viernes, 26 de febrero de 2010

Otro jueves de fiesta para crecer en Europa

Cuando el 19 de agosto del año pasado, Forlán encarrilaba el pase a la liguilla de la Champions, con un zurdazo en la frontal del Spyros Louis para poner el 1-2, si alguien le hubiera dicho: “Cacha, frisando el mes de marzo no vas a haber metido ni un solo gol en Europa y no vais a haber ganado ni un solo partido”. El uruguayo hubiera respondido algo parecido a: “No jodás”.
Sin embargo, ése ha sido el devenir del Atleti en Europa en una Liga de Campeones nefasta que, por suerte, se ha producido este año, ya que de haberse desarrollado así el año pasado hubiera dejado tocada nuestra autoestima tras once años de ausencia.
Ni un gol del uruguayo (apenas dos del Kun y uno de Simao en seis partidos) y ni una victoria, nos hicieron caer deshonrosamente y sin merecerlo en la UEFA (ahora Europa League, ya saben, pero no me gusta el nuevo nombre). Sin embargo, una vez allí, hay que crecer en Europa y volver a recuperar un nombre que había caído en el olvido durante siete años en el viejo continente: Atlético de Madrid.

DEL INFIERNO DE ATENAS, AL DE ESTAMBUL
El buen partido de ida ante el Galatasaray se saldó con un inmerecido 1-1, y, del infierno de Atenas, nos teletrasportamos al de Estambul, seis meses mediante. Y allí volvió a sentenciar el Bota de Oro, Diego Forlán, para hacer justicia, con sufrimiento como siempre, en el minuto 89.
Como saben mis habituales, estoy haciendo este año un Master del que me está tocando escaparme algo antes a menudo (con gusto) por el buen hacer del Atleti en los torneos del KO.

ESCAPANDO DEL MASTER
Sin embargo, las siete no es algo antes (el Master es de cuatro a nueve) y cuando mis compañeros me vieron marcharme a eso de las seis y media recibí comentarios cómo: “No me lo creo”, “Claro, lo importante es lo importante”, o “es cuestión de prioridades”...
En cualquier caso, valió la pena. No lo valió tanto tener que tirarme 25 minutos buscando aparcamiento por la zona de San Bernardo (con los de los parquímetros atentos aún, como para aparcar mal...), y perderme la primera media hora.
Por la radio contaban que al menos el Atleti dominaba (lo cual volvía a confirmar al Galatasaray como menos fiero de lo que lo pintaban), pero Quique había vuelto a “apostar” por un solo delantero. Esta vez el turno fue para Agüero, pero, insisto, con un solo punta no se puede ganar un partido.

UNA BESTIA LE ROMPIÓ LA CARA AL KUN
Y sin compañía, al Kun le tocó partirse la cara en solitario una vez más. Y se la partieron de verdad.
En la ida, definí a la bestia de rizos y perilla, que ayer le propinó una patada en la cara a Agüero, así: “Especialmente cómico era el estilo de Servet, con el 76 a la espalda por si no se le ve, que a cada jugada te obsequiaba con un pase al contrario en la frontal, un resbalón, o un pelotazo a la grada estando sobre la línea de banda... contundente a la par que elegante, vaya”.
El animalito, que a lo largo de su vida debe hacer grandes esfuerzos para acordarse de respirar y tener cuidado a la hora de masticar para no ahogarse, de puro torpe cayó al suelo ante la presión del Kun, y, en su desesperación, propinó una patada en el mentón del argentino cuando éste porfiaba por mantener la verticalidad y robarle la cartera. El árbitro, a tres metros, no vio nada.

SIN AGÜERO NO HABÍA OPCIÓN... PERO ESTABA REYES
Con Agüero, mareado y contusionado, parecían esfumarse nuestras opciones de seguir en Europa. Salía Forlán, pero el partido, rancio y rácano, era para una genialidad.
Pero con el descanso se erigió un nuevo líder: José Antonio Reyes. Que el utrerano crece día a día es innegable, pero ver cómo es el que más lucha y el que se echa el equipo a la espalda, parece ya un libro de ciencia ficción.
En un eslalon desde la derecha se fue de tres, tiró una pared con Jurado, y, solo ante Leo Franco, intento rizar el rizo ante el argentino y éste, fiel a su destreza en los mano a mano, le ganó la partida.
Sólo tres minutos después, un saque largo de Asenjo se convirtió en asistencia y Reyes sacó astillas al larguero de tremendo derechazo.
El Atleti acallaba el Ali Sami Yen, que había apretado en la recta final del primer acto, e iba a tener premio.

