adornan un brillante palmarés para un club con casi 500 millones de euros de presupuesto (el quinto más alto de Europa, por detrás de Real Madrid, Barcelona, Manchester y PSG). Un equipo en el que juegan los mejores futbolistas del campeón del mundo, Alemania (Muller, Neuer, Lahm, Gotze), y muchos de los más insignes futbolistas del planeta (Lewandowski, Ribery, Robben, Vidal, Xabi Alonso...).
Pese a ello, muchos critican hoy que el Atlético de Madrid no derrotara al Bayern de Múnich jugándole de poder a poder, de tú a tú, a cara descubierta; y le reprochan que lo hiciese empleando sus armas: un contragolpe letal, una defensa férrea e impenetrable, y una lucha, una brega y una intensidad al alcance sólo de aquellos que pelean con el alma.

LA ENVIDIA VA TAN FLACA Y AMARILLA...
Pretenden que el Atlético gane apelando al jogo bonito cuando el estilo de juego y los futbolistas que componen uno y otro equipo son diametralmente opuestos. Pero poco se habla de la primera parte en el Calderón, con aquel golazo de Saúl, en la que pudo sentenciar Griezmann con otro mano a mano que salvó Neuer, y en la que el Bayern se marchó sin hacer ni un solo disparo a puerta. Como diría Quevedo: La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
El Bayern es mejor equipo, asumámoslo, jugaba en su estadio, ante más de 70.000 espectadores, y tenía que remontar. Con lo que era obvio que dominaría el choque, y era más que previsible que tocaría sufrir. Y mucho.
Por ello celebré con esperanzas cuando los germanos no hicieron su primer tiro a puerta hasta el minuto 20, en una dejada de Muller a Lewandowski que salvó Oblak con su salida. Comenzaba el recital del esloveno. Después hizo un paradón a un disparo envenenado de Ribery. Pero más tarde no pudo hacer nada ante una falta de Xabi Alonso que rebotó entre las piernas de Giménez y le descentró (1-0).

SE LE NOTARON LOS 20 AÑOS A GIMÉNEZ
No tuvo su noche el uruguayo, al que sólo dos minutos más tarde se le notaron sus 20 años y agarró de forma tan absurda como descarada a Javi Martínez, al que le perdió la cara, en un saque de esquina. Un penalti que pudo costar una Final de Champions. Y quiero recordar que ya el año pasado fue Giménez (recién entrado) el que perdió el sitio y no tapó el disparo definitivo de Chicharito con el que se decidió la eliminatoria.
Por fortuna, esta vez el Goliat del Atleti fue Oblak, que se agigantó para detener el penalti de Muller. El fallo supuso un mazazo para un Bayern que ya no volvería a disparar hasta el descanso, aunque no provocó una reacción en los colchoneros, que apenas tiraron a portería por medio de Gabi en un par de intentos lejanos en los primeros minutos.

GRIEZMANN, CRECIMIENTO DE ÉLITE
Hacía falta más en el segundo acto. Y el Atleti cazó una contra mortal. En apenas cuatro toques. Cuando Griezmann se la dejó de cabeza a Torres tras un gran pase largo de Koke, supe que esa jugada acababa en gol. Perfecto pase filtrado del Niño entre Alaba y Javi Martínez y definición de crack de Griezmann, al palo corto de Neuer (1-1). Había reclamado mayor peso específico de Griezmann antes de los cruces con el Barça y el Bayern, después de que con el PSV y en algunos partidos de Liga hubiera fallado manos a mano importantes. Tras estas eliminatorias, el francés ha dado un paso más en su crecimiento como futbolista de élite. Chapeau para el galo. El grito que pegué para celebrar el tanto estuvo a la altura del que dio Gabi en el campo. El capitán representa con su furia, su garra y entrega lo que cada atlético sentimos fuera del césped. Como lo representa Koke. Para mí, el mejor tras Oblak. Estuvo en todas partes. Aguantó la posesión, forzó córners de la nada, y apareció en defensa en múltiples ocasiones, de cabeza, con el pie, por arriba, yendo al suelo... Con Koke, el Atleti jugó en Alemania con doce.

QUINCE MINUTOS DE SUFRIMIENTO 
Con el 1-1 ya me veía en Milán. Era el resultado por el que había apostado en la previa. Pero el Bayern es mucho Bayern. A cuarto de hora para el final, Vidal ganó por arriba a Filipe y asistió para que Lewandowski remachara en el segundo palo a placer (2-1). Quedaba cuarto de hora de sufrimiento infinito. Quince minutos interminables (20 con el añadido) en los que todavía Oblak dejó otra parada para el recuerdo, en una estirada imposible para repeler un disparo de Alaba que de nuevo había envenenado un rebote.

QUE NO LO TIRE TORRES...
Quince minutos en los que Fernando Torres pudo sentenciar. El Niño fue objeto de un penalti (fuera del área) con el que Javi Martínez le paró en una cabalgada poderosa. Y quiso ser el héroe, cuando Gabi le preguntó si lo lanzaba él. "Joder, lo quiere tirar Torres", le anuncié a mi padre con una sonrisa nerviosa. Y lo falló. Lo paró Neuer, porque no iba mal tirado. Pero no es desde los once metros donde Fernando Torres ha encontrado su gloria deportiva y, sinceramente, habría preferido que lo lanzase Gabi.

SIMEONE, EL NERVIO QUE LO ARRASTRA TODO
La gloria se consigue luchando. Y este Atlético de Madrid la ha obtenido de la mano de un entrenador que vive cada partido como si lo estuviera jugando. Verle empujar al delegado de campo (por feo que estuviera) por no haber conseguido que se hiciera antes el cambio de Savic, o verle patear el balón de forma imaginaria en la banda, con ese tic incontrolable del jugador que nunca ha dejado de ser, le hacen a uno sentirse orgulloso del hombre que lidera este proyecto y que, sin duda, es el auténtico artífice del éxito sin precedentes de este Atlético de Madrid. Finalista de la Champions por segunda vez en dos años. Su nervio, su garra, su pasión, lo arrastra todo y a todos. Hasta la victoria.

