viernes, 6 de noviembre de 2009

ESPECIAL DERBIS V (I): Adrián Escudero: "Antes, si perdías un derbi tenías que esconderte, ahora no pasa nada"

Esta semana, he tenido la enorme suerte de poder entrevistar en su propia casa al máximo goleador en la historia del Atlético de Madrid, Adrián Escudero García. Fue una charla de una hora y cuarto en la que escuché encantado las miles de historias que pudo contarme sobre sus trece años de rojiblanco (1945-1958). La semana próxima publicaré la entrevista completa, pero aquí os adelanto lo que me comentó sobre los derbis y la situación actual, artículo que he escrito para la Agencia EFE.
Espero que os guste, con algún Escudero en el equipo, el derbi de mañana lo ganábamos seguro:

El máximo goleador en la historia del Atlético de Madrid, Adrián Escudero (150 goles sólo en Liga), ha hablado del derbi madrileño de mañana y de las diferencias con los de antes: "En mi época, te tenías que esconder si perdías un derbi. Ahora no pasa nada, no le dan importancia a perder con el Madrid".
Adrián Escudero (24-11-1927) es una eminencia para hablar de este tipo de encuentros. Con 20 derbis jugados a sus espaldas (el tercer rojiblanco que más ha disputado, sólo por detrás de Adelardo -27- y de Collar -24-), sabe lo que es derrotar al Real Madrid en nueve ocasiones y es también el jugador del Atlético de Madrid que más goles les ha hecho, nueve.
Escudero ha relatado lo que para él suponía jugar un derbi: "Yo he nacido en Madrid. Y para mí, ganar al Madrid era más especial que ganar cualquier otro partido (dice llevándose la mano al corazón)".
El Atlético de hoy sólo tiene un madrileño en sus filas, Álvaro Domínguez, que probablemente no jugará contra los blancos.
Escudero recuerda lo que era disputar un Atlético de Madrid-Real Madrid en sus tiempos, en la década de los 40 y los 50: "Antes, si perdías un derbi, no podías salir a la calle. A mi madre, que en paz descanse, el carnicero le decía: para tu hijo no te doy nada que no se lo merece por haber perdido. Entonces no había coches, tenías que ir en Metro, en taxis o en tranvía. Y te tenías que esconder porque la gente te señalaba".
Por suerte ganó muchos, incluidos los que todavía hoy son las mayores goleadas al Real Madrid con el Atlético como local (5-0 en la 1947-48 y 5-1 en la 1949-50): "En ambos marqué. Los del Real Madrid llegaban confiados pensando que nos iban a ganar y les mojábamos la oreja. Entonces el carnicero le regalaba a mi madre cosas para mí (cuenta entre risas)".
Medio siglo después, las cosas han cambiado: "Ahora no le dan importancia a perder con el Madrid, parece que estamos hablando de jugar entre amigos".

"DEBERÍA CAÉRSELES LA CARA DE VERGÜENZA"
Y cuando le comentas que los rojiblancos llevan sin ganar al Real Madrid desde el 30 de octubre de 1999, Escudero no se sorprende: "Llevan diez años sin ganar al Madrid y qué ha pasado. Nada. Si en la prensa le dieran a estos datos la importancia que tienen debería caérseles la cara de vergüenza".
El máximo goleador de la historia rojiblanca no cree que Abel Resino fuera el culpable de los males rojiblancos y piensa que Quique Sánchez Flores será "uno de tantos".
"Que tenga suerte y nos saque del hoyo donde estamos. Pero que no creamos que por venir un nuevo entrenador ya volvemos a los primeros puestos. Hay que dejar de hablar de que ganando dos partidos salimos de abajo y hacerlo, porque ya estamos en descenso y mira lo que pasó hace nueve años", recuerda.
Y apunta la única fórmula que él conoce para revertir la situación: "Tenemos que sacrificarnos mucho. Todos estos jugadores que son buenos, que no solamente lo lean en la prensa, que lo demuestren en el campo. Que se lo demuestren a su afición".
Palabra de Adrián Escudero, el gol, en rojo y blanco.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Derrota con honor

