lunes, 24 de febrero de 2014

Volvió El Sadar, y volvió la maldición

Es El Sadar un estadio difícil para cualquier rival, pero en el que el Atlético de Madrid, especialmente, había tenido serios problemas para ganar en la historia reciente.
En la primera década del siglo XXI, el Atleti había cosechado allí una única victoria (1-2 en la 2006-07, en el último partido de Fernando Torres como rojiblanco); un empate (0-0 en la 2008-09) y ocho derrotas: seis en Liga (2002-03- 1-0; 2003-04- 1-0; 2004-05- 1-0; 2005-06- 2-1; 2007-08- 3-1; y 2009-10- 3-0), la última de ellas costó la destitución a Abel; y dos en Copa del Rey (semifinales de la 2004-05- 1-0; y octavos de la 2006-07- 2-0), que en ambos casos supusieron nuestra eliminación.
Desde 2006, el estadio dejó de llamarse El Sadar para denominarse Reyno de Navarra (por razones de patrocinio), cambio que el Atleti “aprovechó” para cosechar la reseñada victoria del último año de Torres. Desde entonces, un empate, dos derrotas, pero las tres últimas visitas habían sido triunfos.
2-3 en la 2010-11 (con hat-trick de Diego Costa, después de que Quique sentase a Forlán); 0-1 en la 2011-12 (gol de Godín); y 0-2 el año pasado, con un doblete de Diego Costa, que campó por su Reyno con cinco goles en tres partidos...
Eran tiempos del Reyno de Navarra. Pero ese patrocinio del Gobierno navarro acabó, y desde esta temporada el estadio pamplonica vuelve a ser El Sadar (en honor al río Sadar, que atraviesa la capital navarra).
Y VOLVIÓ EL SADAR
Y volvió la maldición. Nunca sabremos qué habría ocurrido si en el minuto tres el disparo que realizó Diego, tras una colada de Filipe hasta la cocina, hubiera entrado. Pero el balón se marchó fuera; y en el minuto cinco, un corner botado desde la izquierda por Armenteros fue rematado en una perfecta volea por Cejudo, que entró solo, solo, solo desde el flanco derecho de la frontal del área (1-0).
“Bueno, mejor en el cinco que en el 85”, pensé mientras miraba cómo en los bares cada vez hay más gente que se alegra de los goles en contra del Atleti...
Sin embargo, el Atleti nunca estuvo cerca de empatar. A cada balón dividido, llegaban antes los de rojillo; en cada disputa, los pamplonicas ponían un poco más; y cuando el Atleti controlaba la pelota, se veía rodeado de tres rivales.

NO ME GUSTÓ EL ONCE
No me gustó la alineación del Cholo. Villa, Diego Ribas y Adrián para jugar en El Sadar es demasiada clase y poco nervio. Era un ferviente defensor del ex del Depor, pero esta temporada no ha dado ni una sola muestra de volver a ser el del primer año. Ya no le sale un regate y se le ve desconectado en la mayoría de acciones.
Tras dos semanas de parón, Villa lo intentó, pero se le vio lento en varias ocasiones.
En cuanto a Diego, voy a empezar a plantearme el comentario que me hizo mi amigo César acerca de si sobra en este equipo. Aparece constantemente, se ofrece cada segundo, el juego gira en torno a él... pero él gira en torno a sí mismo. Se mareó en regates infinitos que no llevaron a ninguna parte, y no fue capaz de dar ningún pase decisivo ni de encontrar puerta con ningún disparo.

OSASUNA ACERTÓ TRES DE CUATRO
La desgracia quiso que a la caraja rojiblanca se le uniera el día de suerte de los navarros, que a los 20 minutos se encontraron con un zurdazo de Armenteros desde 20 metros que se coló ajustadísimo al palo derecho de Courtois (2-0).
A partir de entonces, el Atleti intentó correr un poquito más y enmendar un desaguisado que ya olía bastante a quemado.
Villa tiró una pared con Diego Costa (de lo poco que hizo), pero el hispano-brasileño la pegó desviada desde la frontal. Unos minutos más tarde, Mario Suárez no cabeceó por centímetros una falta bien puesta por Gabi; y un fuera de juego (inexistente) de Villa le privó de aprovechar un buen pase interior de Mario.
La posible remontada pasaba porque hubiera un gol antes del descanso... Pero no de Osasuna. Enésimo balón perdido en medio campo, centro desde la izquierda de Damiá y cabezazo de Roberto Torres, entre los dos centrales, para poner la puntilla (3-0).
El castigo era excesivo para los colchoneros, que habiendo dominado durante gran parte del primer acto, veían como Osasuna sumaba tres goles en cuatro disparos.
Pero, a veces, el fútbol es así de duro, y el Atlético de Madrid no hizo nada para remediarlo, ya que su primer tiro a puerta (entre los tres palos) no llegó hasta el minuto 80.

