jueves, 11 de noviembre de 2010

Simulacro de partido

Hace unas semanas, un amigo mío, ingeniero aeronáutico para más señas, que lo más parecido que ha visto en su vida a un balón de fútbol es una cápsula espacial, me dijo: “Me gustaría que me llevaras algún día al Calderón, para vivir la experiencia de un partido en un estadio...”.
Le comenté que la oportunidad más fácil, por no asistir mi padre, podría producirse en la primera ronda de Copa, partidos descafeinados gracias al retorno al doble partido que ha impuesto nuestra Federación. Y así fue.
“Será un simulacro de partido”, le advertí. “Ni público, ni ambiente, ni intensidad, ni algo en juego... Ven si quieres, pero no será un verdadero partido de fútbol en el Calderón lo que te encontrarás”.
Avisado, mi amigo decidió asistir, como primera “toma de contacto”, bajo la promesa de que más adelante le llevaré a un partido de verdad.

LOS CINCO MIL MASOCAS DE SIEMPRE
Su presencia en el estadio, junto a los habituales cinco mil o seis mil valientes-masocas que nos tragamos estos bodrios, fue el mayor aliciente (Sólo falté al del año pasado, y le metieron seis al Marbella, tras haber padecido el 0-0 con el Orihuela, el 1-1 frente al Granada 74, el 0-1 contra el Levante...).
Aunque me esforzaré en rescatar lo más destacado del encuentro para aquellos que no lo vieron, que fueron muchos, ya que el encuentro no se televisaba.
A cada paso, tuve que explicarle que normalmente por aquí no se puede ni andar, que este bar suele estar hasta arriba, que habitualmente hay largas colas para entrar...
Como a muchos, le sorprendió al llegar a la grada el malsonante término de “vomitorio”, aunque ya le expliqué que no es ni mucho menos exclusivo del Calderón, sino que está en todos los estadios, y viene de los antiguos circos y teatros para denominar la puerta de entrada y salida al graderío.

PARTIDO ANODINO... Y LA CANTERA
El partido comenzó soporífero, como se podía esperar tras el 0-5 de la ida. Y Álvaro me preguntó quiénes eran los canteranos del Atleti, por saber situar a aquellos que más querrían agradar.
Entre ellos, destacó una vez más el 49, Alberto Perea, que volvió a dar muestras de su calidad en medio campo, aunque en ocasiones le sobró un recorte.
Por la izquierda lo intentó Koke. Algo escorado de su posición habitual, se mostró en ataque, especialmente en la primera mitad, y cerca estuvo de marcar tras un buen recorte, pero el guardameta Li acabó sacando a corner su disparo.
Otro de los chavales del filial era Pulido, al que tenía especiales ganas de ver. Era su debut en el primer equipo y, por desgracia, su acción más destacada fue para mal, al perder la marca de Aridane, que le ganó la espalda para hacer el 0-1 en el minuto 20. En el resto se le vio atento y valiente, aunque sólo tuvo que emplearse a fondo en otra acción que rechazó a corner.

EL UNIVERSIDAD JUGÓ EL DOMINGO CONTRA EL FILIAL
Curiosamente, el Universidad de Las Palmas jugó este mismo fin de semana frente al Atlético de Madrid B, empatando a dos en el Cerro del Espino al remontar un 2-0 en contra en los últimos cinco minutos. El equipo canario repitió ocho de sus once titulares. Y Aridane repitió gol.
Los isleños se parecieron más anoche al conjunto que lucha por meterse en los Play-off en Segunda B (es quinto) y no al conjunto acomplejado e impotente que fue humillado en la ida.
A ello ayudó en gran manera Diego Costa, que había rozado el gol en un par de oportunidades, pero que en el minuto 40 se marchó a la calle tras propinarle un manotazo en una contra a Alberto Ferreres.

