jueves, 1 de noviembre de 2007

Primera noche de Champions

El Atleti ataca mejor que defiende.
A cualquiera que lea esto, le parecerá una verdad de perogrullo. Pero a lo que me refiero es a que nuestros jugadores ofensivos atacan mejor que lo mal que defiende nuestra zaga. Hace una semana, nuestros atacantes lo hicieron igual de bien que mal lo hizo nuestra retaguardia. El resultado, un empate a tres en Moscú.
Por el contrario, ayer, la desbordante calidad de nuestra vanguardia acabó por dejar en evidencia a Zé Castro, pese a que se empeñó en meterse autogoles o comerse balones en defensa para mantener en vilo al respetable hasta el minuto 95.
Al minuto uno el Atleti ya ganaba. Maxi lucha un balón perdido en línea de fondo, la picardía de Forlán provoca sin ángulo un rechace de Palop, y el propio Maxi, de nuevo en la brega, provoca un penalti del portero sevillista, que no es necesario porque Maniche envía el rechace a la red.

PROHIBIDO LEVANTARSE
Iban noventa segundos. Se tarda más en contarlo que en presenciarlo. Así se lo perdió mi novia, a la que insté a no dejar de ver este partidazo, pero guardaba cola en el baño. Cómo se nota que este Atleti va para arriba. Casi 50.000 personas un miércoles a las diez de la noche y casi rondando los cero grados.
Pero el Sevilla no tenía en Zé Castro a su mejor atacante. También estaba Luis Fabiano (seis goles en cuatro partidos) y pronto se dio cuenta el Calderón. En el fatídico minuto trece, emprendió un eslalon en el que fue salvando contrarios, hasta ser derribado por Seitaridis en la frontal. Sorprendentemente, el árbitro no sacó ni tarjeta.
Yo no sabía que Luis Fabiano también tiraba faltas. Tampoco debía saberlo la barrera, que se abrió de forma esperpéntica para desviar el balón a las mallas. 1-1.

Pero el de ayer no era un partido para ausentarse a por coca cola. A los dos minutos, Luis García saca un zurdazo envenenado que Palop despeja para dentro (error del tan bueno como arrogante portero sevillista) y Agüero vuelve a usar la cabeza para marcar. Seis goles en Liga, tres de cabeza. Con 1,70. El argentino va camino de romper muchos récords.

DE RÉCORD
Un récord es el que ha batido el Atlético con este inicio de temporada. Con los cuatro tantos de anoche, ya son veinte en diez partidos. Cifras que no se veían en el Calderón ni en la época de Segunda. Desde la 97-98 de los Juninho, Vieri, Kiko o Caminero no disfrutábamos a orillas del Manzanares de un Atleti con tantos goles. Ni con tantos puntos.

DR. JEKYLL Y MR. HYDE
Aguirre debe estar debatiéndose, cual doctor Jekyll y mister Hyde. El entrenador mexicano es de los del 1-0 antes que un 5-4. Con partidos como el de ayer lo tiene que pasar mal. Pero si luego mira la clasificación creo que debe recompensarle. Tras hacer historia con Osasuna, la cosa aquí comienza a pintar muy bien. Meter al Atleti en Champions, tras años en el purgatorio que empezaban a hacerse eternos, no es cualquier cosa. 'El Vasco' puede coronarse.

SUEÑOS Y PESADILLAS
El Calderón en noches como las de ayer es un escenario para soñar. Pero el inicio de la segunda parte nos deparó el autogol de Zé Castro, lo que reavivó a muchos de los fantasmas que llevan de ‘okupas’ en el Manzanares tanto tiempo.
El partido se puso feo. Un Sevilla, que había sido desbordado, dominaba y el juego se endurecía sin motivo. Las trapisondas se sucedían y los andaluces comenzaban a recordar al abrupto equipo de Caparrós de los Javi Navarro y Pablo Alfaro.
Y en éstas estábamos cuando volvió la magia. Agüero volvió a usar el exterior de su bota derecha para poner un buen balón al segundo palo. Y allí apareció Maxi como un gigante para convertirlo en magnífico. Su volea en el aire puso el balón en la escuadra de Palop y al Calderón de nuevo en los cielos. Su tanto me recordó en algo al de Torres ante el Betis. Me acuerdo mucho últimamente del Niño, y no es porque le eche de menos, sino porque los que se han quedado se están encargando de evocarlo.
El partido acababa y la fiesta se instalaba en las gradas. Jurado aparecía en la banda con el único cometido de perder tiempo. Pero decidió que el también quería sumarse a la celebración y marcó un gol de bandera aprovechando una jugada de Simao. Sin responsabilidad y en una dinámica positiva, el mediapunta gaditano está creciendo. Que espere, que el Madrid aún anda detrás.
El partido acabó como empezó, con un gol (tras otro error de Zé Castro). Pero el tanto ya no podía estropear la fiesta.
En la salida, vi a una afición feliz como nunca. Los cánticos y la algarabía inundaban las calles aledañas del estadio. Mañana era fiesta. Que dure. Por favor, que dure.