ARDA Y RAÚL, MEJOR QUE DIEGO Y VILLA
El inicio de la segunda mitad dio buena muestra de que el Atleti ni tan siquiera plantaría batalla, cuando Cejudo estuvo a punto de hacer el cuarto en una volea al lateral de la red.
En la última media hora, Arda Turan dio más pases peligrosos y Raúl García hizo más disparos a portería que Diego y Villa en una hora.
En sendas combinaciones entre ambos, en la primera el navarro conectó una volea que lamió el poste; y en la segunda su zurdazo picado lo salvó Andrés Fernández.
El resto, cada uno la guerra por su cuenta, en una internada por la derecha de Juanfran quien, tras irse de dos, tira en vez de centrar; o una jugada personal de Diego Costa, que tras tres recortes la pega fatal.

SUEÑOS Y PESADILLAS
Esta noche, me he levantado varias veces, sobresaltado, soñando con que era el Milan el que nos metía tres y nos dejaba fuera de la Champions. “¡No, no, no lo podemos perder todo!”, me repetía angustiado. Al despertar, con un sudor frío, me concienciaba de que todo había sido una pesadilla. Aún no hay nada perdido. Sin embargo, ese sueño refleja el temor a que una temporada de ensueño pueda quebrarse en un mes. Hace dos semanas, regresaba el fantasma de los derbis (gol en contra en cinco minutos); anoche, lo hacía el de El Sadar.
El domingo llega al Calderón el derbi liguero más importante en décadas. El liderato sigue en juego. Por favor, disipen los fantasmas. Este Atleti, se ha ganado el derecho a seguir soñando.

jueves, 20 de febrero de 2014

El Atleti consigue una victoria de prestigio: San Siro

No es el Milán que goleó 5-0 a la Quinta del Buitre en las semifinales de la Copa de Europa de 1989 (marcaron Ancelotti y Rijkaard); ni el Milán que endosó un 4-0 en la final de la Champions de 1994 al Dream Team de Cruyff; pero repasando las estadísticas a las que hice mención esta semana, ni Barcelona, ni Real Madrid han sido capaces de ganar a este Milán en San Siro en los últimos años. Los culés han empatado en su visita este año en la fase de grupos (1-1); el año pasado se pegaron un tremendo susto en octavos (2-0), aunque luego remontaron en el Camp Nou (4-0, con un gol de Villa); y en 2012 también se cruzaron en cuartos, con un peligroso 0-0 en Italia (después el Barça ganó 3-1 en Barcelona).
Por su parte, el Real Madrid empató 2-2 y 1-1 en la fase de grupos de 2010 y de 2009, y jamás en su historia ha vencido allí.
El último equipo español que había triunfado en San Siro fue precisamente el Barça de Frank Rijkaard en 2006, también 0-1 (Giuly). Ese año, ganó su segunda Champions...

UN MILÁN MÁS FUERTE QUE EN EL CALCIO
Así que no es San Siro una plaza fácil de conquistar, más cuando todos los expertos en fútbol internacional de los diferentes medios reconocieron que el heptacampeón de Europa fue anoche mucho mejor que el del Calcio italiano (va noveno), incluso en su mediocre juego de la segunda mitad...
Salió el Atleti fuerte, apretando al Milan muy arriba, y en una de las primeras jugadas, en un balón suelto, presionaron en la mismísima área milanista Raúl García, Koke e Insúa como jabatos. Sin embargo, esa efervescencia duró apenas diez minutos, dando paso a un mayor dominio milanista que desembocó en dos sustos de infarto.

