martes, 15 de diciembre de 2009

Cuando nada funciona

El Atlético de Madrid se ha convertido en los últimos años en un engranaje en el que nada o muy poco funciona. Uno sólo tiene que echar un vistazo a pequeños ejemplos que observa a su alrededor, cuando asiste al Vicente Calderón, para darse cuenta de ello.

LA REVISTA FORZA ATLETI
Empezando por la revista del club, Forza Atleti, que este domingo titulaba bajo la foto de Diego Forlán y un par de imágenes de la Bota de Oro “Oroguay”. No merece muchos más comentarios, de no ser porque juegos de palabras de este tipo son los habituales. “Diegol Forlán”, “Rey de Reyes”, “Raulisto”, “Very Cleber”, “Valeroso” o “Maxima potencia”, son algunos de los ingeniosos títulos ideados por los autores de esta revista, que hacen al espectador del Manzanares preguntarse frecuentemente si para lograrlos hacen un brainstorming (tormenta de ideas) entre niños de cinco años...

LAS ASISTENCIAS MÉDICAS
Continuando por las asistencias médicas. Cuando uno presencia atónito cómo, al saltar la camilla a atender a Reyes, después de que éste acabe de clavar los cuernos literalmente en el césped y haya estado a punto de romperse el cuello, dos de los sanitarios tienen que volver tras sus pasos porque no han cogido un collarín...

LA PLANIFICACIÓN DE LA PLANTILLA
Pero, dejando a un lado menudeces, uno se exaspera más cuando jornada tras jornada comprueba que, para confeccionar nuestra plantilla, García Pitarch también debió convocar un brainstorming entre niños de cinco años. Pero, por desgracia, prevaleció su criterio.
Debemos ser el único equipo de Champions y de los pocos de Primera que sólo tienen un suplente para su par de atacantes. Debemos ser el único del mundo que, encima, utiliza habitualmente a ese suplente de extremo. Debemos ser el único del planeta que, teniendo en el filial a delanteros más válidos que el suplente (Borja Bastón o Pacheco), prefiere ceder uno y mantener a otro en el filial, antes que ahorrarse la ficha de un futbolista que ya ha demostrado su incapacidad como rojiblanco.

JUANITO, EL CAMPEÓN DE EUROPA
En la defensa, se dejó salir al lateral derecho titular (Heitinga) con la Liga empezada, mientras que en el izquierdo, con Pernía lesionado para media temporada, se trajo al joven uruguayo Cabrera. Sería para hacer compañía a Forlán en los entrenamientos, porque de corto no se le ha visto un solo minuto. El fichaje estrella en la zaga fue Juanito, “el campeón de Europa”, cacareaban. El gaditano anoche dio un ejemplo de su maestría y, sobre todo, de su poderío aéreo. Los dos goles del Villarreal vinieron por arriba. En los dos, la pelota fue rematada en los dominios de Juanito. En ambos, lo más que puso fue la espalda. Por desgracia, la espaldinha la inventó Ronaldinho y no la usaba precisamente para despejar corners...

PEREA, EL INDULTADO
A su lado, Perea, que esta temporada se está consagrando en el arte de regalar goles. El tercero al Oporto el miércoles; el que le dio a Higuaín. En Riazor dejó franco otro balón en la frontal del área chica y anoche hizo otra similar, volviendo a demostrar su incapacidad manifiesta para hacer un simple despeje. Quique ha borrado del equipo a Pablo y a Antonio López tras la derrota contra el Depor. Puesto el listón a ese nivel, el próximo domingo en Tenerife la defensa debería ser íntegra la del filial.
Que al capitán le ha defenestrado se comprobó cuando entre semana ensayó con Pernía y finalmente se decantó por poner a Ujfalusi a pierna cambiada.
Pero es que la alineación de anoche tenía de todo menos lógica. Con cuatro mediapuntas en el centro del campo que hicieron de todo menos crear juego. Sólo Reyes apareció con cierto acierto, fundamentalmente cuando en el minuto 36 puso un extraordinario envío en profundidad para habilitar a Simao, que por fin se estrenó como goleador en Liga.
Perdonen lo deslabazado de la crónica, pero va en sintonía con el partido.
En este medio campo de “jugones” (muy entrecomillado) sólo bregaba Assunçao (el único fichaje válido en dos años). El brasileño fue el mejor de los centrocampistas, multiplicándose y protagonizando alguna jugada de mérito.

