lunes, 1 de noviembre de 2010

Llega el invierno al Calderón

Hasta el momento en esta Liga, el Atlético había cosechado una serie de resultados “normales” para poder aspirar a la cuarta plaza a final de temporada. Victorias en casa frente a Sporting, Zaragoza y Getafe; tres puntos a domicilio en San Mamés y un empatito en Mestalla. Mientras que se caía en el Calderón frente al todopoderoso Barça, y fuera frente a Sevilla y Villarreal. Todo dentro de la “lógica” para un club que aspira a ser cuarto cuando el calendario sea más benigno.
Para alguien que quiere que su equipo quede “entre los cuatro primeros”, y no cuarto, que es distinto, estos resultados ya eran motivo de desilusión.
Sin embargo, el empate de anoche ante el Almería ya no entraba en las “cuentas” de nadie.

CONTRA EL FRÍO, UNA SALIDA FUERTE
Era el primer partido oficial del invierno. Siete de la tarde y ya era noche cerrada en el Calderón, con el recién estrenado cambio horario. La lluvia había hecho acto de presencia de forma intermitente durante todo el día y los primeros gorros rojiblancos ya cubrían las cabezas de algunos aficionados.
Pero con el inicio del partido, nada hacía presagiar que el resultado final nos dejaría fríos.
Agüero y Forlán formaban juntos de inicio y eso ya era motivo de satisfacción. Y de temor en la zaga rival. Aparte del inestimable peligro que el Kun genera por sí solo, las prestaciones de Forlán se multiplican con el argentino al lado.
Así, al minuto de juego ya habían combinado y Forlán buscó una vaselina que se perdió lamiendo el palo.
Sesenta segundos después, el uruguayo lo volvía a intentar con un disparo que la defensa rechazaba a corner. Buen comienzo para el Atleti y para un Forlán necesitado de gustarse y de gustar.
Y antes del minuto cinco, penalti sobre José Antonio Reyes. Para la mayoría la jugada es rápida y pasa desapercibida. Crusat llega tarde y derriba a Reyes en el lateral del área, pero claramente dentro. El propio utrerano protesta. Agüero también. Pero ni el árbitro ni el linier vieron la falta dentro del área.

CERO PENALTIS EN NUEVE JORNADAS
Quiero destacar que disputadas nueve jornadas al Atlético de Madrid aún no le han pitado ni un solo penalti a favor, mientras que a equipos como Sevilla y Real Madrid les han señalado ya cuatro y tres penas máximas.
El de ayer a Reyes fue claro, porque de hecho la falta se pitó. Como claros fueron los tres de El Madrigal, donde se podía al menos haber castigado uno. En la segunda parte también hubo una caída dudosa de Diego Costa dentro del área. Mucho menos evidente que la que le infligieron hace unas semanas en Sevilla… La jornada pasada comenté que quejarme sobre los árbitros no me reportaba consuelo. Pero vistos los datos, ya está bien.
Sólo seis equipos no han disfrutado de ningún penalti a favor: Atlético de Madrid, Real Sociedad, Racing, Almería, Zaragoza… y el otro no lo adivinarían… ¡Villarato!

¿Y LA PROTECCIÓN PARA REYES?
Comentario aparte también merece el habitual padecimiento de Reyes. Minutos después del penalti, Ortiz, reconvertido al lateral izquierdo y al que Reyes volvió loco, le pegó una patada en la banda que para el árbitro nuevamente no fue motivo de tarjeta. El utrerano tuvo que quedarse lesionado en la caseta en el descanso y su presencia en el Bernabéu es dudosa. No hay más preguntas, señoría…
Pero por entonces sólo iban unos minutos de juego y en el Calderón nadie pensaba en penaltis no pitados, bajas para el Bernabéu e inmunidad para Reyes.
Sólo disfrutaba con los caños del extremo andaluz, las internadas de un Simao entonado, y maldecía a Diego Alvés por sus paradas a bocajarro a disparos de Forlán y del Kun.

EL ESTRENO DEL KUN, Y OTRA VEZ PIATTI
Pero en la enésima parada de Alves, a precioso cabezazo de Reyes, Agüero aparecía en el rechace para marcar su primer gol en Liga. 1-0 y la tarde pintaba fenomenal.
Sin embargo, a falta de un minuto para el descanso, Tiago controla mal un saque de banda a favor (imperdonable), la pelota cae a pies de Uche y su trallazo lo despeja De Gea a corner.
Mientras la grada corea el nombre del guardameta, el saque de esquina es mal despejado por nuestra defensa y la pelota llega a Pablo Piatti, que de perfecta volea pone el empate (1-1).
Debe ponerle al argentino el Calderón, ya que el año pasado hizo los dos goles
(y marcó sólo siete en todo el año) y anoche fue un quebradero para la zaga rojiblanca con sus rápidas diagonales con el balón controlado.

