viernes, 29 de enero de 2010

Un Atleti profesional

“No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”. Así comienza Arturo Pérez-Reverte su obra “El capitán Alatriste”, libro que he terminado de leerme esta semana con gusto, y bien podría ajustarse esta definición al bueno de Diego Forlán (que comparte nombre con el antiguo soldado de Flandes).
El uruguayo, persona por lo que cuentan reservada y amigo de pocos amigos, es alguien que cumple con su trabajo habitualmente de forma pulcra (exceptuando los borrones que este año está haciendo a su dilatado expediente) y es un hombre con el que no parece recomendable quedarse a solas en un callejón oscuro... o con un balón apurado cerca de tu área. En ambos casos, te mete la estocada hasta el fondo.
Bien pudo comprobarlo anoche Noguerol, que se entretuvo tiempo de más con el balón en los pies y fue a regalárselo al uruguayo. Donde se la clavó a Yoel podrá explicarlo bien el portero vigués: abajo, donde duele. Que se lo pregunten a Noguerol.

UN PARTIDO DE SEGUNDA
Su gol, salvó una primera parte atlética muy trabada. “Parece un partido de Segunda”, pensaba.
Paradójico, cuando sobre el campo estaban un equipo que este año ha jugado la Champions y otro que dicen juega como si fuera de Primera.
Hasta la llegada del gol de Forlán, en el minuto 27, el choque había sido eso, de Segunda. Trabado, oscuro, farragoso, atropellado, confuso. Ninguno de los dos equipos acertaba a dar más de dos pases consecutivos, cada balón se disputaba al límite y era común ver jugadas con constantes pelotazos de uno a otro lado, sin que nadie acertara a bajar la pelota.
Eso sí, si alguien lo hacía, era el Celta
, que centraba desde la derecha obligando a De Gea a blocar por arriba, salvo un par de ocasiones en las que la pelota llegó a Botelho, pero en ambas su disparo no entrañó ningún peligro.
En el Atleti, sólo Tiago ponía algo de clase, en lo que apunta al primer fichaje de invierno acertado en los últimos... ni me acuerdo.
El gol de Forlán afectó al Celta, y el camino hacia el descanso transcurrió plácido, con un Celta desencajado y un Atleti aliviado.

LO VIVÍ CON TENSIÓN
Hay partidos anodinos, sosos, de esos encuentros de Liga a los que de cuando en cuando nos acostumbra el Atleti, en los que un gol de los nuestros no sale de la garganta como disparado, automático, con fuerza.
En esos días, uno se pregunta si le estará perdiendo el gusto a esto, si la magia rojiblanca que lo encandiló de pequeño no se estará esfumando
, y el seguimiento a estos colores no se habrá convertido en una inexorable rutina que uno no puede dejar, pero que no tiene la excitación de los primeros años.
En noches como ayer uno se da cuenta de que no. La tensión con la que espera sentado frente al televisor el inicio del partido, la angustia de ver cómo pasan los minutos y se imagina un escenario así, insoportable, en la recta final del encuentro, y el gol, ese gol que te hace levantarte del sofá, como en el Calderón, y gritarlo, pensando después si te habrán escuchado los vecinos.
Que sí, que enfrente estaba un equipo de Segunda, que era nuestra obligación... pero estamos en semifinales, y la final está ya sólo a un paso. Y eso hace diez años que no lo vemos...

LOS GOLES QUE NO FUERON
De igual manera salté con el gol del Kun, a medio terminar la cena, recién iniciada la segunda parte. Fue una gran contra. Assunçao para Reyes, apertura de primeras a Ujfalusi y el centro de éste lo controla Agüero con sangre fría y define con calma ante Yoel. Era el 0-2. La sentencia. El billete a semifinales ya sellado. Pero no subió al marcador. El Kun estaba ligeramente adelantado. Y el linier lo vio.
Como tampoco subió al tanteador pasado el cuarto de hora una falta directa lanzada antes de tiempo por Trashorras. El árbitro estaba apuntando y no se puede sacar en ese caso. Pero el nudo en la garganta que se me creó al ver el balón dentro no me lo quita nadie.

LA MAGIA DEL KUN Y LA PUNTILLA QUE NO LLEGA
Los minutos fueron pasando sin agobios, y en algunas fases del choque los rojiblancos jugaban cerca de la portería celtiña, lo que evitaba sufrimientos innecesarios. Como una jugada del Kun, que me recordó al gol que le hizo al Levante, también en Copa, en su primer año. Recorte hacia dentro, hacia fuera y ¡pum! Zurdazo letal. Esta vez, se la sacaron en el segundo recorte. Aunque eso posibilitó después un precioso autopase de tacón con el que dejó sentado a dos vigueses. Sublime.
En los instantes finales Simao pudo sentenciar, pero tiró al muñeco, y Forlán pudo hacer lo propio tras una nueva gran jugada de Agüero. Su disparo flojo y al centro se coló por debajo de las piernas de Joel... pero no entró.