El pasado mes de marzo, cuando el Atlético de Madrid cayó eliminado ante el Oporto, titulé mi crónica “derrota sin gloria”. Anoche fue diferente. El Atleti se quedó sin opciones de clasificarse para los octavos al no ser capaz de ganar al Chelsea. Pero delante tenía a uno de los tres mejores equipos de Europa, y los rojiblancos dieron una gran imagen haciéndose acreedores de la victoria.
El equipo cayó con honor. Pero no fue anoche cuando nos eliminaron de Europa. Fue en el triste empate a cero frente al APOEL, en la lamentable media hora final de Oporto o en la hemorragia tras el 1-0 de Londres.
Vinieron los 'blues' a buscar un empate en el Manzanares, sabedores de que el billete a octavos ya estaba en el bolsillo pasara lo que pasara, y al final se llevaron el resultado a por el que venían, aunque con un desenlace bastante distinto al que preveían.
Reservó poco Ancelotti, con la entrada de Alex por Ivanovic y la inclusión de bandas, con Joe Cole y Malouda por Ballack y Deco, como únicas variantes respecto al partido de Londres. Bueno, y la vuelta de Didier Drogba en sustitución de Anelka, en lo que suponía el debut del marfileño en Champions tras la sanción del famoso partido de semifinales ante el Barça. Vaya debut el del bueno de Didi. Estaba con ganas, sí.

MONÓLOGO ATLÉTICO...
A los 8 minutos ya avisó cruzando por poco un balón que previamente había sido despejado por Assunçao... flojo, y al punto de penalti.
Parece mentira que el brasileño tenga 29 años y está harto de jugar la Champions con el Oporto. Pero anoche, su despeje al centro incumplió una de las máximas del fútbol y a punto estuvo de costarnos un gol.
Esa y un zambombazo desviado de Lampard en las postrimerías del descanso fueron los únicos acercamientos del Chelsea a la portería donde se encontraban sus 2.500 incondicionales.
El resto fue un monólogo atlético. Tocando mucho más de lo habitual, con Cleber bastante entonado, Reyes encarando y pegando (ya venía pidiendo paso con Abel) y la defensa seria.
Sólo Forlán desentonaba, lejos aún de su mejor tono. Y bueno, Sinama, que cada día confirma que Pacheco o Borja deberían estar disfrutando de los minutos que él desperdicia.
El Atleti jugaba mejor, pero se llegó con 0-0 al descanso, y aunque el Chelsea no tenía la voracidad de Stanford Bridge, temía que se adelantase en el marcador y el despeño fuera similar.
AGÜERO SE ENCONTRÓ
Por fortuna no ocurrió así, y el Atleti siguió mandando en la segunda mitad, pese a que a los cinco minutos Asenjo tuvo que despejar al palo una falta de la bestia de la noche, Drogba.
En el 8 de la segunda, Agüero, que llevaba calentando desde mediada la primera parte, saltó al campo.
El argentino salió enchufadísimo y, esta vez sí, le entró todo lo que se le había negado en el mes precedente.
A los 66 de partido, cuando llevaba poco más de diez minutos sobre el campo, se desmarcó inteligentemente al segundo palo y allí le cayó un despeje de Terry con la cabeza. Sin dejarla botar, el argentino conectó una volea impresionante junto ángulo derecho de Cech (1-0). Golazo. El Atleti estaba vivo. Sobre todo porque el Oporto no pasaba del 0-0 en Chipre.
La bestia que estaba dormida se despertó y perdido el empate que había venido a buscar se fue en su busca.

DROGBA LE DIO LA VUELTA EN CINCO MINUTOS
Primero fue Drogba, en una nueva media salida de Asenjo (como hizo en San Mamés), que la pegó mal y desviado. Después Deco, el que remató fuera un despeje del portero rojiblanco. Y a la tercera llegó la vencida para los ingleses. Antes pudo sentenciar el Atleti, en un centro desde la izquierda de Simao que no encontró rematador por poco.
Pero no lo hizo, y Drogba puso el empate para enmudecer al Calderón. Quedaban sólo ocho minutos para haber logrado la gesta. Pero el marfileño remató casi sin saltar ganando la partida a Juanito (1-1).
Después de todo el trabajo, el Chelsea había igualado el partido en sólo 15 minutos. Pero podía ser peor. Cinco minutos después, un pase en profundidad desde la zaga del Chelsea dejó a Drogba entre Pablo y Juanito. El manchego le hizo una entrada que bien podía haberle valido la roja, pero no le rozó, y en el uno contra uno el marfileño le tiró un caño al gaditano para plantarse solo ante Asenjo.
El palentino le sacó la primera, pero el rechace volvió mansamente a pies de Drogba, que la empujó (1-2).
Tanta injusticia no podía ser real. Y el Kun volvió a poner algo de equidad. Si no me falla la memoria, sería la primera falta que Agüero tiraba en los más de tres años que lleva en el Atlético. Pero la puso cerca de la escuadra (2-2).
Fue un empate con sabor a victoria por el juego y el rival, pero con tintes de derrota porque se mereció ganar y porque sella la eliminación del Atlético. El gol del Oporto no se dio por los videomarcadores o yo no lo vi, pero un compañero de grada que había escuchado la radio me comunicó nuestra eliminación cuando alcanzaba el vomitorio.

