lunes, 6 de septiembre de 2010

La fiesta de la Supercopa de Europa, desde dentro

Como hacía apenas tres meses y medio, el Atlético de Madrid volvió a organizar un recorrido por las calles de Madrid con la Catedral de la Almudena, la sede de la Comunidad (Sol), el Ayuntamiento de Madrid y la fuente de Neptuno como puntos cardinales.
A las 17:30 los medios estábamos citados en el Vicente Calderón y me encontraba entre los “veteranos” que habían podido vivir la celebración de la UEFA y ya conocía sus peculiaridades.
Había incluso más periodistas que en aquella ocasión, algo extraño por tratarse de un título menor que aquel, lo que podía comprobarse por la inferior presencia de aficionados.
La hora pactada para el inicio del “tour”, las 18:00 horas, horario que no se cumplió desde el inicio, ya que el autobús de los futbolistas no abandonó el estadio hasta bien pasadas las seis y media.
Otro detalle, el vehículo era cubierto y con lunas oscuras, en contraste con el bus descapotable de la otra ocasión, algo más razonable y vistoso para una cita como ésta, tanto para aficionados como para futbolistas (ellos también disfrutan de la fiesta).
La primera parada, como entonces, es la Catedral de la Almudena, donde uno de los clérigos se confiesa seguidor colchonero y relata cómo había disfrutado en compañía de familiares y amigos del triunfo sobre el Inter y el 4-0 al Sporting.
Tras ofrecer el título a la Virgen, comienza la primera caza de testimonios. Con algunas ausencias notables en la comitiva (Agüero, De Gea, Domínguez y Tiago), mi primera presa es Diego Godín, una persona encantadora.
El defensa uruguayo se confiesa “sin palabras” ante la magnitud del club colchonero y su afición y decidido “a disfrutar de esta fiesta”. Quita importancia a ser el único fichaje titular hasta la fecha -”La idea es venir a aportar cada uno el máximo, su granito de arena, para seguir sumando a este gran equipo que ya tenían el año pasado y a este gran grupo humano”-, y se muestra encantado de contar con un anfitrión de la talla de Forlán: “Es impresionante, hace lo más difícil, que es seguir manteniéndose a un gran nivel y por algo es de los mejores del mundo”.
Tras las primeras carreras y empujones ponemos rumbo a Sol, donde Esperanza Aguirre, esta vez sin bufanda rojiblanca, espera a los jugadores atléticos.

"MI MINUTO DE GLORIA"A la bajada del autobús soy el primero en parar a Antonio López, el capitán, que porta la Copa, y responde a mis preguntas ante las cámaras de Madrid Directo (mis entrevistas eran para informativos), lo que provoca que mi compañero Fernando Timón mencione mi nombre, aunque la otra presentadora (que no me conoce) se apresura a decir que soy de Onda Madrid... No me importaría, pero de momento no.
El canterano, una vez más uno de los más felices en la celebración, se congratula por “poder brindar a toda esta gente otro título en apenas cuatro meses”. “El recibimiento es siempre increíble, los atléticos son de corazón y se demuestra una vez más”, asegura, aunque no se moja ante la posibilidad de volver a final de temporada: “Vamos a estar tranquilos y a disfrutar de ésta”.
Después intento parar a Filipe Luis, que no parece estar todavía demasiado integrado y me contesta que no sabe si puede hablar, cuando todos sus compañeros estaban haciéndolo, le insisto...

BUEN AMBIENTE EN LA PLANTILLA
José Antonio Reyes es de los más risueños, se siente protagonista y habla de sus posibilidades de volver a la selección: “Espero que mi nombre esté algún día en esa lista si sigo al nivel que estoy ahora”.
Y confiesa una de las claves del éxito de este equipo, mientras Camacho le estampa una palmadita en plena cara, que termina en mi micrófono: “La verdad es que el ambiente de la plantilla también es impresionante y eso es importante”.
En la subida al balcón de Sol me cruzo con Perea, al que tengo un cariño especial por todo lo que ha sufrido en este equipo. “Pasar malos momentos son cosas normales en el fútbol. Pero ahora esto sí que es bonito, poder ofrecerle una competición a toda la gente”.
Y le pregunto por el guiño que le había hecho minutos antes Enrique Cerezo en su discurso, que manifiesta que “hay un jugador de color que al final va resultar que no es tan malo”. “Tengo una gran amistad con el presidente, de parte de la directiva y de toda la gente hay un cariño especial hacia mí, igual que de mí hacia ellos. Y hoy es un momento de disfrutar, de alegría y de pasarlo bien. Este triunfo es para ellos”, confiesa.

