lunes, 1 de octubre de 2018

La Némesis

JORNADA 7
REAL MADRID 0-0 ATLÉTICO

El concepto comúnmente extendido de “Némesis” se entiende como el mayor enemigo de uno, su opuesto, lo que se encuentra de frente. 
En la ficción, la Némesis es el principal adversario del  héroe, un personaje fuerte y malvado, que conoce sus puntos débiles y que siempre aguarda el momento para intentar hacerle caer.
El Joker sería la Némesis de Batman; Israel la de Palestina; o Marco Bruto la de Julio César.

EN EL ANFITEATRO ROMANO DE MÉRIDA HABÍA UN LUGAR PARA LA NÉMESIS
Este fin de semana he estado en Mérida, en la boda de uno de mis mejores amigos de la carrera y ya de la vida (Francis), y tuve la oportunidad de visitar (otra vez) el Anfiteatro romano. Siempre que piso un lugar de estas características me dejo embriagar por la impresión que me produce el saber que en ese mismo suelo, hace más de 2.000 años, se estaba escribiendo la historia.
Precisamente en el Anfiteatro romano de Mérida (inaugurado en el año 8 antes de Cristo) había un habitáculo para rendir culto religioso a Némesis. La Némesis romana era la diosa de los gladiadores (en Grecia era la diosa de la justicia retributiva, del castigo o la venganza a aquellos que no obedecían). Esos gladiadores que se batían el cobre en la arena, en sus diferentes tipologías: Hoplomachus, Myrmillo, Dimachaerus, Secutor, Reciarius, Venator… que se distinguían por las armas, vestimenta y utensilios que empleaban para su defensa. Gladiadores que se jugaban la vida (y en muchos casos la perdían) para el entretenimiento del pueblo romano. Hasta 15.000 personas llegaban a congregarse en el anfiteatro de Mérida. Pan y circo.


EL CIRCO DE NUESTROS DÍAS: EL FÚTBOL
El circo más multitudinario de nuestros días es el fútbol. Pero los gladiadores ya no se juegan la vida, ni se mueren de hambre. Ya no son precisamente esclavos, criminales condenados o prisioneros de guerra, sino jóvenes multimillonarios con la vida resuelta. Hasta 80.000 espectadores se dieron cita en el Bernabéu para ver el último espectáculo de lucha, un nuevo derbi en el que el Atlético de Madrid visitaba a su Némesis de siempre: el Real Madrid.

LA NÉMESIS INDISCUTIBLE DEL ATLETI
No existe mejor ejemplo de Némesis para un atlético. Ese enemigo cruel e implacable que te persigue hasta la eternidad buscando machacarte. En el colegio, en la universidad, en el trabajo… uno siempre ha estado rodeado de seguidores de la Némesis que intentan quedar por encima con la excusa del fútbol. Y los derbis eran el momento perfecto para encontrar la confrontación directa y buscar humillar al héroe colchonero.

TRECE AÑOS MACHACADOS POR LA NÉMESIS Y SUS SEGUIDORES
Uno de los mayores exponentes de esa Némesis es mi amigo Mario, mi otro amigo del alma de la carrera y madridista recalcitrante. Mario, Francis y yo formábamos el Triunvirato de la Carlos III de la promoción de Periodismo de 2003. Nuestro primer derbi juntos fue aquel Real Madrid-Atleti en el que Ronaldo (el bueno) nos marcó a los 16 segundos tras hacerle un caño a Simeone Hasta un alocado vikingo se subió a una mesa para celebrarlo en el bar de Getafe en el que lo vimos… Difícil de digerir.

Pero no era la excepción. Así, año tras año. Partido tras partido. Goles en contra en el primer medio minuto, inferioridades manifiestas, trece años sin ganar un derbi, y teniendo que aguantar las constantes bromas de mi amigo Mario sobre “Fernando Forrest” cada vez que malograba un control.

HASTA QUE SIMEONE LEYÓ AQUEL ANUNCIO EN SEGUNDA MANO
Así, hasta que Simeone llegó al banquillo del Atlético de Madrid. Justo un mes después de la famosa pancarta del Bernabéu, el 26 de noviembre de 2011: “Se busca rival digno para derbi decente. Razón aquí”. Se ve que el Cholo debió interesarse por aquel anuncio y llamó...  


