lunes, 5 de octubre de 2015

Los imponderables

JORNADA 7- ATLÉTICO 1-1 REAL MADRID
Goles: Vietto; Benzema


"Aquel que dijo más vale tener suerte que talento, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas se escapan a nuestro control. En un partido (de tenis), hay momentos en que la pelota golpea el borde la red y, durante una fracción de segundo, puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte, sigue adelante y ganas, o no lo hace y pierdes”. Con esta gran reflexión comienza la conspicua película "Macht Point", del incomparable Woody Allen. En esta crónica no quiero hablar exactamente de cómo la suerte puede influir para cambiar el signo de un partido (o incluso de un campeonato), sino más bien quiero hacerlo de los imponderables ("Circunstancia imprevisible o cuyas consecuencias no pueden estimarse", según la RAE). 
IMPONDERABLE UNO: LA LESIÓN DE CARVAJAL
Anoche, en el minuto 41, Carvajal se retiraba lesionado del césped del Vicente Calderón. Antes, en el minuto ocho, había superado como a un chiquillo con un autopase a Filipe Luis y había puesto un centro que Benzema cabeceó a la red (0-1) ante la apatía de Gabi y de Juanfran, que se limitaron a acompañar la jugada con la mirada. Ni siquiera quisieron estorbar.
En el minuto 83, Jackson Martínez iniciaba una galopada por el flanco izquierdo, dejaba atrás a Arbeloa (sustituto del lateral de Leganés) y sacaba un centro frisando la línea de fondo que, tras parada de Keylor Navas (a remate de Griezmann), Vietto embocaba en las mallas (1-1). ¿Se habría marchado Jackson de Carvajal como lo hizo del inefable Arbeloa? Yo pienso que no. ¿Habría empatado el Atleti de no ser por esta lesión? Nunca lo sabremos. Pero sí estoy convencido de que este imponderable (la lesión de Carvajal) influyó en el resultado final.

TAMBIÉN HUBO IMPONDERABLES CONTRA EL BARÇA
Como lo hizo tres semanas antes que Messi entrara en el Atleti-Barça en el minuto 59 de juego y en el 76 hiciera el 1-2 picando la bola por encima de la salida de Oblak.
Pero para que aquello fuera posible, también se dio la mala fortuna de que un despeje de Gabi rebotara en las piernas de Griezmann, que no acertó a controlar y de sus pies la pelota fue a los de Jordi Alba en la frontal del área, acabando en la zurda de Messi para definir el 1-2. Eso son imponderables.   

MÁS IMPONDERABLES
Como lo es que, tras gran presión de Correa y Torres, el Niño se deje la pelota atrás, y cuando los atléticos nos tirábamos de los pelos, apareciese por detrás Tiago para arrebatar la pelota a Ramos (que a su vez se la había quitado a Torres) y el sevillano, que no lo había visto venir, arrollase al portugués dentro del área. Si Torres hubiese controlado bien esa contra quizá podría haber hecho el 1-1 (como contra el Barça) o haberla mandado al muñeco (como tantas veces) Pero su fallo propició un penalti con el que todos nos frotábamos las manos en la grada. Pero fueron las manos de Keylor Navas las que evitaron el empate con una tremenda estirada. ¿Se puede esquivar esa parada del portero costarricense? ¿Pudo haber lanzado mejor Griezmann ese penalti (lo hizo fuerte y a un lado)? Soy de los que piensan que los penaltis se fallan, independientemente del mérito que pueda tener un guardameta. Hay que meterlo. Sí o sí.
Pero todo lo citado son imponderables que se escapan al control de los 22 del campo y mucho más de los dos entrenadores que preparan el partido durante toda la semana, intentando medir cada detalle, pero incapaces de poder combatir estos imponderables. 