LA ALEGRÍA DURÓ POCO
Un balón peinado por Jurado dejó solo a Simao tras un gran control orientado, y el portugués batió a su ex compañero con un perfecto remate por el palo largo: 0-1. 62 minutos, eliminatoria encarrilada.
Antes de ese gol, no paraba de repetirle a mi novia que marcar el 0-1 era fundamental, porque no veía capaz a los turcos de hacernos dos goles en media hora.
Cuando a los tres minutos del 0-1, Keita puso el empate, la cara de mi novia mirándome era un poema: “No tienes ni puta idea de fútbol”,
supongo que me quería decir esa cara.
Pero no me equivoqué. El Atleti tuvo más el control del partido, aunque no llegaba a portería. Mientras, Quique, como siempre, contemplaba impasible el espectáculo. Con un Jurado impreciso y un Simao desaparecido.

LA ENTROPÍA FUE ROJIBLANCA
Por fortuna, la entropía se alió del lado rojiblanco. El enésimo nudo sobre si mismo de Perea (un día se va a romper algo) dejó solo a Erkin ante Asenjo a falta de diez minutos. Parecía increíble, pero era real. Por fortuna, el colombiano sacó la manita desde el suelo para obstaculizar el disparo y el cuarto árbitro, o quinto o sexto, ya he perdido la cuenta, se hizo el sueco pese a ser italiano y estar a un metro.
El pobrecito de Caner Erkin se desquició ante tal desperdicio de salarios en el estamento arbitral, y más con la crisis que hay, y soltó dos patadas de roja a Jurado y a Valera que le costaron dos amarillas: a la calle.
Con el 1-1 y la prórroga asomando, uno dudaba si esperarla y sentenciar en la prolongación, ante el lógico mayor desgaste de un equipo en inferioridad, o intentar matar por la vía rápida.
Ante la nueva inmovilidad de Quique, Reyes respondió. El utrerano, cojo medio partido, se dio una última cabalgada horizontal oteando el horizonte y asistió a Forlán, que, tras un recorte, nos brindó el final feliz narrado al principio.
El Atleti está en octavos y el rival es el Sporting de Lisboa. Otro de los posibles cruces en agosto, cuando cayó el Panathinaikos. Todos los caminos llevan a Roma (a Hamburgo, este año). ¡Me gustan los jueves!

domingo, 21 de febrero de 2010

El Atleti no te arregla los findes

Ayer me junté con mi familia para celebrar el 84 cumpleaños de mi abuelo. Mi familia me felicitaba y me decía: Qué bien anda últimamente el Atleti, ¿eh? Ganar al Barça, el único que lo ha hecho...
Como comprenderéis, mi familia, excepto uno de mis tíos, de fútbol no sabe mucho.
Y yo tenía que explicarles que bueno, que sí, que ganamos al Barça y estamos en la final de Copa, pero que las eliminatorias no fueron muy complicadas y... bueno, todo eso que ya saben ustedes.
Mi abuelo nació en Almería y anda últimamente pachucho, con lo que juntarnos toda la familia le hizo mucha ilusión.
Por la noche, tuve fiesta de disfraces. Elegí “ser” David Bisbal, también de Almería, y en el concurso que se curró uno de mis compañeros de Master se decidió que el galardón al peor disfraz recayera sobre mí.
Después, acabé discutiendo con una de mis compañeras de Master, curiosamente, de Almería.
Y entonces llegó el domingo. Y el Atleti jugaba... contra el Almería.