Desde entonces, todo ha cambiado. Todavía nos han clavado dos dagas dolorosísimas que ahora son sus principales lemas ofensivos (el minuto 93 y el Juanfran al palo), en dos finales de Champions con las que antes ni podíamos soñar, pero entre tanto se les ha metido un 4-0, se les ha ganado una Copa del Rey en el Bernabéu, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa... y con el de este sábado ya son seis temporadas en Liga sin perder en el Santiago Bernabéu. Desde 2012, siendo el primer equipo en la historia de la Liga que encadena seis años consecutivos puntuando en el Bernabéu.

UN ESCENARIO IDÍLICO PARA VER EL DERBI
Con Mario a mi ladito me tocó ver el partido; en Casa Nano (el bar-restaurante de los padres de Francis), donde luce un gran escudo del Real Madrid al fondo de la barra; y rodeado de otros invitados a la boda, algunos de ellos que se creen progres y podemitas, pero luego dicen ser del Real Madrid, aunque después no sepan ni que Isco está de baja o contra quien ha jugado el Barça.
En ese escenario idílico me tocó ver el derbi, con lo que tenía miedo, para qué negarlo. Sin embargo, este Atleti de Simeone nada tiene que ver con aquel en el que el Cholo daba sus últimos coletazos todavía dentro del campo. Han pasado 15 años, los mismos que hace que conozco a Francis y a Mario.

LAS PALABRAS DE MI AMIGO MARIO HAN CAMBIADO MUCHO
Y las palabras que Mario nos dedica hoy tampoco pueden asemejarse mucho a las de entonces. Ahora Mario afronta los derbis sin tener "nada claro que el Madrid vaya a ganar”, y definiendo al Atleti como “un equipo muy hecho, muy duro y al que es difícil meterle mano”.
En la primera parte, incluso salió de su boca el reconocer que “el Atleti está siendo mejor” o que, "aunque el Madrid tenga más posesión, es el Atleti el que está tocando más cerca del área rival". Y así estaba siendo.
La primera parte del Atleti me dejó un extraordinario sabor de boca, con Lemar, Rodri y Koke tocando de primeras y con fluidez en medio campo, con Saúl soltando dos latigazos en los primeros compases, y con Griezmann y Diego Costa ganando la espalda a la zaga blanca en sendas ocasiones en las que sólo el acierto de Courtois nos privó de celebrar el gol.

DOS MANOS A MANO DE LOS QUE NO SE FALLAN
En la primera, Koke metía un extraordinario pase en profundidad para el francés, que salía en línea con un Ramos que rompía el fuera de juego, pero en el mano a mano con Courtois estuvo algo lento a la hora de definir y la picó demasiado suave, sacándola el meta belga… con la cara.
En la segunda era Griezmann el que asistía a Diego Costa con un gran envío a la espalda de Varane, pero el disparo del hispano-brasileño lo salvaba Courtois en su salida con el brazo izquierdo, y la pelota se perdía lamiendo el palo. 16 partidos sin marcar en Liga lleva Costa. Demasiados para el delantero centro del Atlético de Madrid, por mucho que en ese periodo sí haya visto puerta en Europa (En Europa League, Supercopa y Champions).
Esa mayor cercanía a la puerta rival también se tradujo en un par de manos en el área de castigo del Real Madrid, especialmente una muy clara de Casemiro a centro de Koke. Pero según dicen, el VAR no se aplicará en el área del Real Madrid hasta la temporada que viene...

Tras los fallos citados, no podía evitar pensar en el tópico de “el que perdona, lo acaba pagando”… Ya que, por su parte, el Madrid sólo se acercó con peligro en un remate cruzado de Bale tras una falta al segundo palo en la que Filipe perdió su marca; y en un increíble fallo de Oblak (nunca visto) al borde del descanso, que dejó un despeje corto que interceptó Asensio en dirección a portería, por suerte, al alcance de las manos de Oblak.  

CEBALLOS CAMBIÓ AL MADRID; GIMÉNEZ SOSTUVO AL ATLETI
Así las cosas, llegué al descanso con la esperanza de que si el partido transcurría igual en el segundo tiempo, nos llevaríamos la victoria.
Pero poco se parecieron las cosas tras la reanudación. Ceballos saltó al campo por un lesionado Bale (mucho estaba tardando...) y dio a los blancos mayor posesión de peligro, velocidad y mordiente.
De los rojiblancos no hubo más noticias en el otro área, y en la suya Giménez se agigantó. Lo cortaba todo: al cruce en la banda, ganando unos contra uno, imperial por arriba...
Gracias a su buen hacer, y a la seriedad habitual del resto de la retaguardia, el Madrid sólo dispuso de una ocasión realmente clara: en una contra por la izquierda, Kroos asistió a Asensio dejándole totalmente solo en el área, y cuando ya me lamentaba viendo el balón en la red, una salida providencial del Zamora Oblak conjuró el peligro con su manopla derecha.

