lunes, 28 de abril de 2014

De cabeza a por la Liga

Hace tres semanas (con tanta final, parece que ha pasado muchísimo más tiempo) titulé mi crónica “Un último empujón”, cuando un empujón precisamente de Raúl García a Mario Gaspar nos valió para ganar 1-0 al Villarreal con un gol precisamente de cabeza.
Ayer, el navarro sumó su noveno gol en Liga (17 en todas las competiciones) y ni más ni menos que el sexto con la cabeza, lo que creía que le situaba Pichichi de la Liga en esta faceta, pero Aritz Aduriz lleva siete con la testa (16 en total). Ojito con la temporada de ambos, que igual se merecían más ir al Mundial que muchas “vacas sagradas”.

UNA VICTORIA CINCO ESTRELLAS
Estuve sopesando muy mucho ir a Mestalla a vivir el encuentro in situ, pero las entradas (a 20 euros) se agotaron la mañana del miércoles en menos de cuatro horas (mientras curraba) lo que me ayudó a despejar dudas. Ese mismo día, me llegaba un mail de Mahou para invitarme al palco VIP del Vicente Calderón para ver el Valencia-Atleti en pantalla gigante dentro de uno de los actos para Atléticos Cinco Estrellas, así que ya tenía plan para ver el partido.
La experiencia no me decepcionó, y nos juntamos en el salón donde cada partido se realiza el catering para los ocupantes del palco (que también utilizan para hacer las grandes presentaciones) unas 200 personas, muchos de ellos componentes de diferentes peñas atléticas de la Comunidad de Madrid.

PRIMERA PARTE ANODINA
El partido comenzó con susto, con un disparo cerca del poste de Paco Alcácer, al que respondió minutos después David Villa con un precioso disparo con rosca a la media vuelta, que se perdió rozando la escuadra.
El choque transcurrió después anodino, y de no ser por la tensión de lo que hay en juego, muchos podrían haberse echado una cabezada. Una primera parte más fuera de casa typical Atleti, de ésas en las que parece esperar a que el rival se canse para asestarle el golpe mortal en el segundo acto.

RÉCORD DE VICTORIAS DESDE 1941
No en vano, echaba cuentas de que de las últimas ocho victorias consecutivas (nueve con la de ayer, récord histórico, igualando al Atlético Aviación campeón de Liga de la 1940-41, que ganó las últimas cuatro jornadas consecutivas y la temporada siguiente, 1941-42, comenzó ganando las cinco primeras fechas) en cinco de ellas se llegó al descanso con 0-0.
Y a punto estuvo de volver a ocurrir por sexta vez en Mestalla. Sólo Koke, en una volea que pegó mordida y tras votar en el césped salió alta, intentó evitarlo tras una buena internada de Diego Costa. Hasta que llegó Raúl García...

Y OTRA VEZ LA CABEZA DE RAÚL GARCÍA
Le daban como suplente en algunos periódicos (en favor del Cebolla Rodríguez), pero por fortuna el navarro (fijo en los partidos grandes) apareció de nuevo en una cita grande. Y de forma decisiva.
Corría el crono por el minuto 43, cuando Gabi pone un centro templado al área, Guaita (que ya se comió un gol de cabeza del 8 atlético en Copa) salió a por uvas y aire fue lo que encontró cuando la bendecida testa de Raúl García se le anticipó y la pelota, con suspense, besó las mallas (0-1).
“Éste gol vale oro”, me dije. Y es que el Atleti ha encajado sólo un gol en las últimas nueve jornadas. Digna de estudio la labor de la zaga y de un Courtois que va camino de su segundo Zamora (algo que nadie ha logrado en la historia del Atlético de Madrid).
El palco VIP del Calderón saltó al unísono y se coreó el “¡Atleti, Atleti!” como si el partido se jugase en el césped que podíamos contemplar sólo unos metros más adelante.

