Dicen los más viejos que la leyenda del Pupas en el Atlético de Madrid comenzó aquella infausta noche de mayo de 1974, cuando se perdió la final de la Copa de Europa con el gol del maldito Schwarzenbeck, que forzó el partido de desempate en el que fuimos goleados frente al Bayern de Munich.No sé si fue así, ya que curiosamente esa década, la de los 70, fue la más prolífica en cuanto a títulos en la historia del club rojiblanco: tres Ligas (1969-70; 1972-73 y 1976-77), dos Copas del Rey (1971-72 y 1975-76) y la Copa Intercontinental ante el Independiente de Avellaneda, después de que el Bayern de Munich renunciara a disputarla.
Lo que sí sé es que desde que tengo uso de razón he escuchado aquel desagradable tópico de que “así es el Atleti, capaz de lo mejor y de lo peor”. Un tópico que estos días alimentó en muchos (entre los que me incluyo) un miedo a que los rojiblancos, capaces de golear al segundo del Calcio, fueran también capaces de caer derrotados ante el colista de la Liga. Y así fue.
LUIS GARCÍA PIDIÓ "UN PASO AL FRENTE"
Llegaban los colchoneros a un desangelado Coliseum Alfonso Pérez (8.000 espectadores en un campo que jamás se llena y al que, desde luego, horarios como el domingo a las 22:00 horas no ayudan), confiados en sus dos últimas victorias, aunque con el reto de, a la quinta, lograr su primer gol a domicilio. Enfrente, un Getafe colista, con sólo una victoria en diez partidos y un entrenador cuestionado que había exigido “un paso al frente” a los suyos.
No se vio ese paso al frente en los minutos iniciales, y sí a un Atlético que ejercía su habitual dominio sostenido (ese que aburre a las ovejas), tocando y tocando de lado a lado, aunque con profundidad exigua. Sin embargo, acumularon un par de acercamientos peligrosos (un cabezazo de Godín y un zapatazo de Diego) que hicieron emplearse a Moyá. Además, los getafenses se veían superados y Lacen y Míchel vieron las primeras tarjetas al parar a Arda Turan y a Gabi en faltas claras.
En una de esas acciones en las que el medio campo atlético ganó la partida al azulón, Arda conectó con Falcao, que tocó de primeras al centro donde apareció el siempre revolucionado Diego, y cuando pisó área, Lopo arrolló al brasileño cual elefante en una cacharrería. Penalti y expulsión. Seguro que ése no era el paso al frente que pidió Luis García a sus hombres, entre los que citó, precisamente, a Lopo.
La pena máxima fue transformada con la sangre fría habitual por Falcao (29'- 0-1), lo que rompía la sequía a domicilio y hacía deparar un plácido camino hacia la victoria...
LO QUE PUDO SER Y NO FUE... Y EL 1-1
Nada más lejos de la realidad. El desenlace pudo cambiar si en vez de amarilla, Pérez Lasa hubiese sacado roja a Pedro Ríos por un codazo en la garganta a Diego (inteligentemente Luis García retiró al andaluz un minuto después...) o si el linier (lamentables ambos, para los dos equipos) no hubiese señalado un fuera de juego a Adrián cuando se plantaba ante Moyá tras arrancar con poderosa zancada y tirar una pared con Arda (No se vio más al bueno de Adrián).
Pero las cosas acaecieron de este modo, y a cinco minutos del descanso Barrada empató de falta directa levantando la pelota con clase sobre la barrera (1-1). Tiene buena pinta este joven francés, venido de la cantera del Paris Saint Germain, que ya había avisado minutos antes con otra falta.
EL GETAFE REMONTÓ E INOPERANCIA ATLÉTICA
Al descanso era de prever que el Atlético apretase en el segundo acto y acabara llevándose los tres puntos ante un equipo con diez. Aunque la inoperancia a domicilio de los de Manzano despertaba el temor de que se bloqueasen si el Getafe se pertrechaba bien atrás. Y así ocurrió, con el acicate de que a los tres minutos de la reanudación Míchel remató de cabeza en el primer palo una falta colgada por Barrada y puso el 2-1.
El asunto se complicaba y el Atlético mostró todos sus defectos ante un rival encerrado. El conjunto rojiblanco llegaba a línea de tres cuartos y allí, con una delantera estática (ni Falcao, ni tampoco Adrián esta vez, ni Arda ofrecían desmarques) Diego, Gabi o Koke acababan optando por pelotazos al área que solían acabar sin peligro. Sólo Moyá tuvo que salir una vez de cabeza fuera del área, y Adrián conectó un cabezazo flojo a centro de Filipe.
EMPATE Y ESPERPENTO
Así, el Atlético empató de una de las pocas maneras posibles: de rebote. Un trallazo lejano de Álvaro Domínguez lo envenenó un defensa y colocó el 2-2. Llegó de forma poco ortodoxa, pero tampoco el Getafe había hecho méritos para tanto botín.
Y cuando uno echaba cuentas de que en diez minutos aún se podía confiar en la remontada... penalti a favor de los azulones.
Pocas veces habrán visto un penalti de estas características. En una peligrosa contra, Miku cede para Diego Castro, el asturiano tira blando a las manos de Courtois y, con posterioridad, Arda Turan, que se había lanzado para evitar el disparo, impacta con Castro. Son miles las oportunidades en las que he visto a un defensa derribar a un delantero tras un remate de éste, o tras haber perdido por línea de fondo un autopase demasiado largo. Al no perjudicarle en la jugada, ya que ésta había acabado, no recuerdo a un colegiado señalando la pena máxima. Pero esta vez sí...
El propio Diego Castro se cobró la licencia de Pérez Lasa (3-2) y rubricó la machada azulona, que dio un ejemplo de lucha y entrega en la segunda parte.
El Atlético sólo rozó el empate en un cabezazo fuera de Falcao y de poder ser séptimo a un punto de la UEFA y con la Champions en el horizonte (El Levante es el próximo visitante), se queda undécimo, a la misma distancia de Europa que de Segunda.
OTRO CAPÍTULO PARA LA "LEYENDA"
Polémicas a un lado, es vergonzoso que el colista te marque tres goles con diez futbolistas, y que tú sólo seas capaz de hacer uno, y de rebote.
Éste Atlético sólo ha sabido lucirse con espacios y a favor de corriente. Cuando le toca remar en contra, no hay nadie capaz de encontrar una vía de agua en el barco rival, pese a contar supuestamente con jugadores muy aptos para ello como Diego o Arda.
Para más inri, ahora hay dos semanas para ahondar en la herida. Un parón que puede ayudar a precipitar la salida de Gregorio Manzano, que en rueda de prensa aseguró que en esta casa, y con esta camiseta, no se podía dar una situación como ésta nunca más. Eso era antes. Con la leyenda del Pupas esto es lo habitual. Así es el Atleti. Que pase el siguiente...