DE MENOS A MÁS
Ni antes, ni durante el partido me puse a pensar en todas estas conspiraciones judeo-masónicas venidas del sur que me llevarían a padecer una nueva derrota del Atleti. Pero me ha dado por hilar las ideas ahora, frente a la pantalla del ordenador.
El partido en los comienzos fue anodino, como muchos de los que nos acostumbran los de Quique este año.
El equipo no tocaba mal, con Tiago dando salida con clase a las jugadas y Assunçao entonado. Pero no llegaba. Mientras, el Almería tuvo un par de oportunidades, en botas de Goitom y de Piatti, en las que, por suerte, Asenjo respondió bien (volvió a titubear en los balones aéreos, donde De Gea le saca un mundo).
En el tramo final del primer acto, los rojiblancos, hoy de negro, fueron creciendo, y Forlán tuvo dos claras ocasiones. La primera la mandó fuera por poco, y en la segunda su fuerte derechazo lo repelió Alves. El uruguayo volvió a moverse solo en punta, ya que Quique reservó nuevamente al Kun. El entrenador madrileño apostó de nuevo por Jurado como segundo punta, pero el gaditano no estuvo demasiado participativo, y sigo pensando que para ganar un partido se deben poner dos delanteros. Sin embargo, Quique no parece confiar demasiado en Ibra, ni en los que vienen detrás.

COMANDADOS POR REYES Y TIAGO
El Atlético confirmó la mejoría de los minutos finales, y en la segunda parte dominó el choque. Comandados por Tiago (a ver lo que tardan en pagar los ocho millones de euros antes de que vuelva por donde vino, como Banega...) y por José Antonio Reyes, un desconocido con respecto al futbolista que llegó al Atleti hace dos años y medio.
El utrerano hace jugadas increíbles
, con arrancadas desde medio campo en las que deja atrás contrarios con facilidad pasmosa. En una de ellas, se metió hasta la cocina, pero la pegó con la pierna mala y Alves respondió a corner.
Poco antes, el Almería había estrellado un cabezazo al larguero por medio de Chico, en la única llegada almeriense hasta la fatídica recta final.
Mientras, siguió el recital de Reyes. En pocos partidos he visto a un futbolista recibir más faltas en un mismo choque que a él. Debieron pararle de manera ilegal como en diez ocasiones. Sin embargo, tanta falta apenas se tradujo en tres tarjetas. Una de ellas para el propio Reyes por protestar... así es nuestro fútbol...
En una de esas infracciones, Reyes la pegó abajo para que despejara Alves, que voló milagrosamente para salvar el cabezazo posterior de Forlán cuando ya se cantaba el gol.
No tuvo suerte el uruguayo, que pocos minutos antes regateó a Alves tras un maravilloso pase de Tiago, pero su disparo lo sacó Chico en la línea.
La balanza se iba decantando del lado madrileño, y Tiago quiso redondear su noche con un trallazo a la escuadra. Pero lo escupió la madera.

Y CUANDO MÁS CERCA PARECÍA... GANÓ EL ALMERÍA
Y cuando uno iba haciéndose a la idea de que íbamos abocados a un nuevo empate injusto, el Almería renació... y se llevo el partido.
Primero fue un ex atlético, Ortiz, el que cabeceó fuera por poco. Después Piatti la pegó fuera. Y cuando Asenjo se estaba congraciando con una buena parada a tiro de Soriano, la jugada continuó... y marcó Piatti (1-0).
El argentino, que ya nos birló dos puntos en el descuento en el Calderón, nos amargó la noche y remató mi fin de semana.
Y es que, si uno espera este año que el Atleti le arregle un finde, está comprobado que no. Confiemos en que en la UEFA, que es jueves, den la talla y demuestren su superioridad ante el Galatasaray.

viernes, 19 de febrero de 2010

Entre palos anda el juego

Cuando Asenjo saltó anoche al campo del Vicente Calderón a falta de 20 minutos, recé para que no me lo pusiera fácil y me evitara comenzar con el título que acaban de leer.
Hasta entonces, De Gea, cuya trayectoria ha sido impecable desde que se hizo con el puesto (a excepción del error intrascendente ante el Racing), había tenido que hacer tan sólo dos paradas, una especialmente meritoria en el minuto 44, salvando con una gran estirada un cabezazo de Servet, estando frío, ya que los turcos no se habían acercado a la portería rojiblanca ni para saludar.
En la portería de enfrente, Leo Franco, al que se echó por la puerta de atrás en junio para dejar el camino libre de cualquier complicación a Sergio Asenjo, seis millones de euros mediante.
El argentino, ése que no salvaba puntos, había concedido un golazo de falta directa de Reyes por su escuadra en el minuto 23 (1-0), pero después, había salvado un cabezazo a bocajarro de Raúl García; un tiro a quemarropa del Kun; otra falta de Forlán; una brillante ocasión de Agüero, tras uno de esos recortes eléctricos suyos con los que rompe cinturas; y un nuevo libre directo de Simao, esta vez abajo.
El Atleti había hecho méritos más que suficientes para ponerse con un 2-0 que hiciera visitar Estambul con tranquilidad. Pero no fue así. Y saltó Asenjo.