DIEGO COSTA NO SENTENCIÓ...
Con el gol de ventaja, la segunda parte se preveía más tranquila, sin el pasar de los minutos como una condena que te aproxima a un precipicio que te haga caer del sueño. Pero este Atleti sigue soñando a toda máquina, y más tranquilo aún podría haberlo hecho si a los cinco minutos de la reanudación Diego Costa no hubiera tirado a los pies de Guaita un balón con el que Koke le había dejado solo.
“Cuando Diego falla una tan clara, o un penalti, luego acaba marcando”, le aseguré a mi novia. Y apunto estuvo de haberlo logrado ya al final del partido, cuando en esta ocasión fue Sosa el que le dejó solo. Pero esta vez no fue fallo del hispano-brasileño, sino acierto de Guaita, que se tiró perfecto a sus pies y le tapó todo hueco posible. “Cuando se quedó solo pensé que ibas a acertar”, me dijo ella después.

...Y LOS CORAZONES ATLÉTICOS SUFREN
Pero si el Atleti estuviera ganando los partidos de calle para acercarse a un objetivo tan anhelado como un título de Liga, no sería el Atleti. Su última goleada en Liga (3-0 al Valladolid) data de mediados de febrero. Desde que la cosa está realmente candente, siempre gana apretado.
Y esas apreturas hicieron que el corazón de los Atléticos Cinco Estrellas del palco del Calderón se encogiera cuando un cabezazo de Jonas lo sacó un Filipe providencial; o cuando una volea cruzada de Feghouli hizo que durante un largo segundo enmudeciera un salón que en el transcurso de la tarde estuvo repleto de buen ambiente y algarabía.
Al final, los nervios hicieron que Juanfran cazara a Piatti para cortar una contra en el descuento. Pero su roja no empañó una nueva victoria que convierte a este equipo en el Atleti con más puntos de toda su historia (88, uno más que el del Doblete con 42 jornadas). 
Y la cerveza, Mahou, claro, fluyó como la espuma por el Calderón. Yo no la probé porque siempre he sido más de copas para brindar. Y la de Liga, la veo muy cerca. Quién sabe si el miércoles en Stanford Bridge sacamos un flyer para tener un 2x1 y poder hacer chin-chin.

sábado, 19 de abril de 2014

Nadie merece tus lágrimas, y quien las merezca no te hará llorar

La frase es de Gabriel García Márquez, que nos dejó este jueves a los 87 años. Uno de los mejores nos deja entre su enorme legado el realismo mágico de Macondo, ese lugar inventado por Gabo en “Cien años de soledad” (probablemente el mejor libro que haya leído jamás) y que ya pertenece al imaginario colectivo.
escritores de la historia se ha marchado y
Realismo mágico es lo que están consiguiendo el Cholo Simeone y sus futbolistas esta temporada en el Atlético de Madrid.
Atrapados en la vorágine del “partido a partido” los aficionados del Atlético de Madrid encaramos cada cita con la “obligación” de ganar, y más aún contra un Elche que lucha por la permanencia (15º a tres del descenso). “No se puede fallar contra el Elche”, sentenciaba la gente cuando los minutos corrían y corrían con el 0-0 inamovible. Pero si miramos con un poco de perspectiva, lo que está haciendo este Atleti es absolutamente mágico. No son los tres puntos de anoche contra el conjunto ilicitano, al que en condiciones normales se debe ganar cada año, sino que con esta victoria son ocho consecutivas (la mejor racha de la temporada junto con el inicio del campeonato, hasta que se perdió en la jornada nueve con el Espanyol) con un bagaje inmaculado de trece goles a favor y sólo uno en contra (en San Mamés).
El Atlético de Madrid suma 85 puntos y si la semana que viene gana en Mestalla superará los 87 puntos de la Liga del Doblete. Ese año tuvo cuatro jornadas más... (42).
A principio/mitad de campaña estaba convencido de que si esta Liga era de 100 puntos (como las dos últimas) el Atleti no estaría en disposición de ganarla. Pero los rojiblancos aún pueden sumar 97, y si terminan ganando este título probablemente alcanzarán al menos los 94.

NO HABÍA ENTRADAS...
La ola de optimismo que genera este equipo hizo que anoche mi amigo Jorge (madridista, pero amante del buen fútbol, que este año es sinónimo de Atlético de Madrid) no pudiera presenciar in situ el encuentro conmigo, ya que no quedaba una sola entrada ni en el primer ni en el segundo anfiteatro... (ni fondos, ni lateral). Por la mañana vi en la web que ya se habían agotado las más baratas, pero me confié pensando en que encontraría sin problemas en taquillas de las de 45 euros (35 con el descuento a abonados). Cuando llegué al estadio, no había localidades por menos de 65 euros... para un Atlético de Madrid-Elche.
Así que le tocó verlo en un bar esperando la posterior celebración, mientras que yo me dispuse a encarar con mi padre 90 minutos de sufrimiento... especialmente los 71 primeros...