CUATRO DEL VILLARREAL EN 15 MINUTOS
Pero Assunçao poco pudo hacer ante un rival también plagado de mediapuntas (Cani, Fuster, Cazorla, Rossi...), pero que, al contrario que los de rojiblanco, sí que generan juego. Y ocasiones.
Así, a los 15 minutos, Asenjo ya había tenido que desbaratar tres latigazos del tal David Fuster y vio cómo un balón de Rossi silbaba junto al poste.
Pero el fútbol es caprichoso y fue el Atlético el que se adelantó con el mencionado gol de Simao.
Con este resultado, se llegó al descanso con el Atlético décimo, adelantando a otro noble en apuros y empezando a sacar la cabeza. Pero en el fútbol hay justicia. A veces.

ASENJO Y SU LARGUERO
Así, fue Fuster el que encontró el premio que tan pertinazmente había buscado en toda la primera mitad siendo él el que sacara la cabeza en un centro desde 25 metros de Capdevila. Como hemos dicho, Juanito puso la espalda. Mientras, Asenjo, prefirió dar un par de pasitos atrás en vez de intentar salir a blocar un centro blando a la frontal de su área chica.
Sin Agüero, y con Forlán todavía “renovando su contrato”, el Atleti no daba señales ofensivas, ante un Diego López que no tuvo que hacer ni una parada en todo el choque.

LLORENTE, EL QUE FALTABA...
El Villarreal dominaba, pero no llegaba con excesivo peligro. Sin embargo, cuando en el minuto 80 saltó al campo Joseba Llorente me salió un “el que faltaba”. Y ocurrió lo que faltaba.
El delantero vasco remató un nuevo balón aéreo entre los dos centrales y en el descuento (cuarta vez esta temporada) asestó el mazazo definitivo a los locales. El Villarreal despega. El Atleti se hunde.

LA MORALEJA DE LOS CUBATAS
Y entonces uno recuerda el chiste que me contó mi madre. De aquel hombre que llevaba mucho tiempo bebiendo cubatas de ron y estaba cansado de las resacas del día siguiente. Entonces, decidió pasarse al whisky. Pero las resacas seguían persistiendo. Así pues, al tiempo optó por los cubatas de vodka. Pero sus despertares seguían siendo difíciles. Con lo que decidió probar con el ginebra. Hasta que un día, cansado de haberlo intentado todo, llegó a la conclusión de que era la coca cola lo que le generaba las jaquecas, ya que era lo único que no había cambiado en todos esos años de borracheras.
El Atleti lleva ya muchos años de molesta resaca. Y sólo hay algo que no ha cambiado. Les daré una pista: no son los hielos.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Que renuncien a la UEFA

Había pensado titular la crónica del martes “Última noche de Champions”, cerrando un ciclo con aquel Atlético de Madrid 4-3 Sevilla del 31 de octubre de 2007 que titulé “Primera noche de Champions”. No me equivoqué entonces, aunque sólo era la jornada diez (el equipo acabó cuarto), y no me equivocaré ahora. Cuando volvamos a ver el balón estrellado en el Calderón todos seremos al menos dos años más viejos (septiembre 2011).

Finalmente, decidí cambiar el título de mi crónica después de ver el ridículo que volvió a protagonizar mi equipo, fundamentalmente en la segunda parte.
Bien es cierto que al minuto y medio ya estábamos en desventaja, tras un golazo de Bruno Alves de cabeza merced a un salto descomunal. Y también es verdad que al cuarto de hora íbamos 0-2 (un partido como contra el Madrid, como bien dijo mi padre), después de que Falcao aprovechara un rechace al centro de Asenjo tras un tiro no demasiado exigente de Fucile fuera del área.
Pero el equipo dio la cara en la primera parte.

EN LA PRIMERA PARTE AL MENOS SE LUCHÓ
Dejando a un lado los penaltis que obvió el árbitro francés
(a mi juicio hubo dos, a Agüero y a Simao, de los que en Europa y jugando en casa en condiciones normales debería haber caído uno), el conjunto rojiblanco se hizo acreedor de irse al menos al descanso con el 1-2, lo que hubiera igualado el partido.
Pero no fue así. Una chilena del Kun encontró el lateral de la red. Un derechazo de Forlán, la manopla derecha de Helton. Una internada por la izquierda del uruguayo acabó con un remate blando de Cleber que se paseó por la línea de gol y atrapó Helton. Y un último derechazo de Maxi se estrelló en Bruno Alves (reclamaron mano, pero en este caso la tenía pegada al pecho).
Fueron cuatro oportunidades clamorosas de las que, en ocasiones normales, al menos debe entrar una. Pero el del martes no era un partido normal.