martes, 25 de septiembre de 2007

LA ENTREVISTA: Caminero: "¿Un entrenador? Uno de pequeño, que me obligaba a ir a entrenar cuando no me gustaba"

Entre 1993 y 1998, el Atlético de Madrid tuvo la fortuna de poder exhibir en su plantilla a dos de los mejores futbolistas de España: José Luis Pérez Caminero y Kiko Narváez. Yo era de Caminero. Ambos consiguieron escribir las páginas más brillantes de la historia reciente del club rojiblanco: el Doblete, unos cuartos en la Champions del 97, unas semifinales de UEFA… en esa época yo sólo era un crío (14 años en el Doblete) y aún conservo una sudadera con la imagen de Caminero cuando estaba en la selección.
Hoy, he tenido la inmensa suerte y el mayor placer de poder entrevistarlo. A sus casi 40 años (Madrid, 8-11-1967), Caminero sigue de actualidad. Es el director deportivo del Real Valladolid y reconoce que sigue prefiriendo que hablen de él, “aunque sea mal”, a que no hablen: “En este mundo del fútbol, si no hablan de ti no existes”.
Comenzamos la entrevista hablando del partido del domingo ante el Madrid y lamenta las dos o tres jugadas conflictivas en el área blanca: “A los árbitros les cuesta mucho pitar en contra del grande”.
Pero de lo que quiero hablar es del Atleti. Manifiesta estar “muy contento” en su nuevo cargo en el equipo pucel
ano, pero, aunque asegura que nunca ha habido ningún contacto, no descarta volver al Atleti: “Ir a un equipo grande sería un reconocimiento a mi trabajo”.

SUS GRANDES MOMENTOS
Como ya comentó en As, nos desvela que escribir un libro del Atlético de Madrid “es un as que me guardo en la manga”. Y tendría mucho éxito, seguro. Tiene claro que los mejores momentos fueron en la temporada del Doblete y también cuál ha sido el partido que jamás olvidará: “La Copa
fue el torneo que me marcó. La final de Zaragoza. A partido único… medio estadio para cada equipo… multitud de colores…ese partido me marcó como jugador. Fue muy bonito”.
Si tiene que quedarse con un gol, le cuesta más, pero destaca el primero y el último: “
Me quedo con mi primer gol con el Atlético de Madrid, en el Villa de Madrid, antes de empezar mi primera temporada. También recuerdo mi último gol, con el Barcelona, a Vitor Baia y de vaselina”. Y así, hasta 48 goles oficiales de rojiblanco.
Si hablamos de una
jugada, no hay dudas, el mítico regate a Miguel Ángel Nadal en el Camp Nou (1-3): “Mucha gente me la sigue recordando con el paso de los años. Aunque yo siempre digo que ha quedado en la memoria porque acabó en gol, si no, quizá hubiera caído en el olvido”. Roberto Frenesdoso la metió para dentro. Pero ese año entraba todo. Y la clave, para ‘Cami’, que eran “como una familia”. “En los cinco años que estuve, me llevaba bien con todos, pero quizá te llevas mejor con quien duermes: Pirri en mi primera época, Juanma (López) o Lubo Penev. Con quien tienes más roce. Había un ambiente muy bueno, muy bueno y así las cosas son mucho más fáciles”.
De esa gran familia, Caminero sigue teniendo contacto con muchos de ellos, “sobre todo con los
que siguen ligados al mundo del fútbol, ya sea de manera personal o de forma profesional”.
 
SU SALIDA DEL ATLETI
Caminero salió del Atlético
sin homenajes ni estridencias, pero asegura que él lo “eligió” así: “Yo prefiero entrar y salir de los sitios sin hacer ruido. Creía que ya lo había dado todo en el Atleti y decidí que debía marcarme unas nuevas metas de superación y nunca me he arrepentido. Además jugué muchos años en el Valladolid”.
Aunque deja caer que sí hubiera agradecido “más reconocimiento” en su etapa de jugador,
"más cuando has estado tantos años y lo has dado todo por un club”.
 
