martes, 22 de septiembre de 2020

La gráfica que demuestra por qué Simeone nunca debería salir del Atleti

Con Morata ya en Turín y a vueltas con la llegada de Luis Suárez (estaba hecho, pero a Bartomeu le ha entrado el miedo y lo ha parado), quiero compartir con vosotros un post que llevaba varios días preparando a cuenta del debate generado en torno a la figura del Cholo Simeone

El debate comenzó el año pasado. Después de una temporada "discreta" (2º en Liga; y eliminado en octavos en Copa y en Champions) por primera vez en los mentideros en torno al Metropolitano se empezaron a escuchar algunas voces discordantes con el trabajo de Simeone.

Pude comprobar en primera persona cómo ese rumor se convertía en murmullo en los primeros meses de la pasada temporada (2019-2020): Que el equipo debería jugar mejor, que el Cholo es demasiado amarrategui, que con fichajes de 126 millones de euros hay que ser más ofensivo, que Simeone tiene plantilla para más...

OCHO AÑOS LA MISMA PERSONA EN UN MISMO PUESTO...

En el fondo, es algo normal. Ocho años, una misma persona, en un mismo puesto, público y mediático, es algo que ya de por sí genera las críticas de muchos en este país. Si a eso le añades que muchos de esos detractores vienen de fuera del Atlético de Madrid, periodistas o aficionados que no le ponían ni un pero al juego de Manzano o de Ferrando, se aclara algo el panorama.

Sin embargo, es innegable que cada vez son más, dentro de la parroquia colchonera, los que comienzan a mostrar cierto hartazgo con el Cholo Simeone y su estilo conservador. Siguen siendo minoría, eso es así, pero ya tendrían algunos escaños en el Congreso, por lo que no se puede obviarlos.

"Venceréis, pero no convenceréis" decía Miguel de Unamuno. Y como yo soy más de convencer que de imponer, voy a intentar hacerlo, con datos objetivos y argumentos contrastados, de que sigue siendo más que conveniente para el próspero porvenir del Atleti la continuidad de Simeone.

SIMEONE YA TOCÓ TECHO Y VA CUESTA ABAJO

Uno de los principales argumentos de aquellos que ya rechazan al Cholo es que se ha estancado, que ya va cuesta abajo, que ya tocó techo. Aquel manido mantra en cualquier club del "fin de ciclo". Este pensamiento tiene su lógica, teniendo en cuenta que Simeone dejó un listón prácticamente insuperable en sus dos primeras temporadas y media: campeón de Europa League y de Supercopa de Europa en 2012; campeón de Copa del Rey en 2013; y campeón de Liga y subcampeón de Champions en 2014.

Eso sólo se supera de una manera: ganando la Champions. Algo que, como bien saben, se volvió a rozar dos años después, pero no se consiguió y es empresa complicada.

Quise ver hasta qué punto había llegado ese estancamiento, por lo que decidí hacer una gráfica con todas las temporadas de Simeone. El fútbol parece vivir sólo del hoy, y de vez en cuando está bien mirar con algo de perspectiva. Y si se puede hacer literalmente, de forma visual, mejor que mejor. Y éste es el resultado (PINCHA en la gráfica para poder verla en grande):

RÉCORD HISTÓRICO: OCHO TEMPORADAS EN EL PODIO DE LA LIGA

En la Liga la trayectoria sí es difícilmente mejorable. Sus ocho temporadas completas han acabado en el podio. Las ocho, lo que supone un récord en la historia del club. Sólo en los años 40 (con dos títulos de Liga) y en los 70 (con tres Ligas) se habían alcanzado siete podios en una década. Y nunca más de tres consecutivos. La historia del Atlético de Madrid está plagada de 4º y 5º puestos. Y esta última posición ya se sabe dónde lleva actualmente.

SE HA CAÍDO EN CHAMPIONS Y, ESPECIALMENTE, EN COPA

Es cierto que la evolución sí ha ido cayendo en Champions y, especialmente, en Copa del Rey. Mientras que en Liga de Campeones se alcanzaron dos Finales, una semifinal, y unos cuartos en sus cuatro primeras participaciones; en las tres últimas los cuartos ha sido la cota mayor.

En cuanto a la Copa del Rey, competición que a mí siempre me ha encantado, tras el título de 2013 en el Bernabéu se llegaron a dos semifinales, y desde entonces no se ha hecho más que caer: semis 2017, cuartos 2018, octavos 2019, y dieciseisavos 2020. A este ritmo, igual en 2021 el Atleti ni participa...

