lunes, 11 de febrero de 2013

Al Atleti no le gusta salir de casa...

Imagino que a todos ustedes les habrá pasado alguna vez. Una de esas noches que duermen fuera de casa, en cama ajena, y que no acaban de encontrarse a gusto. Dan una vuelta en la cama, otra, acolchan la almohada... pero nada. No es la suya. Se levantan en medio de la noche varias veces y piensan ¿dónde estoy? No se encuentran cómodos por acogedor que sea el sitio donde se hallan o la compañía...
Eso le pasa este año al Atlético de Madrid.


En su hogar, como anfitrión, arrasa. Cautiva a sus visitantes y les deja rendidos desde el primer instante con su pasión. A veces, le cuesta un poco más conquistarles. Pero por persistencia, clase o coraje acaba decantando la balanza de su lado.

Fuera no ocurre lo mismo. El Atleti se siente fuera de sitio sin su traje rojiblanco de gala. Es más tímido, más reservón... no sabe sacar la artillería pesada de la misma forma y deja llevar la iniciativa al otro, esperando su momento para intentar asestar su picadura mortal. En el inicio del campeonato, este sistema le bastó para conquistar plazas como el Villamarín, Cornellá, Anoeta o Los Cármenes... Pero desde el triunfo en Granada (18 de noviembre) son ya tres meses sin vencer a domicilio.

OCHO PARTIDOS SIN GANAR FUERA
El bagaje es desolador. Ocho citas sin pillar cacho fuera. Cinco en Liga, dos en Copa y una en UEFA. Tres empates (dos de ellos en la Copa) y cinco derrotas. Cuatro goles a favor, y catorce en contra... Preocupante.
Sobre todo porque, si en citas precedentes, aunque la imagen no fue buena, se perdió con más o menos dignidad, anoche el Rayo Vallecano dio un auténtico baño al Atlético de Madrid que para nada refleja el 2-1 final.
 

PESADILLAS DE ANTAÑO
El esperpento colchonero recordó a males endémicos de antaño. A citas de ésas en las que, como llegaras cinco minutos tarde, ya ibas perdiendo. Y así fue.
Me duché justo antes del comienzo del partido y cuando puse la tele y la imagen se hizo nítida pude comprobar el desaguisado: Rayo 1-0 Atlético.
Apenas dos minutos y medio bastaron para que un centro de Piti se paseara por el área sin que Cata intentara si quiera despejarlo, y en el segundo palo Lass se come a Filipe y pone el 1-0. Mal comienzo.
Tuvo el Atleti posteriormente dos amagos de reacción que se quedaron en espejismo, primero en un error en defensa del Rayo que se la regaló a Falcao, pero el colombiano combinó con Adrián, que de nuevo en vez de buscar puerta centró, y la pelota acabó con una volea fuera de Juanfran.

ADRIÁN VOLVIÓ A PERDER...
Poco después, el propio Adrián, en su única jugada de mérito, desbordó por la derecha y la puso para Falcao, pero su cabezazo se marchó muy cruzado.
En estas semanas me he cansado de defender a Adrián en muchos foros. Por su gran temporada del año pasado, y porque creo que es un futbolista con muchísima clase y potencial. Pero anoche, una vez más, le sobró un recorte, le faltó una milésima, se excedió en el pase y se nubló en el área.
Todo le vino rodado el año pasado, pero este año le está pudiendo la presión. Y la presión anoche no era Diego Costa, sino Leo Baptistao. Ya fichado por el Atleti, algunos apuntaron al de anoche como un duelo Leo-Adrián... y no hace falta decir quién ganó, por desgracia.