SEGUNDA PARTE ESPESA
Pese al golpe, todos esperaban que en la segunda mitad el Atlético se llevara el choque sin problemas. Pero pronto comenzó a vislumbrarse que no sería así. El conjunto almeriense empezó a perder tiempo desde el minuto uno, Diego Alves desquiciaba al respetable con sus interminables saques de puerta “a lado cambiado” que le valieron la tarjeta y los ataques de los de Quique eran lentos y previsibles.
Sin la chispa del lesionado Reyes, a Fran Mérida siempre le sobraba un recorte, y sólo Simao, más entonado que nunca y desbordando constantemente (buena noticia si se repite) comprometía a la defensa mediterránea.
Para más inri, el Almería sembraba el pánico en las contras con la velocidad de Crusat y Piatti por banda, y Ulloa estuvo a punto de hacer honor al Día de los Difuntos en un balón al que no llegó por poco.

SE AVECINA MUCHO FRÍO
En el último minuto, Agüero pudo cambiar el signo de un final cardíaco, en una falta en la frontal que él mismo se generó tras un eslalon. Pero el balón lo sacó la barrera.
Camino a casa, los comentarios de la gente no eran de lo más halagüeño, y eran muchos los que firmaban no salir goleados del Bernabéu. El jueves, espera la gélida Noruega. Y el domingo a última hora de la noche, Chamartín. Tengo frío…

martes, 26 de octubre de 2010

LA ENTREVISTA II: Carlos Aguilera: “En una temporada, me quedo con los 365 días que se viven de rojiblanco”

Con varios días de retraso, a causa de que la semana prometida falleció Juan Carlos Arteche, aquí os dejo la segunda parte de la entrevista con Carlos Aguilera. El capitán rojiblanco comenta los recuerdos que le evocan ocho fotografías que le muestro, con Roberto Fresnedoso atento a todas ellas, cogiéndolas y observándolas antes de que se las mostrara al propio Aguilera.

UN NIÑO
Carlos se sonríe con la primera de estas fotos, del año 1992 (tenía 23 años) y le recuerdo cómo uno de sus familiares comentaba en el año de su retirada que tenía más cuerpo de futbolista en el momento de su adiós que cuando debutó en el fútbol profesional.
“Puede ser”, reconoce. “También tienes que darte cuenta de las modas. Antes tenía el pelo largo… la cabeza gorda (risas). Y eran modas, pero ahí se ve que tengo cara de niño y ahora ya se me ven los años. Es divertido verte en estas fotos. Cada etapa hay que vivirla y ésa fue una bonita etapa también”.

LA AFICIÓN
Al ver la foto con una de las pancartas del día de su retirada, Aguilera esboza una sonrisa nostálgica. “Conmigo tú sabes que todo el tiempo que he estado en el Atlético de Madrid ha habido aficionados a los que no les gustaba cómo jugaba y otros que sí”, me dice. “Pero la verdad es que la afición conmigo siempre ha tenido un trato más que correcto, me han tratado muy bien y he escuchado muchísimas veces en el Calderón el Aguilera, Agui, Agui-lera. Para mí ha sido muy importante”, evoca, saliendo de sus propios labios esa tonadilla que tantas veces coreó el Calderón, yo incluido, vitoreando alguna de sus esforzadas acciones.
“Me he sentido querido, sinceramente. Y me sigo sintiendo querido, porque cuando voy al Calderon la gente del Atleti se acuerda de mí y todo lo que me dicen son buenas palabras”.

LAS PENAS La tercera foto recoge a un Aguilera doliente, pesaroso, lamentándose por algún mal devenir de su equipo. Era más fácil ver esta cara en el lateral rojiblanco que en otros de sus compañeros, ya que cada derrota le dolía el doble que a muchos de ellos. Estaba perdiendo él y estaba perdiendo SU equipo, con mayúsculas.
Sin embargo, el capitán asegura que “en el Atlético de Madrid siempre ha habido muchísimas mas alegrías, pero la gente se queda con lo bueno y con lo malo, sin medias tintas”.
Y aquí es donde me deja el titular de esta entrevista. La palabra de un hombre que no sólo vivía el Atleti en cada partido o en cada jornada de entrenamiento. “Yo, de cada temporada, me quedo con los 365 días que se viven de rojiblanco. Y en ellos, estoy seguro de que ha habido muchísimas más alegrías que tristezas”.

