viernes, 22 de octubre de 2010

¡Menos mal que salió el Kun!

El Atlético de Madrid y su afición se han visto privados de ver jugar a uno de los mejores futbolistas del mundo durante 660 minutos. Se dice pronto, pero desde que Gurpegi le hizo una entrada por detrás, que poco se vio en la tele comparada con otras, el crack argentino sólo pudo saltar al campo, que no jugar, 50 minutos absurdos frente al Barcelona y apenas cuarto de hora contra el Zaragoza.
Agüero no pudo ayudar a su equipo en estadios tan complicados como Mestalla y el Sánchez Pizjuan, ni recibir al Getafe.
Y no fue hasta anoche
, en el minuto 65 de un Atlético de Madrid 1-0 Rosenborg, cuando el Kun pudo debutar en la competición de la que los rojiblancos son vigentes campeones, tras perderse los choques ante Aris y Leverkusen.
Al bueno de Agüero le bastaron 60 segundos para poner en pie al desangelado público del Calderón marcando un bonito gol tras amagar en un pase de José Antonio Reyes y batir a Orlund con la zurda (2-0).

QUÉ POBRE ES EL ROSENBORG
Hasta entonces, el aficionado rojiblanco había podido comprobar en primera persona qué tan malos eran esos fornidos futbolistas noruegos a los que en los últimos años hemos visto por la tele recibiendo cuatro o cinco goles en el Bernabéu. Y son muy malos.
El Rosenborg es líder de la Tippeligaen noruega a falta de tres jornadas, con ocho puntos de ventaja sobre el Valerenga. Este domingo se proclamará campeón por vigésimosegunda vez en su historia si derrota al Tronso en casa, en el estadio Lerkendan.
La temporada pasada también ganó su liga, lo que le valió jugar la previa de la Champions. Pero llegar ahora a la élite continental para el Rosenborg no es tan fácil como antes. Tuvo que jugar tres rondas previas, eliminando al AIK Solna (sueco) y al Linfield (Irlanda del Norte), pero cayó derrotado por el doble valor de los goles ante el último rival del Barcelona, el Copenhague (2-1 y 1-0).
El incontestable mastodonte noruego (el segundo equipo con más ligas, el Fredrikstad, tiene menos de la mitad -9- y el año pasado descendió a Segunda) tendría muy serios problemas para permanecer en Primera en la Liga española.
El único jugador que me pareció destacable fue el menudo dorsal 15, Per Ciljan Skjelbred, que partiendo desde la izquierda del centro del campo era el único que daba muestras de calidad.

AGÜERO BIEN VALE PAGAR UNA ENTRADA
Y como quiera que el Atleti no estuvo por la labor de poner mucho más, sólo la anhelada vuelta del Kun hizo que a mi amigo Chechu le valiera la pena pagar 15 euros en su primera visita al Calderón este año.
Como ya he mencionado, marcó apenas saltó al campo, doce minutos después tiró una preciosa pared con Diego Costa para que cabeceara el 3-0 (ojo, el chico lleva cuatro goles consecutivos y se deja la piel en el campo), y volvió a dejar sus habituales detalles de clase, incluido un bonito caño en medio campo.
Sin duda, la presencia de Agüero es hoy por hoy el mayor incentivo para pagar una entrada en el Manzanares.

UNA VEZ MÁS, FALTA DE AMBICIÓN
El Atlético tenía enfrente un conjunto al que podía haber endosado fácilmente un 5-0 a poco que hubiera apretado. Sin embargo, el 1-0 a los 17 minutos habría sido firmado por muchos de sus futbolistas en ese mismo instante. Los otros dos goles sólo llegaron por lógica inercia. Y por el Kun, claro.
Antes del primer tanto, en un precioso cabezazo de Godín, notable en su vuelta, a centro medido de Reyes, Simao ya había perdonado una clara ocasión a los dos minutos de juego.