...ANOCHE, ANTE LEO BAPTISTAO
A la media hora de juego, Piti vuelve a entrar por banda izquierda. La cuelga al área y allí no hay Dios que despeje. Así que la pelota se pasea y cae al lado opuesto a pies nuevamente de uno del Rayo. Ése uno es Lass, que controla, la pisa, la mima, y la pone al primer palo donde Filipe no la ve, Cata no la conoce y Leo Baptistao la enchufa para dentro casi sin ángulo (2-0).
En ambos goles, el Cata pensó que si no metía la pierna, el gol no era culpa suya. Lo dije desde el día en que llegó: traer a este tío para vender a Domínguez fue un sacrilegio. Yo, me hubiera quedado con Perea. 100 veces.
Así que con 2-0 tocaba remontada épica. Y este Atleti a domicilio no está para heroicidades. Trashorras en medio campo parecía Xavi y uno se preguntaba cómo a sus 30 años se ha pasado media vida en Segunda. Los franjirrojos tocaban y la sacaban jugada hasta de la cueva, mientras que los cuatro mediocentros rojiblancos (Gabi, Mario, Raúl García y Koke) parecían uno solo... y malo...
De Adrián ya hemos hablado y Falcao... hizo más faltas de las que recibió. Dicho todo.

UN POCO DE ARDA... PERO SIN REACCIÓN
En el segundo acto, la salida de Arda (al que Simeone reservó) dio algo de movilidad al ataque colchonero, inexistente en la primera mitad. El turco protagonizó un par de jugadas entre líneas que acabaron en peligro o en falta, y en la recta final se coló hasta la cocina, pero su disparo, cayendo, lamió el poste.
A él se le sumó Filipe, horrible en defensa, que realizó dos incursiones de mérito hasta el área rayista. En una, salvó Rubén con una buena parada (65'), en la segunda (79') un cruce providencial de Javi Fuego.
Y tras meses sin aparecer, a Simeone le dio por dar la oportunidad a Óliver Torres faltando diez minutos en un partido perdido... Aún así, el chaval estuvo a punto de marcar en una colada en solitario que finalizó con un tiro centrado tras un recorte. Pudo disparar antes.
El gol de Falcao, en el 94 tras un corner que rechazó Rubén a cabezazo de Raúl García, fue tan anecdótico como inútil (2-1). Esperemos que al menos valga para dar confianza a un Tigre gris.
El jueves vuelve la Europa League. Lo peor, que la vuelta se decidirá lejos de casa. Muy lejos. Como la semifinal de Copa, en Sevilla. Y el próximo partido liguero, también fuera. Esperemos, como dijo el Cholo, que esta derrota sirva “para aprender”. Porque no se puede mojar sólo en casa...

lunes, 4 de febrero de 2013

Hostias a Diego Costa

Un partido más, Diego da Silva Costa fue el auténtico protagonista del Atlético de Madrid. El brasileño, acostumbrado y cómodo en la pelea, ha recibido “hostias” en las últimas semanas en todos sus sentidos.
Volviendo a echar mano de la RAE, podemos afirmar que el bueno de Costa ha recibido la “hostia” en su primera acepción: “Hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga”.
Diego Costa está bendecido. El cuerpo de Cristo habita en él, y a fe que lo está demostrando en los últimos encuentros.
Pero el brasileño es un jugador terrenal, y está más acostumbrado al tercer significado de la palabra: “Golpe, trastazo, bofetada”.
Ya lo hizo patente él mismo con sus palabras hace unos días cuando manifestó en rueda de prensa que le gustaba que los defensas rivales le dieran “caña”, ya que de esta forma “entro antes en los partidos”.