CORREA VOLVIÓ A SOBRESALIR
Como fue un imponderable el hecho de que Ángel Correa se plantara en el área tras una doble pared (la primera de ellas con Luka Modric...), pero su disparo finalmente se perdiera muy cruzado. El argentino es savia nueva que rejuvenece el ataque de este nuevo Atlético (algo oxidado en este inicio de temporada. Todo el peligro en la primera mitad lo hizo él. Se atreve con todo. Tira al mínimo resquicio, encara siempre, y hace ruletas ya esté enfrente el Getafe o el Real Madrid (anoche la volvió a hacer). Pero intuyo que le falta físico, ya que el Cholo le ha quitado en la segunda parte tanto contra el Benfica (desapareció en el segundo acto) como ayer, pese a haber sido el mejor hasta entonces.
Ese segundo acto fue un constante quiero y no puedo de los rojiblancos, frente a un conformismo acomodado del Madrid. Torres avisó con un derechazo cruzado al poco de la reanudación, pero el Atleti no volvió a chutar. Dominaba, llegaba con cierta facilidad al fondo por las bandas, tanto con Carrasco y Juanfran por derecha, como con Filipe por la izquierda, pero nadie centraba, lo cual hizo crecer y crecer mi desesperación con el paso de los minutos.
Cuando en el minuto 71 el Frente Atlético comenzó a entonar el "Échale huevos, Atleti échale huevos" (rara vez surte algún efecto positivo), yo ya casi no quería ni mirar. Tenía la cabeza cada vez más dentro del cuello de la rojiblanca cuando Vietto me la sacó disparada en el citado minuto 83. Fue una liberación. Pude volver a respirar tras 40 minutos sudando más que los jugadores...
En la previa, había comentado con mi padre que, para mí, una derrota suponía decir adiós a la Liga. Aunque sólo fuesen siete jornadas, ya tres derrotas, y dos de ellas en casa ante Madrid y Barcelona, ya nos dejaba lo suficientemente tocados, y descolgados (a cinco de los blancos) para decir adiós. "Entonces, que empiecen otra Liga", me dijo mi padre entre risas. Y casi me veía titulando de ese modo hasta que marcó Vietto.

EL MAYOR IMPONDERABLE
Con el tanto, el mayor imponderable que tiene este club (no por imprevisible, sino por las dos primeras acepciones de la palabra: "que no puede pesarse"; que excede a toda ponderación") estuvo a punto de declinar la balanza del lado local. La afición empujó tanto y con tal ímpetu en los minutos finales que Jackson estuvo a punto de materializarlo en victoria de no ser por otra enorme intervención de Keylor Navas.

AQUÍ NO SE GANA PASEANDO
Al final, el empate fue lo más justo y nos mantiene vivos. El Atleti suma tres temporadas sin perder en casa con el Madrid (algo que no pasaba desde hacía quince años: 1997-98- 1-1; 1998-99- 3-1; y 1999-2000- 1-1) y habiendo atravesado un inicio de campeonato durísimo (Sevilla, Barça, Villarreal, Madrid...) se mantiene sólo a dos puntos de los trasatlánticos y a tres del líder. Hay mucho que mejorar. Pero seguimos soñando y, lo más importante, aquí ya no ganan paseando.

jueves, 24 de septiembre de 2015

El 'Kun' Correa, el miedo a amar e idiosincrasias inventadas

JORNADA 5- ATLÉTICO 2-0 GETAFE
Goles: Griezmann (2).

El martes en el Calderón fue un partido soporífero. No pasará a la historia. La gran mayoría del público asistente no lo recordará en poco tiempo, especialmente la afición visitante (ni un azulón en un desplazamiento de 15 kilómetros...). Un tempranero gol de Griezmann, tras controlar lo que era un disparo de Gabi y enviarlo de volea a la red, hacía presagiar una goleada a orillas del Manzanares (1-0). Pero el encuentro entró en una fase de encefalograma plano en el que sólo Pedro León pudo hacer dispararse las constantes vitales de no haber definido torpemente un mano a mano con Oblak.

