viernes, 8 de octubre de 2010

Que la renovación de Agüero no sea otro “caso Torres”

El Atlético de Madrid ha exhibido esta semana su política de renovaciones, prolongando el contrato a tres pilares del Atlético campeón de la UEFA: José Antonio Reyes (2014), Paulo Assunçao (2013) y Thomas Ujfalusi (2013).
El próximo
en desfilar por la pasarela de renovaciones debe ser el Kun Agüero. El argentino acaba contrato en 2012 y, con un futbolista de su talla, no se debe esperar al último año para llegar a un acuerdo.
Según el Marca, ya se ha llegado a ese consenso. El diario deportivo apunta a una prolongación de tres años, hasta 2015, una subida de su salario hasta los seis millones de euros netos (actualmente ganaba unos cinco) y una cláusula de rescisión que se mantiene inalterable en los 60 millones de euros que automáticamente se fijaron en su último contrato (de 55 a 60).
No quiero sembrar la desconfianza, ni meter el dedo en la llaga sobre el buen hacer de una directiva que ya todos conocemos, pero ¿no sería más lógico, si se suben todos los conceptos (temporadas, emolumentos...), hacerlo también con la cláusula?

LA ÚLTIMA RENOVACIÓN DE TORRES
Echando la vista atrás, he recuperado un artículo que escribí hace ya más de tres años acerca de la última renovación de Fernando Torres con el Atlético. No ha sido tarea sencilla, ya que, como muchos recordarán, mi anterior blog murió. Pero he encontrado este post de marzo de 2007 (uno de los primeros, ya que comencé en serio con el blog en febrero de ese año) en el que traigo a colación la renovación firmada en septiembre de 2006, en lo que califiqué como “una pantomima mal vendida”.

Salvando las distancias, hay ciertas similitudes en las circunstancias de la prolongación del contrato del otrora buque insignia rojiblanco, el 6 de septiembre de 2006, y las que van a producirse en pocas fechas con el actual ídolo del Calderón.

6 DE SEPTIEMBRE DE 2006
Fernando Torres renueva su contrato con el Atlético de Madrid con 22 años.
El fuenlabreño estampa su continuidad a dos años de la finalización del contrato (2007-08).
Torres alcanza unos emolumentos que rondan los seis millones de euros.
El internacional español prolonga su contrato sólo por un año (hasta 2009), algo ridículo para un chaval tan joven.
La cláusula del por entonces icono colchonero se reduce a menos de la mitad: de 90 a 40 millones de euros. En una clara invitación a lo que ocurrió meses después: su salida “pactada”.

OCTUBRE DE 2010
El Kun Agüero prolonga su contrato con el Atlético de Madrid con 22 años.
El argentino sella su renovación a dos años de que expire el contrato (2011-12).
Agüero asciende su ficha a los seis millones de euros.
El internacional albiceleste aumenta su relación con el Atlético tres temporadas, hasta 2015 (de cumplirlo, terminaría con 27 años).
La cláusula de rescisión del crack argentino no se toca: 60 millones de euros. No es una invitación a nada, pero sí un “dejar la puerta abierta”. Una señal de que el Kun sigue en el mercado.

UNA CLÁUSULA DE 100 MILLONES DE EUROS
Han sido muchas las veces en los últimos años en los que he reivindicado la renovación de Agüero. Pero firmando una cláusula a la altura de su valía, prohibitiva para otros clubes, y que demuestre la determinación del Atlético de Madrid por retener a su principal activo a toda costa (ejemplo de la renovación de Messi en el Barça o de la de cualquier gran club que se precie).

Todo lo que no sea subir esa cláusula es alimentar la teoría de que “los futbolistas juegan siempre donde quieren jugar”, ¿verdad, señor Cerezo?
Pero hay jugadores, a los que el Atlético de Madrid debería “obligar” a militar en su club. De lo contrario, nunca volveremos a ser grandes.
Sólo espero que la renovación del Kun no se acabe convirtiendo en otro “caso Torres”.

domingo, 3 de octubre de 2010

Ridículo del Atleti y de Quique en Sevilla

SEVILLA 3-1 ATLÉTICO
Negredo, Perotti, Kanouté;
Diego Costa


Se solía decir de Johan Cruyff, el artífice del Dream Team y progenitor del estilo del gran Barça que conocemos hoy, que se “cagaba” cuando llegaba al Bernabéu, donde tendía a hacer experimentos que rara vez le daban resultado (sólo ganó allí una vez).
En el caso de Quique Sánchez Flores, lo raro es la salida en la que no se amedrenta, optando por el trivote o, cuando menos, dejando en punta a un único delantero.
Es vox populi que el Atleti no gana un partido con tres mediocentros ni aunque el rival no se presente. Lo sé yo, lo sabe mi amigo Chechu (con el que vi el partido esta tarde), lo sabe Tomi y lo sabe el portero de la puerta 36 del Calderón.
Pero no lo sabe Quique Sánchez Flores, que, para más inri, rizó el rizo colocando por primera vez de titular en la temporada a Mario Suárez.
Buen campo para experimentar, el Sánchez Pizjuan, donde el Atleti sólo ha vencido una vez en los últimos 17 años y, curiosamente, lo hizo cuando Javier Aguirre, otro conservador fundamentalista, decidió salir a por el partido desde el inicio.