EL ESPÍRITU DEL CALDERÓN... Y DIEGO COSTA
Todos los focos apuntaban a él cuando saltó al campo. Minuto 56. El choque estaba atascado y el inamovible 0-0 amenazaba con quedarse, convirtiéndose en el primer tropiezo en el Manzanares en toda la temporada. En su primera carrera el brasileño demuestra sus intenciones, con un sprint poseido presionando por un balón.
Entonces, la afición del Vicente Calderón, acostumbrada este año a celebrar alegría tras alegría sin mucho sufrimiento, se hace consciente de que su aliento esta vez es necesario para ayudar al equipo a sacar un nuevo triunfo. El vigésimo consecutivo como local.
El cántico comienza tímido, pero se convierte en un rugir al que se suma todo el estadio. “¡Aleeeé, Forza Atleti alé! ¡Aleeeeé, forza Atleti alé!”.
Y el empuje se hace corner tras un disparo lejano de Falcao (el único intento en una tarde gris. Todavía no está); y en el saque de esquina, el rumor del público se materializa en la cabeza divinizada de Diego Costa, cuál si no, para empujar el balón a la red y embolsar la victoria (1-0).
El corner botado por Koke, muy cerrado, no llegó a ser rematado por poco ni por Godín, ni por Miranda, tampoco por ningún zaguero bético. Y Adrián, sorprendido, vio la pelota pasar “a toda hostia” hasta llegar a la cabeza de Costa. Ese balón tenía destinatario desde el inicio. Y sólo llevaba cinco minutos sobre el campo...
"¡Este tío va a acabar convertido en héroe!", exclamó mi padre.

POCO, ANTES DEL GOL
Antes del gol, pasaron pocas cosas. En el primer minuto, Arda se plantó solo ante Adrián, pero el turco sigue empeñado en meter un gol de vaselina (nunca lo ha hecho de rojiblanco) y su picadita la despejó el meta a corner.
En el ocho, de nuevo Arda se saca un derechazo abajo que encuentra una buena manopla del portero bético. Y tras el saque de esquina, Gabi empala a las maravillas el rechace, pero Adrián vuelve a lucirse y la saca a corner. Parecía que el habitual arranque de furia colchonero adelantaría a los de Simeone. Pero no fue así.
Sólo el propio Arda disparó mordido tras una buena dejada de Koke, y Rubén Castro tuvo la suya (prácticamente la única en la trilogía Atleti-Betis del último mes), pero se durmió y se la rebañó Juanfran.

EFECTO SELECCIÓN
Fue de lo mejor que hizo el alicantino en un partido mediocre. Es curioso el efecto eufórico/depresivo que puede tener en un futbolista la llamada o no de la selección española.
Al lateral, se le vio fallón y desconfiado en muchas de sus intervenciones. Por el contrario, Mario Suárez, llamado por sorpresa por Vicente del Bosque tras la baja de Xabi Alonso, dio un auténtico recital en el primer acto.
Cortó, la sacó jugada, cambios de juego, e incluso alguna filigrana para burlar al mediocampo bético a la hora de salir de la presión. Simeone quiso sumarse a las celebraciones y, tras cinco partidos de Liga con el canterano calentando banquillo, le devolvió al once en detrimento de Tiago.

MUCHO, DESPUÉS DEL GOL
Después del gol, pasó de casi todo. Aunque en su mayoría extradeportivo.
Un ex rojiblanco como Rubén Pérez sacó un misil desde la frontal que a punto estuvo de reventar las mallas de Courtois.
La jugada debió alterar al bueno de Diego Costa quien, lejos de calmarse con su gol, sacó su “mala hostia” y dejó los tacos en la pierna del 8 verdiblanco en una acción que pudo ser roja, pero acabó en amarilla.
Si el ambiente ya estaba calentito con el brasileño, esto sólo lo agravó. El propio Rubén Pérez se cobró la justicia por su mano con un entradón al Cebolla Rodríguez (recién entrado) lo que degeneró en una monumental tangana en medio campo con porteros y linieres incluidos para presenciar en primer plano el espectáculo.