¿PUEDE SER CORREA EL NUEVO KUN?
Sin embargo, yo sí recordaré este encuentro, por ser el día en el que Ángel Martín Correa Martínez (9-3-1995- Rosario, Argentina) comenzó a enamorarme. Entró en el descanso por Yannick Carrasco (desaparecido) y fue un deleite verle gambetear con la pelota cosida al pie. Parecía un niño jugando en las calles de su Rosario natal. Cada vez que la bola parecía que se le iba, su pierna de goma volvía a atraerla un poquito más junto a él. Inventó un par de quiebros inverosímiles (como el que hizo en Eibar la pasada jornada en el 0-1) que me hicieron marcharme del Calderón convencido de dos cosas: primero, había valido la pena asistir al estadio sólo para verle; y segundo, tenemos una estrella en ciernes.
"Kun, Kun, Kun", gritó un chico una fila más atrás después de que Correa dejara sentados a dos contrarios. Y sí, su magia recuerda a la del Kun Agüero (ya le compararon con el del City cuando se le fichó). Sólo esperemos que no tenga el mismo final...
Y es que desde hace varios años (especialmente tras la marcha del propio Kun), los colchoneros hemos tenido que resignarnos a que nuestras más grandes estrellas terminarán marchándose más pronto que tarde (antes fue Torres, después De Gea, Falcao, Diego Costa...).

EL MIEDO A ENAMORARSE
Ahora mi miedo se centra en Griezmann. El galo hizo el 2-0 en el minuto 89 tras pase de la muerte de Jackson (que volvió a estar muy espeso) y ya lleva cinco tantos esta temporada (cuatro en una semana). La temporada pasada hizo 22 en Liga (fue el tercer máximo goleador del campeonato sólo por detrás de los dos de siempre) y su crecimiento está abocado a convertirle esta temporada en el indiscutible buque insignia de los rojiblancos.
Su desparpajo, su clase, su velocidad, su regate, su carisma, incluso su look (joven y de estética similar a la de Torres) le convierten en el ídolo perfecto para la afición. Pero es tan difícil volver a amar cuando te han roto el corazón tantas veces. ¿Cómo encariñarse con un nuevo niño cuando sabes que el riesgo de que se marche en un futuro cercano es tan alto? En cualquier caso, si algo hemos aprendido los atléticos en las últimas temporadas es que es mejor centrarse en disfrutar del presente sin mirar mucho más lejos por cosas que, primero, no sabemos a ciencia cierta si van a pasar y, segundo, poco podemos hacer por cambiarlas. Carpe Diem (aprovecha el momento), que decían los clásicos.

IDIOSINCRASIAS INVENTADAS
Tras esta victoria anodina (pero tan importante como necesaria), el Atleti acumula una trayectoria casi intachable. Diez goles a favor y cero en contra en cinco partidos oficiales, sin contar el del Barça. Pero el Barça cuenta, claro...
Al hilo de esto quiero hacer mención a un artículo de opinión escrito por un redactor de Marca (al que tampoco quiero hacer más publicidad) que no he podido comentar antes por falta de tiempo. Bajo el título ¿Por qué no somos todos del Atleti?, defendía que "el Atleti da sentido a todo, a la victoria y a la derrota, que la enmascara... Si gana, porque gana, y si pierde porque, como el pasado sábado, tocaba perder. Todo está justificado".
Desde el resentimiento de que el Atlético de Madrid no pudo hacer lo que el Madrid tampoco sabe (ganar al Barça), argumentaba que el hincha del Atleti siempre es feliz, el "Viva er Beti manque pierda", alejado de mayores exigencias.
El personaje en cuestión, obviamente, no sabe lo que es ser del Atlético de Madrid. Como tampoco sabe (no debió estar) cuantísima gente salió muy tocada del Calderón ese sábado, no sólo por perder contra el Barça, sino por la imagen de impotencia y de falta de respuestas que demostró en la segunda parte.

