lunes, 28 de febrero de 2011

Ciclotimia en estado puro

Es el Atlético de Madrid de los últimos años, por desgracia, un equipo habitualmente acostumbrado a la ciclotimia, pero ésta se ha acentuado en las últimas fechas.
Se entiende por ciclotimia un trastorno afectivo caracterizado por la alternancia de excitación y depresión del ánimo y, en general, de todas las actividades orgánicas.
El Atlético se movió el sábado por la tarde entre la excitación y la depresión, pareciendo por momentos que todo estaba perdido irremisiblemente, y en otros, por contra, que una remontada heroica estaba al alcance de la mano.

UNA AFICIÓN CICLOTÍMICA QUE EQUIVOCA CULPABLES
Una ciclotimia a la que contribuye su afición, que lo mismo pide la salida de Gil Marín cuando se pierde contra el Valencia, que canta el "Te quiero Atleti" con un simple 1-1 en casa ante el Sevilla.
El sábado, por cierto, la hinchada del Manzanares dejó claro que los problemas institucionales de este club a la deriva, la deuda, la penosa planificación deportiva y la crisis futbolística que nos ha sacado de la Copa y de la UEFA, que nos tiene a trece puntos de la Champions y que nos ha hecho sumar uno de los últimos nueve puntos en el Vicente Calderón, tienen un claro culpable: Raúl García.
Me causa vergüenza ajena escuchar a miles de atléticos pitando a un chaval de 23 años cada vez que toca la bola, cuando su mayor pecado es no tener más calidad o visión de juego y, sin embargo, seguir batiéndose el cobre y ofreciéndose sin descanso.
Es bochornoso que con la que está cayendo a orillas del Manzanares se señale sin tapujos al navarro, cuando he visto a futbolistas como Vladimir Jugovic que, con 30 años y dos Copas de Europa a sus espaldas (Estrella Roja y Juventus), se escondía en una eliminatoria europea en el Calderón ante los pitidos de la grada.
He criticado en ocasiones precedentes a Raúl García y he señalado que su tren en el Calderón ya pasó, pero de ahí a ser objeto sangrante de las iras de la grada va un enorme trecho. Con estas actitudes, que luego no nos sorprendamos de que en la prensa no tomen en serio los "Gil cabrón, fuera del Calderón", que vienen sólo unidos a las derrotas.
Aparcando lo ciclotímico del comportamiento de la afición, que, por otra parte, volvió a llenar hasta la bandera el estadio con la "Intertoto" en juego, me centraré en la ciclotimia del equipo.

¿EL KUN ESTABA TOCADO?
Los rojiblancos volvieron a salir mejor que el rival, creando ocasiones y buscando la victoria (como a mi juicio ocurrió frente al Athletic y el Valencia).
A los tres minutos, Reyes ya había probado a Javi Varas, que antes del minuto 20 ya tuvo que repeler sendos disparos de Raúl García y el Kun Agüero.
El argentino, por cierto, dio toda la impresión de jugar lesionado, sobre todo el primer acto. Cada vez que controló en las inmediaciones del área, prefirió optar por tocar en corto o disparar, pero nunca encaró, algo inusual en el 10 rojiblanco.
En todo momento aparentó estar reservándose. Algo que se escenificó en el minuto 45, cuando, por no correr a un balón rechazado hacia la banda, terminó por llegar tarde y hacer una entrada a destiempo que le costó la amarilla. Estaba convencido de que en el descanso se quedaría en el vestuario. Pero no fue así.

GOL DEL SEVILLA Y DEPRESIÓN
Como ocurrió frente al Athletic y el Valencia, los locales no supieron plasmar su dominio (el 1-0 ante los ché se antojó corto) y al borde del descanso el rival golpeó.
En su primera llegada con peligro, Perotti mató un balón con el pecho en la frontal y Negredo dibujó un zapatazo mortal que rompió las redes rojiblancas (0-1).
En esos instantes, el animoso equipo colchonero dio toda la impresión de que se derrumbaría.
Se vaticinaba una segunda parte con un Atlético a la deriva, impotente, desquiciado, ante un Sevilla que se dedicaría a sestear y esperar una contra definitiva.