NO ERA UN PARTIDO NORMAL
No era normal porque cuando uno miró el calendario el día después del sorteo esperaba que este partido fuera un lleno a rebosar con Oporto y Atleti jugándose la segunda plaza del grupo y con sed de venganza. El martes, apenas había 25.000 personas.
No era normal porque “en juego” sólo estaba un puesto en la UEFA. Un puesto con el que todos contaban porque el débil APOEL jugaba en Stanford Bridge. Aunque cuando segundos después del gol de Brunos Alves vi en el videomarcador Chelsea 0-1 APOEL me temí lo peor.

NO HABÍA EN JUEGO 800.000 EUROS...
Y no era normal porque, pese a que se diga que estaban en juego 800.000 euros por ganar el encuentro, ese dinero es calderilla comparado con lo que para cada uno de los 25.000 aficionados que fueron al estadio a pasar frío suponía vencer esa noche. Suponía entrar a la UEFA con la cabeza alta. Suponía derrotar al equipo que el año pasado te apeó de Europa y evitarte escuchar los olés que corearon en tu casa durante la segunda parte. Suponía salir de la Champions con un “volveré”. Suponía mantener intacto el orgullo y no manchar tu dignidad.

CUANDO SÓLO ESTÁ AGÜERO
Pero no pasó nada de eso. El partido acabó para los 25.000 incondicionales rojiblancos cuando en el minuto dos de la reanudación Agüero se tenía que marchar cojeando a los vestuarios. Es muy triste para una hinchada saber que en el campo sólo hay un jugador capaz de cambiar el rumbo de un partido con su magia, su casta, su entrega, su calidad y su coraje.
Pero más triste es aún que lo sepan los propios futbolistas. Con su salida, el Atleti ya no tuvo nada de lo que exhibió en la primera mitad. Ni llegada, ni lucha, ni siquiera el recurso de la pataleta contra el árbitro.
Así, el partido fue avanzando lastimosamente mientras la Champions se nos escapaba entre las manos. Y mientras pudimos darnos cuenta de que Forlán es capaz de fallar dos pases seguidos. Y que Cleber no crea nada. Y que Perea es contumaz en la repetición de sus errores.
El colombiano regaló un balón en medio campo que en muchas ocasiones acaba en nada. Pero en esta ocasión Hulk se marcó un eslalon que terminó en un terrorífico zurdazo por la escuadra (0-3).
El gol sólo sellaba la desidia rojiblanca de la segunda parte. Con un equipo fantasmagórico quizá evocando tiempos mejores que no están tan lejanos.
Mientras, el APOEL sacaba un meritorio empate a dos en Londres con un nuevo gol de Mortadelo (ha metido en Champions los mismos goles que el Kun y dos más que Forlán...) y sólo un capricho de la UEFA hace que sea el Atleti el que vaya a UEFA tras un vergonzoso bagaje (0 victorias, 3 empates, 3 derrotas, 3 GF, 12 GC), mientras que los chipriotas, con unos números muy honrosos y más para sus medios (los mismos puntos, con cuatro goles a favor y sólo 7 en contra) se quedan fuera.

QUE LES MANDEN A INTERTOTO
En la zona mixta, ante la pregunta de si el Atleti merecía jugar la Europa League, Antonio López respondía: “Los números así lo dicen”.
No, Antonio, tú no. Los números lo que dicen es que este equipo merece repetir curso. Con estos resultados no se puede levantar la cabeza. Que reinstauren la Intertoto. Es lo que merecemos.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Si funcionan Kun y Forlán...

A cualquiera que entienda lo mínimo de fútbol le llega para darse cuenta de que lo que diferencia a este equipo del 70 por ciento de la clase media-baja futbolística son sus delanteros: Kun Agüero y Diego Forlán. Con uno de 7, Agüero, y otro de 3, Forlán, el Atleti lo había pasado muy mal en este inicio de campaña. Anoche, ambos rozaron el 9, y los rojiblancos lo agradecieron.