Y EL PADRE DE FRANCIS DABA ÁNIMOS
Entre tanto, el padre de Francis alertaba al medio bar de progres y del Madrid que no hacían ni caso al fútbol para que miraran la pantalla cuando los blancos atacaban: "¡Ahora viene, ahora viene!". O nos comentaba en alguno de sus paseos por el bar "nada, que no marcamos", y yo pensaba: pues es verdad, no marcamos.
Menos mal que siempre me quedaba Francis y sus "en ésta la metemos, capitán". Un hombre al que el fútbol nunca ha dicho demasiado, hasta el punto de que le descubrí hace unos días que había tenido el honor de estar en el Bernabéu el partido de la despedida de Míchel, cuando me contó, el día que le llevé a que conociera el Metropolitano (con el Eibar), que la última vez que había ido al fútbol "fue en un Real Madrid 4-0 Mérida, en el año 96 o así".

Y así se acabó un derbi que no pasará a la historia por su fútbol, el primer 0-0 en el Bernabéu desde 2005. El sexto derbi liguero consecutivo en Chamartín en el que los colchoneros salen de la arena sin morder el polvo.
Un derbi en el que, tras la visita al Anfiteatro romano esa misma tarde, tuve claro cómo titular cuando el gladiador francés Griezmann se encaró en un uno contra uno con un gladiador belga de pasado indio, y al parar éste su embestida con la cara, el mensaje que apareció en las vallas de publicidad electrónica era el siguiente: Nemeziz (ver la primera foto).
La Némesis, la sempiterna lucha entre el bien y el mal.  

viernes, 21 de septiembre de 2018

La importancia de los comienzos

CHAMPIONS- JORNADA 1
MÓNACO 1-2 ATLÉTICO
Goles: Diego Costa, Giménez.
En las dos últimas temporadas en las que el Atlético de Madrid tuvo el privilegio de alzarse como campeón de Liga, sus inicios de campeonato fueron inmaculados: en el último (2013-2014), con el Cholo en el banquillo, se ganaron de forma consecutiva las ocho primeras jornadas; no se cayó hasta la novena fecha (1-0 con el Espanyol); y se acabó la primera vuelta con unos números casi perfectos: 16 victorias, dos empates (1-1 en Villarreal y 0-0 con el Barça) y la única reseñada derrota. 
En el anterior (1995-1996), con el Cholo de jugador, el comienzo fue similar: se ganaron las cuatro primeras jornadas (Real Sociedad, Racing de Santander, Athletic y Sporting), para encadenar diez triunfos y sólo dos empates en el arranque. La primera derrota no llegó hasta la jornada... 13... en el Bernabéu... contra el Real Madrid.

EN 2014 Y 2016 SE EMPEZÓ GANANDO... Y A LA FINAL
En la Champions, la carrerilla inicial fue también fundamental para llegar a la Final. En la 2013-2014 la primera fase fue sobresaliente: cinco triunfos y un empate en San Petersburgo (ya matemáticamente clasificados). Después, una trayectoria imperial en los cruces para alcanzar la Final de forma intachable y como invictos: Milán (0-1 y 4-1); Barça (1-1 y 1-0); y Chelsea (0-0 y 1-3).
Y en la 2015-2016, el comienzo fue algo más titubeante, pero se terminó de manera imponente. Eso sí, en la primera jornada también se ganó: 0-2 al Galatasaray; después, derrota con el Benfica (1-2); victoria y empate con el Astana (4-0 y 0-0); para cerrar la primera fase ganando: 2-0 al Galatasaray y devolviendo el 1-2 al Benfica.
En las eliminatorias, se empezó tímidamente con el PSV (sendos 0-0 y a cuartos en los penaltis); para después cargarse a dos bestias: Barcelona (2-1 y 2-0); y Bayern de Múnich (1-0 y 2-1).