SI EL FÚTBOL ES JUSTO...
El Atleti está en Milán. Y si el fútbol es justo, deberá levantar allí su primera Copa de Europa. Contra el eterno rival. Por la derrota en Heysel en el minuto 120 en 1974; por el minuto 93 de Lisboa de hace dos años; por haberse cargado a dos de los mejores equipos de este continente (Barcelona y Bayern) mientras otros llegaban a la Final de Champions jugando la Europa League. Porque se lo merecerán los miles de la grada que lloraron hace dos años, y los Godín, Juanfran, Filipe, Koke, Gabi, Tiago... que lo hicieron sobre el césped. Porque el fútbol nos la debe, hace mucho. Porque el Atlético de Madrid va a escribir esa página que le falta... y va a ser el 28 de mayo de 2016... en Milán... en San Siro.        

sábado, 30 de abril de 2016

El mejor equipo del mundo

SEMIFINALES DE CHAMPIONS- ATLÉTICO 1-0 BAYERN MÚNICH
Goles: Saúl Ñíguez (¡Golazo!) 
Hace más de diez años, cuando la Champions League se jugaba con dos hastiosas fases de grupos en las que el Real Madrid y el Barcelona goleaban a equipos mediocres como el Lokomotiv de Moscú, el Genk, el Galatasaray, el Anderlecht o el Fenerbahçe; o incluso el Valencia y el Deportivo (¡Qué tiempos aquellos!) jugaban finales o semifinales de la máxima competición continental, siempre surgía en mí una duda y un anhelo: ¿Hasta dónde podría llegar el Atleti en esta competición?
Viendo el nivel de alguno de estos rivales, era inevitable pensar que, al menos, podríamos llegar a octavos de final. Y así fue en nuestras primeras participaciones, hace ya ocho temporadas (Oporto). Eso cuando no caíamos en la fase de grupos como ocurrió en 2010 (lo que nos posibilitó ganar nuestra primera UEFA Europa League, vía repesca).

¿CUÁNTAS VECES SOÑÁBAMOS CON UN ATLETI-BAYERN?
¿Cuántas veces no hemos fantaseado los colchoneros con qué podría ocurrir en un Atleti-Bayern de Múnich, jugado de poder a poder, o en un Atleti-Milán... o un Atleti-Liverpool...?
En el año 2016, ya no hay que hacer más ensoñaciones con esos partidos míticos. Los rojiblancos se han medido a todos estos grandes rivales en los últimos años. Y a todos los ha ganado. Ahora, el Atleti sueña despierto.
Este miércoles llegó al Vicente Calderón uno de esos enormes partidos. Atlético de Madrid-Bayern de Múnich. El cinco veces campeón de Europa, un conjunto que ha llegado, al menos, a semifinales en seis de las últimas siete temporadas, siendo finalista en tres de ellas, y campeón en 2013, visitaba el Manzanares con futbolistas de la talla de Lewandowski, Ribery, Muller, Lahn o Neuer. Más de 3.000 alemanes en el fondo norte completaban un ambiente espectacular en un estadio lleno hasta la bandera (55.000 almas) y con un precioso tifo engalanando las gradas, a la altura del lema que lo acompañaba: Atleti yo TE AMO contigo a la final.

EL PRÓXIMO, EN MILÁN
Hubo brindis de la victoria con mi amigo Santi Riesco (su efectividad sigue subiendo como la espuma), hubo abrazos con Juanes, con Propan, con Javi Vélez, con Peris o con Bernardo Salazar (hijo) que nos contó a mi padre y a mí algunas de las venturas y desventuras que ha pasado su padre como historiador y coleccionista insigne de todo lo que tiene que ver con el Atlético de Madrid. Y a todo el que me quería escuchar, le lanzaba dos mensajes: "Hoy ganamos 1-0" y "El próximo, nos vemos en Milán".
Y con esa convicción encaré el partido, en un punto intermedio entre los optimistas que apostaban por un 2-0 o un 3-0, y los amedrentados que firmaban el 0-0.

EL GOLAZO DE SAÚL
Sin embargo, Saúl Ñíguez me hizo convertirme al optimismo a los once minutos. El canterano recogió un balón en el círculo central. Como perdido, sin saber muy bien si iba o venía, dejó atrás a Thiago Alcántara. Y ahí supo que iba... Se marchó de Bernat, rompió a Xabi Alonso con un recorte de vértigo digno del mejor Messi, y, una vez en el área, tuvo la sangre fría de aguantar el pulso a Álaba, perfilarse el balón para su pierna izquierda y colocarlo fuera del alcance de Neuer, junto a la cepa de su poste derecho (1-0). El gol merece la pena ser narrado con detalle, porque es historia y es arte.
El Bayern tuvo un mayor dominio de la pelota durante todo el choque (juega como el Barça de Guardiola), pero el Atleti pudo sentenciar antes del descanso en una colada de Griezmann por velocidad, cuyo disparo salvó Neuer con la pierna izquierda.

ESE LARGUERO QUE NOS HIZO TEMBLAR...
En el segundo acto, el panorama cambió. Los de Múnich metieron dos marchas más, intensificaron su dominio y adelantaron líneas. Antes del minuto diez, Álaba se sacó un zapatazo desde 40 metros que hizo temblar al larguero de Oblak (y a todo el Calderón) y sólo un minuto más tarde el meta esloveno tuvo que estirarse abajo para atajar un cabezazo de Javi Martínez.
Ante este dominio, se multiplicaron Giménez y Savic (muy bien los dos centrales) y especialmente Augusto. El argentino no es de mi devoción, pero completó su mejor partido como rojiblanco ante los alemanes. No dejó un solo balón sin barrer en medio campo. Se hinchó a robar y cortar.