Y FORLÁN...
Su remate vino precedido de una patada al aire de Forlán, que resume su estado de forma.
Todos nos sabemos la cantinela de que empieza flojo las temporadas, pero su desidia es la misma que en muchas fases del año pasado. Una apatía que no le vi en sus dos primeros años de rojiblanco. Cuando fue sustituido, mi compañero de delante le despidió diciendo “a ver si te vas ya, mierda seca”. Reprochando el hecho de que “parece que juega a disgusto”, luego anda mandando “que se la chupen”, y a la mínima “deja caer en las entrevistas que quiere marcharse”. “Por diez millones lo vendía”, sentenció.
Temo que su parecer comience a extenderse por el Calderón si el charrúa no lo remedia.
De los demás. Creo que a Tiago debería exigírsele mucho más, pese a que Chechu le ve con más movilidad que el año pasado, y Filipe Luis tiene que sentirse mucho más protagonista, algo que espero que ocurra cuando gane más confianza.

A GANAR EN NORUEGA... Y EN EL MADRIGAL
Visto lo visto, y como bien dijo mi padre, es obligado ir a ganar a Noruega ante la endeblez de este equipo, hacer lo propio ante el Aris, y jugarse el liderato del grupo en la última jornada en Leverkusen.
Lo único que me tranquiliza es que Quique para estas cosas no es tonto. Sabe por qué camino obtuvo la gloria el año pasado, y luchará por esta competición hasta el final. La prueba, cómo reservó ante el Getafe a Godín, Forlán y Agüero.
Ahora, sólo espero que sea igual de listo el domingo en El Madrigal, aprenda de errores cercanos (el Pizjuan) y ponga un once y un esquema valiente que busque los tres puntos desde el inicio.

lunes, 18 de octubre de 2010

¿Tú sabes quién era Arteche?

Dicen los fríos números que Juan Carlos Arteche (Cantabria, 11-04-1957 -- Madrid, 13-10-2010) fue un defensa central del Atleti que jugó 308 partidos de Liga como rojiblanco, el cuarto que más, sólo por detrás de Adelardo (401), Tomás (367) y Collar (338).
Dicen los fríos números que estuvo once temporadas (1978-1989) vistiendo la rojiblanca, marcando 18 goles y ganando dos títulos, la Copa del Rey y la Supercopa de 1985.
Dicen los fríos números que Arteche llegó a internacional, que jugó cuatro partidos con la selección española y en uno marcó un gol, a Albania…
Son números para tenerlos en cuenta, sin duda, pero yo no comencé a oír hablar de Arteche por ninguno de esos motivos. YO NO VI JUGAR A ARTECHE
Yo nunca pude ver jugar a Arteche. El central cántabro fue “retirado” del Atlético de Madrid por Jesús Gil en 1988, después de que le suspendiera de empleo y sueldo, y, pese a que los Tribunales le dieron la razón, se desvinculó del club a finales de esa temporada.
Yo era demasiado niño por entonces, mi amor por el Atleti no se despertaría hasta un par de años más tarde, pero, ya de adulto, he escuchado en múltiples ocasiones hablar de este bravo central cántabro, más allá de los números y de las reseñas que de él podía haber leído.
Siempre he imaginado a Arteche como una especie de Juanma López, zaguero batallador que no daba un balón por perdido, al suelo para cortar cualquier avance rival, expeditivo y contundente, y enfervorecido defensor de los colores del Atlético de Madrid.

LA MAYOR GESTA DE ARTECHE
Una de las más heroicas gestas que escuché sobre Arteche la conocí a través de Hele, que relataba en su blog cómo una lluviosa tarde en el Calderón, en la temporada 1983-84, acabó en una gloriosa remontada en un partido que se perdía ante el Betis 1-3.
Arteche, lesionado, marcó los dos goles definitivos en los minutos 85 y 89 (3-3 y 4-3), en un ejemplo de coraje, hombría y amor a unos colores descomunal.
El defensa cántabro se retiró del campo cojo, pero henchido de orgullo y ufano por la satisfacción del deber más que cumplido.
A causa de ese encuentro, Arteche tuvo que pasar por quirófano para ser operado de una rotura de ligamentos en una de sus rodillas. Aún convaleciente en el hospital, Vicente Calderón le impuso la medalla de oro y brillantes del club. Esas cosas, hoy no ocurren.