EL AÑO PASADO, 0-0 EN ROMA... Y LUEGO EL QARABAG
El año pasado no se pudo ganar en la jornada inaugural (0-0 en Roma, pese a ser mejor) y esa rémora se arrastró el resto de la liguilla, hasta el punto de quedar fuera gracias, en gran medida, al potente Qarabag azerbaiyano (0-0 y 1-1).
Tampoco se ganó en la primera jornada de la 2014-2015, derrota 3-2 con el Olympiacos, y no se pasó de cuartos. Mientras que sí se empezó ganando en la 2016-2017, 0-1 al PSV, y se terminó llegando a semifinales. 

SI EL ATLETI DEL CHOLO GANA LA 1ª JORNADA, MÍNIMO SEMIFINALES
Por eso, es tan, tan importante la victoria que el Atlético de Madrid logró este martes en Mónaco, además remontando el golpe inicial asestado por los franceses. Si nos agarramos a los números, siempre que el Atleti del Cholo ha comenzado la Champions ganando ha llegado, al menos, a semifinales. Buen presagio. Y necesario, muy necesario, era el triunfo en el Louis II de Mónaco, más teniendo tan frescos en la memoria el batacazo del año pasado en la primera fase y el mal inicio liguero de esta temporada.

ACCIDENTES ATRÁS QUE RECUERDAN A OTRAS ÉPOCAS
Por eso, cuando a los 18 minutos Saúl eligió mal controlando un balón con el pecho en la frontal de su área, Falcao (que salió con un hambre voraz en el reencuentro) le robó la cartera, y la pelota acabó en la red con un remate de Grandsir (1-0), invadieron mis pensamientos fantasmas de otras épocas.
Errores tan groseros como éste, jugadas de rebotes como el sábado pasado ante el Eibar, o el maldito resbalón de Godín hace dos jornadas en Vigo, eran accidentes más propios de hace no tanto tiempo, cuando los protagonistas de rojo y blanco (en general) y de nuestra defensa (en particular) eran otros muy distintos. No hace falta que se los nombre, pero lo voy a hacer: Seitaridis, Ze Castro, Fabiano Eller y Pernía podían conformar una defensa titular del Atleti hace sólo diez años... No son tantos (años)... ellos ya eran demasiado... ¡Y juntos!

El golpe monegasco se hacía aún más pesado teniendo en cuenta que el Atleti había ejecutado un gran arranque de partido, dominando con claridad, con un gol anulado a Godín (¡Qué mala suerte está teniendo en este principio de temporada!) por una falta inexistente de Giménez, y con una clarísima ocasión de Costa tras asistencia de Griezmann (rayó a gran nivel) que lamió el poste.

LAS PESADILLAS SE ESFUMARON CON LA CONEXIÓN KOKE-GRIEZMANN-COSTA
Así que durante unos minutos, todas las pesadillas relacionadas con esta competición empezaron a arremolinarse en las cabezas de los aficionados colchoneros. Por fortuna, no duró mucho la angustia. En el 31, se juntaron el talento y el instinto matador rojiblanco: gran balón al primer toque de Koke para Griezmann, que toca también de primeras dejando solo a Diego Costa, y el hispano-brasileño supera a Benaglio por el palo corto. 1-1. Ya hacía menos frío.

Con el gol, el Atleti recuperó la confianza y el control del encuentro. Y al borde del descanso, se puso por encima en el marcador. Córner botado por Koke desde la derecha y cabezazo imponente e inapelable de Giménez que no puede despejar Benaglio (1-2). En apenas 15 minutos los rojiblancos (ayer blanquiazules... Lo siento, pero con esta tercera equipación me parece que estuviera animando al Espanyol...) habían remontado el choque. ¡Y qué buena noticia es volver a hacer daño a balón parado!

SEGUNDA PARTE BIEN CONTROLADA
El inicio de la segunda mitad fue como la primera: dominio claro de los colchoneros y otro gol anulado (esta vez bien) por fuera de juego de Diego Costa. Koke protagonizó su mejor partido en lo que va de temporada, manejando con clase, junto a Rodrigo, el medio campo; mientras que Griezmann aparecía en línea de tres cuartos para poner el picante.
Los minutos fueron corriendo de forma intrascendente, Lemar volvió a saltar a su estadio y fue recibido con una ovación (eso en España no pasa), y el Mónaco lo intentó algo más al final, más por la inercia del local que por empuje y juego. Pero el Atleti resistió con el orden y la seriedad habituales, con un Giménez imperial por alto, y sólo un cabezazo fuera de Glyk enfadó a un Oblak que no tuvo ni que intervenir.