La gráfica muestra un claro descenso en estas dos competiciones, paliado, eso sí, con el título de Europa League (y de Supercopa de Europa) de 2018, tras el descalabro de la liguilla de Champions (con el ya maldito Qarabag).

PERO... ¿DE DÓNDE VENÍA EL ATLETI?

Sin embargo, no sería justo evaluar a Simeone atendiendo sólo a ese decaimiento de su tendencia. Para ponderar con justicia cualquier cuenta de resultados también es importante saber de dónde venimos. Por lo que he elaborado una segunda gráfica con los años previos a su llegada. Y aquí el Cholo, gana por goleada.

Nueve temporadas lleva Simeone (la primera a medias), y comparándolas con las nueve anteriores (justo desde la vuelta del club a Primera) sencillamente no hay color. (PINCHA en la gráfica para poder verla en grande)


EN LIGA ERA 7º, 9º, 10º, 11º, 12º...
En Liga, el 7º lugar fue el más repetido (tres años), salpicado por 9º, 10º, 11º y 12º puestos... Sólo dos honrosos 4º, celebrado el primero de ellos en Neptuno (hay que recordarlo) porque supuso la vuelta a la Champions once años después, maquillan la trayectoria liguera de la primera década del siglo XXI.

EUROPA SÓLO SE VEÍA POR LA TELE

Las competiciones europeas durante siete temporadas eran algo que sólo se veía por la tele y aquellas dos participaciones en la Champions fueron casi testimoniales. Aunque la segunda, cayendo en la liguilla, desembocó en el alegrón de levantar un título continental 48 años después, con la UEFA Europa League de Quique Sánchez Flores.  

La Copa del Rey fue el único torneo donde se pasó con dignidad, cayendo habitualmente en cuartos, sin ningún descalabro con equipos de inferior categoría, y alcanzando unas semifinales y la Final del Camp Nou contra el Sevilla en 2010.

VIENDO LAS DOS GRÁFICAS A LA VEZ... NO HAY COLOR...

En cualquier caso, observando simultáneamente las barras de la gráfica de Simeone con las de las temporadas precedentes, es como mirar un jardín repleto de especies y colorido o un patio con cuatro macetas con geranios.  

EN LO ECONÓMICO, HA MULTIPLICADO EL PRESUPUESTO POR CUATRO

Además de lo deportivo, que sin duda debe ser el baremo principal, hay otras gráficas que encumbran al Cholo. En lo económico, el argentino llegó al Manzanares en la 2011-2012, cuando el Presupuesto del club era de unos 130 millones de euros. La pasada campaña 2019-2020, el Presupuesto superaba los 500 millones de euros. Es decir, en los ocho años de Simeone el equipo ha aumentado sus fondos casi un 400%. Esto, en parte, justifica su elevado salario: unos 22 millones de euros por temporada. Aunque esto daría para otro debate. 

ADEMÁS DE SUS VALORES INTANGIBLES

Pero aparte de todo lo dicho, Simeone personifica a la perfección los valores del club, con un sentimiento de pertenencia y un arraigo (heredados de sus cinco años como futbolista en el Calderón) que pocos entrenadores futuribles podrían ni siquiera aproximar. El carisma del Cholo entre la grada es incalculable, no hay gráfica que pueda medirlo. Es un símbolo, un emblema, dentro de un club que en los últimos años ha perdido mucha identidad con las salidas de hombres como Gabi, Torres, Godín...  

¿PODRÍA JUGAR MEJOR? ¿ SER MÁS OFENSIVO?

¿Qué podría jugar mejor? Es innegable. ¿Qué podría ser más ofensivo? Es cierto. Sin ir más lejos, eché mucho de menos un planteamiento más valiente y más decidido hacia la victoria en el último choque de Champions contra el Leipzig. Pero, aunque ante la duda Simeone siempre opta por un planteamiento más defensivo, a su Atlético le hemos visto protagonizar grandes noches de fútbol, también con goleadas ante equipos grandes.  

SIMEONE NO ES DIOS

Simeone no es Dios. También se equivoca. Hace poco leí que su peor temporada era mejor que la mejor campaña de cualquier otro entrenador colchonero en el pasado. Y eso es insultar a la historia del Atlético de Madrid, ya que la peor temporada de Simeone (3º y sin títulos) es obviamente peor que cualquiera de las temporadas en las que el Atleti levantó alguno de los 23 títulos que ya atesoraba antes de que Simeone llegara al banquillo.  