TRABAS Y FALTAS DE EDUCACIÓN
Y entonces comienzan los problemas. Las restricciones son mayores que en la primera fiesta. Se ve que con la experiencia los “organizadores” del acto se malean. “Aquí no se puede parar”, “ahora no pueden hablar”, “a esta zona no se puede entrar”...
Y parece que los únicos maleados no son los organizadores... Cuando llegan al libro de firmas, me acerco a Simao (con el que había compartido algunas palabras fuera de cámara en la celebración de la UEFA) y le pido que nos atienda a un par de preguntas. “No”, me responde. Medio minuto, para Telemadrid, le insisto. “No”, vuelve a contestarme. Sólo es un momento, le reitero algo perplejo. “Si te he dicho que no dos veces, por qué te voy a decir que sí la tercera...”, me responde cortante, ante mi estupefacción.
Para alguien que unas horas antes había estado aplaudiendo su golazo en el Calderón ante el Sporting, fue un tanto chocante. Y más teniendo en cuenta que es uno de los capitanes, y debería dar ejemplo. Pero supongo que son muchos los casos de este tipo en este mundo...
En su descargo debo reconocer que, ya en Neptuno, volví a intentarlo (más por la petición de mi cámara. De ser por mí habría pasado...) y Simao accedió a responder con la mejor de las sonrisas tras un “Ahora sí, amigo, ahora sí”. Todavía ahora no comprendo muy bien el cambio de actitud. Quizá Simao padece algún tipo de trastorno bipolar...
La única pregunta que se salió del guión fue si estaría deseando renovar para celebrar más títulos en Neptuno, a lo que me respondió que estaba “muy tranquilo...”.
A la salida de la sede de la Comunidad me encuentro con que el autobús de la prensa se acaba de ir sin nosotros (quedamos algunos compañeros rezagados más), así que nos toca ir andando hasta el Ayuntamiento, al lado de Cibeles (menos mal que no tocaba volverse al Calderón...).

CRISTIANO UJFALUSILa tardanza valió la pena, porque en la puerta de la Comunidad paro a Ujfalusi, al que le digo que sus subidas por banda de este año están recordando a Cristiano Ronaldo, con quien ya le comparó el año pasado Lotina. “No, amigo, no -me responde entre risas dándome una palmadita-. Me encuentro muy bien físicamente y he empezado bien la temporada, pero como todo el equipo”.
Tras la caminata llego al Ayuntamiento de Madrid (¡Antes que el bus del Atleti!), donde hablo con Quique. Oyéndole, sinceramente uno cree que ha conectado plenamente con nuestros colores: “Es fácil sintonizar con esta gente, con este sentimiento, y con personas tan amables y tan agradecidas”.
Arriba, Gallardón recuerda que, “aunque no pudieron volver una semana después con la Copa del Rey, han vuelto a visitarnos en poco tiempo” (¡Qué lástima aquella Copa!) y se pone la camiseta rojiblanca de la que le hace entrega Cerezo, asegurando que “es la primera vez que me pongo la camiseta de un equipo”. DEMASIADO RETRASO Y APARICIONES "POR CUMPLIR"
Con un enorme retraso acumulado, la “actuación” de Antonio López y compañía en el escenario dura demasiado poco para un público ansioso de disfrutar con sus ídolos. Apenas un par de peticiones al camarero: “¡Una de atún claro! ¡¿Una de atún claro?! ¡Atún claaaaaroooo me sientooooo seguroooo…!” y “¡Una de pan Bimbo en lata! ¡¿Una de pan Bimbo en lata?! ¡Pan Bimbo en lata, papi morena...!”.
Y en Neptuno, más de lo mismo. Antes tres mil o cuatro mil personas, muy jóvenes en su mayoría, Forlán y compañía se limitan a botar un poquito, mostrar la Copa, y dar una pequeña vuelta de honor. Ni la bufanda se pudo colocar a Neptuno, “por razones de seguridad”... ¿Qué pasa, que en mayo el tridente estaba menos afilado?
El uruguayo, con la Supercopa en los brazos, se confiesa “muy feliz” de poder portar ese trofeo, y asegura sentirse orgulloso porque el cariño que recibe de la gente es “siempre muy fuerte”.
En vez de mejorar con el tiempo, la organización de esta segunda fiesta dejó mucho que desear respecto a la primera. Aunque firmo donde haga falta que en pocas fechas tengan una nueva oportunidad de enmendar la plana con un nuevo título que festejar. Aunque vuelvan a complicar las cosas más de la cuenta.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