LA AFICIÓN, TORRES Y EL CALDERÓN
Defiende la venta del Calderón con el lema “renovarse o morir” y cree que la salida de Fernando Torres fue “lo mejor para los dos”: “Se venía masticando hace tiempo. Estaba llamado a jugar competiciones europeas. Y
la gente en España se cansa de ver siempre la misma cara y cada vez te exigen más”.
Y hablando de la afición, Caminero mejor que nadie conoció las iras y las bondades de la hinchada colchonera. Le enaltecieron durante años como ídolo, pero le silbaron en su última etapa: “Yo me lo tomaba trabajando mucho más fuerte para transformar los silbidos en aplausos, pero esto va
en la idiosincrasia del español. A ningún aficionado en Inglaterra se le pasa por la cabeza silbar a ninguno de sus jugadores”.
En el campo, de todos los futbolistas con los que ha coincidido, se queda con la calidad de Kiko, Penev, Juninho o Vieri en el Atleti, y destaca a Hierro, Guardiola o Raúl en la selección nacional.
 
SELECCIÓN
Y hablando de la selección, repasa su trayectoria como internacional. Para el de
Leganés vestir la camiseta nacional fue “una de las mejores cosas de mi vida”. Y nos pone un ejemplo de lo que significó defender a España: “No tiene nada que ver con jugar en cualquier equipo por grande que sea. Es una responsabilidad enorme porque toda España está pendiente de 22 jugadores”.
Caminero advierte de que la selección del Mundial de USA 94, con Javi Clemente al mando, fue “de las que más cerca tuvo las semifinales”. Con un gol suyo, tuvieron contra las cuerdas a Italia en los cuartos de final, pero no se pudo pasar la barrera. El mítico ‘21’ rojiblanco cuenta una anécdota de la cita mundialista: “En el partido con Corea, me cambian en el descanso por Julen Guerrero y en el videomarcador, inmenso, aparece Camionero en vez de Caminero. Supongo que sería cuestión del idioma pero te llama bastante la atención”.
 
ENTRENADORES, PRESENTE Y FUTURO
Recordamos como en su época, con apenas cuatro fichajes (Penev, Pantic, Santi y Molina) se pasa de luchar por no descender a ganar Liga y Copa. Caminero lo atribuye a “lo atípico” de este club: “Es único en el mundo”. Y se muestra “ilusionado” con el proyecto rojiblanco actual: “Hay que tener paciencia, pero confío en que estén entre los cuatro primeros”.
Caminero reconoce que el puesto de director deportivo pucelano le ha ayudado “muchísimo” a sobrellevar su retirada de los campos de fútbol, pero no se plantea ser entrenador en un futuro: “No me llama la atención, aunque alguna vez he pensado en entrenar a los niños porque te trasmiten su ilusión”.
Y hablando de entrenadores y de niños me sorprende. Si se tiene que quedar con un entrenador en su carrera, ni Antic ni Clemente: “Me quedo con uno que me obligaba a ir a entrenar cuando era pequeño y no me gustaba”. Le damos las gracias.
 

jueves, 5 de julio de 2007

El 'Niño' se hizo mayor

Fernando Torres se marchó ayer del Atlético de Madrid. Aunque tanto él como el presidente dejaron la puerta abierta a una futura vuelta, en mi corazón, y creo que en el de muchos atléticos, Torres ya no será él mismo.
Desde que supe que su marcha estaba confirmada, mucho antes de que se hiciera oficial, decidí que quería asistir a esa rueda de prensa. Decidí que quería preguntarle todo aquello que muchos de los periodistas no harían. Primero, por no preguntar lo políticamente incorrecto y, segundo, porque la mayoría ven su salida como “normal” (Llevan años postulándola, aunque me pregunto de qué hablarán ahora este verano…).
Me pasé hasta las dos de la mañana haciendo la recopilación de sus últimas entrevistas, datos, declaraciones… que podéis ver en el post anterior y hasta casi las tres escribiendo las preguntas. Sabía que probablemente no podría hacerle más que dos, pero tenía una decena preparadas.
En su salida, Torres sonrió al centenar de focos que le apuntaban. Era una sonrisa ‘ad hoc’, mecánica para mostrar ante la prensa, pero para mí, no era día para ningún tipo de sonrisas.
La rueda de prensa comenzó con la lectura de un comunicado por parte de Cerezo, y allí me llevé la primera sorpresa: “Ahora que quieres dar un paso en busca de nuevos retos, queremos desearte lo mejor…el Atlético te comprende y te deja partir con la esperanza de que vuelvas. Él quiere cumplir sus objetivos y nosotros tenemos que seguir luchando sin él. Respetamos su nuevo deseo y le deseamos un futuro lleno de éxitos”. Cerezo cargaba toda la responsabilidad de la salida a Torres y hasta por tres veces recalcaba que la decisión era suya.