LAS ALEGRÍASUna de esas alegrías la recoge esta foto. Por la camiseta, de la temporada 1999-2000, le pregunto si corresponde a un Wolfsburgo 2-3 Atlético de Madrid en el que el de San Cristobal marcó dos goles, en unos dieciseisavos de final de la UEFA. El capitán no lo tiene claro (A ver si alguno de vosotros puede ayudarme y conoce a qué partido corresponde).
“Aquel partido marqué uno con la derecha y otro con la izquierda y me dio especial alegría porque yo tengo familia en Alemania y estaban todos allí. Con lo que me hizo mucha ilusión marcar dos goles, que normalmente yo no los marco”, recuerda riendo.
Pero tiene dudas al verse en manga corta: “Creo que hacía bastante más frío, ¿no?”. Entonces Roberto entra al quite, secundando la teoría de que la foto pueda corresponder a aquella noche en Alemania: “Fue a principios de temporada, en octubre. Así que sí puede ser”.

EL SUSTO Y de una alegría a un momento angustioso, aunque por “fortuna” para Aguilera, apenas fue consciente de lo que ocurrió aquella noche de enero de 2003 en el estadio Nuevo Colombino, cuando tras recibir un fuerte balonazo en la cabeza, cayó al suelo inconsciente y dejó de respirar durante 30 segundos.
Recuerdo que ese día, yo salía de hacer un trabajo en la universidad y viví minutos de inquietud mientras la radio me contaba el suceso.“Yo no me entere de nada, pero por los mensajes de cariño y afecto de la gente más o menos te das cuenta de la magnitud”, reconoce.
Sin embargo, como entonces, le resta importancia: “Es un lance del juego. El fútbol es un deporte de contacto y estas cosas, aunque no son muy habituales, pasan. Por fortuna quedó en una anécdota”.
Curiosamente, quien le propinó ese balonazo que pudo resultar fatídico fue un hombre que años después vestiría la rojiblanca, no siendo tan querido como Aguilera por la parroquia del Calderón: Mariano Pernía.
“Sí, sí. Lo sé porque aparte lleva a las niñas al colegio con mis hijas y lo hemos recordado alguna vez”, comenta Aguilera, que puede evocar ese día entre risas.
SER INTERNACIONAL Y Aguilera de internacional. El madrileño ya me concedió una entrevista repasando esa trayectoria, que se compuso de sólo siete partidos, pero entre los que tuvo la oportunidad de disputar el Mundial de Francia en 1998. Pese a la “espina” de haber jugado un Mundial y caer en la primera fase, para Aguilera “ser internacional es un reconocimiento de que estás haciendo bien las cosas, de que estás entre los mejores futbolistas de España. Es algo maravilloso y supone la oportunidad de representar a tu país. Es el sueño que todo niño tiene y viendo esta foto siento que estoy muy orgulloso de haber vestido esta camiseta”.

EL ADIÓS
Y para terminar, el día de su retirada. Enrique Cerezo le impuso la insignia de oro y brillantes del club antes del comienzo de ese intrascendente Atlético de Madrid-Getafe del que fue sustituido a los 27 minutos. Le transmito que, desde fuera, se vivió como una despedida fría para lo que Aguilera había significado para el Atlético de Madrid por el partido que era, la sustitución tan tempranera...
“Yo estaba medio tocado, pero hablé con Ferrando y le dije que me gustaría retirarme jugando, no lo típico de ir al campo de traje y que te despida la afición. Así que pactamos que saldría de titular y luego me retiraría”, nos desvela.
“Las despedidas llegan y viendo esta foto vemos ahí a los tres jugadores que más veces han vestido la camiseta del Atlético de Madrid (Adelardo, Tomás y Collar) y yo creo que soy el cuarto (454 partidos oficiales de rojiblanco). Con lo que un honor y un orgullo que estas tres personas me dieran esa camiseta y ese homenaje y por ello me siento muy orgulloso de ese momento”, me dice satisfecho.
Le pregunto si piensa que en casos como el suyo, y el de otros históricos del Atlético de Madrid, el club no debería recuperar la añeja tradición de los partidos de homenaje.
“Yo creo que los jugadores ya no somos tan importantes como para llenar un campo. Yo creo que un club te puede hacer homenajes de muchas formas y también son bonitos. El que me hicieron a mí era el último partido de Liga, no se jugaba nada y eso quizá le restó ambiente. Pero yo creo que a un jugador hay que despedirlo en el campo”, asegura convencido.