SIN DIEGO COSTA, NO HAY DELANTEROS
Con su expulsión llegó el descanso y en la reanudación, la certeza de que a este equipo le falta un delantero. Llevamos cuatro años rezando por que al Kun y a Forlán no les pase nada, porque como ocurra, no tenemos a nadie. Sin Costa, el delantero centro fue... Fran Mérida.
Con 0-1 en casa, contra un Segunda B, y por mucho que se estuviera con diez, Quique Sánchez Flores decidió regalarnos a los cinco mil que estábamos pasando frío un 4-4-1, con Mario Suárez por Raúl García como única alternativa.

EL GORDITO MADRIDISTA Y PREGUNTAS DE NEÓFITO
Así, el partido transcurrió por los mismos cauces, lo que provocaba que el mayor atractivo fuera un niño gordito, sentado dos filas más adelante, que no tenía problema en reconocer que era del Real Madrid, cantar los goles blancos cuando los anunciaban en el videomarcador, e incluso corear la expulsión de Diego Costa, lo que le costó más de un pipazo de los de detrás.
Mientras, mi amigo me preguntaba por qué tiraba Alberto Perea si el árbitro ya había pitado fuera de juego; si el Atleti no estaba sacando la camilla para perder tiempo; cuántas tarjetas tienen que sacarle a un jugador para que le expulsen; o qué pasaría si todos los jugadores del Universidad se adelantaran hasta medio campo en el saque de una falta lateral del Atleti... (por aquello del fuera de juego igual. Esa misteriosa regla...).

CÓMO SE CANTA UN GOL EN EL CALDERÓN
Por fortuna, Fran Mérida enganchó un zurdazo desde la frontal que se coló junto al larguero, y le pude demostrar cómo se celebraba un gol: bufanda ondeando al viento y cántico ritual de “¡Atleeetiii, Atleeetiii!”.
Faltaban quince minutos y al chico le hacía ilusión que ganara el Atleti en su primera visita. A mí también, la verdad, y los rojiblancos cerca estuvieron de conseguirlo, ya que atacaron más en los últimos cinco minutos que en todo el partido.
Aunque antes, Joel dio muestras de que aún no está al nivel de su compañero De Gea. Ya en la primera parte salió con miedo en un corner, y, en el segundo acto, se le escapó de las manos un centro fácil, lo que hubiera supuesto el 1-2 de no ser porque Juanito salvó bajo palos.
Estos partidos son los que prueban si un portero está para las grandes citas. Y Joel aún no lo está.

NO LLEGÓ EL 2-1, ¿PERO QUÉ MÁS DABA?
En los mentados minutos finales, una vaselina de Fran Mérida que acabó en la parte superior de la red; un mano a mano de Filipe Luis por velocidad, que rechazó el portero; y un disparo de Koke, con el tiempo cumplido, que, tras un rebote, dio en el poste y el portero atrapó en la línea hubieran hecho que los cinco mil masocas, mi amigo y yo, nos hubiéramos ido más contentos a casa. Tampoco hubiera sido justo. Mejor que volvieran alegres en su vuelta en avión los jugadores del Universidad. Al fin y al cabo, ¿para qué valen estos partidos de vuelta ante un Segunda B? ¿Para que remonte el Madrid...?

lunes, 8 de noviembre de 2010

Siempre ha sido así: derrota número 50 del Atlético de Madrid en Chamartín

Señores, ni se ofusquen, ni se rasguen las vestiduras. La historia no engaña, y lo ocurrido anoche es lo que ha pasado siempre, ni más, ni menos.
En 74 derbis ligueros en territorio blanco los números no mienten para el Atlético: 50 derrotas, 12 empates y 12 victorias. 87 goles a favor, por 148 en contra.
Puntuar tanto en el viejo Chamartín como en el Santiago Bernabéu siempre ha sido difícil, y el estadio del Real Madrid sólo se nos ha dado bien en los años 40, donde se consiguieron cuatro triunfos (40-41: 1-4; 42-43: 1-3; 46-47: 1-2; 48-49: 1-2).
Ni en las épocas más gloriosas, como las doradas décadas de los 60 y los 70 (cuatro Ligas, cinco Copas, una Recopa, una Intercontinental y el subcampeonato en la Copa de Europa), el Atleti pasó de un par de victorias en el Bernabéu (ambas 0-1, en la 64-65 y la 72-73). Con lo que en la actualidad se hace difícil pretender un triunfo rojiblanco en Chamartín, cuando las diferencias entre ambos se acentúan cada año (sponsors, ingresos televisivos, inversiones en fichajes...). ESO SÍ, YA TOCA
Eso sí, al Atlético siempre se le debe exigir salir a ganar al coliseo blanco y, de hecho, la necesidad de una nueva victoria allí apremia. Son once temporadas sin vencer en Chamartín (las dos de Segunda incluidas) lo que iguala nuestra peor racha allí. Precisamente once años transcurrieron desde la mencionada victoria en la campaña 1972-73 hasta el histórico 0-4 de la 1984-85.
Pero el Real Madrid es en su estadio un equipo casi invencible para todos. Si no, miren sus números contra el Barça en 80 partidos (50 victorias, 14 empates y 16 derrotas). Similares a los nuestros...