EL ATLÉTICO NUNCA ES FELIZ EN LA DERROTA
Ayer, cuando vi cómo el Celta de Vigo ahondaba con goles en las heridas de este Barça (más vulnerable que el del año pasado) me lamentaba por no haber jugado de otro modo que nos hubiera llevado, sin duda, a derrotar a los blaugranas. El aficionado atlético, el de verdad, nunca es feliz en una derrota y jamás se conforma con ser tercero, porque ya lo hemos sido muchas veces y nuestra lucha histórica siempre se ha basado en llegar a lo más alto. Eso sí, cuando no lo hacemos, jamás se nos escuchará decir que fue porque el torneo en cuestión "no nos interesa" (manido recurso para justificar las eliminaciones coperas) o porque "hemos tirado" la competición (como ocurriera en la Liga que levantó el Atleti). Dudo que ningún colchonero sea feliz en la derrota. Lo que es seguro es que al menos sabe perder. Y levantarse.     

lunes, 31 de agosto de 2015

El ADN, decisiones y falsos mitos

JORNADA 2- SEVILLA 0-3 ATLÉTICO
Goles: Koke, Gabi, Jackson Martínez.
"Las personas no cambian", me repite muy a menudo un amigo, aunque en el fondo no acaba de creérselo demasiado.
"Los equipos de fútbol tampoco cambian". Ésa la añado yo. Hay algo en el ADN de los clubes, en su secuencia genética histórica, que les lleva a ser un equipo ganador a lo largo de los años (el ejemplo del Real Madrid o el FC Barcelona), o a ser incapaces de alcanzar ciertas cotas, aunque puedan acercarse a ellas.
Hace ocho años, el Sevilla FC se creía el tercer equipo de España. Su afición miraba por encima del hombro a la del Atlético de Madrid, que andaba sumido en una fuerte crisis de identidad, recorría una larga travesía por el desierto, y repetía temporadas desastrosas, desde Segunda hasta la Intertoto.

EL AÑO QUE EL SEVILLA NO PUDO GANAR LA LIGA
En la temporada 2006-2007 el Sevilla FC llegó a ponerse líder ya en la segunda vuelta. En la jornada 25 ganó al FC Barcelona y se aupó en lo más alto de la tabla. La fecha siguiente visitaba al Gimnástic de Tarragona, en ese momento penúltimo en la tabla y que finalmente bajó a Segunda. El día antes, Barça y Madrid se habían medido entre sí en el Camp Nou con resultado de tablas (3-3). Era la oportunidad perfecta del Sevilla de Juande Ramos para despegarse a tres puntos del Barça y a ocho del Madrid a falta de doce jornadas. Pero el Sevilla perdió. Cayó 1-0 ante un rival que no llegó a los 30 puntos a final de campaña. Y perdió el liderato.
A esa derrota le sucedieron dos jornadas después sendos empates a cero consecutivos contra Osasuna (14º) y Racing de Santander (10º). Restando sólo seis partidos la tabla no podía estar más apretada: 1º Barcelona 62; 2º Sevilla 61; 3º Real Madrid 60. Y el Sevilla llegó al Bernabéu... y volvió a caer (3-2). Ese año, los hispalenses ganaron Copa y UEFA, pero estoy convencido de que no pudieron con la Liga (acabó tercero) porque no está en su ADN. El Sevilla sólo ha levantado una Liga en toda su historia (temporada 1945-46) y sus futbolistas no supieron soportar la presión que implica luchar por un título como éste. En los momentos decisivos, les temblaron las piernas.

FALSOS MITOS
En esos años, el Sevilla, su afición, su presidente... realmente llegaron a sentirse el tercer equipo de España. Hasta el punto de que en 2010, con motivo de la final de Copa del Rey que cruzó a sevillistas y colchoneros, llegaron a hacer un vídeo promocional con el lema"¿De verdad vamos a dejar que nos copien los sueños? Los sueños son nuestros", comparando las imágenes de la UEFA recientemente ganada por el Atlético de Madrid con la que ellos habían ganado unos años antes.    
El Sevilla ganó esa final. Pero desde ese año 2010 no han vuelto a derrotarnos.