QUIQUE GANÓ DOS VECES FUERA EL AÑO PASADO
Pero es que a Quique el jugar con un único punta se le da tan bien que el año pasado sólo ganó en Xerez y en Valladolid (dos Segundas). Por eso insiste en ello.
Cansados de perder en Sevilla, al menos se podía intentar caer de manera diferente. Que yendo a empatar ya hemos visto que no se hace más que el ridículo. Y encima te vas más cabreado para casa.


NEGREDO BURLÓ AL ATLETI
A los pocos minutos, Negredo ya se había topado con la madera. El madrileño estaba inspirado. Se coló varias veces hasta la cocina (burlando con facilidad a Perea y a Assunçao). Y en una de esas, hasta se escapó de la cocina para (saliendo de fuera de juego) colocar la pelota fuera del alcance de De Gea tras un bonito recorte (1-0).
Era, ni más ni menos que lo normal.
Sin mucho tiempo para reaccionar, Kanouté se plantó solo ante el portero toledano, que rechazó su disparo. Sin embargo, el balón cayó a la pierna diestra de Perotti, que conectó una gran volea engrandecida por Assunçao, al que le rebotó cambiando la trayectoria a De Gea.
2-0, partido resuelto a los 34 minutos. Pero... ¿qué se podía esperar viendo los antecedentes?
Fue entonces cuando el Atleti hilvanó su primera jugada de más de tres pases. Y Tiago, el único que apareció algo en nuestro poblado medio campo, probó a Palop en un disparo buscando la escuadra.
Bien es cierto que antes Fran Mérida tuvo en su zurda una clarísima ocasión, después de un balón que se comió Konko. Los hispalenses hicieron un par de regalos en defensa, pero los rojiblancos (iba a decir los delanteros, pero sólo había uno) no supieron aprovecharlos.

AL MENOS, DIEGO COSTA
En la segunda parte Filipe Luis entró por Antonio López (que había recibido una ridícula tarjeta) y Diego Costa por Mario Suárez, que deberá estar muy agradecido por la oportunidad de Quique. “En 20 minutos, Diego Costa ha hecho más que Forlán en los tres últimos partidos”, me comentó Chechu. Y tenía razón. Marcó un gol tras driblar a Palop (en un nuevo error de la zaga sevillista) y se mostró más rápido e incisivo que en partidos precedentes. Incluso le hicieron un penalti que el árbitro no quiso ver en el 92. En esta línea podría cambiarnos la opinión que hemos empezado a crearnos sobre él.
Por desgracia, antes del tanto del brasileño, Kanouté ya había puesto el 3-0, en un tremendo derechazo desde la frontal a pase de Negredo. El castigo era excesivo, pero justo, al fin y al cabo, por el rácano planteamiento.
Tras el gol de Diego Costa, en el 13 de la reanudación, hubo cuarto de hora en el que se pudo soñar con la remontada, sobre todo en un cabezazo del propio Costa que blocó Palop a bocajarro.
Pero el 3-2 no llegó, y los minutos finales entraron en una plácida decadencia que llevó al Sevilla a los tres puntos.
Posiblemente se gane al Getafe dentro de dos semanas y volvamos a subirnos al carro puntero, pero lo que está claro es que con estos planteamientos, el equipo caerá derrotado sin paliativos en el Madrigal y en el Santiago Bernabéu. Así lo ha querido el calendario. Que la ilusión se pierda pronto.

viernes, 1 de octubre de 2010

Una de esas noches

Empezaré diciendo que mi motivación para escribir esta crónica es mínima. Primero, porque he de ponerme a hacer una somera reseña sobre el partido ahora, casi a las once de la noche de un viernes, ya que mis problemas con el señor Vodafone, con los policías que se lían a pegar tiros en los piquetes de la huelga en Getafe y con las denuncias sobreseídas por corrupción en Pinto, no me han dejado hacerlo antes.
Segundo, porque últimamente el número de comentarios ha descendido, lo que a uno le desanima a la hora de ponerse frente al folio en blanco de la pantalla.
Y tercero, porque el partido fue frío, anodino, trivial, que por momentos recordaba a esas noches de primera ronda de Copa (ya se va acercando el Universidad de las Palmas el 10 de noviembre) contra el Marbella, el Orihuela o el Granada 74, que ni los futbolistas quieren jugar, ni los espectadores quieren ver.