KOKE: EL BESO MÁS PURO
Por fortuna, no fue así, y a los dos minutos de la reanudación Diego Forlán trazó una preciosa diagonal con su zurda que encontró la cabeza del canterano Koke. Su testarazo en el segundo palo pareció desde el Fondo Sur una dejada que se perdería en el limbo, sin embargo, era un toque sutil con toda la intención al palo largo de un sorprendido Javi Varas (1-1).
Su beso del escudo es el más sincero que he visto en nuestro estadio en años. Viéndole, las palabras de Forlán hace unas semanas cobran mucho sentido. Mejor que lo besen ellos. Hacen falta más Kokes.
Con la igualada la ciclotimia del Atleti volvía a girar y apuntaba a una segunda mitad bien distinta a la que se preveía en el descanso. Pero allí estaba el Sevilla para dar un nuevo toque. Una internada de Navas por la diestra terminó con un envío que Negredo remató fuera en el segundo palo por llegar medio segundo tarde.
El Atleti dominaba, pero no creaba peligro, y la oportunidad más clara llegó en un pelotazo perdido a la banda de Antonio López. Agüero, que parecía recuperado de sus dolencias, robó la cartera en el choque a un tío de 1,90 como Fazio, pero en su mano a mano Javi Varas salvó el gol con las piernas. El rechace llegó a pies de Koke, cuyo disparo volvió a encontrarse al portero sevillista.

OTRA CONTRA: LA CLASE DE RAKITIC
Pero los ataques rojiblancos volvieron a propiciar una contra letal del Sevilla. Perotti recorrió toda la banda izquierda a su antojo, sin que Ujfalusi le frenara. Cambio el juego y encontró a Navas, que con toda la pausa del mundo cedió atrás para Rakitic, que solo dentro del área tocó con sutileza al palo largo de De Gea (1-2).
Un Rakitic que ha dado nuevos bríos y cuatro puntos al Sevilla en los dos últimos encuentros. El mediapunta croata ha costado sólo dos millones de euros. Aunque en el Schalke era suplente de Jurado. Muy del Atleti todo...

REYES, DE DULCE
Se presuponía difícil que los rojiblancos pudieran sobreponerse de un segundo mazazo. Pero así fue. Un nuevo pelotazo largo de Antonio López (éste con mucha intención) encontró solo a José Antonio Reyes, que ganó la espalda a Sergio Sánchez y se aprovechó de la ineficacia de Escudé para tirar el fuera de juego. Así, se plantó ante Varas y le batió de zurdazo cruzado (2-2). Cuarto gol del utrerano en ocho partidos (la mitad de los goles del equipo), que está en estado de gracia, especialmente de cara al gol.
El tanto supuso que el Atlético de Madrid alcanzara su grado de ciclotimia más alto. La excitación se disparó, y llegó la jugada decisiva del partido. Tiago, que me gustó mucho en su labor de presión, agobió a Escudé hasta obligarle a ceder la bola a Varas. Quizá contagiado por la locura general, el meta sevillista cogió la bola y Mateu Lahoz (por cierto, yo también quiero más árbitros como él) pitó cesión. Como en el Camp Nou, Tiago fue el más listo de la clase. Le quitó la bola de las manos a Varas, la puso en el suelo, se la dio al Kun y le dijo: toma, mételo.
Pero, como en el Camp Nou, Tiago se quedó sin premio. Esta vez fue Agüero y no el árbitro el que le privó de él, y su tiro a bocajarro lo sacó Varas entre sus piernas. Al pobre Tiago, de ser tan listo, cada vez se le está quedando más cara de tonto...
Al final incluso hubo que dar gracias. Porque el Sevilla, que llegó poco, pero siempre con muchísimo peligro, estrelló un balón en la escuadra en un zurdazo envenenado de Negredo (¿quién se lo traía al Atleti?), y Capel cayó sospechosamente ante Ujfalusi en la porfía por el rechace.
Reparto de puntos que deja al Atleti en la lucha por ese séptimo puesto de consolación para los malos estudiantes, pero que le aleja de poder entrar a Europa por vías lícitas, y le acerca a la posibilidad de terminar la temporada en depresión.

lunes, 21 de febrero de 2011

¿Y cuándo no esté el Kun?

El Atlético de Madrid consiguió con justicia los tres puntos el sábado en La Romareda. De hecho, durante los primeros 45 minutos, realizó su mejor partido como visitante esta temporada.
Tuvo el control absoluto del juego (llegó a hacer un porcentaje de 61%-39% que llevó a Caminero al delirio de decir que parecía el Barça…), acumuló siete disparos a puerta por uno de los maños y mostró una actitud autoritaria y decidida hacia la victoria. Aunque, como apuntaba nuestro colega Ennio, tal vez fuera porque enfrente estaba Javier Aguirre, entrenador poco amante del dominio de la pelota como bien sabemos a orillas del Manzanares.
En cualquier caso, durante muchos minutos disfruté viendo jugar a mi equipo. Algo que hacía, mucho, mucho tiempo que no me pasaba (meses…).

