lunes 30 de noviembre de 2009

Y nos lo quieren vender...

Al menos durante la última década, los atléticos no podemos disfrutar plenamente de nuestras estrellas, ya que al día siguiente de una exhibición, se hablará de los múltiples destinos donde sin duda estarán mejor que de rojiblanco.
Con Fernando Torres lo vivimos cada verano. Ahora con el Kun Agüero, la moda se extiende también a la Navidad. Tras su partidazo ante el Chelsea, uno tuvo que atragantarse con titulares como “El Chelsea dejaría cedido al Kun hasta verano”, como si el argentino perteneciera ya a la entidad londinense y encima debiéramos dar las gracias porque nos lo “dejaran” seis mesecitos más.
Anoche, el Kun Agüero dio un recital. Marcó dos goles y regaló otros dos tras grandes jugadas. Y las preguntas en la zona mixta no fueron sobre si comienza la remontada, sino por si se marchará en diciembre.

AL CALDERÓN A LAS SIETE DE LA TARDE
El partido para muchos de los atléticos comenzó a las siete de la tarde. Abarrotando los bares de los alrededores del Calderón, miles de rojiblancos animábamos al Barça en el clásico contra el Madrid, con la esperanza de poder entrar al estadio con una alegría que completara nuestro Atleti.
Ese era mi plan y, al parecer, el de medio estadio. La caravana para entrar al túnel del Puente del Manzanares duraba cuarto de hora. Rebasado el túnel, las vueltas para conseguir un aparcamiento “legal” eran de al menos otros 15 minutos.
Así las cosas la primera parte sólo la escuché por la radio, y para entrar a algún bar había que pedir la vez. Conseguí entrar al “Barecito”, el bar de en medio de los tres que hay en la Glorieta de Pirámides, y allí pude ver la victoria del Barça.

EL BARÇA, SEGUNDO EQUIPO "POR OBLIGACIÓN"
Viendo las caras de felicidad de los asistentes, para los que el Barça se ha convertido en nuestro “segundo” equipo como el único capaz de arrebatar los triunfos al Real Madrid y ganar títulos ante la incapacidad rojiblanca, sentía envidia y lástima. Envidia, por ver el oficio de futbolistas como Alves y Puyol, la calidad de Iniesta y Xavi, o la clase de Messi e Ibrahimovic. Y lástima por ver cómo tenemos que agarrarnos a este equipo para evitar las alegrías de nuestro acérrimo enemigo y por ver como un Barça con diez es capaz de aguantar a un Madrid, de quitarle la pelota y generar ocasiones, cuando nuestro Atleti en inferioridad es como si el partido hubiera acabado para nosotros.
La victoria de los blaugrana nos hizo entrar a todos con la hora pegada, pero con una sonrisa.
Allí el ambiente era otro.
Al frío meteorológico se le unía lo gélido del ambiente. Un Calderón con menos de media entrada es siempre un tanto deprimente.

ALINEACIÓN PERFECTA
La alineación era para mi gusto inmejorable de medio campo para adelante. Con Agüero y Forlán, intocables, secundados por Jurado como mediapunta en un valiente rombo, por delante de Assunçao, y con Simao y Reyes, por fin Reyes, en las bandas.
La movilidad y el desborde del utrerano, que lo mismo aparecía por derecha que por izquierda, dieron fruto a las mejores ocasiones. Especialmente un doble remate que salvó por dos veces Kameni y con la ayuda del poste.
De una perfecta pared entre Reyes y Agüero nació el 1-0, después de que el argentino fuera frenado estrepitosamente por Moisés, cayendo la pelota para Forlán, que remachaba. Enfadado, triste, abúlico y fallando penaltis, el uruguayo lleva ya cinco goles y ya está entre los diez máximos goleadores de nuestra Liga. No es ni la sombra del año pasado, pero me rió de los que hablaban de banquillo.
Con el 1-0 el Atleti dejó el balón al Espanyol, que hasta entonces había hecho poco más que mirar, hasta el punto de que era difícil creer que realmente Tamudo estaba nuevamente como titular.
El descanso llegó sin sobresaltos y lo recomendable era que el Atleti saliera a sentenciar desde el comienzo del segundo acto. Y así fue.
Los rojiblancos dominaron con facilidad a un Espanyol muy displicente y un par de internadas se aproximaron al gol, aunque sin que llegaran remates peligrosos.

