jueves, 16 de abril de 2015

El mejor de los peores resultados

CUARTOS DE CHAMPIONS- ATLÉTICO 0-0 REAL MADRID
El martes, en la rueda de prensa posterior al partido, no sin cierta dificultad Carlo Ancelotti terminó manifestando que el 0-0 había sido para su equipo “el mejor de los peores resultados”.
Creo que esa calificación podría otorgársela más bien el Atlético de Madrid, ya que no supuso una victoria, pero dentro de los empates, sin duda, el 0-0 en casa es el mejor.
Para el Real Madrid quizá una derrota por 4-3 o por 3-2 sería “el mejor de los peores resultados”. Porque, aunque considerasen un empate en el elenco de peores resultados, el 0-0 en cualquier caso sería, para ellos, el peor de los empates. No el mejor de los peores. Ustedes me entienden ¿verdad?

RAZONES PARA EL OPTIMISMO
Creo que hay muchas razones para ser optimistas de cara a poder ver al Atlético de Madrid en las semifinales de la Champions (ojo, quizá con Juventus y Oporto como posibles rivales. Asequibles) por segundo año consecutivo. No quise decir nada en los días precedentes por si se gafaba, pero el Real Madrid esta temporada había sido incapaz de hacer un solo gol en el Vicente Calderón (1-0; 2-0; y 4-0) y se marchó por cuarto partido consecutivo sin marcar en el Manzanares (algo que nunca había ocurrido en la historia de los Atleti-Madrid).

EL PEOR DERBI DEL ATLETI ESTA TEMPORADA
Dejar la portería a cero en casa en Europa era uno de los grandes objetivos y creo que es para felicitarse porque, posiblemente, el del martes fue el peor de los siete derbis protagonizados por el Atlético de Madrid esta temporada. Quizá a la altura de la ida de la Supercopa (1-1 en un partido en el que el Atlético sólo atacó cuando marcó James, en el minuto 81).
Durante toda la primera mitad, sólo Griezmann probó a Casillas, y gracias a un error en la salida defensiva del Real Madrid. Por el contrario, Jan Oblak tuvo que hacer cuatro paradas de mérito, con las que complica su vuelta a Miguel Ángel Moyá (titular inesperado a principio de temporada y ahora, quizá, las cosas vuelvan a ser como estaban previstas).

UN GILICORNER MORTAL
Le sacó dos a Bale, la primera en un mano a mano a los tres minutos, y otras dos a James. Especialmente desesperante para mí fue la segunda, ya que vino originada por un gilicorner (¡Me ponen enfermo! Nunca los he entendido, y menos ahora con el potencial que tenemos a balón parado). Un saque en corto entre Arda y Koke que terminó con un pase a la frontal… para el Real Madrid. Varane protagonizó una galopada prodigiosa, su centro se paseó en primera instancia y después, Juanfran primero, cortando un pase de la muerte de Benzema a Cristiano, y Oblak a continuación, rechazando un tiro de James, evitaron el 0-1.
En esa primera parte estuvo algo gris Koke, fallando un par de pases claros en dos contragolpes con los que podríamos haber hecho daño.

¿Y EL CAMBIO DE MANDZUKIC?
En el segundo acto la cosa se igualó, pero gran parte de los 55.000 del Calderón nos pasamos más de media hora reclamando al Cholo un cambio que nunca llegó: la salida de Mandzukic. Un codazo de Ramos al croata al inicio de la segunda mitad hizo desaparecer al delantero, que después se pasó todo el choque peleando con el sevillano, con Carvajal, con el árbitro serbio…
Aparte de todo esto, no aportó nada en ataque. Por fortuna, el Madrid casi no llegó en el segundo acto, sólo Marcelo creó peligro (una buena noticia su baja en la vuelta) y las más claras las tuvieron los de rojiblanco. Arda se fue de cuatro, pero su pase filtrado para Raúl García lo cortó Carvajal; Torres cayó en el área cuando intentó encarar a Ramos; y Casillas hizo un par de intervenciones.
En ambas la jugada comenzó con un balón aéreo ganado por Godín. En la primera, Casillas canta en la salida ante un salto de Torres, pero Varane conjura el peligro desde el suelo; y en la segunda, en un córner que cabecea en el segundo palo Godín, una media chilena de Mario fue salvada abajo por Casillas abajo ante la inquietante presencia de Raúl García.