AGUILERA ME HABLÓ DE ÉL
La última vez que escuché hablar de Arteche fue justo una semana antes de su muerte. Fue en boca de Carlos Aguilera, otro de los últimos grandes capitanes de este equipo, al que pude entrevistar ese día.
Cuándo le pregunté quiénes fueron los jugadores de los que más aprendió Aguilera, el lateral no duda. El primero al que nombra es Juan Carlos Arteche como uno de los que le enseñó "los valores que tiene que tener un jugador del Atlético de Madrid”.
Por ello, cuando me enteré del fallecimiento del defensa cántabro, Aguilera fue uno de los primeros a los que llamé. “Estoy jodido. Era un fenómeno. Un atlético de toda la vida”, comienza diciéndome.
“Arteche era aquella persona que alguien que está empezando se quiere encontrar. Siempre estaba ahí para ayudarte, para darte buenos consejos y, sobre todo, para enseñarte lo que era el Atlético de Madrid. Enseñarte que hay que respetarlo y quererlo... Siempre estaba ahí para echarte una mano”.

¿TÚ SABES QUIÉN ERA ARTECHE?
El sábado, en el Vicente Calderón, tras un emotivo minuto de silencio y una escalofriante ovación a los cuatro minutos de juego, la pregunta “¿tú sabías quién era Arteche?” era una de las más repetidas. Se la hizo uno de mis compañeros de butaca a su hijo, de siete años. Se la hizo, filas más arriba, un hombre a unos jóvenes de veinte años sentados a su lado. Para después ponerse a enumerar las múltiples cualidades del malogrado zaguero atlético.
Cuando leía a Tomi o a Hele detallando los sentimientos y las emociones experimentadas en aquella machada de Arteche, sentía no poder haber vivido esos instantes. Como sentí, al conocer su muerte, el hecho de no haber podido entrevistar a un hombre que, sin duda, hubiera podido transmitirme mucho de lo que es el amor por lo rojiblanco vivido en primera persona.

¿QUIÉN SERÍA HOY ARTECHE?
El sábado en el Vicente Calderón intentaba buscar sobre el césped algún futbolista que se pudiera asemejar a Arteche. Por desgracia, el único que se me ocurrió fue el Cata Díaz, del Getafe, incansable luchador los 90 minutos, zaguero experimentado que usa todos los recursos a su alcance para evitar el progreso del rival.
No hubo ninguna heroicidad sobre el campo de aquellas que hubiera firmado Arteche. Aunque sí se ganó, con sobriedad, con solvencia, con tranquilidad, como seguro que el mítico 4 atlético ganó muchos partidos cuando su equipo luchaba cada año por ser campeón “y si no estabas entre los tres primeros, la afición te pitaba...”.
El Atleti ganó 2-0 con un equipo con múltiples ausencias (la pareja de puntas, Agüero-Forlán; y de centrales, Godín, Domínguez) sabiendo aguantar el arreón inicial de los getafenses, que en los primeros minutos tuvieron dos llegadas de Manu del Moral y otras tantas de Colunga. Pero todas ellas acabaron en inocentes disparos que blocó De Gea con sencillez, a excepción de un tiro de Manu que lamió el palo.

CUANDO EL DELANTERO PRESIONA: REYES
En los rojiblancos destacaría a José Antonio Reyes, que en la posición de segundo punta demostró todo lo que se puede sacar cuando los delanteros de verdad presionan, en vez de limitarse a trotar mirando el balón de reojo y con desdén.
Así, robó la cartera en la salida una vez a Boateng y otra a Marcano; amén de amargar la noche a Codina, al que cortó un saque de puerta y a punto estuvo de marcarle el 1-0 taponándole un despeje que terminó lamiendo el poste.
Minutos después de eso, Simao marcó el 1-0 con una falta ajustada al poste derecho de Codina. Tres goles del portugués, que supera su registro liguero del año pasado. Sí, ya lo supera... En la segunda mitad, Míchel introdujo a Casquero y a Rafa, que en el descanso se habían dedicado a ser protagonistas entorpeciendo a los chicos del concurso de la Coca cola.
Pero el Atlético, en apenas 25 minutos con dos delanteros sobre el campo (con la entrada de Forlán) desarboló a la defensa getafense cada vez que salía a la contra.
Así llegó el segundo, en un primoroso pase en profundidad de Reyes a Valera que el murciano apuró hasta la cocina para servir en bandeja a Diego Costa (2-0). El lateral lo celebró con rabia. Pero es la frustración de alguien que no vale para el Atleti al que de vez en cuando le salen las cosas bien.