AL LANZAMIENTO, EL YERNO DE DIOS
Y al minuto 60, de nuevo fue Agüero.
Una falta escorada en la derecha, buena para un zurdo, fatal para un diestro. Perfecta para el Kun.
Mientras comentaba con mi padre la complejidad de hacer ese tanto para un derecho, el argentino superó la barrera con facilidad y la puso junto al palo largo de Kameni. Dos de dos. Golazo como contra el Chelsea. Y el chico ha estado tres años y pico sin que le dejaran ni acercarse al balón en los golpes francos. En su maestría lanzando las faltas comienza a recordarme a su yerno.
Con el 2-0 el Atleti hizo igual que tras el primero, echarse para atrás.
Y sin otro remedio, el Espanyol empezó a llegar. Con unos cuántos corners y un par de disparos que salvó Asenjo sin muchos problemas.
Pero el partido fue muriendo de forma natural y en las gradas nos resignamos con pensar que, visto el estado del enfermo, mucho son ya los tres puntos.
Sin embargo, Rocanglia, que llevaba ganándose la expulsión desde el minuto diez cuando dejó un bonito recado a Agüero por el que no vio ni amarilla, consiguió su premio en el 85.
La falta acabó con tanto del argentino, tras rematar su propio rechace a un tiro al poste.
Aún le quedaba más. En el minuto 89, sí, 89, el chico aún tuvo la fuerza de marcharse de tres, salvar sus tarascadas, y cederle en bandeja el cuarto a su amigo Maxi.
Lo mejor del chico es que, tras cada tanto, agradece con palmas los cánticos de la afición. Otros sólo se acuerdan de sus amigos.
Finalizada la gesta, la prensa sólo se preocupa por donde colocar al genio para no seguir aguantando la amargura que para todo jugador grande es el Manzanares. Pero ojo, a la hora de decidir, que tengan en cuenta que este equipo, sin el Kun, a día de hoy, es de Segunda.

jueves 26 de noviembre de 2009

Peor que la T.I.A.

Como aficionado que durante muchos años he sido a los cómics de Mortadelo y Filemón del gran Francisco Ibáñez, no puedo por menos que dedicar esta crónica a estos extraordinarios antihéroes que durante mi infancia me despertaron tantas sonrisas.

Y más aún cuando anoche, después de poner una excusa en mi Master para salir antes, apenas estoy aparcando el coche, la radio me cuenta que Mortadelo, el ex del Cádiz Mirosavljevic, marcaba el 1-0 que a punto estuvo de hacer que el ridículo rojiblanco fuera de los que hacen época.

UN ESCENARIO IDÓNEO PARA LOS AGENTES DE LA T.I.A.
El escenario, la apartada isla de Chipre, hubiera encajado a la perfección como destino para los intrépidos Mortadelo y Filemón, a donde les habría mandado el Súper a intentar combatir a algún malvado haciendo uso del último invento del profesor Bacterio.
Para llegar hasta allí, hubieran dispuesto de la última tecnología en medios de transporte, algún burro con alerones o una cigüeña con airbag, y para dar jaque al enemigo algún armamento de nueva generación, como pudiera ser un tirachinas de madera de alcornoque.
Más o menos esas fueron las armas con las que el Atleti se plantó en Nicosia.
A los cinco minutos llegó el mencionado tanto después de que un tal Alexandrou mareara a Ujfalusi recortándole primero hacia un lado y después hacia el otro. El checo ha demostrado llegada jugando de lateral, pero la facilidad con la que le rompen (vease Camuñas en Pamplona o anoche) es terrorífica.
Casi tanto como que Perea y Juanito dejaran colarse entre ambos con total impunidad al insigne Mortadelo, que marcó a placer.
Los chipriotas habían marcado un solo gol en esta liguilla de Champions (en Oporto), pero si por algo se han caracterizado es por ser un equipo rocoso al que es difícil marcar (sólo ha encajado cinco goles en cinco partidos contando con el de ayer). Con dichos antecedentes, unidos a la febrilidad atlética, que convierte una mota de polvo en gripe A, hacían presagiar lo peor.

LA LUZ SE APAGABA EN LÍNEA DE TRES CUARTOS
A partir de entonces el Atlético tuvo la pelota ante un APOEL feliz, pero las luces se le apagaban en línea de tres cuartos. Cleber vale para el fútbol playa, pero juega como si estuviera recién levantado de la siesta. Jurado se pierde en bicicletas estériles y no conecta con los puntas. Simao estuvo más participativo que últimamente, pero no acaba de desbordar. Forlán simplemente no está, fallando constantemente pases a priori sencillos, y con una dejadez desconocida hasta esta temporada en el uruguayo. Y el Kun. El Kun es el único.