REPUGNANTE ANTONIO AMAYA
Curiosamente, el que más empujones repartió en la trapisonda, Antonio Amaya, se marchó sin tarjeta...
Las artes de Diego Costa pueden ser censurables, pero el defensa del Betis se erigió como un auténtico cerdo. Entró al límite al brasileño cada vez que tuvo ocasión. En la banda, en el área, sin perjuicio incluso de jugarse el penalti, o empujándole hasta cuando le balón no estaba en juego.
Pero como las cámaras captaron, no tuvo escrúpulos en lanzar un escupujitazo en plena cara al delantero rojiblanco.
Posteriormente ha asegurado arrepentirse. Pero un futbolista que ya en la previa declaró que si le dejaban “mataba” a Diego Costa, dudo mucho que se arrepienta de nada. En casos cómo éste, el comité haría bien en entrar de oficio para limpiar de jugadas tan asquerosas nuestro deporte.
Los minutos fueron pasando y lo único reseñable fue un nuevo entradón, esta vez de Perquis, sobre Diego Costa.

DIEGO COSTA ES...
De esta forma, el cronometro transcurría a favor de los de Simeone, que aguantaban sin agobios el exceso de adrenalina bética. Y el partido murió en las botas del hombre que cambió su destino, Diego Costa. Quien tras protegerla en la esquina, lanzó un pelotazo con rabia al cielo de Madrid para celebrar los tres silbidos en forma de puntos de Undiano Mallenco. Y es que, como refleja la última acepción de la RAE: ¡Diego Costa es “la hostia”!

viernes, 1 de febrero de 2013

El Atleti cobra ventaja “por la mano”

2-1. Dos manos a una. Así se decidió el partido del Vicente Calderón que deja todo abierto de cara a la vuelta en el Sánchez Pizjuán por ver quién se medirá con Barcelona o Real Madrid en la gran Final de la Copa del Rey (a la que ya están hablando de cambiar su fecha -18 de mayo- porque coincide con Eurovisión... Otra vez “dando el cante” con esta competición...).
Era una semifinal y el ambiente era el de las grandes ocasiones. Desde dos horas antes estaba ya en el estadio con mi amigo Chechu y los cánticos ya inundaban los aledaños del Manzanares, Paseo de los Melancólicos arriba.
En el estadio, sólo a 15 minutos del comienzo del choque, quedé también con Rubén, amigo atlético al que conocí precisamente en la Final de UEFA de Hamburgo, a la que finalmente viajé solo en un ataque de bendita locura...
Entre tanto finalista, el resultado de la noche sólo podía llevarnos a otra Final. Y el primer paso se dió.

NUEVO INICIO DECIDIDO
Se dió porque el Atleti, una vez más y como siempre en casa, fue decidido a por el partido desde el pitido inicial. A los 15 segundos ya dispuso del primer corner a favor. En la siguiente jugada, del segundo. Al minuto cuatro, del tercero.
En ese afán machacón por buscar la portería rival desde el comienzo está sustentando el Atlético de Madrid esta tremenda racha de 19 victorias consecutivas en el Vicente Calderón... La lástima es que la predisposición no sea la misma a domicilio...
Adrián, de segundo delantero junto a Diego Costa, encaraba con soltura y trazaba desmarques, mientras Arda Turan marcaba el ritmo en medio campo. En una jugada suya, Spahic le paró en falta y vio la amarilla. Dato que más tarde sería decisivo.
Pese al dominio rojiblanco, el partido transcurría sin ocasiones, hasta que frisando la media hora el Atleti la tuvo. Clarísima. 

ADRIÁN Y SU "MATRIMONIO" CON EL GOL
Un gran pase del turco para Adrián dejó solo al asturiano, pero el matrimonio de éste con el gol apunta a divorcio antes si quiera de oficiarse. Así que el 7 rojiblanco en vez de encarar se para en el área, recorta a un zaguero, y la pone atrás para Koke, cuya sorpresa ante la generosidad de su compañero terminó con un disparo blando y al centro. Ocasión perdida.
Sólo unos minutos después, el asturiano vuelve a plantarse en el área tras un control genial, pero tras burlar a Fazio remata a las nubes. Esperemos que se esté guardando los goles para la UEFA como ocurrió el año pasado, donde hizo más goles (11) que en Liga (7).
También la tuvo clarísima su pareja atacante, un Diego Costa decisivo, que suma seis goles en Copa (tres de ellos de penalti), pero que tampoco anda sobrado de gol.
Lo demostró cuando en el 44, tras un pase extraordinario de Gabi, se quedó solo ante Beto, pero la cruzó en exceso con la zurda. 0-0 al descanso.