No fue una victoria especialmente épica para un hombre que una tarde salió como el Cid de este estadio, pero el homenaje tributado por la afición seguro que emocionó a sus hijas y a su viuda, presentes en el palco. Desde hoy, todos deberían saber quién era Arteche.

martes, 12 de octubre de 2010

LA ENTREVISTA: Carlos Aguilera: "Yo también gané el Doblete del 96. Lo sentí como mío"

Quedamos en Pozuelo, en la Cervecería “La Roja” de su amigo César Mendiondo. Nos sentamos junto a la pizarra que Luis Aragonés utilizó para ordenar a los once hombres que hicieron a España campeona de la Eurocopa. Múltiples flechas en torno a los Puyol, Xavi, Silva, Cesc o Fernando Torres.
Carlos Aguilera aparece en el bar junto a su inseparable Roberto Fresnedoso, con el que le he visto las dos últimas veces en las que hemos coincidido.
Sólo alguna cana le distingue del futbolista que hace pocos años subía infatigable la banda derecha del Calderón. Delgado, fibroso, con la forma intacta.

CRECÍ CON AGUILERA
Si hay un jugador presente en todas las etapas de mi vida ligada al Atlético de Madrid es Carlos Aguilera Martín (22-05-1969, Madrid). Era un joven canterano en mi niñez, época de mis primeros ídolos Futre, Schuster, Abel… “mis” primeros títulos y las primeras andanzas de Jesús Gil en la presidencia (1987-1993). Volvió tras su etapa en el Tenerife en mi adolescencia, tras el Doblete, para vivir la grandeza de la Champions, el drama del descenso... y se mantuvo en el infierno de Segunda y el resurgir en Primera, de la mano de un icono como Fernando Torres, en el inicio de mi juventud (1996-2005).
Del colegio a la universidad, pasando por el instituto, y mis primeros pasos en el Periodismo. Todo con el Atlético de fondo, todo con un jugador perenne en esa plantilla: Carlos Aguilera.

DEBUTA CON 18 AÑOS
Comenzamos hablando del equipo en el que dio sus primeras patadas, el San Cristobal, que le quedaba “a 50 metros de casa”, y cómo el presidente de aquel equipo puso trabas a su fichaje por el Atlético de Madrid, cuando sólo tenía 17 años.
“Pedía unas condiciones a las que el Atlético de Madrid no accedía y no estaban por la labor de dejarme salir. Así que estuve entrenando con Víctor Peligro, uno de los técnicos del juvenil, pero no podía jugar porque no me daban la carta de libertad”, recuerda.
Todo aquello se soluciona pronto, con 18 años sube al Madrileño y a finales de esa temporada llega el debut en Primera: “Echaron a Menotti y entró Ufarte como provisional. Me subió a debutar con el primer equipo con sólo 18 años”.Y son muchas las cosas que Carlos Aguilera recuerda de ese 26 de marzo de 1988 en El Molinón (2-0): “Ese día debutó también Antonio Rivas. Perdimos, pero como entenderás, de estar el año anterior en los juveniles del San Cristobal a debutar en Primera con el Atlético de Madrid, da igual que pierdas o ganes, sino que te quedas con esa semana”.Le comento que ese día saltó al campo por otro histórico, Marcos Alonso, y me reconoce que no lo recordaba, esbozando una sonrisa de nostalgia.
“Fue una ilusión máxima para mí y para mi familia. Recuerdas todo lo que conlleva el debutar con el Atlético de Madrid”, rememora Carlos Aguilera, que pronuncia en cada momento el nombre completo de su equipo: A-T-L-É-T-I-C-O D-E M-A-D-R-I-D, saboreando cada letra.