DOS SUSTOS EN FORMA DE PALOS
En el primero, al cuarto de hora, Miranda pierde el sitio al salir a taponar a la banda una subida de Taarabt (el marroquí cedido este invierno por el Queens Park Rangers fue el más incisivo de los italinos) y el hueco lo aprovecha Kaká para, solo dentro del área, sacarse un trallazo al larguero. No la tocó Courtois, por más que insistiera Carlos Martínez.
Sí que lo hizo sólo tres minutos más tarde. Taarabt vuelve a ponerla desde la derecha y Poli, solo entre los dos centrales, cabecea a la red... pero Courtois la despeja al palo con una manopla derecha milagrosa (dejé bendecido a este chico desde que le entrevisté...).
Parecía ir de ex madridistas la cosa. Kaká, Poli (Rincón, bromeaba con mi padre) y de nuevo Kaká. El brasileño, que no corre, pero le sigue sobrando clase, se sacó un derechazo lamiendo el larguero, tras un taconazo de Balotelli. Fue, por suerte, el último susto de la noche. Corría el minuto 30.

EL ATLETI “PEGÓ” BIEN
Un Balotelli, por cierto, que parecía sedado. Su habitual carácter díscolo no afloró en toda la noche, incluso cuando en un balón perdido en línea de fondo Miranda le propinó un manotazo (involuntario) y fue al italiano a quien pitaron falta.
No pegó mucho el Atleti en San Siro. Pero pegó bien. Insúa se ganó la amarilla por un tackling a De Sciglio que provocó que tuviera que ser sustituido. Y se llevó otra tarjeta Diego Costa por derribar a Balotelli, que en la caída se hizo daño en el hombro y tuvo que ser retirado faltando quince minutos. Fue un respiro (su regate a Miranda en el primer tiempo, de crack...).

MEJORÓ EN LA SEGUNDA PARTE
En toda la primera parte, el equipo madrileño sólo fue capaz de encontrar portería en un par de cabezazos blandos de Raúl García y Godín, que atrapó sin problemas nuestro viejo amigo Abbiati. En la segunda parte cambió la historia. Dice Courtois que fue por la charla dada en el descanso por el Cholo, que decidió retrasar unos metros a Raúl García y, con cinco en el medio, crear ventaja en la franja ancha. Otros dicen que fue porque al Milán se le acabó la gasolina.
Lo que sé es que en el segundo acto el conjunto rossonero no creó ninguna ocasión clara y que en sólo cuarto de hora el Atleti ya había lanzado dos avisos, en un zurdazo de Raúl García desviado, y en una espectacular chilena de Diego Costa que se marchó arriba.
El tiempo fue corriendo, y la incertidumbre del 0-0 se mantenía, con la peligrosidad que este resultado implica de cara a la vuelta (no te vale ningún empate para pasar).
Pero el Atleti se fue haciendo dueño del choque. Raúl García probó nuevamente a Abbiati, que detuvo en dos tiempos (todavía recuerdo un balón que se le escapó en el Camp Nou, en su año de rojiblanco, y que nos costó un gol de Deco); y disparó alto en una bonita jugada trenzada por Gabi, Koke y Juanfran.

LA VORACIDAD DE DIEGO COSTA
Y cuando parecíamos abocados a las tablas sin goles, apareció Diego Costa. Corner botado al primer palo por Gabi, despeje hacia atrás de Abate, y el hispano-brasileño que da uno, dos, tres, cuatro pasos atrás para, adelantándose al propio Miranda (en mejor posición) acometer un potente testarazo a la red (0-1).
Ese hambre de gol, ese instinto depredador que le hace “quitar” el tanto hasta a sus propios compañeros, es lo que le tiene a un gol de Cristiano (22) como Pichichi en la Liga, y estar como quinto máximo goleador de esta Champions (Ibrahimovic, 10; Cristiano, 9; Messi, 7; Agüero, 6; Diego Costa, 5) habiendo jugado sólo cuatro partidos.
Su voracidad, es la voracidad de este equipo, que 17 años después quiere volver a unos cuartos de final de la Champions. En la última, el Cholo Simeone acabó con calambres, intentando meter a su equipo en semifinales. Den por seguro, que este año volverá a hacer lo imposible por llevar al Atleti a lo más alto. En tres semanas (11 de marzo), hay que rubricarlo en el Calderón. El sueño continúa.