TORRES LES DEVOLVIÓ EL SUSTO
Douglas, de vaselina, o Vidal con un zapatazo que hizo lucirse a Oblak, siguieron amenazando con el empate. Pero en un contragolpe Fernando Torres recordó que el Atleti aún tenía ataque. El Niño hizo un perfecto recorte para superar a Alaba y sacó un gran disparo con el exterior que se estrelló en el poste.
De algo debió servir el susto, ya que los germanos no volvieron a inquietar con verdadero peligro la portería de Oblak. El Atleti resistió, y el 1-0 es un resultado que vale millones de cara a llegar a la final. Una vez más, un gol del Atleti, vale oro.
Acerté el 1-0, igual que acerté el 2-0 ante el Barça, y con el mismo convencimiento les insto a que vayan reservando viajes para Milán, porque, se sufrirá más o menos, pero al Bayern de Múnich le eliminamos.

A MÍ NO ME SORPRENDE ESTE ATLETI..
Y cuando algunos se sorprenden o se asombran de la enorme temporada que está haciendo el Atlético de Madrid, de que tumbara al campeón de Europa, de que haya dejado a cero al todopoderoso Bayern... yo, salgo del Calderón con la sensación de que lo que estamos haciendo es algo "normal". Y se lo explico. Mi Atleti, es capaz de todo. Mi Atleti, es capaz de ganar a cualquiera. Sencillamente, porque mi Atleti es el mejor equipo del mundo. Soñaba con ello hace más de diez años; lo estoy viviendo ahora; y el próximo 28 de mayo, por fin, será una realidad. Nunca dejes de creer.  

PD: Les dejo un vídeo de las entrañas del Vicente Calderón, después del partido, en el que podrán comprobar la locura y la felicidad sin límites que este Atleti está provocando entre su afición. ¡Atleti yo te amo, contigo hasta el final!

martes, 19 de abril de 2016

Y como no sabían que era imposible, lo hicieron… otra vez

CUARTOS DE CHAMPIONS- ATLÉTICO 2-0 BARCELONA
Goles: Griezmann (dos, uno de penalti) 

Hace dos temporadas titulé así mi crónica de la eliminación en cuartos de la Champions del FC Barcelona. Entonces, todo eran argumentos en contra del pase del Atleti (1-1 en la ida): que era imposible dejar al Barça sin marcar; que ya se había parado demasiadas veces ese año a los culés (hasta entonces iban cuatro partidos y cuatro empates); que Messi no iba a estar tantos partidos sin marcar (no nos metió un gol en todo el año); que faltaba Diego Costa…
Para este año, los argumentos eran similares. El potencial ofensivo del Barcelona es indiscutible, y esta vez no valía nada que no fuera una victoria, tras el 2-1 de la ida. También faltaba un delantero importante (sí, Fernando Torres ha vuelto a convertirse en un delantero importante. Con el del domingo ante el Granada, lleva cuatro partidos consecutivos marcando) y los culés, imparables hasta hace tres semanas, son el vigente campeón de Europa.
Sin embargo, durante toda la semana el espíritu de superación atlética había invadido las calles de Madrid. Pancartas con el lema Nunca dejes de creer y Juntos hacia la victoria podían verse por los más diversos rincones. Esa fe corrió como la pólvora entre la afición atlética, encendida por un vestuario que salió con una rabia y un estado de revancha del Camp Nou que dejaban muy claro que el equipo iba a presentar la mayor motivación del mundo para superar al conjunto blaugrana. Y con esa intención llegamos todos al Calderón.
He estado muy liado en los últimos días y a estas alturas tiene poco sentido que les cuente cómo fue el desarrollo del encuentro. Por lo que les hablaré de mis sensaciones. O mejor, se las mostraré.

EL BRINDIS DE LA VICTORIA VOLVIÓ A FUNCIONAR 
Hubo brindis de la victoria previo con mi amigo Santi. Un brindis de la victoria que prácticamente nunca falla, pero que lo hizo el año pasado en los cuartos de Champions en el Bernabéu. Ese día, la foto nos la hizo un amigo suyo, Alberto. Este año había repetido. Pero, recordando la experiencia previa, decidí que fuera mi padre quien nos hiciera la foto que finalmente fue a parar a las redes sociales. Y funcionó.

ESPECTACULAR AMBIENTE 
En los siguientes vídeos podrán compartir conmigo el ambiente que se vivió en los momentos claves del encuentro. El primero, el precioso tifo con el que la afición recibió a su equipo. Miles de cartulinas rojas y blancas, un lema -“Juntos hacia la victoria”- y un cántico de recuerdo: “Luis Aragonés, Luis Aragonés”. El himno de la Champions, pitado como siempre por el maltrato al que en tantas ocasiones nos ha sometido Michel Platini, y una promesa: volvemos cuando el Atleti marque…
UN BUEN ATLETI SE MERECIÓ ADELANTARSE 
Y el Atleti marcó. Los rojiblancos salieron como debían, probando a Ter Stegen en disparos de Gabi, Carrasco y Griezmann en los diez primeros minutos. El Barça, por su parte, se dedicó a hacer ese clásico y sempiterno rondo con el que duerme al más hiperactivo, pero que resulta altamente peligroso con un resultado tan ajustado en un estadio como el Manzanares. El Barça jamás se aproximó siquiera al área de Oblak en ese primer acto, y en el 35 Saúl sacó un precioso centro con el exterior de su pierna zurda (temporadón del chaval) y Griezmann, al que había reclamado que apareciera en una cita como ésta, conectó un perfecto cabezazo fuera del alcance de Ter Stegen (1-0). Y el Calderón lo celebró así. Al grito de “Atleeeti, Atleeeti”.
EL BARÇA APRETÓ 
En el segundo tiempo el Barcelona adelantó líneas hasta prácticamente encerrar al Atlético en su propia área. La proximidad de futbolistas como Neymar, Iniesta o Rakitic tocando el balón con calma cerca de la frontal colchonera ponía el corazón de los atléticos en un puño. Pero sólo los de la grada. Los once guerreros del Cholo en el césped aguantaban con sangre fría y nervios de cero, achicando cada balón en un partido enorme de los Godín, Lucas, Gabi o Juanfran en labores defensivas.