UNA FILOSOFÍA DE VIDAY qué significan esas tres palabras para Carlos Aguilera: “Es donde he estado media vida, donde me he criado, donde he hecho grandes amigos, es una filosofía de vida. Es parte muy importante de mi vida”.La vida. Una palabra que repite tres veces en su respuesta. Pero, ¿era la familia de Aguilera del Atleti de toda la vida?: “Bueno, a mis padres les gustaba el fútbol –titubea-. Mi madre era del Athletic. Mi padre era socio del Madrid y del Atleti, e iba a los dos campos cuando podía, que no podía mucho”.“Que no eran del Atleti, vamos”, interviene Roberto, entre risas.“No, no”, entra rápido al cruce Aguilera como en sus mejores tiempos. “En mi casa no había un ambiente de ser del Madrid o del Atleti, pero todos se hicieron del Atleti rápido cuando yo fiché”, aclara.
REUNIONES "FUERTES" CON JESÚS GIL
De esos primeros años, el lateral rojiblanco recuerda especialmente las intensas charlas de vestuario con Jesús Gil: “En el Atlético de Madrid, por suerte o por desgracia, se te queda todo grabado. Con Jesús Gil teníamos reuniones bastante fuertes. Yo era un chaval y lo que quería era jugar y pasarlo bien. Gil hablaba con todos, pero nos cogía uno por uno. Escuchabas casos de compañeros a los que decía cosas realmente divertidas, pero después de pasarlo. En esos momentos eran muy fuertes. Yo llevaba poco tiempo y no esperaba que el fútbol fuera así”.Y de esa primera etapa, guarda una curiosa anécdota con un entrenador controvertido, Javier Clemente.“Cuando llega al Atlético de Madrid yo llevaba una progresión, la gente decía que por qué no jugaba Aguilera y en una rueda de prensa le preguntan si voy a ser titular y responde: ¿Aguilera, Aguilera…? Si no regatea ni a una silla… Luego fue portada de los periódicos”, sonríe.
AQUELLA CHARLA DE LUIS EN EL BERNABÉU
Y de un técnico peculiar a otro, Luis Aragonés. Tengo curiosidad por conocer su testimonio sobre aquella histórica charla previa a la final de Copa del 92 ante el Real Madrid: “Fue la primera vez que escuché lo de que las finales no se juegan, se ganan. Luis era un gran motivador. Pero no recuerdo mucho de esa charla. La verdad es que yo en esa final estaba un poco cabreado, porque había jugado casi todos los partidos y en la final no me puso, con lo que tampoco le presté mucha atención (me desvela entre risas). Esa charla no fue tan emotiva para mí”.
OBLIGADO A DEJAR SU CASA
Pero tras seis temporadas de rojiblanco, y con 24 años recién cumplidos, Aguilera se ve obligado a salir de su casa. El director deportivo, Ruben Cano, le dice que tiene a Tomás Reñones y a Pizo Gómez por delante.“Yo lo que quería era jugar. Tengo que agradecerle a Valdano que me llamó cuando estaba de vacaciones y me dijo: vente a Tenerife, que si te lo ganas te daré las oportunidades que te mereces”, nos cuenta.
Tres temporadas después, Aguilera regresa por una desgracia familiar “para poder estar lo más cerca posible de mis padres” y el Atlético le vuelve a abrir la puerta.
AGUILERA TAMBIÉN GANÓ EL DOBLETE
Pero entre medias, el Atlético gana el mítico Doblete de 1996, del que Aguilera no pudo formar parte.
“Sí que ayudó, sí que ayudó, que mandó un balón fuera a puerta vacía”, vuelve a terciar Roberto, divertido, recordando el partido de la penúltima jornada en Tenerife (1-1). Un punto que permitió al Atleti llegar a la última jornada bastándole un empate para ser campeón.