REANUDACIÓN PROMETEDORA
El segundo acto comenzó eléctrico y con grandes augurios para los colchoneros. Sólo tres minutos de la reanudación. Diego Costa se interna por el flanco derecho en su ya habitual carrera atropellada, encara a Spahic, y busca una de sus mayores virtudes: intentar atravesar a los contrarios en vez de driblarlos. Resultado, Spahic al suelo y barre con la mano el balón dentro del área. Penalti y segunda amarilla para el central bosnio.
Diego Costa transfroma la pena máxima con maestría engañando a Beto por su lado izquierdo (1-0).
La cosa no podía empezar mejor. Pero duró poco.

ESOS SEGUNDOS DE DUDA...
Sólo cinco minutos después, Navas dibuja un magnífico pase para Negredo, el vallecano la pica por encima de Courtois y Godín saca el balón en la línea tras tropezar en su espalda y en la mano. La mano es clara. Ayza Gámez no pita. Miro al línier, que tampoco levanta la bandera. No puedo creerlo, no va a pitarlo. Sin embargo, unos segundos después, y no sé por qué con retardo, Ayza decreta el punto de penalti y muestra roja directa a Godín. Aún no sé qué pasó por la cabeza del colegiado valenciano, pero esos segundos provocaron en mí una falsa ilusión que pronto se desvaneció.
El público corea el nombre de Courtois, pero su imbatibilidad, de más de mil minutos y once partidos (1.003 minutos sin encajar un gol, desde el 28 de octubre ante Osasuna) es rota por Negredo, que le engaña con un disparo sutil a su izquierda (1-1). El muro infranqueable que protegía la portería del Calderón como un halo mágico se rompió por fin y por desgracia.

MINUTOS DE SUFRIMIENTO
Fueron los peores minutos para el Atlético. Al poco, Kondogbia (mejor mediocentro que cualquiera del Atleti, según mi amigo Chechu), se marcha de tres y cede para Rakitic, que se cuela por el centro y suelta un tremendo zapatazo que lame el poste derecho de Courtois. “La vi dentro”, resopla el propio Chechu.
Minutos más tarde, es Cicinho el que obliga a intervenir al meta belga.
“Lo que más me preocupa no es el 1-1, sino que está dominando el Sevilla”, apunta un colega de Rubén.

OTRA MANO...
Pero la reacción atlética vuelve a llegar por la mano. El Cebolla, recién entrado por Adrián, se cuela en el área, recorta a Fernando Navarro y el catalán imita a Spahic, cae al área, y golpea el balón con su mano.
Diego Costa vuelve a asumir la responsabilidad. “Los segundos penaltis siempre se tiran por el centro. Lo dice una estadística”, comenta Rubén.
Y un escalofrío recorre mi cuerpo ante el miedo de que, lo tire por donde lo tire, Costa pueda fallar. Quedan sólo 20 minutos. La acción puede valer una Final.
Pero Diego Costa no sabe de estadísticas, ni de convencionalismos, y la coloca con clase en el mismo sitio que antes (2-1). Junto a la cepa del palo de Beto, que esta vez sí adivina el lado, pero ni así es suficiente.

NO HUBO HEROICA
El tanto apaga al ímpetu hispalense y a cinco del final Fernando Navarro caza a Diego Costa cuando cabalgaba hacia el área y se va a la calle. El Sevilla se queda con nueve. Pero no hubo tiempo para la heroica, pese a un Cebollazo que Beto mandó a corner en el descuento.
La semifinal está en el aíre y habrá un largo mes por delante (27 de febrero) en el que seguro se encargarán desde Sevilla de calentar la vuelta en el Pizjuán. No se puede escapar. De momento, les ganamos por la mano. Y allí sí estará Falcao.