ARDA Y UN RECIBIMIENTO MERECIDO 
Y entonces, ante el atasco culé, entró Arda Turan. Con la consiguiente pitada monumental de un Calderón que, en mi caso particular al menos, no perdona que su primer gesto en el Camp Nou fuera besarse un escudo que acababa de conocer, cuando llevaba cuatro años ganándolo todo con otro que le dio a conocer en el primer nivel europeo. Agradecimiento infinito por lo que aquí hizo, pero hay gestos que rompen todo el vínculo “afectivo” que aún le queda a este deporte.

UNA CONTRA MORTAL DE FILIPE 
Y llegó el 2-0. Con un Barcelona cada vez más volcado, la peligrosidad de que una contra rojiblanca pudiera acabar en gol era cada vez mayor. Y en el 85, Filipe Luis fue el encargado de montar esa contra. En una cabalgada monumental, partiendo desde su propio campo, terminó con un caño a Mascherano y dando un pase de la muerte a Griezmann que Iniesta cortó con la mano. El francés no tembló, la colocó junto al palo izquierdo de Ter Stegen, y el Calderón volvió a estallar de júbilo.
Hubo que sufrir un poco más hasta el final. Hubo un penalti, es absurdo negarlo, por una mano de Gabi que se sacó fuera del área. Pero también debió irse a la calle Luis Suárez dos veces en la ida y otra en la vuelta, por poner morado el ojo a su amigo Godín…

UNA EXPLOSIÓN DE ALEGRÍA 
El árbitro señaló el final. Un final que como podrán comprobar yo estaba deseando que llegara. Y exploté. “¡Toma, toma, toma!”. Una vez más, los “es imposible”, “no podréis hacerlo”, “os han vuelto a robar”, o los “qué mala suerte, os ha tocado el Barça”, tras el sorteo habían vuelto a quedar desmontados por una plantilla de hombres que comandadas por el Cholo Simeone NUN-CA DE-JAN DE CREER. “Se lo merecen. Los que hay ahí (los del césped), los que hay ahí (los de la grada) y yo también (qué narices)”, fue la frase que me salió de dentro con la clasificación en el bote (éste vídeo es el que más les recomiendo, porque muestra la explosión de alegría tras tan importante victoria).
CELEBRACIÓN FINAL 
Y con un estadio lleno, varios minutos después del final del partido, y al grito de “Orgullosos de nuestros jugadores”, los héroes del Calderón volvieron al campo para celebrar la gesta. Y con una afición feliz, pude devolver la conexión con la satisfacción de poder despedirme con estas palabras: “Nos vemos en semifinales”. El Atleti, sigue soñando. Esta Champions, tiene que ser nuestra.

miércoles, 13 de abril de 2016

Juntos hacia la victoria

El día 2 de diciembre tuve el honor de presentar mi libro de “Diego Godín, Coraje, corazón y cabeza”, junto a su protagonista.
No habíamos preparado nada, pero hubo un momento de complicidad enorme cuando el uruguayo hizo una pausa, me miró, y dijo: “Quedan muchísimas páginas por escribir, de mi vida personal y deportiva, y ojalá podamos hacer una segunda parte de este libro con algo que tanto deseamos todoslos atléticos que esla Champions. Va a haber tiempo para eso”.
En el momento en el que dice “algo que tanto deseamos todos los atléticos, que es la Champions”, a ambos se nos escapa una sonrisa pícara (foto), como la de un niño que prepara su próxima travesura. Una travesura que en este caso ambos, y todos los colchoneros, esperamos que se cumpla.

En el libro, tanto Diego como Juanfran Torres muestran su convencimiento en que “vamos a volver a estar en una final de la Champions y la vamos a ganar”.
“Nosotros vamos a seguir luchando por poder ganar una Champions. Estoy convencido de que, si no es este grupo, será otro. Pero la historia del Atlético de Madrid está hecha para levantar una Liga de Campeones. Sólo falta esa página y seguro que lo vamos a lograr”, afirmaba el Faraón en otro pasaje del libro.

VA A SER ESTE GRUPO
Pero va a ser este grupo. Va a ser este grupo porque se lo merece. Va a ser este grupo por los calambres que obligaron a Filipe a retirarse en Lisboa; por la placenta de caballo de Diego Costa; por la contractura en el aductor con la que terminó la final Adrián; por la lesión muscular que impidió jugar a Arda; por los calambres que apenas dejaban correr a Villa al final del partido; por Fernando Torres, que no podrá estar esta noche por una expulsión más que rigurosa; por Tiago, que se merece terminar esta temporada vestido de corto escuchando el himno de la Champions; por Godín, que se merecía esa “estatua hasta los tobillos” que se quedó a medias después de que su gol no pudiera valer esa Champions.

VA A SER CONTRA EL BARÇA
Y hoy se va a dar ese paso hacia Milán contra el Barça porque el plantillazo de Filipe en el Camp Nou, del otro lado, no habría sido roja; por la expulsión de Godín con la que se terminó con nueve; por la mano en el área de Jordi Alba el año pasado en Copa, que del 3-2 pasó al 2-3;  por la expulsión de Gabi (otra más) por protestar en el túnel de vestuarios lo que era una flagrante injusticia (¿Alguna vez se puede terminar con once contra el Barça?); por la roja a Mario Suárez esa misma noche (otra vez con nueve).

VA A SER POR LUIS
Y va a ser este grupo por Luis Aragonés. Que se fue al cielo con la pesadumbre de que debió ser él quien aguantara ese último balón que acabó en gol de Schwarzenbeck en el minuto 120 de aquella fatídica final de Copa de Europa de 1974. “Debí ir yo a aguantar ese último corner en vez de Gárate. Él era demasiado buena gente”, se reprochaba después el zapatones. Porque se le debía ese homenaje en Lisboa, en el 40 aniversario de aquella noche trágica.