"LA CURVA" DEL CHOLO

Puede que "la curva" de Simeone esté en ligero descenso en los últimos años, pero sigue tan alta (su pico alcanzó la cima) y se ha sostenido al máximo nivel competitivo durante tantos años, que hablar de cambio de ciclo en el banquillo es sencillamente una locura.

No olviden que donde sí ha habido cambio de ciclo ha sido en el césped (en los últimos años han salido Juanfran, Godín, Miranda, Filipe Luis, Gabi, Tiago, Arda, Griezmann, Rodri, Lucas...) y el Atleti sigue sin caerse del podio. No olviden, que no hace tanto que los 4º puestos se celebraban en Neptuno. Y si alguien se olvida, sólo tienen que mirar la gráfica...

PD: ME PASO A YOUTUBE

Por cierto amigos, en las últimas semanas he comenzado a subir vídeos a mi canal de YouTube. Quiero empezar a dotarlo de contenido. Aquí os dejo mi último vídeo, con mi opinión sobre este debate del Cholo. Espero que me podáis seguir también en YouTube y le deis a SUSCRIBIRSE para poder estar al tanto de todos mis vídeos.

domingo, 16 de agosto de 2020

¿De verdad el Atlético de Madrid aspira a ganar la Champions?

Mucho se había hablado en los últimos meses de que ésta podía ser "la Champions del Atleti". Lo atípico de la situación hacía que algunos vieran el escenario ideal para un equipo atípico, diferente, capaz de lo mejor y de lo peor en tantas ocasiones. También otros ponían en los "pros" del Atleti el hecho de que se jugase a partido único, aunque no sé en base a qué criterios. Las eliminaciones del Madrid y de la Juventus de Cristiano llevaron a que muchos (para los que la tierra es plana) colgaran al Atlético de Madrid el cartel de favorito. Nada más lejos de la realidad. El Bayern de Múnich (ya lo han visto), el Manchester City o el PSG estaban en el camino. Pero antes iba el Leipzig. El partido a partido olvidado por algunos. Y en esa primera parada, no se puede negar, los rojiblancos sí eran favoritos.

Los del Cholo se han ganado este año su octavo billete consecutivo para la Champions. Tienen ya una solera (podrían haber sido sus cuartas semifinales en siete temporadas) y enfrente estaba un debutante en la máxima competición continental.

NO SE PUEDEN MINIMIZAR LAS DERROTAS

Hablar de que estar entre los ocho mejores de Europa no es una tragedia o que tras la machada de Anfield ya se había hecho demasiado es rebajar el nivel de exigencia. Si de verdad este club quiere levantar algún día el cetro continental deberá comenzar a usar el lenguaje de Real Madrid y Barcelona. Si nos quedamos en el manido argumento de la diferencia de Presupuesto, masa social, historia o apoyo institucional, entonces que se deje de decir año tras año que el Atlético de Madrid aspira a ganar la Champions.

EL CLUB NO ASPIRA A GANAR LA LIGA… ¿PERO LA CHAMPIONS SÍ?

De hecho, ahí radica una contradicción que no entiendo: jamás escucho a nadie en el club decir que el equipo ambiciona ganar la Liga. Más al contrario, Simeone siempre que puede busca la comparación con Valencia y Sevilla antes que con Madrid y Barcelona. Con esos rivales, el Atleti siempre ha salido campeón con el Cholo.

Sin embargo, en la Champions sí son muchos los futbolistas que salen a la palestra cada temporada a proclamar abiertamente que conseguirla es el sueño de la plantilla y de la institución.

Este club tiene nivel para ganar una Champions. Lleva siete años instalado entre los ocho mejores del continente, con lo que su aspiración es legítima. De hecho, siempre he sostenido que es más fácil ganar la Champions que la Liga española, por más que el Atlético haya logrado lo segundo y no lo primero.   

CAER CON EL LEIPZIG ES UN FRACASO

Por todo ello, si estamos de acuerdo con que el Atlético de Madrid tiene la etiqueta de aspirante a la Champions, aunque no lo esté entre los principales, sí podremos decir que si cae eliminado ante un equipo sin esa catalogación (el caso del Leipzig) se puede hablar de fracaso. Como ya he dicho en las primeras líneas, el Atlético de Madrid no era favorito para salir campeón. Pero sí al menos para haberse metido en semifinales. Y no eran pocos los que soñaban vívidamente con la final. Por eso, insisto, creo que el haber caído en el primer envite de la aventura de Lisboa es un fracaso.