Bien es cierto que no es el Xerez (colista, con la lastimosa cifra de cuatro goles en trece partidos – en diez jornadas su afición se ha quedado sin cantar gol- y carne de Segunda) el mejor rival para hablar de exhibiciones, pero la actitud y el planteamiento de los de rojo y blanco, especialmente en la primera media hora, fueron de sobresaliente.
El equipo presionaba arriba, con Agüero en su línea, Forlán por fin ayudándole, y Reyes en progresión. Tocaba con fluidez en medio campo, con constantes entradas por banda de Simao, Reyes o el Kun. Y creaba ocasiones con regularidad. Pero no mataba.
Así, antes del minuto diez Agüero puso fuerte y arriba un pase de la muerte que Forlán no pudo llegar a empujar, y el propio Kun y Jurado no llegaron por centímetros a un centro de Reyes al segundo palo.
Después fue otra vez el argentino el que encontró a Renan en un tiro por bajo y más tarde fue Reyes. Sería el último aviso.

A REYES SÓLO LE FALTA EL GOL
Al utrerano (titular en los dos últimos partidos en detrimento de Maxi) sólo le está faltando el gol. La semana pasada, Kameni le sacó una doble ocasión, con poste incluido. Ayer, Renan metió una prodigiosa mano izquierda a volea del extremo andaluz.
El gol se le niega
(aún no ha marcado un gol oficial en casi año y medio de atlético), pero las asistencias no. Cuando se acercaba la media hora, Reyes metió un precioso pase en profundidad con el exterior de su bota izquierda que dejó solo a Forlán. El uruguayo, listo él, se cruzó por delante de David Prieto dejándole como única opción de pararle la expulsión, y batió a Renan con la zurda, volviendo a mostrar su condición de ambidiestro de cara al gol (0-1).
Por desgracia, y como es costumbre, el gol hizo al Atlético bajar el ritmo. Pese a ello, fue el Kun Agüero el que pudo sentenciar en un mano a mano con Renan que el brasileño salvó con la punta de los dedos cuando el argentino intentó driblarle.
Las únicas noticias del Xerez fueron una lejana falta de Carlos Calvo que cerca estuvo de comerse Asenjo.
En la segunda mitad, los azules parecieron salir a por el empate, con un centro-chut de Bergantiños que sacó a corner el portero palentino. Pero fue un espejismo.
Un nuevo paradón de Renan evitó el 0-2 a cabezazo de Jurado, pero nada podría hacer el portero brasileño diez minutos después.

LA CLASE DEL KUN
Un balón largo de Assunçao (repito, el mejor mediocentro de largo de este equipo y que está funcionando con Jurado -espero que Raúl García sea suplente a su vuelta-) fue controlado majestuosamente por Agüero (esos controles no los hace cualquiera) y superó a Renan con la zurda (0-2).
El final del choque fue un paseo que aleja al Atlético de los puestos en los que nunca debió estar y en el que sólo se vieron dos expulsiones (una que se produjo fuera del campo, a Keita, aunque la llevaba buscando sobre el césped con agresiones a Jurado; y otra a Domínguez, por dos amarillas, la segunda por una mano involuntaria) y un paradón de Asenjo a cabezazo de Antoñito.
Y es que este Atleti ha sumado más en dos partidos que en los once anteriores. Seis puntos por los siete en las otras once jornadas. Cero goles encajados, por primera vez, cuando antes había recibido 24. Seis goles a favor, cuando en la jornada 11 sólo sumaba trece.

KUN-FORLÁN, 70% DE LOS GOLES
Y, sobre todo, un total de 19 goles a favor, de los cuales 13 (el 70 por ciento) llevan la firma de Agüero (7) y Forlán (6) (ocho goles entre ambos en las últimas cuatro jornadas). Y es que con dos delanteros que sólo son superados en la tabla de goleadores por Villa (10), Ibrahimovic (10), Messi (9) y Luis Fabiano (8), es una utopía hablar de descensos.

MIREN A LA COPA
Los próximos compromisos (Villarreal y Tenerife) deben consolidarnos en mitad de tabla. Pero si quieren mirar a Europa, esperen a enero. Pero a la Copa del Rey. El mal inicio puede tener una lectura positiva y es centrarse en el torneo del KO. Catorce años son demasiados y esta afición se merece un título. El sorteo nos ha hecho un guiño y el camino a la final parece llano. Aunque, ojo, Osasuna podría esperar en semifinales. Y esa historia me trae malos recuerdos. Aunque entonces, no teníamos a Kun y Forlán.