VA A SER POR EL CHOLO
Va a ser este grupo porque Juanfran, Godín, Filipe, Gabi, Tiago, Koke, merecen enjugar sus lágrimas, y las que todos los atléticos derramamos en Lisboa.
Y va a ser este grupo porque su indiscutible líder, Diego Pablo el Cholo Simeone, es el artífice de que este equipo lleve luchando cuatro años por las cotas más altas. Porque nadie mejor que el argentino entiende y transmite lo que significan los valores de este escudo: sacrificio, lucha, entrega, espíritu de superación, compañerismo, ganar desde la humildad, conseguir las cosas “a pulmón”…
Y va a ser este grupo porque es año par. Y los años pares el Atleti juega finales europeas (2010 Hamburgo; 2012 Bucarest; 2014 Lisboa) y este 2016 toca volver a llegar y levantarla. Por fin.
ANIMA ESTE PARTIDO COMO SI FUERA EL ÚLTIMO
Para ello, quedan cuatro partidos. Sólo cuatro. Ninguno más. Y el primero es esta noche. “Juega cada partido como si fuera el último”, rezaba el lema que popularizo nuestro club en el exitoso 2014. “Anima este partido como si fuera el último”, les pediría yo hoy. Porque esta noche, señores, será el último partido si los de la grada no llevan en volandas a los suyos.
El ambiente del Calderón es especial. Lo dice cualquier futbolista, de casa o de fuera, que ha pisado este estadio. Y esta noche hay que demostrarlo. Desde algunos sectores se ha pedido que nuestra hinchada anime de pie los diez primeros minutos, y desde aquí me sumo a esta propuesta.
Hace dos años, en esta misma competición, en esta misma ronda, y con este mismo rival, en sólo 20 minutos el Atlético de Madrid marcó un gol al Barça (Koke) y estrelló tres balones en las maderas (Adrián al palo y dos de Villa, poste y larguero). Se les pudieron meter cuatro. Pero uno bastó. Como hoy. Pero para eso es decisivo un arranque como el de entonces. Y desde las gradas del Vicente Calderón se debe crear hoy una atmósfera y un grado de animación tal, que a algunos de los de blaugrana hoy les exploten los tímpanos.

POR HEYSEL, POR LISBOA… POR EL CAMP NOU
Por todas las lágrimas de nuestros padres y abuelos que lloraron en Heysel. Por todas nuestras lágrimas, y de nuestros hijos, que se derramaron en Lisboa. Por la rabia contenida que hubo que aguantar en el Camp Nou en la ida con la expulsión de Torres, con las agresiones de Luis Suárez, con las faltas no sancionadas a Busquets…
Por ellos, por nosotros, por todos, por todas las pancartas que estos días se han colgado por toda España, esta noche los 55.020 del Calderón (los 55.000 de la grada, los 18 de la lista de rojiblanco, el Cholo Simeone y el Mono Burgos) deben ser todos uno. Porque se puede ganar de forma diferente. Porque hay algo más que Madrid y Barça, en España y en Europa. Porque se puede. Porque se debe. Porque nunca dejes de creer. Juntos, hacia la victoria. Siempre.

miércoles, 6 de abril de 2016

De sobrexcitación, resistencia y remontada

CUARTOS DE CHAMPIONS- BARCELONA 2-1 ATLÉTICO 
Goles: Fernando Torres.
Hay momentos en la vida de una persona en los que un exceso de motivación, una fogosidad o entusiasmo exagerados, pueden provocarnos un perjuicio mucho mayor que el beneficio.
Por mucho que queramos un objetivo, por desmedido que sea el amor que profesamos hacia una meta, una sobrexcitación en un momento puntual nos puede abocar a perderlo todo por no medir nuestros actos.

SOBREXCITACIÓN
Esto fue lo que le ocurrió este martes a Fernando José Torres Sanz. El Niño hace mucho que dejó de serlo. Hace dos semanas que cumplió 32 años. Pero en el Camp Nou nos hizo retroceder diez años en el tiempo. Para bien y para mal.
Decía tras el partido del pasado sábado que Fernando Torres con su nueva estética (cinta al pelo), sus cabalgadas, y sus definiciones mágicas volvía a recordarnos a ese Niño que nos enamoró hace casi quince años, cuando apenas era un pecoso imberbe.
En 2005 y 2006, Fernando nos dio dos noches de enorme felicidad en el Camp Nou, con sendos dobletes (0-2 y 1-3) que en esos años eran las únicas y esporádicas muestras de grandeza que era capaz de exhibir ese Atleti.

EL NIÑO VOLVIÓ A LAS ANDADAS...
Este martes, el Niño resucitó y volvió a acallar al Camp Nou en el minuto 25, con un latigazo seco e
imparable que se coló por debajo de las piernas de Ter Stegen, tras un precioso pase picado de Koke (comienza a funcionar esta sociedad Torres-Koke).
Salté del sofá como un resorte con un grito incontenible, hasta el punto de que mis primas Sandra y Marian y mi tía Juani (que no suelen ver el fútbol conmigo, y que esta vez me acompañaban junto a mi padre) pusieron cara de susto. La ocasión lo merecía. Un gol fuera en Champions, aún con la derrota que finalmente se dio, vale mucho.
Fernando también estalló de alegría, fue a línea de fondo a celebrarlo, y besó ese escudo que lleva tan dentro del corazón, pero que durante tantos años no pudo besar por no tenerlo en la camiseta. Sin embargo, su estallido de felicidad no se quedó ahí.