El Atleti de los jugones

ATLÉTICO MADRID 4-0 SPORTING Jurado, Forlán (2), Simao.

El ambiente era maravilloso el lunes en el Calderón. Los miles de rojiblancos que inundaban las calles anexas al Manzanares eran los de los días grandes. Y no, no eran unas semifinales europeas, ni un Madrid, ni un Barça... Era un Sporting. Pero la ilusión del nuevo curso se desbordaba, merced a la Supercopa de Europa conseguida dos días antes.
Muchos socios rojiblancos se reencontraban tras los meses de verano, algunos más morenos, otros más pálidos (que no todos podemos disfrutar de vacaciones), pero todos contentos... Aunque con un run-run en la cabeza: ¿Día de celebración... día de pinchazo?
Sin embargo, tras recibir la Supercopa de Europa y poder entonar el “¡Campeones, campeones!” por segunda vez en tres meses y medio, las dudas se disiparon pronto: esa noche no habría sustos.

JURADO, UN JUGÓN MENOS
Jurado fue titular, en lo que entendí como una clara muestra por parte de Quique de que no quería su salida (el entrenador ha sido el más contrariado con su venta), pero, en realidad, el fichaje del gaditano por el Schalke 04 ya estaba cerrado.
Muchos de vosotros ya sabéis que Jurado es un futbolista de mi agrado. Con siete goles en Liga fue el año pasado el tercer máximo goleador del equipo, además del único jugador que disputó todos los partidos. Reconozco que doce millones de euros por el mediapunta, para un club acostumbrado a malvender, es una buena oferta. Sin embargo, el salto de calidad de esta plantilla podía estar por primera vez en la posibilidad de tener un banquillo de categoría (Perea o Domínguez, Filipe Luis o Antonio López, Simao o Fran Mérida...), algo que se resiente seriamente con la marcha del de Sanlúcar.
Quizá liberado por saber que éste era su último día con la rojiblanca, Jurado se marcó uno de sus mejores encuentros en el Calderón. Comenzó con un golazo a los once minutos, tras un trallazo desde fuera del área al palo largo de Juan Pablo (1-0), y continuó con bicicletas, amagos y eléctricas internadas por banda. A mi espalda, un aficionado jaleaba sus jugadas con un “¡20 millones, pedimos 20 millones!”. Cifra que fue aumentando cual subasta hasta los 30. Por desgracia, el gaditano ya estaba apalabrado por doce kilos.

UN PARTIDO DE ENSUEÑO
Su marcha fue el único mal sabor de boca que me dejó un partido de ensueño. A su recital, se sumaron varios jugones más:
El Kun Agüero, que ha venido fino de las vacaciones. A los 38 minutos, se cambió el balón de pierna para iniciar una imparable carrera dejando atrás a Gregory. Dribló a otro contrario, a dos, a tres, pero su eslalon se vio truncado dentro del área, con la fortuna de que el rechace terminó en pies de Diego Forlán, que empujo la bola a la red como si tal cosa (2-0).
El argentino estaba de dulce, crecido, quizá abusó demasiado de su individualismo. Recortó a un lado, al otro, tiró sombreros, y sólo le faltó el gol, que por dos veces le sacó Juan Pablo en la segunda mitad.