CONFIABA EN UNA VICTORIA FÁCIL
No pensaba ni por asomo que al Atleti le fuera a costar tantísimo esta victoria. Los rojiblancos encaraban el partido con una larga semana de descanso por tercera vez en todo lo que va de 2014. Esta circunstancia sólo se había repetido antes en el 2-2 con el Madrid (una semana después del 3-0 en Pamplona); y el 0-2 al Betis (el día que recuperamos el liderato) tras el 1-0 al Espanyol siete días antes.
Con lo cual, confiaba en que el Atleti pudiera dejar atrás los apretados resultados precedentes y, “frescos”, conseguir un triunfo holgado. Y así creía el Calderón que ocurriría cuando en los diez primeros minutos Diego Costa estrellaba un zurdazo en el lateral de la red; obligaba a Manu Herrera a salir valiente a sus pies; y no encontraba rematador en un pase de la muerte, tras un recorte, después de una preciosa triangulación colchonera con pared entre Koke y Tiago y un exquisito taconazo de Filipe Luis para habilitar a su compatriota.

UN ELCHE VALIENTE
Sin embargo, esas primeras tentativas dejaron paso a un Elche (que salió muy valiente al Calderón, presionando arriba y buscando el gol) que acumuló tres clarísimas ocasiones.
A los 25, Courtois sacó a corner un zurdazo lejano de Javi Márquez; en el saque de esquina, el meta belga repelió en dos tiempos un cabezazo picado de Sapunaru; y cinco minutos más tarde, Carles Gil remató alta una ocasión franca.
El Atleti sólo fue capaz de responder con un centro de Juanfran que cabeceó mal Diego Costa y que no acertó a remachar Villa en boca de gol. Era el minuto 42. Y llegó el descanso. Y la desazón.
Un día más, el estómago, cerrado, me impidió comerme todo el bocata en el intermedio...

EL RITUAL DEL PENALTI...
Un intermedio que dejó en el vestuario a Adrián, sustituto de Arda (ojalá llegue con el Chelsea), al que ya se le pasó el subidón del día del Barça.
El que por fortuna no se baja de la cresta de la ola es Raúl García. Su estado de confianza también se prolonga en una picaresca que le permitió meter el decisivo gol ante el Villarreal saltándose la ley, y también es capaz de forzar penaltis o faltas como el de anoche. Sólo iban cuatro minutos de la reanudación cuando se anticipó a Sapunaru en un centro pasado y ante un leve empujón se dejó caer en el área.
El penalti fue en mi fondo, y abrí bien los ojos para asistir al ritual de quién lo tiraría, ante el debate de si debe hacerlo Villa o Diego Costa, que lo reabrió la pasada jornada al fallar su cuarto penalti de ocho.
Según señaló el punto fatídico Clos Gómez, Villa se fue decidido a por el balón. Sin embargo, Gabi fue más rápido, y se dio una carrera (este chico no descansa ni en los penaltis) para coger la bola y dársela a Diego Costa. “Tómalo, es tuyo”, debió decirle. Sin embargo, los fallos de Costa alimentan el hambre de Villa, que se acercó al hispano-brasileño y le pidió lanzarlo. No puso muchos reparos un Diego Costa que debió pensar que así se ahorraba el “marrón” de arriesgarse a fallar otro penalti, y éste tan decisivo. Así que lo tiró Villa... y lo falló Villa.
Desde que se originó este debate (Villa ya marcó un penalti en Granada después de que Diego Costa hubiera fallado el primero ante el Celta) siempre he sido partidario de que los tire el Guaje. Pero lo tiró muy centrado y se lo sacó Manu Herrera, ante mi desesperación. Haber metido esta temporada cinco penaltis de diez (sin contar el que después sí metería Costa) es para preocuparse...
El asturiano intentó resarcirse cinco minutos después con un remate en plancha que acabó en gol, pero el árbitro lo anuló por fuera de juego. Cinco minutos más tarde estaba fuera del campo. Diego y Sosa entraron por él y Koke en unos cambios muy tempraneros.