Sin embargo, Aguilera me hace ver ese Doblete también como suyo, y es entonces cuando te convences de que su corazón bombea sangre rojiblanca: “Me hubiera gustado estar. Pero me alegré un montón igual. Sigo siendo gran amigo todavía hoy de 10 ó 12 futbolistas del Doblete. Ese Doblete lo ganaron ellos, lo gané yo, lo ganó la afición... Fue algo irrepetible. No estuve en el equipo, pero los tres años que estuve en Tenerife fue como si estuviera con ellos. Así que yo encantado. No te puedo decir ni que tuviera envidia sana, porque lo sentí como mío, lo disfruté pero bien bien”.Por fortuna, sí pudo jugar aquella Champions, la primera con el nuevo formato, un hecho “muy bonito”. Sólo lamenta que del choque decisivo, aquel Atlético de Madrid-Ajax de Amsterdam, la prensa sólo recuerde la “anécdota de la lentilla”, pero “poca gente se ha quedado con el partido que hice aquella noche”, en el que protagonizó la gran jugada que propició el 1-0 de Kiko.
HAY JUGADORES QUE NO PUEDEN LLEVAR ESTA CAMISETASin embargo, las cosas se tuercen apenas tres temporadas después. Llega el fatídico descenso e, intervenciones judiciales aparte que pusieron el club “en manos de una persona que no tenía ni idea de fútbol”, Aguilera siente que no vale cualquiera para jugar en el Vicente Calderón: “El problema es que el Atlético de Madrid es un equipo grande. Hay muchísima presión, tanto de los medios, como de los aficionados, como del mismo club, entonces hay jugadores que no están capacitados para llevar esa camiseta. La presión les puede y no son capaces de desarrollar todo el juego que demuestran en otros equipos”.Pero, como abnegado sufridor y luchador por esos colores dentro del campo, el sempiterno capitán no siente que algún compañero, extranjero o venido de fuera, no haya sudado lo suficiente la rojiblanca.“No llego a tanto… No creo que ningún jugador no haya hecho lo máximo para intentar salir de esa situación. Simplemente hay jugadores que no aguantan llevar esa camiseta”, sentencia.
AGUILERA, GOLEADOR EN EL RETORNO
Aguilera es uno de los pesos pesados de la plantilla que decide quedarse para devolver al Atlético a Primera. “Para peso pesado yo, que ya pesaba noventa kilos”, apunta entre carcajadas Roberto, que no conserva el mismo tipo que Aguilera.
Con 31 años, el de San Cristobal ya era uno de los veteranos del equipo, y contribuye decisivamente a la vuelta a la élite con 14 goles en dos campañas: “Nunca había jugado en Segunda, aunque te advierto de que hacerlo con el Atlético de Madrid es prácticamente como jugar en Primera, porque la presión que teníamos era muy fuerte”.
Aunque considera que su posición de extremo durante esos años fue “circunstancial” –“yo era lateral”, afirma-, se queda con algunos de los goles que marcó en el año del ascenso con Luis Aragonés “porque fueron importantes para afrontarlo con tranquilidad y subir cuánto antes”.
SU PRIMER GOL, Y AQUEL TRALLAZO A BUYO
Y recuerda su primer gol, en La Rosaleda (1988-89), al que años después sería compañero, Pedro Jaro. Un tanto logrado en el último minuto y que valió los tres puntos: “Fue en Málaga y ganamos 1-2 con Clemente en el banquillo. En el Málaga había dos atléticos como Clemente Villaverde y Miguel Ángel Ruiz. Pero hay goles que no recuerdo, porque a veces veo en recortes de prensa que había marcado un gol y no sabía que lo había metido”.Entonces le menciono un gol “que pudo haber significado muchísimo”. Un zapatazo en el Santiago Bernabéu ante el que Buyo no pudo hacer nada, con el Atleti jugándose la Liga con Madrid y Barça, en un partido que los blancos terminaron venciendo por 3-2 (1991-92). “Remontaron y desgraciadamente no pudimos ganar, por eso no te lo he dicho. Pero si no, sí que hubiera sido un gol importantísimo si hubiéramos ganado gracias a él”, me cuenta con cierta impotencia, todavía hoy.
LOS MEJORES COMPAÑEROS DE AGUILERA Quince años en el Atlético de Madrid dan para mucho. Y en ellos pudo compartir caseta con algunas figuras de talla mundial. Aguilera destaca a dos sobre el resto, ambos de su primera época.