PERO ERA EUROPA... AUNQUE NO LO PARECÍA
Sin embargo, enfrente había un Bayer Leverkusen, un equipo con nombre en Europa, histórico en Alemania (pese a no haber ganado nunca una Bundesliga), el rival más atractivo del grupo y que, tras su goleada 4-0 ante el Rosenborg y la derrota rojiblanca en Salónica, colocaba la victoria como obligada.
El ambiente en la grada no era el de las noches europeas. Poco más de media entrada para un público al que, tras dos años consecutivos de Champions y una UEFA en las vitrinas, una segunda jornada de la Europa League le sabe a poco.
Para más inri, el Kun Agüero no entró ni en la lista de 18, arrastrando aún la temeridad de saltar al campo 50 minutos ante el Barça, cuando todavía no estaba recuperado del hachazo de Gurpegi. Por lo que dicen, tampoco llegará a Sevilla. Lo que unido a las bajas de Godín y Reyes, es hablar de palabras mayores. Me huele mal.

UNA PRIMERA PARTE INSUFRIBLE
Pero peor olor tuvo la primera parte del partido de anoche. Infumable, tedioso, pesado, monótono, insufrible, insoportable, enojoso, irritante... del que, con sólo media hora transcurrida, ya daban ganas de que llegara el descanso para comerse el bocata.
Forlán
está en ese ritmo cansino y fallón de los principios de temporada, que el año pasado se prolongó en exceso. Dando pases atrás, fallando controles fáciles, lento...
Diego Costa demuestra con cada partido que el Atlético de Madrid le queda grande, muy grande, y me genera enormes dudas sobre qué le vio Quique para elegirle antes que a Salvio. Si me apuran, prefería a Ibrahima.
Simao
continúa haciendo méritos para que le hubieran vendido hace tres meses.
Raúl García da pases al hueco que sólo ve él y cambia el juego de grada a grada.
Mientras, Reyes hace la guerra por su cuenta recibiendo patadas que provocan en la grada el “huy” por si volverá a sacar el brazo a pasear, y Assunçao se hincha a robar todo lo que pierden sus compañeros.
En resumen, un desastre. Sólo Perea y Domínguez estuvieron bien ante el desaguisado general. Y Filipe Luis... digamos que se puso el listón demasiado alto en su debut de rojiblanco.
Así, llegó el descanso, pero, antes de él, el que se comió el bocata fue Derdiyok, que fusiló a placer después de que Filipe Luis salvara con la ayuda del poste un cabezazo que entraba de Hyypia (0-1).

ALGO DE AIRE CON TIAGO Y MÉRIDA
En la segunda parte, Quique sentó a Forlán y a Raúl García para dar entrada a Tiago y a Fran Mérida. Y la providencia quiso que en el Calderón apareciera el primer juez de área de Europa que quiso justificar su sueldo, pitando un penalti justito al catalán.
Simao lo transformó ajustado al palo hasta la paroximia, y la segunda parte pintaba bien (1-1).
Tiago salió en plan mandón, pidiéndola, ofreciéndose, combinando y subiendo el balón como protagonista. Pero el fuelle le duró 20 minutos.
En el Leverkusen había un espigado mediocentro, Simon Rolfes, que cortaba muchas de las acometidas rojiblancas, hasta el punto de que uno de mis compañeros de butaca afirmó hastiado “ese bigardo está en todas partes”. Era normal, porque también le confundía con Sami Hyypia, ya que ambos comparten 1,90 y cabellera rubia.

SI LA UEFA NO INTERESA...
El Atleti dominó en esos 20 minutos iniciales, con Fran Mérida, Reyes y Filipe Luis dando muestras de su calidad por la izquierda. El utrerano tuvo en su cabeza la mejor ocasión del partido. Pero a puerta vacía mando fuera el centro de Ujfalusi.
En los minutos finales, el Leverkusen se fue sacudiendo el dominio, hasta el punto de que en las postrimerías del encuentro Helmes tuvo en su cabeza el 1-2. Pero no se lo creyó.
El Atleti sacó un empate que, vista la actitud colchonera, puede darse incluso por bueno, pero que le coloca colista de grupo tras la victoria del Rosenborg ante el Aris.
Si la UEFA no interesa podían habérnoslo dicho antes de pagar el abono total. Pero a mí ha sido la única competición que me ha hecho llorar de alegría en los últimos quince años...