20 AÑOS DE DE GEA... 32 DE CARVALHO
Pero abandonemos la historia y las estadísticas y centrémonos en el presente, en los 20 años de De Gea, los 32 de Carvalho, los 31 de Forlán... y los 22 de Ozil.

El Madrid salió mandando como era de esperar y a los pocos minutos el nutrido bar de madridistas en el que me encontraba ya había voceado un sonoro “huy” en un cabezazo de Pepe y había cantado “ilegalmente” un gol de Khedira, anotado en fuera de juego tras un mal rechace con el pecho de De Gea. Mal asunto...
Ya apunté el viernes que los fallos del joven guardameta en Noruega no eran buen precedente para el derbi. Y ayer se corroboró.

Poco tardaron los blancos en marcar de verdad. En el minuto 12, Reyes perdió un balón en campo propio por intentar regatear a Xabi Alonso (tengo dudas sobre si hubo falta), Carvalho inició la jugada, y la finalizó tras aprovechar un buen pase de Di María para batir a De Gea (1-0). Hace pocos días, un amigo atlético me comentaba que contra el Madrid encima recibíamos goles de los jugadores más insospechados: Cassano, Arbeloa, Higuaín en su día (nos metió su primer gol con la camiseta blanca cuando por entonces no marcaba ni al arco iris)...
Ayer fue Ricardo Carvalho, que dio un recital de lo que es un central y encima abrió el partido, que siempre es lo más difícil.

EL SEGUNDO, IMPERDONABLE
Sin tiempo para digerir el 1-0, llegó el segundo en una falta escorada (he leído a varios atléticos decir que no es falta de Domínguez sobre Ronaldo, pero no es el leve manotazo del rojiblanco lo que se pita. Si no que le pisa claramente en el tobillo. Véanlo si pueden).
No sé si De Gea debió poner otro hombre más en la barrera, o si Reyes estaba mal colocado (debía estar un paso más atrás) o si debió ser otro y no el utrerano el que defendiera esa posición... lo que sé es que en la vida De Gea puede comerse un disparo flojo y por su palo. Si Reyes la toca y se mete un autogol, mala suerte. Pero el portero no puede quedarse mirando cómo la bola entra mansamente por-su-pa-lo... Supongo que en sus 20 años estará la razón. Mucho que aprender. Mucho portero, en cualquier caso.

EL ATLETI NUNCA BUSCA UN OZIL
Otro que tiene mucho que aprender, pero que ya sabe lo suyo, fue el autor de ese tanto, Mesut Ozil. Minutos después del gol hizo una jugada descomunal, coreada por un gordo con tirantes a mi lado con un “sácate la chorra y meales encima”, después de tirar un cañito a Domínguez y pisar la pelota para superar a Tiago.
Descubrí al alemán en el Mundial, como medio mundo, este verano. Entonces Ozil era un desconocido que militaba en el Bremen, me encandiló y me pregunté ¿por qué el Atleti no intenta ficharle?
Vale que si el Real Madrid se mete por medio se lo habría acabado llevando, como hizo hace dos años con Van der Vaart. Pero ni siquiera se intenta, y ha costado “sólo” 15 millones, mientras nosotros hemos pagado 12 por Filipe Luis.
Quiero hablar del brasileño porque parece que agotó todo su repertorio el día de su debut. Desde entonces, ni una internada, ni un disparo, ni un uno contra uno. Para colmo, anoche tampoco estuvo bien en defensa. No me gasto dos mil millones de pesetas para eso, teniendo a Antonio López en el banco.