¿TENDRÁ KOKE CONTINUIDAD?
La presencia del canterano Koke como titular
por primera vez en Liga fue una bocanada de aire fresco para el medio campo rojiblanco. Toca rápido, tiene clase e ilusión, se ofrece con desparpajo y entre líneas, y cantó el gol de Agüero como el que más.
Su titularidad, unida a la de De Gea, Antonio López y Domínguez, nos deparó un once con cuatro canteranos. Algo casi inédito. Veremos si perdura en el equipo. O si Domínguez, notable, no vuelve a pasarse cinco partidos en el banquillo. El criterio de Quique sigue desconcertándome. Raúl García pasó de quedarse fuera de la convocatoria frente al Barça a titular ante el Valencia; opuesto camino al de Fran Mérida: titular contra los culés y los ché y este sábado en la grada.
Pese a la 54ª alineación distinta de Quique, su equipo hizo un gran primer acto. En los cinco primeros minutos, Reyes ya había disparado fuera por poco, y un remate de Raúl García tras un corner se paseó por la portería.

LEO FRANCO GANABA AL KUN...
Luego llegó el turno de Agüero, que rompió constantemente a la zaga maña por el centro. Solo, como en su primer intento que sacó a corner Leo Franco; o acompañado, tras un gran pase de Reyes, que terminó con la pierna derecha de Leo Franco salvando el 0-1; y al borde del descanso, después de una bonita pared con Koke, en la que el portero argentino nuevamente salvó el uno contra uno palmeando desde el suelo el regate de Agüero, cuyo remate final tapó un defensa.
Aprovecharé la ocasión para ensalzar nuevamente la figura de Leo Franco. Los dos manos a mano salvados son un ejemplo. Pero nadie en el club tuvo la suficiente visión para renovarle y alternarle el año pasado con De Gea. Fue mejor gastarse siete millones y medio entre Asenjo y Roberto...
Pero eso es parte del pasado. Mejor centrase en el presente... y en el futuro. Un futuro de Koke que comienza a ser una realidad. Resulta ilusionante ver cómo se asoció especialmente con el Kun. En la pared mencionada, otra en la segunda parte que acabó en un tiro desviado de Reyes... Y también condujo la contra que supuso el 0-1.

DEMASIADAS OCASIONES SIN GOL
Un gol que tardó mucho en llegar. Y que lo hizo, paradojicamente, cuando menos lo merecía el Atleti. A la retahíla de ocasiones mencionadas hay que añadirle dos corners. Uno con un cabezazo de Tiago que salvó Gabi en la línea; y otro cuyo remate de Domínguez no lo remachó Antonio López por centímetros (los problemas para defender a balón parado también son muy familiares para el técnico mexicano...).
Pero como el gol no entró, supongo que fuimos muchos (todos) los atléticos a los que el macabro pensamiento de que el Zaragoza se adelantara nos pasó por la cabeza.

GABI...Y BERTOLO
Por fortuna no fue así. Y no porque el panorama no cambiase en la segunda mitad. La entrada en el campo de Nico Bertolo dio a los locales toda la mordiente que no existió en el primer acto, donde sólo Gabi, convertido en capitán general de las naves aragonesas, creó algún peligro. Comentaba Miguel Ángel Ruiz que nuestro canterano no tendría problemas para ser titular de rojiblanco. Tengo serias dudas acerca de eso, y de si su rendimiento sería el mismo sin la confianza y los galones de los que disfruta allí.
Volviendo a Bertolo, fue una pesadilla para la zaga atlética. Fundamentalmente para Ujfalusi. Le desbordó con asiduidad, sacando un par de centros peligrosos, y forzando faltas. Tanto las que fueron, como las que no. Al checho le sacó de sus casillas.
En esos minutos, el Zaragoza rondó el gol. Sobre todo en un monumental barullo tras un corner en el que Tiago y Perea no acertaban a sacar el balón. Justo en esa contra llegó el tanto rojiblanco. Koke abrió para Forlán, el uruguayo (una vez más bastante inadvertido, aunque al menos lo intentó), cambió el juego y encontró al Kun. Allí, el argentino rompió a Ponzio con un autopase y un cambio de ritmo brutal y sacó un derechazo cruzado que no pudo salvar Leo Franco (0-1). El Kun celebró el tanto con rabia y buscó "su" cámara para dedicar el tanto a Benjamín por su segundo cumpleaños.
El Zaragoza sólo fue capaz de reaccionar en los dos últimos minutos, donde acumuló dos largueros. Uno de Uche tras un eslalon (gran noticia su vuelta tras su lesión), y otro del incómodo Bertolo, que De Gea salvó al travesaño. Ésta última, llegó gracias a que Ujfalusi salió absurdamente a intentar tapar al hombre que ya cubría Reyes, dejando solo a Bertolo, al que finalmente llegó el balón. Por suerte, esta vez el intento de suicidio fue fallido.