¿Y ESTA NUEVA ACTITUD...?
Con la actitud mostrada ante el Athletic y el Chelsea se puede aspirar a ganar al Madrid diez años después. Pero si la actitud ha cambiado por la salida de Abel, sinceramente, los jugadores son unos desgraciados. La actitud, como el valor al soldado, debería suponérseles.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El infortunio del perdedor

Conocido es por todos el dicho que habla de “la suerte del campeón”, la fortuna que acompaña a ese equipo destinado a altas cotas y que hace que la moneda caiga de cara en situaciones comprometidas.
Pero no por menos es sabido que esa suerte del campeón también tiene su contrario, el refrán que comúnmente se conoce como “a perro flaco todo son pulgas”, ese equipo al que nada le entra, al que los rebotes le perjudican y los remates se encuentran con la madera, lo que podríamos bautizar como “el infortunio del perdedor”.

Con eso se encontró el sábado el Atlético de Madrid en San Mamés. En el debut liguero de Quique Sánchez Flores las únicas novedades respecto a sus predecesores fueron las suplencias repetidas de Jurado y Perea (tampoco jugaron en Marbella).
El partido comenzó igualado y disputado, sin apenas ocasiones, hasta que una internada por la izquierda de Forlán acabó con un centro mal despejado por Gorka Iraizoz que cayó a los dominios de Maxi.
El argentino, un especialista en segundas jugadas, cabeceó en parábola contra el poste y el rechace fue a parar al Kun, cuyo disparo fue sacado en la línea por Amorebieta.
Era el minuto 12, y creo que no me aventuro demasiado si aseguro que si esa doble oportunidad hubiera entrado, el Atlético habría ganado el partido.

NO SABEN CUBRIR AL HOMBRE
Pero la pelota no entró, y cinco minutos después Javi Martínez adelantó a los bilbaínos (1-0). Esta vez le ganó la partida a Raúl García, que por cierto también se comió el centro que dejó solo a Borja Valero para que empatara el Mallorca. Pero en Londres fue Antonio López, por dos veces, en Pamplona Juanito y Pablo, y en Oporto fueron otros los que no hicieron más que demostrar que esta defensa hace aguas de tal forma que el simple hecho de mantener una marca a balón parado se convierte en una quimera.
El golpe volvió a tumbar una vez más a un Atlético que sale al campo tambaleándose y al que el más mínimo empujón le hace caer. Fueron 20 minutos en los que la presión del Athletic pudo finiquitar el partido y que obligaron a Asenjo a salvar dos manos a mano a De Marcos y a Toquero. Pero no lo mató, y el descanso llegó como un oasis para un Atlético que lleva demasiado tiempo perdido en el desierto.

EN LA SEGUNDA, LO INTENTÓ TODO
El conjunto madrileño salió en la segunda mitad con otros bríos y apenas disputados cinco minutos Maxi ya había rozado el gol por dos veces y Forlán lo intentó en otra ocasión.
El Atlético llegaba más e incluso se permitió algunas triangulaciones de mérito cerca del área de Iraizoz, pero Simao, uno de los que más tiró a puerta, estaba falto de pegada.
El culmen atlético llegó a 15 minutos del final, cuando un disparo lejano de Forlán (al que se vio más bregador que últimamente) tras un recorte se fue abriendo hasta estrellarse nuevamente en el poste izquierdo y, un minuto después, Agüero quiso emularle con idéntico resultado: zapatazo lejano y a la cruceta.
Parecía imposible más mala suerte, pero apenas 180 segundos más tarde una nueva buena combinación propició un disparo de Forlán desde la frontal que despejó Iraizoz lamiendo el palo.
En los minutos finales el Athletic supo parar el partido y puso fin a los arreones colchoneros.
Esta vez sí se puede decir que el Atlético hizo todo lo posible para llevarse los tres puntos (creó más ocasiones que ante el Mallorca de los nueve...), pero el resultado vuelve a ser una derrota que se acumula a lo del Mallorca, Osasuna, Almería, Barcelona, Racing, Málaga... y deja al equipo en descenso después de que el Villarreal consiguiera esa victoria redentora (5-0) que aquí no llega.

QUIÉN SABE SI LA NECESIDAD LLEVE AL TRIUNFO
Comienza la semana de pasión, el Chelsea el martes y el Madrid el sábado. Y, centrándome en el derbi, quién sabe si teniendo en la cabeza la necesidad imperiosa de una victoria para salir del descenso se deje a un lado la obsesión histórica por ganar de una vez por todas al Real Madrid. Tal vez el hambre sea más fuerte que las ganas de comer y la obligación de lograr los tres puntos haga olvidar que el de enfrente es el Madrid.