martes, 18 de febrero de 2014

El Atlético de Madrid jugará en San Siro por primera vez en Europa

El Atlético de Madrid visita mañana el estadio del segundo equipo más veces campeón de Europa (Real Madrid, 9 -Última 2002; Milan, 7 -2007; Bayern Munich, 5 -2013; Liverpool, 5 -2005; Barcelona, 4 -2011; Ajax, 4 -1995) y lo hace por primera vez en competición europea.
Pese a que el rojiblanco es uno de los clubes más laureados de Europa (una Recopa, dos UEFA Europa League, dos Supercopas de Europa, una Copa Intercontinental, y un subcampeonato en la Copa de Europa de 1974) jamás se ha enfrentado al Milan en partido oficial en torneos de la UEFA.
LA COPA LATINA, ÚNICO PRECEDENTE
Sólo existe un precedente, en 1951, en las semifinales de la Copa Latina (competición que entre 1949 y 1957 enfrentaba a los campeones de las ligas de España, Italia, Francia y Portugal, y que desapareció con la consolidación de la Copa de Europa, creada en 1955).
El resultado fue de 4-1 para el equipo transalpino, con goles de Renosto (2) y Nordhal (2), mientras que la diana rojiblanca la anotó el sueco Henry Carlsson, que formó delantera con Juncosa, Mascaró, Pérez Paya y el gran Adrián Escudero.

PRIMER CRUCE EN CHAMPIONS
El hecho de que el Atleti sólo acumula cuatro participaciones en la Champions (1996, 2008, 2009 y 2013) desde que se implantó el formato de liguilla (en 1993) le ha privado de enfrentarse a un conjunto como el rossonero, algo que en estos últimos años sí han hecho el Real Madrid, el Barcelona o incluso el Málaga (el año pasado) y el Deportivo de la Coruña (2004).

SÍ SE HA VISTO CON BAYERN, MANCHESTER, AJAX...
El Atlético de Madrid se ha medido a grandes conjuntos de Europa a lo largo de su historia. El Bayern de Munich en la mencionada final de Copa de Europa de 1974 (1-1 con gol de Luis Aragonés en la prórroga; y 4-0 en el desafortunado desempate).
El Manchester United en unos octavos de final de la Recopa de 1991 (3-0 en la ida con goles de Futre (2) y Manolo; y 1-1 en la vuelta con tanto de Schuster), en uno de los primeros grandes partidos europeos que le vi al Atleti de niño.
El Ajax de Amsterdam, en las semifinales de la Copa de Europa de 1971 (1-0 con gol de Irureta en el Calderón, y derrota 3-0 en Holanda) y en los tristemente recordados cuartos de final de la Champions de 1997 (1-1 en Amsterdam, gol de Esnaider; y 2-3 en Madrid, Kiko y Pantic).
O más recientemente el Liverpool, en la liguilla de la Champions de 2008 (1-1 en España, gol de Simao; y 1-1 en Inglaterra, Maxi) y en las recordadas semifinales de la UEFA Europa League de 2010 (1-0 en el Calderón y 2-1 en Anfield, con goles en ambos encuentros de Forlán).

ESTADÍSTICAS
Como quiera que nunca se han medido entre ambos en competición europea, cabe destacar las estadísticas que acumulan Milan y Atlético ante rivales de España y de Italia respectivamente.

El conjunto rossonero ha jugado 53 partidos ante equipos españoles (Barcelona 19; Real Madrid 15; Deportivo 6; Athletic 2; Betis 2; Espanyol 2; Sporting 2; Celta 2; Málaga 2; y Sevilla 1), con un balance de 18 victorias; 13 empates; y 22 derrotas.

Por su parte, el Atlético de Madrid se ha enfrentado en 19 encuentros a conjuntos italianos (Fiorentina 4; Parma 4; Lazio 4; Cagliari 2; Roma 2; Udinese 2; e Inter 1), con un bagaje de 10 triunfos; 2 empates; y 7 derrotas.

UN ESCENARIO PARA HACER HISTORIA
Se trata de un escenario ideal para seguir haciendo historia y que el Atlético de Madrid se plante en unos cuartos de final de la Champions League casi dos décadas después. La última que lo hizo, un joven centrocampista argentino se dejó el alma en el campo para intentar meter al equipo en semifinales, hasta el punto de que tuvo que abandonar el campo, desfondado, por culpa de un calambre en una encarnecida prórroga ante el Ajax. Ese joven era Diego Pablo Simeone, que ahora intentará llegar más lejos desde el banquillo rojiblanco.