LE PUEDE LA PRESIÓN
El portero de los mil millones
, ese cuyo representante se enfada porque en el contrato quiso incluir una cláusula que le garantizara la titularidad, saltó a espantar moscas en la primera ocasión en la que tuvo que intervenir. Su escorzo, estilo susto o muerte, se llevó por delante a Giovani (que sigue usando la misma marca de gomina que en el Barça) y, por fortuna, el balón que se colaba lo salvó Perea en la línea.
El prometedor inicio lo confirmó con sólo siete minutos sobre el campo, cuando un centro blando de Balta, que botó frente al área chica, fue bien acompañado con la vista por Asenjo, que comprobó cómo Keita tenía buena puntería para empujar a puerta vacía (1-1).
En los minutos finales, el Calderón premió la actuación del palentino con silbidos (fue recibido con una gran ovación) y especialmente sangrante me pareció su actitud en el último saque, ya en el descuento, al trote cochinero con un triste empate en casa...

EL ERROR VIENE DE ARRIBA
Pero no quiero cebarme más con el pobre Asenjo, y que conste que es un buen portero, aunque no está demostrando estar a la altura de la presión de una portería de primer nivel.
Mi opinión a este respecto ya viene de lejos, ya que sobre De Gea se lleva hablando desde que el chico iba a parbulitos, y la incompetencia de este asunto viene de más arriba. De esos que no se gastan un céntimo en organizadores porque dicen que no hay dinero (Banega vino cedido y se fue por donde vino, y veremos si no ocurre igual con Tiago), pero invierten siete millones de euros en dos porteros (Asenjo y Roberto), teniendo la solución en casa, pudiendo compaginar a un veterano fiable, con un chaval de esplendorosísimo futuro.

EMPATE INJUSTO
Lo triste de todo esto es que el Atlético, que hizo un partido más que correcto durante todo el choque, se va con un 1-1 bastante comprometedor para el caliente Ali Sami Yen (ya vimos cómo se las gastan los 1.500 turcos que visitaron el Calderón, con bengalas incluidas), donde los de Rijkaard apretarán bastante más que anoche.

UN GALATASARAY DECEPCIONANTE
Y es que el líder turco me decepcionó. Con un Arda Turam (10), su perla, que no sé si por venir tocado, pero ni apareció. Un Elano (9) que tampoco se vio si jugó o no, y tan sólo Kader Keita (11), de cuyo regate ya nos advirtió nuestro compañero turco Yigit Ozturk, puso en aprietos a Domínguez y compañía con su velocidad y sus dribblings.
En defensa, los chicos son más limitados que los nuestros. Verles intentar sacar la pelota jugada era como si Perea y Pablo (que sigue en el Atleti, oiga) se pusieran cada domingo a intentar rodar el anuncio de Nike en defensa. Estrambótico.
Especialmente cómico era el estilo de Servet, con el 76 a la espalda por si no se le ve
, que a cada jugada te obsequiaba con un pase al contrario en la frontal, un resbalón, o un pelotazo a la grada estando sobre la línea de banda... contundente a la par que elegante, vaya.
En el Atleti, al asentamiento de Reyes, que ya ha marcado un golito por competición, se le unió el debut de Salvio. Quique prometió que le daría minutos y no mintió: cinco. Al menos al chico se le vio desparpajo, porque encaró siempre que pudo, e incluso tuvo la última ocasión del partido.
En la vuelta, el próximo jueves, sólo el ambiente y el arbitraje (En Europa ya se sabe, y más fuera) podrían dejar fuera al Atlético. En lo futbolístico, el equipo español debería imponer la superioridad que mostró anoche.