EN EL BERNABÉU A BUSCAR SUERTE
En el peor de los mejores derbis protagonizados por el Atlético de Madrid en los últimos años salió vivo, muy vivo, de cara a la vuelta en el Bernabéu. Allí, como dije, seré uno de los 4.000 colchoneros afortunados que podremos alentar al equipo. Será el día de mi cumpleaños. Y los precedentes son halagüeños. Así que confío en el pase. Berlín, sólo queda a tres pasos de Chamartín.

lunes, 13 de abril de 2015

Por todos los minutos 93

Este martes, ninguno de los 55.020 del Vicente Calderón (los 55.000 de la grada, los 18 de la lista de rojiblanco, el Cholo y el Mono Burgos) debe pensar en la Supercopa de España ganada en agosto gracias a los goles de Raúl García y Mandzukic (1-1 y 1-0); ni en la eliminatoria de Copa del Rey del mes de enero brillantemente superada con ese doblete de Fernando Torres en el Bernabéu (2-0 y 2-2); ni en las dos grandes victorias en Liga, con ese golazo de Arda mientras Raúl García miraba al tendido de Chamartín (1-2) y esa preciosa chilena de Saúl que dejó petrificado a Casillas en el Manzanares (4-0).
No, para nada. Eso es pasado. Ya no cuenta. Su único pensamiento debe centrarse en vengar ese gol de Sergio Ramos anotado el 24 de mayo en el minuto 93 de Lisboa. Ese minuto 93 que todo buen aficionado colchonero lleva un largo año escuchando de su vecino rico, especialmente utilizado después de todas y cada una de las victorias citadas anteriormente.
Un minuto 93 con el que zanjaban cualquier tipo de debate postderbi:
-¿Qué, os hemos ganado la Supercopa, eh?
Ya, pero la que contaba era la final de la Champions.
-Bueno, os hemos eliminado de la Copa del Rey. ¡Vaya doblete del Niño! Ya son cinco partidos sin ganarnos...
Sí, pero el partido importante nos lo llevamos nosotros.
-¿Ahora qué? ¡Repasito! Un 4-0 en Liga...
Esto... ¡Minuto 93!

SE COLARON EN NUESTRA FIESTA
Los que salten este martes a defender el escudo del oso y el madroño no pueden olvidar que nos aguaron nuestra fiesta en Lisboa. Era nuestra final. 40 años después. La venganza a la afrenta de Schwarzenbeck. El homenaje que tanto merecía Don Luis Aragonés, además en el año de su muerte, después de que se fuera a la tumba con el pesar de no haber podido levantar aquella Copa de Europa (“Debí ir yo a aguantar ese último córner en vez de Gárate. Él era demasiado buena gente”, se reprochaba el 'Sabio de Hortaleza' después de esa final). El rival debía haber sido el propio Bayer Munich. Pero se coló el Madrid. Sin que nadie le invitara.
Y durante una hora de juego estuvieron por debajo. Y durante casi 60 minutos el Atleti fue, otra vez, campeón de Europa. Y la cabeza de un Godín que nos acababa de dar la Liga propició que, desde el fondo sur del estadio Da Luz, llegara un cántico de la afición madridista que nos provocó una sonrisa incrédula, entre la sorpresa y lo cómico: “Si se puede, sí se puede”. La afición del club más poderoso del mundo, el más multimillonario, el de las nueve Copas de Europa, estaba cantando el sí se puede ante un equipo al que casi quintuplicaba en presupuesto y que luchaba por alcanzar la mayor gesta de su historia.
SE PAGÓ EL ESFUERZO DEL CAMP NOU
Y el Madrid al final pudo. El esfuerzo casi sobrehumano protagonizado sólo una semana antes en el Camp Nou provocó que Arda Turan no pudiera estar, que Diego Costa se rompiera antes del minuto diez, que Filipe Luis tuviera que retirarse con calambres en el 80, y que jugadores como Juanfran, Adrián o Villa terminaran el encuentro sin poder dar ni un paso más.
También, como en 1974, hubo un gol del rival en el minuto 120. Aunque esta vez un 4-1, de penalti, con todo decidido, y cuando muchos niños colchoneros (y no tan niños) lloraban la cruel derrota hacía varios minutos, el autor del tanto se quitó la camiseta y enseñó a toda Europa su cerebro, gritando a pulmón abierto su 17º tanto en el torneo, cuando estuvo “muy cansado” para celebrar el decisivo 1-1 de Sergio Ramos o el 2-1 de Bale.