“Paulo Futre, aparte de todo lo que ha significado para el Atlético de Madrid, era una grandísima persona, ayudaba muchísimo a los compañeros. Y también me tengo que quedar con Schuster, porque ahí vi lo que era un auténtico crack. Aunque hablábamos de que venía casi de retirada, en el tiempo que estuvo nos demostró lo que es ser un verdadero jugador… muy por encima de muchísimos”.Y tiene un recuerdo para otros a los que califica como “sus compañeros”. “Me quedo con muchos a los que no se ha dado la importancia que tienen, como Vizcaino, Kiko, Caminero, Toni, Fresnedoso... (enumera guiñándole un ojo a su amigo)”.Y el 15 rojiblanco también incluye en esta lista a Fernando Torres: “Porque me ha demostrado que desde que empezó con 17 años era una persona muy madura, que ha sabido llevar cada momento en el futbol de la mejor manera y eso para un jugador es importante. Y también me ha demostrado que es un auténtico fenómeno”.
Y DE LOS QUE MÁS APRENDIÓ
Entre esos nombres no están los hombres “de los que más ha aprendido” Carlos Aguilera, aquellos que "me enseñaron los valores que tiene que tener un jugador del Atlético de Madrid, lo que tiene que ser un profesional… los que más me han enriquecido para el resto de mi vida futbolística porque me han mostrado lo que significaba el Atlético de Madrid”. Esos futbolistas fueron “Arteche, Julio Prieto, Quique Ramos, Sergio Elías Morgado…”, personas que le enseñaron “que en el Atlético de Madrid hay que luchar la camiseta, hay que ser honesto, respetar a la gente, ser humilde…”.Para el bravo defensa madrileño esos valores se han perdido “en el Atlético de Madrid y en el mundo del futbol. Son valores importantes que hay que recuperar”.
VOLVER A LA CANTERA
“Poco a poco se va volviendo a lo que es el Atlético de Madrid, hay que tirar de la cantera. Quizá ahora porque no hay dinero. Pero el Atlético de Madrid siempre ha sido 13 ó 14 de la cantera y cuatro buenos de fuera. Y esa es la filosofía a la que hay que volver. Yo durante 18 años que he estado en el mundo de futbol he dicho de muchísimos jugadores que han venido al Atlético de Madrid, que cualquier jugador de la cantera lo podía haber hecho igual. Y la prueba está en que ahora hay clubes muy importantes hablando de canteranos como De Gea y Domínguez por muchos millones de euros”, explica Aguilera.
Aunque como canterano que ha sido, avisa de que llegar al primer equipo no es sencillo: “Es difícil, eh. Hay que estar por encima de la media, como han demostrado De Gea o Domínguez. Este año ha vuelto Mario Suárez, que ahora es mucho mejor jugador. Hay futbolistas que tienes que ceder y luego repescarlos, porque te pueden aportar mucho y te van a salir baratos”.
SU CUERPO YA NO DIO MÁS DE SÍDespués de 18 años de profesional, Aguilera se dedica por entero a su familia y a sus tres hijas, de trece, doce y seis años. Desvinculado totalmente del mundo del fútbol, no lo echa de menos “nada, nada, nada, absolutamente nada”.Ni siquiera toca un balón para echar alguna pachanga: “No sé cómo he dado este cambio tan radical. Mi momento de retirarme llegó y yo pienso que el fútbol es para los futbolistas, no para los ex. Es un deporte muy duro, hay mucho contacto, y cada día te puedes mover menos… te duele el cuerpo más”.Aguilera, gracias por esos 15 años de sacrificio machacándote el cuerpo por el escudo del oso y el madroño. La grada del Calderón siempre recordará tus veloces subidas por el carril derecho.
-II parte de la ENTREVISTA con AGUILERA en la que comenta qué recuerdos le traen una serie de fotografías