EL RELEVO DEL BRAZALETEY por último, la portada de ese día del Mundo Atlético, en la que Carlos Aguilera cede su brazalete al último gran ídolo colchonero, Fernando Torres.
“Yo tuve pequeños problemas en el Atlético de Madrid por el tema de la capitanía. Cuando llega el nuevo entrenador, Fernando Torres ya era de los más veteranos, pero yo no quería que fuera capitán porque sabía que era un chaval, que tenía 19 años, y yo lo hablaba con él”, nos cuenta.
“No es que yo dijera que no quería que fuera capitán. Pero yo le hablaba y le decía que ser capitán desgasta muchísimo y que ya tendría oportunidad de llevar el brazalete y de aburrirse. Porque ser capitán tiene que quedar claro que no es sólo llevar el brazalete. Es afrontar muchos problemas a lo largo de una temporada con el presidente, con el entrenador, con compañeros... Y el capitán tiene que intentar ser coherente... A veces lo eres y a veces no, pero hay que tener experiencia”, adoctrina.
El lateral nos confiesa que en esos momentos Fernando Torres ya aceptó de buen grado su consejo, y que, desde entonces, muchas de las veces que han coincidido le ha dicho “qué razón tenías con el tema de ser capitán. Qué difícil es para una persona joven”.
Carlos Aguilera, palabra de capitán, capitán colchonero.

lunes, 25 de octubre de 2010

Que la ilusión se pierda pronto

Hace tres semanas, con el enfado todavía caliente latiéndome por las venas por el esquema de Quique en el Sánchez Pizjuan, cerraba mi crónica con las siguientes palabras: 3-10-2010- “Posiblemente se gane al Getafe dentro de dos semanas y volvamos a subirnos al carro puntero, pero lo que está claro es que con estos planteamientos, el equipo caerá derrotado sin paliativos en El Madrigal y en el Santiago Bernabéu. Así lo ha querido el calendario. Que la ilusión se pierda pronto”.

Y es que el “caprichoso” calendario ha querido que este año la cosa empezase fuerte, con lo que los sueños de grandeza a orillas del Calderón podían evaporarse en un suspiro. Así está ocurriendo, y así lo vaticiné en un artículo sobre lo complicado de los cinco primeros encuentros a domicilio. Cinco estadios en los que apenas se ha puntuado en la última década (ver resultados):
10-09-2010- “El Atlético comienza su particular travesía sinuosa por cinco puertos de primera categoría: San Mamés, Mestalla, el Sánchez Pizjuán, el Madrigal y el Santiago Bernabéu.
El fulgurante inicio rojiblanco (campeón de la Supercopa de Europa ante el Inter de Milán y 4-0 en el debut liguero al Sporting) puede quedar en anécdota muy pronto si no se rinde a un alto nivel en estas cinco salidas”.

¿CUATRO PUNTOS DE 15...?
Por entonces, invité a los lectores a apostar por un número de puntos para estos cinco partidos: nueve, diez, se escuchó (entre los que me incluía), incluso los 15 puntos en juego se atrevió a firmar Asun, como la más osada.
Sin embargo, la realidad mes y medio después es que sólo se han logrado cuatro puntos, tres de ellos en el único de estos campos que nos resulta propicio (San Mamés), y la última visita es el Santiago Bernabéu, donde, para que mentir, soy muy poco optimista.

UN TIRO A PUERTA EN 90 MINUTOS...
Anoche no se perdió por el planteamiento de Quique Sánchez Flores, todo hay que decirlo, y en el resultado tuvo gran repercusión el colegiado andaluz Ramírez Domínguez. Pese a ello, excepto los 20 primeros minutos, el Atlético volvió a ser un equipo plano, sin ideas, plomizo, aletargado, previsible, romo y sin chispa.
Se puede hablar de los tres penaltis birlados (todavía no nos han pitado ninguno a favor), soñar con un 2-3 o elucubrar con los múltiples y diversos caminos que el partido podría haber tomado con que hubiera señalado sólo uno de ellos. Pero eso no ocurrió, y el Atleti tiró sólo un tiro a puerta, ojo, uno (Godín en el 45) en el transcurso de los 90 minutos...