NO OLVIDEN EL MINUTO 93
Pero esta vez no habrá cansancios, y todo esto es lo que deben recordar los once guerreros del Cholo cuando salten al Manzanares este martes. Porque si pierden, los madridistas nos harán creer que los seis partidos precedentes, la Supercopa, la eliminación en Copa del Rey, la goleada en Liga… no existieron, y que la Champions es lo único que importa. Y como la Champions es lo único que importa, y nos quitaron la nuestra hace once meses, ahora nos toca reír a los de rojiblanco. Así, lo de Lisboa seguirá doliendo, pero un poquito menos. Y al fondo habrá una cita con Berlín. Entre medias, habrá otra parada en el Bernabéu. Y yo ya he comprado mi entrada para ese día. El día de mi cumpleaños, por cierto. Y les adelanto que sólo he visto un Madrid-Atleti en Chamartín en toda mi vida. El 17 de mayo de 2013... ¿Les suena la fecha?
Pero nada de eso cuenta. Eso es pasado. Sólo cuenta una cosa. Por todos los minutos 93 del mundo. 

miércoles, 18 de marzo de 2015

Una experiencia única

OCTAVOS DE CHAMPIONS- ATLÉTICO 1-0 BAYER LEVERKUSEN
Goles: Mario Suárez.
Penaltis: 3-2- Griezmann, Mario Suárez, Fernando Torres.
Anoche en el Calderón viví una experiencia que sólo había pasado una vez en toda mi vida en ese estadio: una prórroga y después como añadido una tanda de penaltis.
La vez precedente fue allá por un caluroso mes de agosto del año 2004.
Todos éramos bastante más jovencitos y el Niño era un niño de verdad. Por entonces era la bandera de ese equipo que se jugaba la final de la Intertoto (¡Ese torneo!) con el Villarreal.
El Atleti venía de hacer un mal partido de ida (2-0), pero en la vuelta superó a los castellonenses. A la hora de juego la eliminatoria estaba igualada (goles de Ibagaza y García Calvo) y sólo diez minutos después Fernando Torres provocaba un penalti. El gol suponía la remontada. Pero el Niño cayó lesionado en esa acción y, mientras era atendido en el Fondo Norte, Jorge Larena fue el encargado de lanzarlo... y Reina se lo paró.
Se llegó a la prórroga... y a los penaltis. Y allí el desacierto fue máximo.
Reina también le detuvo el primero a García Calvo; Sergi marcó el segundo; pero Nano y Arizmendi tiraron fuera el tercero y el cuarto. Ya se saben la canción: “Cómo no te voy a querer; cómo no te voy a querer; si de cuatro penaltis, fallaste tres...”.
El Villarreal los transformó todos (Anderson, Víctor y Riquelme) y el Atleti aún tardaría tres años en jugar la UEFA. Torres, se marcharía sin saber lo que era jugar en Europa de rojiblanco.

