Hasta el momento en esta Liga, el Atlético había cosechado una serie de resultados “normales” para poder aspirar a la cuarta plaza a final de temporada. Victorias en casa frente a Sporting, Zaragoza y Getafe; tres puntos a domicilio en San Mamés y un empatito en Mestalla. Mientras que se caía en el Calderón frente al todopoderoso Barça, y fuera frente a Sevilla y Villarreal. Todo dentro de la “lógica” para un club que aspira a ser cuarto cuando el calendario sea más benigno.Para alguien que quiere que su equipo quede “entre los cuatro primeros”, y no cuarto, que es distinto, estos resultados ya eran motivo de desilusión.
Sin embargo, el empate de anoche ante el Almería ya no entraba en las “cuentas” de nadie.
CONTRA EL FRÍO, UNA SALIDA FUERTE
Era el primer partido oficial del invierno. Siete de la tarde y ya era noche cerrada en el Calderón, con el recién estrenado cambio horario. La lluvia había hecho acto de presencia de forma intermitente durante todo el día y los primeros gorros rojiblancos ya cubrían las cabezas de algunos aficionados.
Pero con el inicio del partido, nada hacía presagiar que el resultado final nos dejaría fríos.
Agüero y Forlán formaban juntos de inicio y eso ya era motivo de satisfacción. Y de temor en la zaga rival. Aparte del inestimable peligro que el Kun genera por sí solo, las prestaciones de Forlán se multiplican con el argentino al lado.
Así, al minuto de juego ya habían combinado y Forlán buscó una vaselina que se perdió lamiendo el palo.
Sesenta segundos después, el uruguayo lo volvía a intentar con un disparo que la defensa rechazaba a corner. Buen comienzo para el Atleti y para un Forlán necesitado de gustarse y de gustar.
Y antes del minuto cinco, penalti sobre José Antonio Reyes. Para la mayoría la jugada es rápida y pasa desapercibida. Crusat llega tarde y derriba a Reyes en el lateral del área, pero claramente dentro. El propio utrerano protesta. Agüero también. Pero ni el árbitro ni el linier vieron la falta dentro del área.
CERO PENALTIS EN NUEVE JORNADAS
Quiero destacar que disputadas nueve jornadas al Atlético de Madrid aún no le han pitado ni un solo penalti a favor, mientras que a equipos como Sevilla y Real Madrid les han señalado ya cuatro y tres penas máximas.
El de ayer a Reyes fue claro, porque de hecho la falta se pitó. Como claros fueron los tres de El Madrigal, donde se podía al menos haber castigado uno. En la segunda parte también hubo una caída dudosa de Diego Costa dentro del área. Mucho menos evidente que la que le infligieron hace unas semanas en Sevilla… La jornada pasada comenté que quejarme sobre los árbitros no me reportaba consuelo. Pero vistos los datos, ya está bien.
Sólo seis equipos no han disfrutado de ningún penalti a favor: Atlético de Madrid, Real Sociedad, Racing, Almería, Zaragoza… y el otro no lo adivinarían… ¡Villarato!
¿Y LA PROTECCIÓN PARA REYES?
Comentario aparte también merece el habitual padecimiento de Reyes. Minutos después del penalti, Ortiz, reconvertido al lateral izquierdo y al que Reyes volvió loco, le pegó una patada en la banda que para el árbitro nuevamente no fue motivo de tarjeta. El utrerano tuvo que quedarse lesionado en la caseta en el descanso y su presencia en el Bernabéu es dudosa. No hay más preguntas, señoría…
Pero por entonces sólo iban unos minutos de juego y en el Calderón nadie pensaba en penaltis no pitados, bajas para el Bernabéu e inmunidad para Reyes.
Sólo disfrutaba con los caños del extremo andaluz, las internadas de un Simao entonado, y maldecía a Diego Alvés por sus paradas a bocajarro a disparos de Forlán y del Kun.
EL ESTRENO DEL KUN, Y OTRA VEZ PIATTI
Pero en la enésima parada de Alves, a precioso cabezazo de Reyes, Agüero aparecía en el rechace para marcar su primer gol en Liga. 1-0 y la tarde pintaba fenomenal.
Sin embargo, a falta de un minuto para el descanso, Tiago controla mal un saque de banda a favor (imperdonable), la pelota cae a pies de Uche y su trallazo lo despeja De Gea a corner.
Mientras la grada corea el nombre del guardameta, el saque de esquina es mal despejado por nuestra defensa y la pelota llega a Pablo Piatti, que de perfecta volea pone el empate (1-1).
Debe ponerle al argentino el Calderón, ya que el año pasado hizo los dos goles (y marcó sólo siete en todo el año) y anoche fue un quebradero para la zaga rojiblanca con sus rápidas diagonales con el balón controlado.
SEGUNDA PARTE ESPESA
Pese al golpe, todos esperaban que en la segunda mitad el Atlético se llevara el choque sin problemas. Pero pronto comenzó a vislumbrarse que no sería así. El conjunto almeriense empezó a perder tiempo desde el minuto uno, Diego Alves desquiciaba al respetable con sus interminables saques de puerta “a lado cambiado” que le valieron la tarjeta y los ataques de los de Quique eran lentos y previsibles.
Sin la chispa del lesionado Reyes, a Fran Mérida siempre le sobraba un recorte, y sólo Simao, más entonado que nunca y desbordando constantemente (buena noticia si se repite) comprometía a la defensa mediterránea.
Para más inri, el Almería sembraba el pánico en las contras con la velocidad de Crusat y Piatti por banda, y Ulloa estuvo a punto de hacer honor al Día de los Difuntos en un balón al que no llegó por poco.
SE AVECINA MUCHO FRÍO
En el último minuto, Agüero pudo cambiar el signo de un final cardíaco, en una falta en la frontal que él mismo se generó tras un eslalon. Pero el balón lo sacó la barrera.
Camino a casa, los comentarios de la gente no eran de lo más halagüeño, y eran muchos los que firmaban no salir goleados del Bernabéu. El jueves, espera la gélida Noruega. Y el domingo a última hora de la noche, Chamartín. Tengo frío…






Y para terminar, el día de su retirada. Enrique Cerezo le impuso la insignia de oro y brillantes del club antes del comienzo de ese intrascendente Atlético de Madrid-Getafe del que fue sustituido a los 27 minutos. Le transmito que, desde fuera, se vivió como una despedida fría para lo que Aguilera había significado para el Atlético de Madrid por el partido que era, la sustitución tan tempranera...