VISOS DE HUMILLACIÓN, PERO REACCIÓN
En esos minutos, los blancos eran un vendaval, con Cristiano pegándola desde donde la pillara, y me temía la humillación por la que muchos atléticos renegaron de este partido.
Pero entonces el Atleti despertó. Un par de internadas del Kun no acabaron en la red porque en una Forlán no llegó por poco, y en la otra, Carvalho mandó a corner el disparo del uruguayo, con Casillas en el suelo. Íker voló para desviar un disparo de Reyes, muy dinámico en ataque, y para rechazar un cabezazo de Domínguez. En ese rechace, con Casillas batido, llegó un remate del Kun que salvó el amplio brazo extendido de Xabi Alonso. Allí nadie vio nada. Diez jornadas, cero penaltis a favor...

EL ATLETI MERECIÓ EL 2-1
En la segunda mitad, ni el Madrid salió a sentenciar, ni el Atleti decididamente a recortar distancias.
Sin embargo, las ocasiones fueron llegando, especialmente un poste por bando, tras sendas prodigiosas voleas de Higuaín y Forlán.
El Atleti dominaba el juego, pero no llegaba con claridad, y un remate arriba de Reyes y una contra protagonizaba por el Kun, que repelió Casillas, fueron lo más cerca que estuvimos del 2-1.
Los rojiblancos lo intentaron hasta el final, pero nos quedaremos sin saber qué hubiera ocurrido si hubiera logrado apretar el marcador.
Sólo se bajaron los brazos a falta de cinco minutos, cuando Marcelo o Sergio Ramos pudieron infligir un castigo excesivo. Pero ya era tiempo de espaldinhas de Cristiano Ronaldo y de que Raúl García quisiera partirle la cara.

YO YA PIENSO EN EL CALDERÓN
Y me gustaría terminar de forma similar a como empecé. Históricamente, los derbis en el Vicente Calderón han sido choques llenos de pasión, de rivalidad, de piques, de lucha y de coraje, donde en ocasiones el Real Madrid salía vencedor, en otras se empataba, y en muchas de las veces era el Atlético de Madrid el que regalaba la victoria a los suyos. Desde que el equipo volvió a Primera, esto no ha sido así, ya que el Madrid se ha llevado siete veces el triunfo del Manzanares por un triste empate.
Sólo le pido a estos jugadores, que anoche hicieron lo que pudieron, que en la vuelta, con 55.000 almas un año más llevándoles en volandas, pongan fin a esta pesadilla. Porque en las épocas más gloriosas, sí era habitual ver al Atlético de Madrid pasar por encima de los blancos en el estadio colchonero, a veces, por tres o cuatro goles. Incluso una vez, hubo un 5-0... Y la historia no engaña.

viernes, 5 de noviembre de 2010

¡¿Pero qué haces Tiago?!

Minuto 83 de partido. El Atlético de Madrid empata a uno en Trondheim en un encuentro en el que rayó el ridículo en largas fases de la segunda mitad.
Tiago Mendes recoge un balón dividido en medio campo
y con un autopase se marcha con coraje del primer contrario que le sale al paso. El esférico le sale largo, pero con un toque sutil manda encargar una sotana a un segundo rival noruego. Tiago se crece, y recorta hacia afuera a un tercer enemigo. Se está gustando, se ve en sus ojos. “¡Suéltala!”, le grito, “¡Suéltala!”, esperando que el portugués finalice esa gran jugada con un buen pase al hueco al desmarque de Forlán.
Pero entonces Tiago, jugador poco acostumbrado a hacer goles y menos aún desde larga distancia, suelta un pelotazo desde 25 metros. “¡¿Pero qué haces Tiago?!”, le espeto, lamentándome por cómo ha desperdiciado tamaña jugada.
Pero entonces miró la portería y veo como el balón entra por la escuadra... “¡Menudo golazo ha marcado el cabrón!”, celebro medio avergonzado...