ONCE AÑOS DESPUÉS
Casi once años después lo que se jugaba a orillas del Manzanares no era una clasificación para jugar la UEFA vía Intertoto, si no meterse por segundo año consecutivo entre los ocho mejores de toda Europa: llegar a los cuartos de final de la Champions.
Como entonces, la ida tampoco había sido buena (1-0) y también tocaba remontar.
El equipo contaba con dos bajas importantes por sanción, Tiago y Godín, y de inicio Simeone sorprendía a todos quitando al otro mediocentro titular del equipo, Gabi, para dar entrada a Cani.
Confío en el Cholo ciegamente, pero viendo el estado de forma que venía mostrando el ex del Villarreal sólo podía ocurrir lo que pasó: que aguantó 45 minutos.
Más en un partido con una intensidad bárbara, en la que los alemanes jugaron de nuevo a una velocidad y con una agresividad en muchos lances superior a la nuestra.
Pero en esta ocasión, los de rojiblanco no se dejaron superar. En los primeros minutos acumulamos muchos corners (un total de once en todo el partido), pero Koke no tuvo su noche y no fue capaz de poner ninguno más allá del primer palo.
Precisamente en una jugada a balón parado, tras un rechace, Mario Suárez conectó un zurdazo que fue envenenado por el central  Toprak y lo hizo inalcanzable para Leno (1-0). 27 minutos. La eliminatoria estaba igualada. La parte más importante del trabajo, marcar primero, estaba hecha.
Sólo tres minutos después pudo sentenciar Mandzukic tras un extraordinario pase en profundidad de Arda, pero el croata estuvo muy lento todo el choque.
El guión del partido transcurrió con un argumento similar hasta el minuto 70, donde el Atleti puso un poco más para pasar. Una volea arriba de Arda, y un par de dejadas dentro del área que no acabaron en un remate certero. Nos íbamos a la prórroga.

Le comenté a mi padre que creía que era la primera vez que íbamos a presenciar esta circunstancia en el Calderón y fue él el que me recordó el partido contra el Villarreal, del que yo, no sé por qué, tenía el recuerdo de haberlo visto por la tele.
“Estuvimos aquí, me acuerdo perfectamente. Estabas tan nervioso en los penaltis que te dije que mejor te fueras al vomitorio y no los vieras. Te iba a dar algo”, me aseguró mi padre.

Pero antes de los penaltis la prórroga transcurrió sin muchos sobresaltos, más allá de los que daba el propio corazón, y sólo un trallazo de Raúl García, que repelió Leno, pudo haber evitado los penaltis.

¡QUÉ MANERA DE SUFRIR!
Llegados a los once metros, me pareció gracioso abrazarme con mi padre y los dos compañeros de butacas del mismo modo que se colocan los futbolistas… Aquella posición duró exactamente lo que Raúl García tardó en mandarla a las nubes.
Mientras le maldecía y no podía entender cómo decidía fallar un penalti ahora (juraría que todos los que le he visto tirar con el Atleti los había anotado), Oblak (que salió por un lesionado Moyá, por cierto), nos daba vida al aguantar de forma extraordinaria a Calhanoglu y detenérselo por el centro. El portero esloveno demostró mucho oficio en la tanda, entregando en mano el balón a cada lanzador y deseándoles suerte antes de cada tiro…
Cuando Fernando Torres fue a lanzar el último, al contrario que con Raúl García se me pasaron por la cabeza todas las penas máximas que había errado como colchonero… Pero el Niño la puso al ángulo y esta vez se cobró el penalti que no pudo en aquella tanda de la Intertoto. El premio esta vez no era pasar a una liguilla de la UEFA. Eran unos cuartos de Champions. Cuando Kiessling lanzó el último penalti al cielo del Calderón, todos saltamos tras la trayectoria de ese esférico. Estábamos en las nubes. Se sufrió. Y de qué manera. Pero cuando el final es éste, todo padecimiento vale la pena. ¡Vamos Atleti, vamos!
 
PD: YA QUEDA MENOS
Como les prometí, aquí está la crónica por haber eliminado al Leverkusen.
Ya estoy finalizando el proyecto que tiene que ver con el Atlético de Madrid y en el que he estado trabajando durante los últimos meses. En breve volverán las crónicas y les daré más detalles.