...PERO SE PASÓ DE REVOLUCIONES
Presa de una sobrexcitación descrita en el primer párrafo, Fernando Torres comenzó a perseguir cada balón como si fuera el último. Con una impaciencia tal como si el mundo fuera a acabarse esa noche. Como si tuviera la necesidad de cobrarse ya el botín que acababa de obtener, cuando tenía más de una hora por delante para guardarlo, y una semana para sellarlo en el Vicente Calderón tras otra hora y media (mínimo) de espera.
Pero Fernando fue impaciente, como si volviera a tener 22 años, y se le fue la mano. Primero dio una tarascada llegando muy tarde para frenar un eslalon de Neymar, lo que le valió la amarilla. Comenté a mi padre y a mi tío que no me preocupaba para nada la tarjeta, ya que no es Torres un hombre de hacer faltas, y menos siendo delantero. Cuál fue mi sorpresa cuando sólo dos minutos después el Niño vuelve a atropellar a Mascherano en una nueva entrada sin freno. "¡Está sobrexcitado! Tiene que bajar las revoluciones", le dije a mi padre. Pero Torres no me oyó. Seis minutos más tarde de la primera amarilla, Fernando volvió a entrar como un toro desbocado, chocó contra el talón izquierdo de Busquets, y se ganó la segunda amarilla. "¡No me lo puedo creer, joder!", grité enrabietado, ante la nueva sorpresa de mi parentela. Y aunque no es usual que un árbitro se cargue un partido de Champions con dos tarjetas a un mismo hombre en sólo seis minutos, en la primera parte, y cuando ninguna de las dos entradas fue criminal, el bueno de Fernando Torres podía haber frenado un poco su ímpetu y no haber dado su excusa al árbitro alemán Felix Brych para incrementar esa estadística que incendió las redes a los pocos minutos.

EL BARÇA, EL MÁS FAVORECIDO POR LAS EXPULSIONES
El Barça, con 30 expulsiones, es el equipo más favorecido en esta faceta en toda la historia de la Champions. Le siguen, muy de lejos, el Bayern (20), el Arsenal (18) y el Real Madrid (16). Por cierto, da gusto ver la velocidad de estadísticas y datos favorables al Atleti cuando el partido es contra el Barça. Contra el Real Madrid la prensa no muestra la misma voracidad informativa...

Pero volvamos al partido y pongamos fin a las críticas y las lamentaciones. Torres, que estaba completando un partido excelente antes de la expulsión, aún se permitió el lujo entre tarjeta y tarjeta de sacarse un perfecto pase cruzado para Griezmann, cuyo tiro buscando la cepa del palo izquierdo de Ter Stegen hizo lucirse al portero alemán. Sí, como el árbitro... (Perdón, dije que iba a parar).

Desde entonces, estaba claro que con casi una hora por delante de partido al Atleti la empresa se le iba a hacer muy muy larga, mientras que la maquinaria del Barça debería mostrarse muy roma para no remontar la contienda. Hasta entonces, los culés habían tenido la posesión (como siempre), pero apenas habían sido capaces de generar una ocasión clara, con un cabezazo alto de Neymar.

EL VENDAVAL BLAUGRANA
Todo cambió tras el descanso. El Barça tocó a rebato y, como dijo mi padre, en sólo cuarto de hora generó más oportunidades que en toda la primera parte. Chilena de Messi que se va fuera por un palmo; trallazo de Neymar al larguero; zapatazo de Messi que repele Oblak; nuevo disparo de Neymar lamiendo la madera...
El gol del Barça estaba cantado. Y se cantó. Tuvo que ser de rebote, pero en el 62 Jordi Alba convirtió en asistencia lo que era un chut y Luis Suárez la empujó en boca de gol (1-1).

LA RESISTENCIA
El Atleti siguió aguantando con un Godín y un Lucas que achicaban cada balón (enorme el partido del joven central, anticipándose en cada lance); con Juanfran y Filipe partiéndose la cara (literalmente) y todavía teniendo fuerzas para superar la línea de medios en algún caso; y con Gabi, Koke y Saúl multiplicándose en la franja ancha.
Los rojiblancos fueron capaces de frenar el vendaval blaugrana con mayor fuerza y contención (Augusto y Thomas) y el ritmo frenético de ocasiones catalanas fue decreciendo.

LA INJUSTICIA DEL DOBLE RASERO...
Sin embargo, antes del 2-1 ocurrió otro hecho que pudo cambiar el partido. Luis Suárez (que ya en la primera parte soltó una fea patada a Juanfran) propinó un manotazo sin balón a Filipe Luis que el árbitro de portería (no sé para qué están) sólo interpretó como amarilla. La misma amarilla que vio Busquets al inicio de la segunda mitad por un codazo a Saúl, pero que no recibió en cambio por una entrada a Griezmann calcada a la de Torres un minuto antes...
Se ve que en Alemania lo de "compensar" no se lleva. Ni aunque sea justo. Pero dije hace 30 líneas que iba a dejar las críticas ¿no? Perdón, pero no hay nada que me duela más en esta vida que los dobles raseros y las diferentes varas de medir según interese...
El Barça terminó ganando, sí. Luis Suárez conectó un perfecto cabezazo a un gran centro de Alves (2-1), pero fue incapaz de mover el marcador en los minutos finales.

LA REMONTADA. VEREMOS CONTRA ONCE
La todopoderosa máquina blaugrana, el Dream Team 3.0, sólo ha podido ganar al Atlético de Madrid 2-1 contra nueve (en Liga) y contra diez (en Champions). Sólo rezo porque el partido del Vicente Calderón dentro de una semana lo termine el Atleti con once. Entonces, contra 55.011, veremos de lo que son capaces los de Luis Enrique.

ME MATA, ME DA LA VIDA...
Fernando Torres no podrá estar esa noche. Y reconoció posteriormente sentirse "responsable" de la derrota, algo que ya dice mucho de él.
Sin embargo, pese a lo que he escrito inicialmente (la sobrexcitación le jugó una mala pasada), Torres es como el Atleti. Torres, es el Atleti. Me mata (con la expulsión), pero me da la vida (con el gol).
Torres es, ante todo, una buena persona. Y las buenas personas siempre se merecen una nueva oportunidad. Por ello, estoy convencido de que Torres va a tener su nueva oportunidad. En las semifinales de esta Champions League. No tendrá que esperar más.
La remontada, ya está más cerca.   

jueves, 17 de marzo de 2016

Nunca dejes de creer

OCTAVOS DE CHAMPIONS- ATLÉTICO 0-0 PSV
Penaltis: 8-7- Griezmann, Gabi, Koke, Saúl, Torres; Giménez, Filipe y Juanfran.
El tifo que adornaba este martes el lateral del Vicente Calderón resume la esencia de este equipo del Cholo Simeone: "Atleti, nunca dejes de creer".
El "si se cree y se trabaja, se puede" que el Cholo convirtió en bandera de la meritoria Liga ganada en 2014 se reedita con este "nunca dejes de creer" que tiene un claro objetivo como anhelo de fondo: ganar la Champions League.