HAY DUDAS: LA PRINCIPAL, LAS QUE TENGA DE GEA
De esta forma, el Atlético de Madrid ganó anoche un partido en Noruega que mereció perder durante muchos minutos y que siembra muchas dudas en torno a algunas de nuestras piezas claves de cara al derbi.
La principal, David De Gea
. Uno de nuestros valores más seguros, en el más amplio sentido del adjetivo, tuvo ayer varios fallos, todos en la segunda parte, que esperemos no minen la confianza de uno de los baluartes de cara al derbi.
El portero de 19 años, que habitualmente actúa con la firmeza de un veterano que rondase los 40, cantó inesperadamente en el 1-1, intentando blocar de forma poco ortodoxa un disparo de Henriksen que se coló entre sus piernas.
Diez minutos después, intenta atajar con una mano, como si fuera Michael Jordan, uno de los cien balones que anoche se colgaron al área chica. Lógicamente se le escapó, aunque sin consecuencias por fortuna.
Y sólo seis minutos antes de la obra maestra de Tiago, De Gea salió hasta el corner a proteger un balón que terminó salvando sobre la línea de fondo Iversen. Si se hubiera apellidado Vieri, estaríamos hablando del 2-1...
Bien es cierto que entre medias salvó un cabezazo a bocajarro de Prica y un derechazo de Moldskred, en el primer cuarto de hora del segundo acto. En eso minutos, el Atlético fue encerrado en su propia área por un mediocre conjunto noruego, mostrándose incapaz de hilvanar dos pases seguidos y en un espectáculo bochornoso de la defensa, con Perea comiéndose cada balón aéreo y Ujfalusi inoperante a la hora de despejar. Un esperpento que sólo puede ser calificado de una manera: ridículo.

ENCIMA PERDIENDO TIEMPO...
A la irrisoria segunda parte protagonizada por los de Quique
(que yo lo siento, pero tiene muchísimo que ver en estos cobardes repliegues del equipo cuando va ganando) se le unieron gestos como el propio De Gea perdiendo tiempo en los saques de puerta o Assunçao marchándose sustituido con andares cansinos. Si esta es la actitud contra un Rosenborg que en la Liga española estaría en Segunda, al Bernabéu mejor ni vamos.

NADIE MARCA EL JUEGO
Antes de todo esto, Agüero adelantó al equipo a los tres minutos tras una buena asistencia de Simao (0-1). El argentino estaba en fuera de juego, pero los arbitrajes en Europa son tan malos como los de aquí. Aunque, al contrario que en nuestro país, últimamente nos benefician más que perjudican.
La primera mitad fue más digna, sostenidos en que el equipo iba por encima en el marcador, pero en ningún momento se supo marcar el tempo del partido ni demostrar la superioridad innegable de los rojiblancos dominando el juego.
En un par de llegadas Tiago y Raúl García pudieron sentenciar. Y la más clara la tuvo Diego Costa, que vio como un defensa le sacaba un gol sobre la línea.
Sin embargo, el Rosenborg entraba por bandas con una facilidad pasmosa (y el domingo jugará Valera...) y cada centro al área o balón colgado desde su propio campo sembraba el desconcierto en la zaga atlética.

SIN DEFENSA PARA EL DOMINGO
Para colmo, otra de las piezas que se tambalea es Domínguez. El único central sano de garantías (Juanito no sé por qué sigue en la plantilla y no es el Bernabéu un campo en el que debutar para Pulido) se dolió sobre el césped en varias acciones y el parte médico hoy anuncia que se ha resentido de su maltrecho tobillo derecho.

COMENTEN NUESTRA ÚLTIMA VICTORIA
Miedo, mucho miedo para el domingo. Pero quién sabe. Por favor, les invito a ver y comentar la portada de nuestra última victoria en el Santiago Bernabéu. Por entonces, los pronósticos no eran mucho más halagüeños que hoy. Que Dios reparta suerte...