MIRANDA NOS HIZO RESPIRAR
El reloj avanzaba a ritmo de vértigo y lo único que se movían eran las tarjetas por varias patadas a Diego Costa. Hasta que en el minuto 71, 50.000 corazones rojiblancos latieron aliviados cuando Miranda conectó un perfecto cabezazo cruzado en el segundo palo a corner de Sosa (1-0). El chio desde luego sabe cuándo meter los goles (además del gol de la Final de Copa, este año marcó el primer gol del Atleti en Champions).
Así que de ahí al final, pese a que el Elche volvió a hacerse con la manija del juego durante algunos minutos, las ocasiones más claras fueron dos cabalgadas de Diego Costa, que aún extenuado fue capaz de obligar a Manu Herrera a sacarle un mano a mano y a Sapunaru a provocarle un penalti.
“Como también falle éste verás”, me dijo mi padre. Pero yo sabía que no lo fallaba. Y posiblemente tiró su mejor penalti del año para engañar al meta ilicitano y poner el 2-0.

RESERVEN SUS LÁGRIMAS
Y el Calderón cantó, y bailó, y mi padre me dijo lo bonito que era salir de esa forma cada día del estadio, “después de tantos años saliendo con caras largas”.
En el bar, le dejé a un amigo mi abono para que pueda conseguir una entrada para ir a Stamford Bridge. “El partido contra el Barça fue para mí el mejor día de mi vida como rojiblanco, estuve a punto de llorar. ¿Tú no?”, me decía. Y la verdad es que no. Ya que la última vez que lloré por el Atleti fue cuando por fin, catorce años después, volvimos a levantar un título en aquella noche de UEFA en Hamburgo. Algo me dice que este año habrá que contener las lágrimas.
“Nadie merece tus lágrimas, y quien las merezca no te hará llorar”. Pero sí están justificadas si son de alegría, Gabo.

lunes, 14 de abril de 2014

Corte a la Liga

Como bien saben, la pierna que aparece en la imagen, escenificando el corte a la Liga que el Atlético ha dado respecto a Madrid y Barça, es la pierna de Diego Costa. Una maltrecha pierna izquierda que ya lucía un vendaje debajo de la rodilla por las molestias que padece desde el partido de Liga en San Mamés y que anoche se partió, casi de forma literal, al lanzarse con todo para rematar una asistencia algo pasada de Adrián y estrellarse contra el poste al marcar el 0-2.
La nueva estrella rojiblanca tuvo que retirarse en camilla, con lo que al terminar el partido todos los periodistas, Antonio Ruiz (COPE), Hugo Condés (SER), Javi Amaro (Radio Marca)... (he coincidido con todos ellos en alguna ocasión) se agolpaban en la puerta cero para conocer de primera mano el alcance de la lesión. Me los encontré a todos a la salida del estadio porque tuve la oportunidad de vivir la experiencia de ver el partido desde el palco y pudieron confirmarme que todo se quedaba en el susto del golpe.

DESDE EL PALCO DEL COLISEUM
La Liga se acaba y el Atleti la tiene más cerca que nunca, por lo que pedí al Ayuntamiento de Getafe (cubro su información para EFE y COPE) si podían conseguirme un pase para este partido. Tenía que verlo in situ como fuera. Y cuál fue mi sorpresa cuando me comunican que la entrada que me han conseguido es ni más ni menos que de palco...
Ya había visto en otras dos ocasiones precedentes un Getafe-Atleti casi desde la misma posición, ya que tras cinco filas de palco comienzan los asientos de la prensa escrita, pero la ventaja que tiene verlo desde esta localidad es que cuentas con una tele delante que te aclara las jugadas claves.

Desde el monitor pude confirmar que el penalti de Lafita a Miranda (ya muy claro en directo) fue clamoroso... y que fue doble, ya que Valera también tumbó a Diego Costa; que Villa y el propio Diego Costa se jugaron la expulsión por sendos empujones a Alexis y Juan Rodríguez que deberían evitar; y que no había fuego en la portería de Jordi Codina, en el momento del 0-1, para justificar su extemporánea media salida...