DEBE SER AHORA
Somos muchos los que creemos que debe ser ahora, en esta época, con este bloque, con estos jugadores con ese sentimiento de pertenencia (Godín, Juanfran, Gabi, Koke...) y ese carácter ganador y, sobre todo, con este entrenador...
Desde por la mañana me desperté con los nervios de que era día de partido grande. "Es la primera vez esta temporada que tengo esa sensación", le confesé a mi padre. Y es que nos hemos acostumbrado a lo bueno, y este año luchar por la Champions es el sueño que nos produce un mayor cosquilleo.

SE DEBIÓ ESTAR MÁS ACERTADO EN LA PRIMERA PARTE
El Atleti fue realmente mejor que el PSV en el primer tiempo. Salió fuerte en el primer cuarto de hora, entrando principalmente por la derecha con un Juanfran entonado, pero sin encontrar rematador. Hasta el mismo minuto quince, cuando un gran pase interior del alicantino encontró a Koke, éste sirvió al punto de penalti para Griezmann y el galo controló con la derecha y tiró con la izquierda, pero una rápida salida de Zoet evitó el 1-0. Ahí pudo estar la eliminatoria. Si el francés hubiera estado acertado (la ocasión era clarísima) el devenir del partido podría haber sido otro totalmente opuesto.

LOS ERRORES NO SE PUEDEN CAMBIAR
Pero no se puede vivir del pasado. Ese error no se pudo cambiar y, por suerte, el equipo creyó hasta el final, buscó la victoria mucho más que el PSV, y encontró un final feliz.
Los rojiblancos volvieron a apretar con fuerza en los últimos diez minutos antes del descanso. Un cabezazo a bocajarro de Griezmann (anulado por fuera de juego), un disparo arriba de Carrasco, y un par de jugadas embarulladas en el área que al final sacó la zaga holandesa hicieron al Atlético merecedor del 1-0. Pero no ocurrió.

LA ANSIEDAD FUE CRECIENDO
En el segundo acto, con el transcurrir de los minutos la ansiedad cada vez se hacía más patente en la grada... y empezó a contagiarse al campo. Pese a jugar en casa, por momentos parecía que el 0-0 nos eliminaba. Entró Torres (que pudo cambiar el partido con un zurdazo al poste) por Augusto (muy desacertado) en un cambio valiente; pero lo deshizo el Cholo al meter a Kranevitter (correcto) por un Carrasco que estuvo gris. Antes de eso, el poste y la mano de Oblak evitaron que Locadia pusiera un 0-1 que definitivamente nos habría matado.
Mientras el minuto 90 se acercaba, aumentaba el miedo y el cansancio de forma proporcional a cómo disminuían las ideas y el desparpajo. Torres fue el más incisivo (además del poste tuvo un intento de vaselina que se perdió por poco y siempre lo intentó) y Griezmann volvió a toparse con Zoet en otra buena ocasión. Pero la prórroga ya era inevitable.

EL TIEMPO DE PROLONGACIÓN SOBRÓ
Este tiempo de prolongación fue totalmente prescindible. El PSV se encerró totalmente y un Atleti ya demasiado machacado apenas tuvo una oportunidad clara. Saúl se coló de forma espectacular entre dos contrarios en la banda, pero su pase a Griezmann lo volvió a malograr el galo, que no tuvo su noche.
El añadido sólo prolongó el sufrimiento de ambos contendientes antes de llegar a una tanda de penaltis que parecía escrita mucho tiempo antes.

DOCE MINUTOS INTERMINABLES DE AGÓNICA TANDA…
Desde el primer penalti, que anotó Van Ginkel (el único que estuvo a punto de parar un Oblak que me decepcionó en este aspecto. Esperaba que al menos parara uno), hasta el definitivo transformado por Juanfran, pasaron doce agónicos minutos (de las 23:18 a las 23:30 horas) en una tanda que parecía que no se acabaría jamás.
Cada penalti anotado por los holandeses provocaba en mí una enorme frustración, y que echara sapos y culebras por la boca. Por el contrario, los goles rojiblancos sólo me producían alivio, ante la tensión que suponía un posible fallo. Ninguna alegría. No pude explotar de júbilo hasta el gol de Juanfran.

MIL PENSAMIENTOS NEGATIVOS
Hasta entonces, mil pensamientos negativos pasaron por mi cabeza. Desde el inicio pensé: "El año pasado ya eliminamos al Leverkusen por penaltis. Esta vez no va a haber tanta suerte...".
Cuando Torres encaró los once metros para lanzar el quinto y definitivo, era irremediable no acordarse de los muchos penaltis errados en su anterior etapa de colchonero y en los muchos madridistas que en esos momentos aguardaban con el colmillo afilado: "Ya está, os han echado de Champions gracias a paquetorres...".
Por suerte, Fernando lo transformó con seguridad. Sin embargo, los pensamientos negativos me seguían atormentando: "Giménez es demasiado joven. Mucha presión..."; "Verás Filipe, ahora empezarán con que se podía haber quedado en Chelsea...".