FORLÁN ES UN DESCONOCIDO
En el 17 de la segunda, el argentino desbordó a su par como extremo derecha (miren dónde tiene que ir a recibir) y puso un pase fuerte y abajo, mortal para el portero Chiotis, que salvó la llegada de Forlán, pero la dejó franca para que Simao pusiera el empate. Primer gol oficial del portugués tras tres meses de competición. Con el Atleti, claro. Con Portugal, se hincha.
Forlán estuvo ahí para haber marcado, cosa que no se pudo decir en el 86. Era un tres para tres. Agüero con la bola, Maxi, izquierda, Forlán, derecha. El Kun se decide por su compatriota y el uruguayo decide que para él la jugada ha acabado. Se frena, y se queda pensando, quizá en si aún ha firmado o no la renovación. La jugada acaba con un disparo de Maxi rechazado por Chiotis... al flanco derecho. ¿Quién había ahí para empujarla? Nadie.
Mientras el año pasado al Bota de Oro (parece que hace años luz), se le veía darse carreras de una a otra área en pos de recuperar un balón, este año, ni aún perdiéndola él y teniendo el esférico a dos metros le verás moverse. Simplemente pone gesto circunspecto y se coloca la cinta del cabello...
Antes del gol, todas las ocasiones fueron disparos lejanos de Cleber, Camacho o Jurado que en la mayoría de los casos ni despeinaron la tupida melena de Chiotis. Después del gol, nada. El Atlético decidió que el empate era suficiente para entrar por la ratonera a la UEFA y con ello se conformó.
Del resto de la defensa, mejor ni hablar. Ver a Juanito, Perea y Domínguez (que pierde mucho de lateral) con auténticos problemas para sacar el balón ante la simple presión de Mortadelo, era digno de los más cómicos agentes de la T.I.A.

MEJOR LEER UN LIBRO
Habrá que tomarlo con humor. Aunque si no se gana el domingo al Espanyol, muchos deberían esconderse como les ocurría a Mortadelo y Filemón al final de muchos de sus capítulos.
De niño, sus historias me transportaban a mundos de aventuras que me iniciaron en mi amor a la lectura. En el Atleti, Futre, Manolo, Schuster, Abel o López, me hicieron de ese equipo de rojo y blanco que levantaba Copas.
Si el de hoy hubiera sido el Atleti de mi niñez, probablemente, anoche, me hubiera quedado leyendo algún buen libro.

domingo 22 de noviembre de 2009

Esto ya huele

Titulaba hace tres semanas mi crónica tras la derrota en San Mamés “El infortunio del perdedor”. En ella, me hacía eco de que a las ya de por sí alarmantes carencias del equipo, se les unía la antítesis de “la suerte del campeón”, es decir, esa mala fortuna que acompaña a los equipos débiles y termina por hundirles.
Anoche, el Atleti hizo un partido discreto en Riazor, igualado diría yo, en el que lo más justo hubiera sido un empate. Pero en el 93, último minuto del descuento, Pablo hizo un penalti al peligrosísimo en el área Lopo, y nos costó la derrota. Seguimos en descenso y las hojas del calendario que ya están en la basura tachadas en rojo comienzan a hacer rebosar la papelera...

Llegaba con el tiempo justo al bar de turno a ver a mi Atleti tras dos semanas de asueto. Venía directo de ganar 4-3 con mi equipo de fútbol sala, colaborando de manera decisiva a la victoria con un gol, pero como me diría mi padre después “no puedes tener un fin de semana completo...”. Es difícil, teniendo en cuenta que, si del Atleti depende, sólo podría haber tenido UN FIN DE SEMANA FELIZ en lo que va de campeonato. Y comenzó hace tres meses... que no fue ayer.