EL SUFRIMIENTO CRÓNICO
Y como no puede haber victoria atlética sin sufrimiento, un cabezazo al larguero de Joselu después de que Toni rompiera a Ujfalusi nos los puso de corbata... con perdón.
Como el Atleti es el Atleti, recé hasta el último instante para que no nos marcarán... y para que Quique no quitara a Agüero y a Forlán. ¿Se imaginan que el Celta hubiera empatado en el 93? ¿Quién hubiera metido los goles en la prórroga? ¿Jurado?
El caso es que el Atleti terminó el choque sin sus estrellas, pero en las semifinales. La ida será en casa (pensaba que era la vuelta y ya soñaba con celebrar el pase a la final en el Calderón).
Al menos anoche, el Atleti demostró su profesionalidad. Algo que, como el valor a un soldado, se les presupone. Pero no siempre lo demuestran...

miércoles, 27 de enero de 2010

Estadísticas sorpresivas: el Atleti tira más que el Barça

Así es señores, por increíble que parezca, disputada la primera vuelta del campeonato de Liga, las estadísticas dicen que el Atlético de Madrid (undécimo con sólo 23 puntos y 30 goles a favor) tira más que el todopoderoso campeón de invierno, el FC Barcelona (líder, con 49 puntos -más del doble- y 49 goles a favor).
Cuando ayer ojeaba las páginas del diario El País de mi compañero de Master Diego, me sorprendí con estos chocantes números: el Real Madrid es el que más remata (377 disparos), seguido del Atlético (298), por encima de los 287 tiros del Barça.
Lo del Madrid es normal (tiene una cifra de goles a favor similar a los blaugrana), pero ¿lo del Atleti? Uno no puede dejar de escandalizarse cuando además presencia 'in situ' todos y cada uno de los choques de los rojiblancos y, para su desgracia, acaba muriéndose del aburrimiento en muchos de ellos (ejemplo, los dos últimos oficiales).
El truco está en que son disparos, vayan a puerta o al segundo anfiteatro, y mientras que los de Messi, Ibrahimovic y compañía suelen acabar en las redes, los de los rojiblancos terminan más en la castigada grada.

FORLÁN, EL TERCERO QUE MÁS TIRA
Ejemplo de esto es nuestro flamante Bota de Oro, Diego Forlán. El uruguayo aparece como el tercer futbolista de la Liga que más remata (70 disparos), sólo superado por David Villa (76 tiros y 14 goles) y Cristiano Ronaldo (78 disparos y 11 goles).
Forlán sólo suma a mitad de campeonato ocho goles, muy lejos de los 32 que el año pasado le hicieron encumbrarse como Pichichi.

ASSUNÇAO, EL QUE MÁS FALTAS COMETE
El Atlético sólo copa el podio en tres guarismos, pero en uno de ellos lo encabeza. ¿Adivinan cuál...? Faltas cometidas. ¿Y saben quién se lleva la palma? Paulo Assunçao.
El brasileño, expulsado dos veces en la última semana, es con 60 faltas cometidas el jugador de la Liga que más “cera” reparte (unas cuatro faltas por partido) por encima de, curiosamente, el delantero del Athletic Fernando Llorente (52 faltas) y el homólogo de Assunçao en el Real Madrid, Lass Diarra (49 infracciones).

Mañana en Balaidos estas estadísticas no valdrán para nada, ya que estamos hablando de la Copa. Ahí sólo contará el 1-1 de la Ida, y los datos que nuestros futbolistas tendrán que tener en cuenta son sólo los siguientes: diez años sin una final. Catorce años sin un título.
A ver si mejoran eso...

domingo, 24 de enero de 2010

En territorio vikingo, decidió un canterano colchonero

Ya son seis los años que suma el Getafe en Primera División. Parece que fue ayer aquel mayo de 2004 en las fiestas de Getafe en las que la gente cantaba eso de “El año que viene, Getafe-Real Madrid...”, cuando el ascenso del conjunto azulón todavía parecía un sueño, que se plasmó con aquel 3-5 en Tenerife con cuatro goles de Pachón.
En sus inicios, los del Coliseum tenían que “conformarse” con futbolistas prestados por el Atleti (Sergio Sánchez, Iván Amaya, Cubillo, Diego Rivas, Gabi, Contra, Paunovic...) ante la falta de magnanimidad del gran Florentino Pérez.
Con el paso del tiempo, el Getafe se fue asentando y dio el “salto de calidad”, pasando a ser ahora jugadores con pasado madridista los que ponen rumbo al sur de la capital.
De esta forma, los azulones han plantado hoy sobre el campo a cuatro ex madridistas: Codina, Miguel Torres, Parejo y Soldado.