Y SE VOLVIÓ A GANAR
Tal vez cada tres puntos más, son un paso más lejos de la revolución
. Quizá, cada gol del Kun es uno menos de rojiblanco. Es posible que un séptimo puesto sea mucho más dañino que el 17º. Pero a mí sigue resultándome imposible no querer que gane mi Atleti. Y no acostarme con una sonrisa en la cara después de una victoria.
De cualquier modo, espero que esta mecha que parece que por fin ha prendido acabe en buen fin. Por ejemplo, que no vendan al Kun Agüero. Me pregunto quién resolverá estos partidos cuando él no esté...

lunes, 14 de febrero de 2011

Algunos brotes verde y oro

Todavía no ha llegado la primavera, pese a que hayamos disfrutado de algunos días cálidos y soleados. Sin embargo, el sábado en el Calderón se podían divisar algunos brotes verde y oro. A mi llegada a los aledaños del estadio se lo comentaba a mi padre: “¿Mira papá, ves a esos dos con bufandas verdes y amarillas? Pues son bufandas contra la directiva. Las venden en la tienda de Señales de Humo, y voy a comprar una para cada uno”.
En las colas para entrar por la puerta 36 te cruzabas con otros tantos. “Mira, otro disidente del Gobierno”, me decía mi padre cuando subían otros más por las escaleras, ya sentados en la grada.
Todavía son pocos, pero empiezan a verse, y esto tiene que crecer.

TIENE QUE CRECER
Y tiene que crecer porque el Atlético suma cinco derrotas consecutivas
, números que sólo han sido peores dos veces en toda su historia.
Tiene que crecer porque, independientemente de la mala racha deportiva, no se puede sostener un equipo en el que hay apuestas sobre dónde jugará tu estrella el año próximo.
Tiene que crecer, porque tu delantero centro sólo está pensando en los días que le quedan para marcharse, y ya no mete ni los penaltis.
Tiene que crecer porque tu promesa más brillante todavía no ha renovado y los veteranos salen en la prensa hablando de que no sería malo traspasarlo.
Tiene que crecer, porque durante dos veranos consecutivos se ha vendido en el último día del mercado a dos jugadores de peso en la plantilla (Heitinga y Jurado).
Tiene que crecer, porque durante dos inviernos consecutivos hemos regalado a dos futbolistas con 120 internacionalidades entre ambos (Maxi y Simao) sólo por ahorrarnos su ficha.
Tiene que crecer porque se contrata a brasileños como Fabiano Eller, Cleber Santana o Elías (siete millones en el banquillo) sólo para que algún representante se llene los bolsillos, habiendo futbolistas en España como José Callejón (eso sí, toda la culpa de Pitarch...).
Tiene que crecer porque en los últimos siete años (contando también éste) el Villarreal ha quedado por delante del Atlético en seis (dos terceros puestos y un subcampeonato incluidos) con una población que no llenaría el Calderón, y ellos sí renuevan a sus estrellas y les suben la cláusula (Rossi, de 40 a 50 millones).
Tiene que crecer porque se comenzó hablando de vender el Vicente Calderón para conseguir fichar futbolistas como Zidane; para después cifrar los dividendos en unos 80 millones y después irnos a coste cero a un estadio que se iba a inaugurar en 2011, luego en 2012, después en 2013, y ahora en 2014 (ojalá no se inaugure nunca), cuyas obras siempre están a punto de comenzar pero nunca se inician, y que como mayor valor va a contar con un extraordinario párking con 3.000 plazas, cuando estamos hablando de un aforo de más de 70.000 personas.... (muchos nos vamos a tener que meter en los coches...).
Tiene que crecer, porque por el mismo camino que el estadio va la Ciudad Deportiva de Alcorcón, que supongo que la están construyendo allí porque para un club "humilde" como el nuestro entrenar en Majadahonda es demasiado glamour.