ANÉCDOTAS
Con el 1-0 en la primera parte mi padre reprendió a un recogepelotas por comenzar a retener el balón (es algo que le saca de sus casillas), en lo que le apoyé diciendo: “Si tienen que llegar al 4-0 para ser líderes”. Al descanso, le comenté que estábamos en la media. Y con el tercero aseguré que ya sólo quedaba uno. Acerté.
Antes del descanso, precisamente Jurado tuvo que ser atendido por un fuerte golpe en la cabeza. Diez trabajadores de la Cruz Roja saltaron al terreno de juego ataviados de naranja. Por un momento pensé que no se trataba de la primera jornada liguera, sino que el Villa de Madrid había vuelto y el equipo de naranja iba a sumarse a un triangular...

¡REYES SELECCIÓN!
Volviendo a los jugones, no podemos olvidar a José Antonio Reyes. Durante la primera parte lució un vendaje en su cabeza como los más fieros batalladores. Pero el utrerano no es un hombre hecho para la batalla, sino para el arte. Su regate al borde del descanso, sentando a un rival sólo con pisar la bola y dando un pase de la muerte a Forlán, fue una de sus pinceladas mágicas.
Ya en la segunda parte, una nueva internada suya terminó en los pies de Ujfalusi, que doblándole colocó la pelota a los pies de Forlán, que con la parsimonia de su primer gol, puso el segundo en su cuenta y el 3-0 del Atlético.
El checo es otro hombre a destacar. Viendo su fortaleza y sus arrancadas por banda parece un sacrilegio que durante tantos y tantos partidos haya sido “sacrificado” al centro de la defensa.
Y de Forlán, poco más se puede decir, un doblete para empezar como quien juega una pachanga con los amigos.
La fiesta la redondeó Simao, al que apenas 12 minutos le bastaron para sumarse a la fiesta con un golazo por la escuadra (4-0).
En el Sporting, sólo un ex, Miguel de las Cuevas, generó un par de ocasiones claras de peligro. Mientras que la defensa asturiana se vio desbordada por la divina inspiración rojiblanca.

¿CUÁNTO DURARÁ EL LIDERATO?
El Atleti vuelve a inaugurar el liderato de la Liga (dos años después) y la pregunta es ¿alguien realmente le ve como alternativa real a Madrid o Barcelona?
Es muy difícil, pero la respuesta llegará pronto: San Mamés, Mestalla, el Pizjuan, El Madrigal y el Bernabéu, son nuestras cinco primeras salidas, a lo que hay que añadir el Barcelona en el Calderón. ¿Alguien da más?

PD: Ayer tuve la suerte de cubrir nuevamente las celebraciones de la Supercopa en la Almudena, Sol, Ayuntamiento y Neptuno. El lunes publicaré un post con los mejores, y peores, detalles.

lunes, 30 de agosto de 2010

No es un título cualquiera

El Atlético de Madrid se ha proclamado campeón de la Supercopa de Europa. Un título poco estimado por muchos (los que no lo juegan), demasiado sobrevalorado por otros (poco acostumbrados), pero que debe ser apreciado en su justa medida.
Sobre todo por la manera en la que se ganó. El Atlético derrotó al campeón de la Champions y del triplete en Italia con solvencia, con autoridad, y con un 0-2 que refleja lo visto sobre el césped del Louis II de Mónaco: una victoria seria y holgada.
Para los rojiblancos supone su vigesimotercer título oficial: nueve Ligas, nueve Copas, una Supercopa de España; una Recopa, una UEFA, una Supercopa de Europa y una Intercontinental.
Lo que sólo deja hueco en las vitrinas del Calderón para la tan ansiada Champions League.

REYES Y AGÜERO, PROTAGONISTAS
Como pronostiqué en la previa, la velocidad y la chispa de Reyes y Agüero debían ser claves para obtener el triunfo. Y así fue. No sólo porque hicieran los goles, que también, sino porque sus ganas, su atrevimiento, y sus constantes encaramientos a la defensa rival percutieron de forma pertinaz en el conjunto interista, hasta que se derribó su muralla.