UNA GRADA BLANCA
La decoloración del rojiblanco al blanco se ha producido en el campo, pero en la grada siempre fue así. Empezando por el presidente, la afición del Getafe son simpatizantes del Real Madrid que juegan a ser del Getafe.
Eso hace que un rojiblanco en el Coliseum se sienta en territorio más hostil del habitual, y más en mi caso (de Getafe de toda la vida) viéndote rodeado por conocidos de “pasado” madridista.
Por desgracia para mí (o por fortuna) esta tarde no tuve la suerte de estar en el estadio, como si pude hacer, acreditado, los dos años precedentes.
El equipo volvió a dar una imagen lastimera, aunque yo soy de esos románticos que siguen pensando que si yo hubiera ido al campo hubiera sido diferente...

LA DIFERENCIA ENTRE MANU DEL MORAL Y VALERA...
El partido lo resolvió un futbolista que, en esos primeros pasos del Getafe en la élite, peleaba cedido en el Recreativo de Huelva por volver al Atlético de Madrid. En la 2005-06, tuvo su “oportunidad” en el primer equipo, pero apenas disputó cinco partidos (sólo dos como titular) tapado por futbolistas como Kezman, Galletti o Petrov. Éste es su bagaje en el Atlético de Madrid. Estoy hablando de Manu del Moral, por supuesto, el hombre que hoy, con su gol, ha noqueado al Atleti.
Sería ventajista hablar ahora de que Manu debería estar de rojiblanco (este año se barajó su vuelta por dos míseros millones de euros), pero el club desechó su fichaje en favor de... de no traer a nadie.
Muchos me dirán que Manu no puede estar en el Atleti, que dónde jugaría, que a quién quitaría el puesto. Pero ese mismo año en el que Del Moral tuvo su “oportunidad” también la tuvo otra “joven promesa”. Ésta disfrutó de más partidos, 17 en concreto, y aún hoy continúa en el equipo por sus "méritos propios", supongo. Estoy hablando de Juan Valera.

UN “BONITO” DUELO EN BANDA
El jienense y el murciano han protagonizado un “bonito” duelo hoy en banda. Bonito para Manu, que se la lío al bueno de Valera siempre que quiso. Le sacó una tarjeta, le fintó, le recortó, y le ganó la espalda en el definitivo gol en el minuto 39.
Antes de eso ya había avisado con un tiro lejano que atajó De Gea (otro ejemplo de buen hacer. Finalmente, el canterano del que todos llevaban años hablando es mejor que el portero de los mil millones de pesetas), un precioso pase para Soldado que también salvó De Gea, y una clamorosa ocasión que cruzó fuera por exceso de celo.
Ese duelo en la banda refleja lo acertado de la dirección deportiva del club en los últimos años: unos vienen del Murcia y se premia su constante y demostrada incompetencia con continuidad; otros, salidos de la cantera, tienen cinco partidos y se les manda a crecer fuera.
Y es que el problema de Valera no es sólo que defienda mal. En las pocas ocasiones que el Atleti entró por su banda, el murciano deleitó con balones colgados a la grada de enfrente. Seguro que Míchel se descojonaba en el banquillo.
En el banquillo también estaba Ujfalusi, no comprendo muy bien por qué. Supongo que le estaría reservando para la Copa...

HOY NO ERA EL DÍA (TAMPOCO...)
El Atleti duró cinco minutos.
En los que pareció salir con ganas y tuvo un par de disparos desviados de Forlán y Agüero y un tiro de Jurado que atajó Codina.
Después, el Getafe fue creciendo progresivamente, apoyado en esa autopista que generaba Manu.
Por la otra banda, mal que bien, Antonio López frenaba como podía al talentoso Pedro León.
Llegó el descanso, a la espera de una reacción rojiblanca. Pero hoy no era el día (hoy tampoco). Agüero era el que más lo intentaba, pero con escaso acierto. Forlán no estaba y se la regalaba al contrario (hoy también), Simao aparecía poco, y Reyes protagonizó uno de sus peores partidos en los últimos meses, siempre controlando demasiado largo y excediéndose de potencia en sus pases profundos.
Jurado tampoco aportó nada en el sorprendente rombo de Quique (la prensa hablaba de trivote) y dejó su sitio a Tiago, que salió chispeante, pero se diluyó. Se diluyó cuando se quedó solo en el centro del campo, a falta de media hora, ya que Assunçao se autoexpulsó por segundo partido en una semana, lo que empieza a ser preocupante.
El brasileño, que si por algo destaca es por su saber estar sobre el campo, volvió a hacer dos entradas extemporáneas que le granjearon nuevamente una justa expulsión. Y ya se sabe, el Atleti con diez...
Y así se fue acabando el partido, con un único tiro en un rechace de Agüero, y con un Getafe ralentizando el juego con el Atlético a su merced, y con Soldado perdonando en un par de contras.

MI EQUIPO PERDIÓ EN MI PUEBLO...
Mi equipo perdió por primera vez en mi pueblo justo en el día en el que recordaban que era el único equipo de Primera que nunca lo había hecho... ya se sabe, las estadísticas...
Y de esta forma, termina la primera vuelta undécimo con 23 puntos (media de mitad de tabla), más cerca del descenso (seis puntos), que de Europa (diez puntos) y con la obligación de ganar el jueves en Vigo si no quieren que la temporada se haya acabado para nosotros en enero.