"LA DECISIÓN HA SIDO MÍA"
Después, Fernando lo confirmaba: “La decisión que he tomado ha sido difícil. La propuesta del Liverpool era difícil de rechazar. Es bueno para todos…Yo pedí al club que se escuchara la oferta, la decisión ha sido mía. Ellos escucharon mi petición y hablaron con ellos y de la mano hemos decidido que esto era lo mejor para todos. La oferta llegó y yo pedí que se escuchara”.
Es decir, que Fernando Torres, el ídolo de todos, el ‘Niño’ que siempre se mantuvo firme asegurando que su futuro sería rojiblanco, que nos llevaría a Europa, a volver a ganar títulos… Ese Fernando Torres nos decía que la decisión había sido suya. Lejos del pensamiento que muchos sostenían, de que se marchaba obligado. Lejos de la idea de que, mientras el Atlético negociaba su salida, él se mantenía ajeno en la Polinesia. Y, sobre todo, lejos de la idea que yo tenía, de que dirían que ambas partes habían pensado que era lo mejor. Reparto de responsabilidades y aquí paz y después gloría. Al fin y al cabo, los únicos que íbamos a sufrir las consecuencias éramos los de siempre.
Torres cargaba el muerto a sus espaldas, y encima dejaba una coletilla que lo hacía más pesado: “Para mí esto no ha sido un club, ha sido mi familia, aún lo sigue siendo y espero que siempre lo sea”. No era el ejemplo más adecuado. Precisamente porque a una familia nunca, bajo ninguna circunstancia, se la abandona.

MI PREGUNTA
Tras una vida de negación
, Torres estaba aquí para decirnos que se iba. Entonces, llegó mi momento y le lancé la pregunta: ¿Qué tienes que decirle a aquellos aficionados que estén dolidos contigo porque consideran que les has mentido?
Entonces Torres saltó, se puso a la defensiva, el gesto se le torció y se justificó: “Bueno, yo creo que nunca he mentido. Siempre he dicho que mi idea era seguir aquí y que cuando tomara la decisión de marcharme lo diría y aquí estoy. La idea de quedarme siempre ha estado ahí, año tras año han llegado ofertas y nunca se han escuchado y en el momento que ha llegado una oferta que consideraba importante, tanto para el club como para mí, es cuando lo he dicho. Yo nunca me he escondido. Creo que no se me puede achacar nada, siempre lo he dado todo, me he dejado la vida por el club. Pero llega un momento en el que he decidido tomar otro camino. Pero quiero que quede claro que yo nunca he mentido a la gente. Siempre que se me ha desvinculado del club, siempre que se ha hablado de precontratos con otros clubs, yo no he sido el que lo ha dicho, yo no he sid
o el que he mentido. Nunca se ha engañado a la afición”.
Torres consideraba que nunca había mentido. Esperaba otra respuesta. Un “sé que siempre dije que me quedaría y comprendo que haya gente dolida, pero las cosas han cambiado…”. O un “lo siento, a mí también me duele dar este paso, pero necesitaba otra cosa…”. Pero no. Torres no ofreció una respuesta para los aficionados dolidos. Torres me vio como un periodista que le atacaba. Un periodista que le complicaba la vida en el día de su adiós. Pero creo que su respuesta no gustó a los aficionados rojiblancos y yo, en último término, le realizaba la pregunta como uno más de ellos. Pero él no lo vio así.
Al ver su reacción, al ver que contestaba con cierta vehemencia, desconecté por completo. Apenas atendí al final de su respuesta. Apenas asimilé el resto de la rueda de prensa, tampoco era muy necesario. Nadie le preguntó si el 0-6 le llevó a dar el paso. Nadie le pregunto si era consciente de que con su salida estaba dando la razón a todos aquellos que sostienen que el Atleti ya no es más que un equipo pequeño. Nadie le pregunto si entonces era cierto que le dijo a Luis que se iría este verano. Nadie le preguntó que dónde quedaba su sueño de jugar la Champions y ganar títulos con el Atleti…


TORRES HA DEJADO DE SER UN NIÑO
Cuando Torres me respondió, me di cuenta de que Torres había dejado de ser un "Niño". Me di cuenta de que Torres estaba ya muy lejos de aquel crío flacucho, que sólo era pecas, al que vi hablar por primera vez en un medio de comunicación en Telemadrid, después de haber marcado su primer gol con la camiseta rojiblanca en Albacete. Un niño risueño, con los ojos llenos de brillo, que le aseguraba al entrevistador que ascenderíamos a Primera.
Torres se va, y con él se va el último gran icono colchonero. Un icono que era además abanderado de la cantera. El mejor canterano que yo he visto en el Atleti en los últimos 20 años y que quizá nunca vuelva a ver a uno como él.
Torres se va, y su hueco no lo llenarán ni Forlán, ni Quaresma, ni Riquelme (si es que viene), porque no representarán ni la mitad de lo que él representaba.
Puede que Torres vuelva, “cuando el Atleti esté donde se merece”, como él mismo dijo, “cuando los que vengan consigan llevarlo donde yo no he podido”…
Puede que Torres regrese, pero ya no será el ‘Niño’.