EL ATLETI SALIÓ BIEN
En el mencionado primer cuarto de partido el Atleti salió como debe encarar este club este tipo de partidos. Valiente,ofensivo, decidido, presionando en área ajena la salida de balón amarilla, que incluso se vio forzada a combinar con su portero para sacar la bola.
A los 40 segundos, Simao fue derribado dentro del área por Bruno tras un buen pase de Agüero. Nada para el árbitro. Demasiado pronto, supongo.
Y a los dos minutos, el Kun definió una gran asistencia de Reyes. El árbitro lo anuló por un fuera de juego que se me antojó demasiado justo.
No pasa nada, me decía, el Atleti ha salido bien y eso es lo más importante.

LA CLASE DE NILMAR
Pero a los ocho minutos, un brasileño flacucho con cara de niño
se recorrió todo el campo sin que nadie saliera a pararle y en el balcón del área dejó solo a Cani con un toque sutil entre líneas. Primera llegada y 1-0. Ese brasileño es Nilmar, rescatado por el Villarreal del Internacional de Porto Alegre hace algo más de un año, después de que volviera a su país tras un paso infructuoso por el Olympique de Lyon. Tras un primer año discreto, Nilmar se está destapando esta temporada. Ya lleva cinco goles, y anoche desquició a la defensa rojiblanca. Especialmente a Perea, al que dejó en evidencia en un varias ocasiones, desafiándole incluso en su terreno: la velocidad.
El Atleti no acusó el mazazo de golpe, y siguió durante algunos minutos en su empeño de manejar el choque, con Raúl García ofreciéndose, Reyes buscando las cosquillas y Ujfalusi sumándose al ataque. Pero con el paso de los minutos los rojiblancos perdieron la fe en su esquema inicial. El 1-0 comenzó a pesar, Agüero no aparecía, y no había claridad en el juego.
Así, el Villarreal fue creciendo, con Bruno haciéndose fuerte en medio campo y Cazorla dando lecciones de cómo se maneja el juego.

OTRO PENALTITO
Sin embargo, antes del descanso el Atleti volvió a dar otro susto. Godín se quedó solo en un balón colgado desde la derecha. Controló, remató abajo y su disparo lo repelió Diego López. El primero en llegar al rechace fue Agüero. Y el segundo, Gonzalo, que lo derribó.
Cuando el Kun se levantó para reclamar, Ramírez Domínguez ya iba camino del vestuario. Pese a lo que digan, el andaluz primero ve la jugada, y luego pita el descanso. No antes. Demasiado tarde, supongo.

MANOTAZO Y ODA A LA IMPOTENCIA
En la reanudación, el Villarreal tiró de un manotazo toda ilusión de remontada. Cani asistió a Rossi, que hizo valer su 1,70 para derribar a una torre como Godín y tras un precioso caracoleo batió a De Gea por el palo corto (2-0). Este cuento se acabó.
Los “últimos” 35 minutos fueron una oda a la impotencia del Atlético. Quique (desde el palco, porque fue expulsado) dio entrada a Forlán y a Tiago. El equipo tocó y tocó hasta la exasperación, en un enorme rondo en línea de tres cuartos en el que parecía no haber opciones más allá de esa línea. Cada vez que se traspasaba, era para colgar balones fáciles y blandos para el 1,96 de Diego López.
En la única vez que se entró al área, Agüero volvió a caer derribado tras un toquecito de Capdevila con el que le desequilibró. No hace falta contar qué pasó después.
En cuanto a Forlán, ya salió cansado desde el banquillo, porque no le vi presionar con sus compañeros ni un balón. Sí le vi trompicarse con él tres o cuatro veces cuando lo tuvo en sus pies.
¿QUÉ TENDRÁ EL VILLARREAL...?
Al final, la derrota es justa y deja al Atlético octavo a siete puntos del líder, disputadas apenas ocho jornadas; mientras que el Villarreal es segundo, empatado con el Barça y a uno del Madrid.
Se puede bramar contra el árbitro como han hecho Agüero y Quique, que tampoco está mal, o pensar por qué el Villarreal ha quedado por encima del Atlético en cinco de los últimos ocho años (un 2º y un 3º puesto incluidos) o cuál es el motivo de que sólo les hayamos ganado en su campo en una de nuestras diez visitas.
¿Qué tiene el Villarreal que no tiene el Atleti? O mejor, ¿qué HACE el Villarreal que no hace el Atleti...?
Pero claro, Kun y Quique no llevan tanto en el Atleti como nosotros...