ME PERDÍ EL GOL DEL KUN, PERO ME ALEGRÉ
En el coche, entrando en el centro comercial en el que vería el partido, la radio canta “¡Gooool del Atlético de Madrid... Goooool de Agüerooooo!”. Por lo general, cuando llego tarde a un partido y el Atleti marca, suele incluso molestarme por habérmelo perdido. Tal y como está la situación, no pude por menos que alegrarme. Cada gol cuenta, aunque a mí me pille en la Conchinchina...
En la repetición vería como el “peligrosísimo Lopo” perdía la pelota en su frontal y el Kun se metía hasta la cocina cruzándola fuera del alcance de Aranzubía (0-1).
El Depor, local y por debajo, se hizo con el cuero. Mientras pasaban los minutos, fui dándome cuenta de que jugaba Jurado por Simao, Assunçao y Raúl García en el medio, y Domínguez de titular en la zaga, lo que reafirma lo acertado e imprescindible del fichaje de Juanito.
De que jugaba Sinama me di cuenta en seguida, porque es negro y se le ve bien y porque implica la ausencia de Forlán, no porque tocara el balón. Desgraciadamente, jugar con Sinama es jugar con diez. Totalmente confirmado. Que suban a Borja Bastón a ver qué hace el chaval.

NI DEFENDIENDO A MANIQUÍS...
Y bueno, el Depor empató. El narrador recordaba en cada falta que los gallegos eran el mejor equipo a balón parado con ocho goles. Si a eso le añades que la defensa del Atleti tiene problemas incluso para cubrir maniquís en un escaparate, pues échate a temblar.
Y claro, Colotto empató a la salida de un corner (1-1).
Tras la igualada, Colotto tuvo otro gol, y Asenjo salvó un disparo de Lassad tras una clamorosa “dejada” de Perea. Pero el partido entró en una fase de sopor a la que nos tiene acostumbrados este Atleti, que hace incluso que ver por la ventana a un perrillo persiguiendo a una mariposa te saque del partido.
Sólo alguna internada de Agüero a la espera de que inventase algo hacía centrarse en el televisor.

TRILOGÍA DE UN PENALTI CANTADO...
A esto hay que añadirle el primero de los tres penaltis que no fue, pero que al final sería. Riki dribló a Asenjo y éste le toca ligeramente en su salida con el brazo izquierdo. Si lo pita no pasa nada, pero Paradas Romero amonestó al madrileño, que exageró su caída.
En la segunda parte llegó el segundo de esos penaltis. Mista, al que se vio activo contra sus ex, fue derribado en el área por Pablo. Penalti, tarjeta para el manchego... y faltó tirarlo. Porque a los diez minutos se dieron cuenta de que el linier tenía el banderín levantado. Segundo aviso.
A partir de entonces el Atleti dominó más el juego, con Cleber mandando en la parcela ancha, aunque ralentiza demasiado el juego y en ocasiones pierde balones incomprensibles.
De ese dominio llegaron dos ocasiones de Jurado y otras tantas del Kun, que en sendos disparos fuera del área puso en apuros a Aranzubia, especialmente en el último de ellos.
Mientras, el Depor llegaba a la contra con mayor peligro, sobre todo en dos balones a bocajarro que Asenjo sacó de nuevo a Juan Rodríguez y Lassad.
El portero palentino estuvo a punto de regalar el 2-1 en un tiro lejano de Guardado
que no fue capaz de blocar y dejó franco el tanto para Pablo Álvarez, que incompresiblemente la mandó alta.
Y cuando uno comenzaba a conformarse con el punto, a pensar que el Depor está bien, que así al menos saldríamos del descenso... llegó el penalti.
A la tercera fue la vencida, y Paradas Romero esta vez lo pitó de verdad. Durante casi tres minutos, los futbolistas atléticos casi se comen al árbitro en un síntoma de desesperación y de rabia especialmente escenificado en el Kun Agüero, el jugador al que más le dolía perder, tal vez al único.
Guardado
tiró la pena máxima sin inmutarse (2-1) y los blanquiazules se van a casa en Champions con 15 puntos de ventaja sobre los del Manzanares.

NÚMEROS ROJOS
En la jornada 5
, escribí un artículo que ratificaba que por entonces el de este año era el tercer peor inicio en la historia del Atleti, sólo superado por el de la 1953-54 y el de la 1942-43. Se ganó al Zaragoza, pero no se han vuelto a sumar tres puntos. El de hoy, es ya el segundo peor inicio (sólo mejor que el de la 1953-54). El año del descenso (1999-2000), teníamos el doble de puntos (14). Pero tranquilos, Cerezo dice que vamos a ganar la Copa y la UEFA. Ya saben, es cuestión de ganar dos partidos. A ver cuándo llega el primero...