FIRMA CON ATLÉTICOS POR EL CAMBIO
Y tiene que crecer porque, por primera vez en 20 años, parece que el movimiento de protesta está teniendo cierto eco en los medios y porque algunos notables han dado un paso al frente (quiero ver cómo de firme) para crear un Plataforma de Atléticos por el Cambio, que ya ha recabado más de 11.000 firmas. Para firmar sólo hace falta dejar tu nombre y tu DNI, no es necesario que seas abonado: Atléticos por el Cambio.
Una Plataforma de la que forman parte Vicente Calderón hijo y Gonzalo Calderón Bedoya, uno de sus nietos.

DE LA CHAMPIONS NI HABLAMOS...
Pero sobre todo tiene que crecer porque el sábado había un partido en el Calderón, de ésos que hasta hace bien poco hacían palpitar los corazones rojiblancos, y en la situación actual se afrontan casi con indiferencia.
Para aquellos que aún hablaban de Champions, aunque el equipo hubiera ganado se habría colocado a once puntos de ese objetivo. Suponiendo que en las últimas 15 jornadas el Valencia hubiese conseguido 29 puntos (nueve victorias, dos empates y cuatro derrotas, una cifra “normal”), el Atlético habría tenido que sumar 40 para superarle. O lo que es lo mismo: trece triunfos, un empate y una única derrota. ¿Hacemos más cuentas?
Así las cosas, el Atleti afrontaba el partido con la obligación de ganar, primero, para romper su pésima racha, y, segundo, para meterse en el triste séptimo puesto que nos lleve a Europa por la gatera, como nos venimos acostumbrando.

EL ATLÉTICO NO MERECIÓ PERDER
En honor a la verdad, cabe decir que el Atleti no mereció perder el encuentro ante el Valencia. Ni mucho menos. Pero, hoy por hoy, lo deportivo es lo de menos. Lo hizo casi todo para ganar. Salió fuerte, se adelantó pronto, tiró más, sacó más corners, tuvo más posesión... Pero a perro flaco todo son pulgas. Y quizá sea mejor así...

Los de Quique (que se siente más fuerte cuanto más perdemos. Éste es de los de señalar con el dedo que se queda aquí como bajemos a Segunda) se adelantaron a los dos minutos tras un balón que Forlán robó a Bruno (el uruguayo puso ganas en la primera parte, pero está sin alma, sin chispa y sin confianza) y la puso para Reyes, que se la llevó con fortuna ante Jordi Alba, para después amagar a Ricardo Costa y batir a Guaita por el palo largo (1-0).
El panorama pintaba bien. Agüero la ponía al área y Mérida no llegaba por centímetros; después desbordaba a Maduro en una de sus clásicas galopadas, pero Costa cortaba su pase de la muerte; y más tarde era Guaita el que metía una mano providencial a cabezazo de Raúl García (de la grada, a la titularidad. Por cierto, ¿y Domínguez?).

EL EMPATE, Y SIN FUERZAS
Pero el segundo no llegó
, y un Valencia inoperante hasta el momento se fue despertando y al borde del descanso empató. Jordi Alba centró con calma sin que Valera le encimara, Perea se la come ante Soldado, y el instinto depredador de Joaquín es más fuerte que el del defensa de los doce millones de euros, que se queda mirando mientras le supera el andaluz (1-1).
En la segunda parte, el frágil Atleti aún supo sobreponerse al golpe y lo siguió intentando. Pero, como dice mi padre, “Agüero es el único”. Así, un cabezazo suyo se marchó alto; y minutos después rompió por velocidad a los dos centrales, pero su chut cruzado lo blocó Guaita.
En su empresa, sólo Reyes es capaz de acompañarle. A los 60 minutos comenzó una internada por la derecha tras caño a Jordi Alba, que terminó con el utrerano arrollado en el área por una torpeza de Maduro.
Desde el momento en que se señaló el penalti me dio un mal pálpito que expresé con un “bueno, vamos a ver”... que se confirmó con Forlán escenificando su derrumbe con un tiro al palo.

ME MARCHÉ DEL CAMPO CON 1-1
A falta de diez minutos, abandoné el estadio porque jugaba al fútbol sala a las ocho en Getafe
. Me despedí con la premisa de “a ver si lo hago mejor que éstos”. Pero cuando puse la radio en el coche y ésta me contó que el Valencia había marcado el segundo, sentí una profunda tristeza que me resulta difícil de explicar.
Entonces recordé las palabras de mi padre cuando llegamos al estadio y se estaba guardando un minuto de silencio. “¿Quién se ha muerto?”, le pregunté. “El Atleti, hijo, el Atleti”.