VICTORIA DE PRESTIGIO
Anoche en el Sánchez Pizjuán el Atlético de Madrid volvió a vencer al Sevilla. Lo hizo con contundencia (0-3), aunque durante muchos minutos de la segunda parte sufrió lo indecible. Pero las victorias se disfrutan mucho más cuando son sufridas...
En la primera parte los de Simeone fueron mucho mejores, y lo rubricaron con un gol de Koke (0-1). Y en el segundo acto, cuando más se padecía, Gabi mató el partido con un zapatazo lejano que desvió Krychowiak a la red (0-2). El tercero y definitivo lo puso Jackson Martínez con un bello zurdazo desde fuera del área lejos del alcance de Beto (0-3). Un gol de una factura como no le vi marcar a Mandzukic en todo el año pasado. Ya lo dije: hay delantero.

DECISIONES
Todos los goles fueron dedicados a Raúl García (¡Gracias capitán!), que se nos marcha al Athletic habiéndose convertido en uno de los nuestros con su dedicación, su garra, su carácter y el amor que ha demostrado por este escudo.
La del navarro ha tenido que ser una decisión muy difícil. Ha pasado muchos años (ocho) como colchonero. Más de 300 partidos, 45 goles, muchas alegrías e infinidad de recuerdos. Llegó apenas con 21 años y ha conseguido una enorme estabilidad en el Manzanares. Ya es su casa. Pero estaba incompleto. El Cholo lo quiere, pero no lo suficiente. No puede darle los minutos y las titularidades con las que él ansía, y supongo que para Raúl también han sido muchos los sinsabores todos estos años al ver cómo en muchas citas importantes las preferencias de Simeone eran otras.
En Bilbao sabe que va a encontrar un reconocimiento y una complicidad mayor. Va a ser más protagonista, el centro, la prioridad de su técnico. Y aunque cueste desprenderse de la que ha sido tu vida durante tantos años, a veces hay que escuchar al corazón y lanzarse a por aquello que consideras que te va a hacer más feliz.

RECUERDA QUIÉN QUIERES SER
En ocasiones, en tu vida se cruzan personas que te ayudan a recordar lo que siempre has querido ser. Lo que eres, en realidad. Durante un tiempo, que puede durar incluso muchos años, alguna estructura de nuestra secuencia de ADN puede descolocarse o incluso dañarse, lo que puede hacernos perder nuestra identidad. Olvidar quiénes somos. Pero nuestra esencia continúa dentro. Inalterable. A la espera de que alguien nos dé la mano y todo se reordene.
En el año 2014 el Atlético de Madrid fue capaz de colocarse líder en la recta final del campeonato de Liga. Y entonces no falló. Cuando los hombres del Cholo se colocaban esa camiseta cada domingo, se impregnaban de ese ADN ganador que antes habían dejado en ella los Caminero, Gárate, Adelardo, Luis Aragonés, Collar, Escudero... Futbolistas que habían derramado su sudor en esa casaca para llevar al equipo a ganar hasta nueve Ligas.
Godín, Diego Costa, Gabi, Courtois, Juanfran, Koke... Nunca antes habían levantado una Liga. Jamás habían luchado por una cota tan alta ni tan siquiera. Pero ese ADN inherente a la rojiblanca les hizo sentir que podían lograrlo. Que no era la primera vez que habían estado allí. 
A todo ello, por supuesto, contribuyó 'la persona'. Alguien que les transmitió el carácter, la pasión, y la certeza de que era posible. Porque él mismo lo había hecho antes. El Cholo Simeone.
Por eso, el Atlético de Madrid fue capaz de ganar esa Liga. Porque lo llevaba dentro. Porque los equipos no cambian. Por eso, el Atlético de Madrid lleva cinco años sin ser derrotado por el Sevilla. Por eso, el Atlético de Madrid puede ser capaz de luchar por esta Liga y el Sevilla no.  Porque nosotros, soñamos más fuerte.