SABÍA QUE JUANFRAN LO METERÍA
Hasta que llegó Juanfran. Previamente Narsingh lo tiró al larguero, sí. Y no es lo mismo la presión de tirar un penalti que si lo fallas te elimina de la Champions, a lanzarlo sabiendo que si marcas te conviertes en el héroe de la noche. Con esta última premisa hizo el paseíllo Juanfran Torres. Y en esta ocasión estaba convencido de que lo metería.
Juanfran es un hombre tranquilo. Abnegado trabajador que se ha hecho así mismo. Uno de esos hombres que pocas veces luce, pero que se sacrifica por el beneficio del grupo. Un extremo talentoso que ha alcanzado las mieles del éxito a raíz de renunciar a las florituras pegado a línea de fondo para dedicarse a pelear por tapar el lateral.

JUANFRAN, CONVENCIDO DE VOLVER A UNA FINAL DE CHAMPIONS
Juanfran es uno de los hombres de este equipo que tiene claro, junto a Godín, que este grupo va a repetir final de la Champions. Me lo dijo con firmeza cuando le entrevisté para la biografía de Diego: “Esa final nos hizo más fuertes a todos. Estoy convencido de que vamos a volver a una final de Champions y la vamos a ganar”.
Por ello, cuando vi que era él el encargado de lanzar la pena máxima decisiva (la decimosexta de la noche) tuve claro que iba para dentro. No sé ni por dónde la metió (luego vi que lanzó pegado al palo derecho como si llevara haciéndolo toda la vida), pero según entró le pegué a mi padre un abrazo de los que hacen época.

EL SUEÑO SIGUE VIVO
El Atleti sigue vivo. El sueño sigue vivo. Y la clave para ello ha sido ésa: "Nunca dejes de creer". Y es que, para alcanzar cualquier meta en esta vida, siempre hay que creer. Del convencimiento propio parte el que se consiga cualquier cosa. No se puede dejar de fumar si realmente no se cree en ello; no se puede sostener una relación si se hace con dudas; como no se puede llegar a Italia si no estamos convencidos de que vamos a hacerlo. Después, se podrá lograr o no, pero sólo siendo honesto con lo que queremos se podrán alcanzar las cotas más altas. Y este Atleti, es honesto.        

viernes, 27 de noviembre de 2015

La sobriedad marca el camino

JORNADA 5- ATLÉTICO 2-0 GALATASARAY
Goles: Griezmann (2).
Se dice que un equipo se empieza a construir desde la defensa y es el claro ejemplo del Atlético de Madrid. Con prácticamente la misma zaga del año en el que fue campeón de Liga (sólo cambia Giménez por Miranda) y con un Obi Oblak haciendo honor a su canción ("Cada día te quiero más". Haciendo olvidar a Courtois) el equipo colchonero es con diferencia el menos goleado en la Liga (sólo seis goles en doce jornadas; por nueve del Valencia, once del Madrid o doce del Barça) y es también el segundo que menos goles ha encajado de los 32 equipos de Champions: sólo dos goles, por los tres de potencias como Barça y Bayern y sólo por detrás del único gol que ha recibido el PSG.
Gracias a esta tremenda fortaleza defensiva, el equipo podrá jugar mejor o peor, pero si marca, normalmente gana. Así ocurrió ante el Betis con el gol de Koke (0-1) y de nuevo se repitió anoche frente al Galatasaray.

UN GALATASARAY MUY MEDIOCRE
En este caso, contra los turcos se jugó bien. Aunque no nos engañemos, los de Estambul tienen un nivel que equiparado a nuestra Liga sería el del Eibar, el Depor, el Betis o el Espanyol. Mitad de tabla. Como mucho.
A sus 31 años (creía que era mayor), Sneijder sigue siendo el mejor del conjunto otomano, y un disparo ligeramente cruzado fuera por su zurda pudo haber adelantado a los visitantes. No fue así, y sólo un minuto después Griezmann cabeceó solo un perfecto centro de Gabi (1-0). El capitán estuvo imperial, y también en la segunda parte dio en bandeja el segundo al delantero francés, tras tirarle un sutil caño a Hakan Balta (2-0).

GABI Y TIAGO, SOBRESALIENTES
El rendimiento del 14 este inicio de temporada está recordando al mejor Gabi, y sólo se está viendo eclipsado por un Tiago que a sus 34 años ofrece cada tarde un recital de fútbol en el medio campo. La ovación que le tributó el Calderón al ser sustituido creo que fue el reconocimiento a una enorme trayectoria con la rojiblanca, no siempre bien ponderada.
El partido no dio para mucho más. El primer cuarto de hora fue bueno, pero hasta el descanso apenas pasó nada. Un dominio tan aplastante como infructuoso por parte de los colchoneros, que amasaban la bola en banda izquierda en rondos entre Koke, Filipe y Carrasco sin que ninguno se atreviera a arriesgar.

TORRES PELEA EL GOL CIEN
La segunda parte sí fue más animada, con un Fernando Torres más participativo, pero al que todavía se le atraganta el gol cien. Lo rozó en un par de ocasiones, en una de ellas con una buena mano de Muslera de por medio. El Niño no está fino de cara al gol y ya ha llovido mucho desde su mejor versión, pero, como dijo Giménez al final del partido, lejos de obsesionarse con ser centenario, lucha y se sacrifica por el grupo, y siempre busca al mejor compañero antes que ser egoísta. Ejemplo de ello se produjo en la contra más clara del partido, donde con metros por delante asistió a Vietto en vez de jugársela él, y el argentino perdonó el mano a mano con Muslera.

LA LIGA DE CAMPEONES ES MI OBSESIÓN...
Al final, nueva victoria, nuevo partido con la puerta a cero, nueve partidos sin perder, y clasificado por tercer año consecutivo para los octavos de la Champions antes de la última jornada. Sólo la derrota ante el Benfica (que tuvo mucha suerte y nos mató a la contra) nos aparta ahora mismo del primer puesto. En Lisboa se puede lograr. En un estadio que nos debe infinitas alegrías por castigarnos con una tristeza eterna. El sueño de la Champions se renueva otro año. Y como dicen Godín o Juanfran: "Este grupo va a volver a una final de la Champions y la vamos a ganar". Seguimos trabajando en ello.