EL FÚTBOL, MÁS CERCA...
Pero lo bonito de ver el fútbol en el Coliseum (ya lo expliqué hace seis años en la crónica “El fútbol desde Getafe se ve mejor”) es su cercanía. Sus 17.500 localidades (menos de un tercio del Calderón) hacen que desde cualquier ubicación (y más desde el palco) los futbolistas se aprecien mucho más nítidos que desde mi segundo anfiteatro en el Manzanares.

Desde el Coliseum pude ver cómo el Cholo vive intensamente cada minuto. Cómo alecciona a cada segundo a sus futbolistas, especialmente a los más cercanos (ayer Koke y Filipe), cómo celebra cada gol, cómo da órdenes y gesticula sin descanso, y cómo incluso en ocasiones mueve sus piernas del mismo modo que quiere que lo hagan sus jugadores para disputar cada balón...

UN FÚTBOL MÁS "REAL"
El fútbol en Getafe se parece más al fútbol “de barrio” que uno ha podido jugar, y no al circo televisivo que uno percibe incluso desde la grada del Calderón. Los rondos parecen más rondos (y no un “tiki taka”); las entradas y los saltos para pelear un balón aéreo parecen más duras (y no el teatro que a veces nos llega); y uno percibe y siente el esfuerzo y el cansancio de los futbolistas, que resultan humanos, y no las máquinas que a veces les creemos.
Y quizá por encontrarnos más cerca de la “realidad”, pude valorar más el trabajo de un hombre habitualmente alejado de los grandes focos: Mario Suárez. Me gustó el trabajo del de Alcobendas, principalmente en la primera parte, barriendo cada balón dividido, ganando pelotas aéreas, repartiendo el juego siempre fácil, pero con criterio, y sabiendo amagar y moverse siempre de forma acertada.

A ESPERAR EL ERROR
Los rojiblancos hicieron una primera parte “comedida”, de ésas a las que nos acostumbra en tantos partidos a domicilio, lo que permitió que algunos concejales de Getafe comentaran que ya llevaban más de media hora aguantando al Atleti.
Pero en realidad el Atleti, aunque parece dormido, sólo espera, agazapado, el error del rival, el hueco en su engranaje, confiado en que su fortaleza defensiva no les dará ocasión (un gol en contra en las últimas siete jornadas...). Cuando ese hueco llega, Villa se cuela en el área, pero su centro se pasea por la portería; Godín conecta un cabezazo que se encuentra Codina (era un aviso); y Diego Costa rompe a dos zagueros con un quiebro seco, pero Juan Rodríguez se cruza, providencial.
Y entonces llega el error, el mecionado de Codina, que sale a por uvas en un centro de Juanfran tras el rechace de un corner, y permite a Godín que le supere por encima con la cabeza (0-1).
El uruguayo se marcha al fondo donde unos 500 aficionados colchoneros animaban al equipo y se agarra el escudo. "Me agarré el escudo porque me siento atlético y para agradecer tanto apoyo que recibimos. Hoy y todo el año”, aseguró después.

SENTIMIENTO DE PERTENENCIA
Y es que ésa es una de las claves de que este Atlético de Madrid esté a cinco finales (Simeone como
prometió cambió el “partido a partido” por el “final a final”) de ganar la Liga 18 años después: el sentimiento de pertenencia. El sentimiento de pertenencia de Godín (cuarta temporada); de Filipe Luis (cuarta temporada), que ayer se convirtió
en el brasileño con más partidos en la historia del Atleti; de Koke, de Gabi y de Mario (canteranos); de Juanfran (cuarta temporada); de Raúl García (sexta temporada); de Diego Costa (cuarta temporada, cesiones aparte...); y de un entrenador del que sobran los hechos para demostrar su colchonerismo...

YA QUEDA MENOS
Courtois metió una mano salvadora a cabezazo de Juan Rodríguez y Diego Costa falló el penalti narrado anteriormente (ha errado cuatro de los ocho que ha tirado esta temporada... -Celta,Valencia, Getafe y Austria- No debería tirarlos...) antes de dejarse la tibia para meter el 0-2. Pero sólo una cosa importa: cuando menos queda (cinco jornadas) el Atleti ha dado un "corte" a la Liga y adquiere su mayor ventaja de todo el campeonato (tres puntos al Madrid, más el goal average; y cuatro al Barça). Ganándolo todo, la última jornada en el Camp Nou tendría como único atractivo un pasillo del Barça a los rojiblancos. El sueño se aproxima. Ya queda menos...