ES MÁS BONITO HABLAR DE “VOLVER A LEVANTARSE”  

Sé que para una parte importante de la afición atlética es más reconfortante, y se sienten más identificados, con el mensaje del capitán Koke del "toca levantarnos, como siempre hacemos". Es más bonito escuchar vídeos antiguos de Fernando Torres diciendo que "eso es el Atleti, el que no se rinde, el que insiste, el que vuelve a insistir, el que si se cae una vez pues se levanta, y se vuelve a caer y se vuelve a levantar... Y no fracasa el que se cae, sino el que cuando se cae no se levanta".

Pero realmente bonito sería llegar de pie al final del camino. Al menos una vez...

LISBOA FUE “OTRO TURÍN”

El Atleti salió vivo de Anfield tras una resistencia heroica y una prórroga homérica. Mucho se insistió antes de aquella visita a Liverpool en que no fuera "otro Turín", donde un año atrás el equipo salió encerrado para intentar defender el 2-0 de la Ida y terminó cayendo 3-0 sin pasar de medio campo. Pues bien, salvando las distancias, Lisboa fue otro Turín. La diferencia principal es que esta vez no había ventaja alguna que mantener ni valía el empate. Sin embargo, los del Cholo salieron a especular en el primer acto, como tantos y tantos otros partidos a domicilio. El porcentaje de posesión, 63%-37% para los alemanes, hablaba bien a las claras de ello. 

EL ATLETI FUE INFERIOR HASTA EN LA INTENSIDAD

Pero es que los colchoneros ni siquiera fueron fieles a algunas de sus principales (al menos en el pasado reciente) señas de identidad. En la estadística también goleaba el Leipzig en faltas cometidas (11 a 3 en la primera media hora), en una muestra de que la intensidad estaba siendo mucho mayor en los bávaros.

No hubo tiempo para ver si algo había cambiado tras el descanso, porque a los cinco minutos marcó el Leipzig: Dani Olmo, tras una gran jugada de toque de los alemanes mal defendida (en inferioridad en un ataque estático) por los rojiblancos (1-0).

LA PLANIFICACIÓN DEPORTIVA HA FALLADO

Entonces salió Joao Felix por un ausente Héctor Herrera y eso fue EL cambio, con mayúsculas. Antes de llegar a este punto, quiero incidir en que algo ha fallado en la planificación de la plantilla de este año cuando te juegas el partido decisivo con Herrera de titular (aunque por la baja de Thomas), que no había jugado ni un tercio de los minutos de esta temporada; y, sobre todo, con Carrasco, un tipo repescado de China en el último minuto del mercado de invierno, y Llorente, un mediocentro gris reconvertido, como principales armas en ataque.

El portugués, apuesta protagonista de esa planificación deportiva (126 millones de fichaje), cambió el ritmo del partido con sus fintas, sus quiebros, sus caños y sus paredes. La que hizo con Diego Costa (única intervención reseñable de un hombre que, aunque duela, es ya más un ex futbolista) terminó en el penalti que supuso el empate (1-1).

¿POR QUÉ SIMEONE NO APROVECHÓ LAS CINCO SUSTITUCIONES?

En esos momentos parecía que el Atleti le daría la vuelta al choque. Pero nada más cambió. Simeone, que en su momento bendijo la nueva norma de las cinco sustituciones, sólo introdujo en el campo a Morata por el mencionado Costa (minuto 72). Una decisión que aún me asombra, ya que el Cholo había utilizado con brío esa nueva posibilidad. En nueve de las once jornadas tras el parón, antes del minuto 72 ya había realizado siempre tres o cuatro cambios.

En varios partidos presenciamos cómo en el minuto 60 ó 65 realizó cambios dobles o incluso triples. Pero en esta ocasión, se limitó a dar entrada a Joao (58') y a Morata (72'). ¿Le estaba gustando al Cholo su equipo? Lo dudo. ¿A qué esperaba entonces para realizar los cambios? ¿A la prórroga? 

Por desgracia, esa prórroga nunca llegó y el Leipzig encontró el premio que buscó con más ahínco durante todo el choque aliado en la fortuna de un rebote. Nadie habló de suerte en sus discursos, sabedores de que los alemanes se hicieron más merecedores de ese premio.

HAY QUE CAMBIAR EL DISCURSO

Echo de menos esa misma claridad y franqueza en las declaraciones a la hora de determinar a qué aspira realmente este equipo cada campaña. Así, algunos se ahorrarían disgustos. U otros deberían asumir responsabilidades mayores. Las comparaciones con Valencia y Sevilla, creo que hace años que se quedaron pequeñas.