KUN Y EL ATLETI, CRECIENDO
¿Saben uno de los motivos fundamentales que han llevado a Agüero a continuar en el Atlético y a que éste haya sido uno de nuestros veranos más tranquilos (en cuanto a rumores de salidas) en los últimos años? El ganar títulos. El hecho de que el Kun pudiera disputar la temporada pasada dos finales, ganando una de ellas, y que el viernes pudiera proclamar en Mónaco que “ahora en Europa saben que somos un grande”, han afianzado a este chaval, de 22 años, a querer seguir de rojiblanco.
Fernando Torres creció más rápido de lo que lo hizo el Atlético, pero ahora el equipo está creciendo a la par del Kun Agüero, tan fuerte y tan deprisa como su hijo Benjamín, que en año y medio ya ha visto a su papá levantar dos copas.
Sergio Leonel fue el principal artífice de este triunfo frente a un campeón de Europa que comenzó asustando con tres llegadas consecutivas. Pero fue un espejismo.
El 10 rojiblanco cogió los galones y desde el minuto cinco ya se convirtió en un constante zumbido para los zagueros neroazzurros, cuando cayó derribado en el área ante el acoso de Chivu.
A la media hora, se coló en el área y remató fuera con la zurda, y antes del descanso, tras una preciosa pared con Reyes, se plantó solo ante Julio César, pero quiso reventar la final y la pegó muy desviada.
Mientras, el utrerano aparecía en todas partes, encarando por derecha e izquierda, forzando faltas y revolviéndose entre camisetas negriazules.
¿Y en el Inter? Sólo Maicon daba miedo con su poderosa zancada cuando se aproximaba al área de De Gea, y Etoo buscando un resquicio acostado al flanco izquierdo, siempre bien tapado por Ujfalusi y Perea. ¿Y Sneijder? ¿Quién...?

Y LLEGÓ EL GOL
En la segunda mitad los protagonistas continuaron siendo los mismos. En el 52, Agüero no conseguía salir airoso entre una maraña de piernas italianas, y tres minutos más tarde, rompía a un rival con un recorte eléctrico, pero la zaga interista cortaba la jugada.
Y en el minuto 62, llegó por fin. Los protagonistas todos los conocen, y, tras una doble pared, el utrerano entró en el área, trastabilleado, como quien pisa un campo de minas, pero aún tuvo la frialdad de recortar a Maicon y pegar a la pelota al palo corto de Julio César.
Los atléticos se coronaban como Reyes de Europa.
Todavía quedaba media hora por sufrir. El Inter, adormilado, amenazaba con una reacción furiosa, con sacar a relucir el orgullo de campeón, de aquel que busca toda la gloria para sí, como el Barcelona del año pasado. Pero no ocurrió. No hubo réplica interista, no hubo toque a rebato, no hubo asedio.
El Atlético continúo con su dominio sostenido, y mientras Agüero continúo haciendo de las suyas.
Y es que quería su gol. Y mientras Forlán, todavía sin ritmo, se asentaba en el banquillo maldiciendo su cambio, que le alejaba del anhelado Balón de Oro, pudo contemplar como su pareja hacía el segundo y definitivo.
Simao, sorprendente titular en detrimento de Fran Mérida y Jurado (hay quien dice que como premio a los del año pasado, pero yo eché de menos el premio a Antonio López), quiso sumarse a la fiesta, y con una internada hasta línea de fondo regaló el tanto al que más lo había buscado por sí mismo.
ME RECORDÓ A UN TÍTULO DE HACE 18 AÑOS...
No hubo tiempo a sufrir, no lo había habido, ni siquiera un penalti en el último minuto, que evocó nuestro habitual tendencia a complicarnos, dio lugar al temor.
Cuando De Gea replicó a mano cambiada el disparo de Milito, vino a mi mente, salvando las distancias, aquel triunfo de hace 18 años. También 0-2, también con un penalti detenido (por Abel a Michel), también ante el todopoderoso, y también valió un título.

Los maldicientes dicen que disfrutemos, que estas alegrías sólo llegan cada 14 años. Pero yo sé que no es así. Yo sé que esta larga travesía que se ha llevado mi adolescencia y parte de mi juventud ha sido sólo la excepción. Yo sé que estos títulos (con los que he tenido la fortuna de fotografiarme, ya que Cerezo estuvo el sábado en Telemadrid -¡Por cierto, no vean cómo pesa!, la Copa, Cerezo no sé...-) son sólo el principio de un camino a seguir. Ahora, la exigencia debe ser mayor. Este equipo,debe mirar a los títulos de frente.