En resumen, tres puntos vitales para iniciar con buen pie una senda que debe terminar en casa. Dice el refrán que lo que bien empieza bien acaba, y el Atleti del Cholo ha cumplido este axioma en Champions casi hasta las últimas consecuencias. El rumbo en Europa ya se ha tomado en la dirección correcta, y ahora la obligación es la de enderezarlo en la competición doméstica. Getafe, allí donde antaño comenzara el "final a final", es la parada para empezar a recuperar los puntos perdidos.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Cuando te crees un grande

JORNADA 3 
CELTA 2-0 ATLÉTICO

"Esto es lo mejor que nos puede pasar. En este momento es una buena llamada de atención, el primero para mí. Ya con el Rayo tuvimos diez minutos no buenos en el final y hoy nos pasó en el arranque del segundo tiempo. Estoy más tranquilo que nunca, porque es una buena llamada de atención y es en un momento justo esta derrota". Me quedo con estas palabras de Diego Pablo Simeone tras el varapalo sufrido en Balaidos. "Esto es lo mejor que nos puede pasar", afirmó el argentino.

LAS REDES SOCIALES ARDIERON CONTRA GODÍN, SAVIC, SIMEONE...
Tras el duro castigo infligido por el Celta, las redes sociales ardieron contra el planteamiento de Simeone, el partido de Savic o el inicio de campeonato de Godín.
"Savic es un coladero. Está lamentable"; "Godín está para el arrastre. Su nivel en lo que va de temporada es pésimo"; "Godín y Savic no están ni para El Ejido..."; "Y cuando te quieres dar cuenta el Madrid y el Barça están a 8 puntos... y en mayo estás jugando la mierda de Europa League contra la mierda del Marsella... y te lo venden como que es la hostia!! Cholo vete ya!!", son algunas de las lindezas que se pudieron leer por Twitter.

EL ONCE ININCIAL YA GENERABA MUCHAS DUDAS
Desde el once inicial ya se generaron dudas. Ni Rodri, ni Lemar, ni Arias... y Savic de lateral derecho. Creo que Rodri (flamante internacional) es indispensable en este equipo. Debe cubrir el hueco dejado por Gabi en el pivote y su criterio y fiabilidad a la hora de dar salida al balón deben ser indispensables.
Y sin Juanfran, Arias, lateral derecho puro y mejor jugador de la liga holandesa, debió tener su oportunidad. Savic en el lateral es como jugar con diez. Lo escribí a posteriori, pero lo comenté antes del comienzo. Tanto lo de Rodri titular (siempre) como lo de Savic como lateral.

PESE A TODO, FUE UNA PRIMERA PARTE CUALQUIERA
Pese a todo, parecía una primera parte cualquiera del Atleti fuera de casa. Primeros 45 minutos sin sobresaltos, monótonos, sin apenas llegadas ni de uno ni otro lado, y en la segunda: ¡zas!
Así fue hace dos temporadas, sin ir más lejos: 0-0 al descanso, 0-4 en la segunda parte; o hace tres: 0-0 al descanso, 0-2 al final; o el año de la Liga: 0-0 y en el segundo acto dos golitos de Villa...
En la primera mitad el Atleti sólo había concedido al Celta un tiro escoradísimo de Iago Aspas al lateral de la red.
Pero de su lado de la balanza tampoco se ponía mucho peso. Un disparo cerca del poste de Griezmann; y dos tiros de Saúl que rechazó la defensa a córner... Nada más que echarse a la boca.

AQUEL AÑORADO PELIGRO EN LOS CÓRNERS
¡Ay, los córners! Otro drama. Hasta ocho sacaron los rojiblancos. Hace bien poco, el Atleti prácticamente te metía un gol cada cinco córners (Godín, Miranda, Raúl García, Tiago...). Hoy, ni tan siquiera un remate tras saque de esquina. Nada.
Por mucho que la semana pasada se marcara al Rayo tras un córner, la peligrosidad en esta faceta del juego ha descendido muy notablemente.

¿Y GODÍN SE RESBALÓ PORQUE ESTÁ MAL DE FORMA?
Pero la tragedia se consumó a la vuelta de vestuarios. Transcurridos apenas 30 segundos, pase atrás de Filipe Luis, Godín apoya mal el pie derecho, resbala y cae... Maxi Gómez lo aprovecha, se planta solo ante Oblak y le bate de fuerte derechazo por bajo (1-0).
Las críticas contra el uruguayo han sido feroces. Y yo me pregunto ¿Se cae uno por estar en mala forma? El inicio de Godín no ha sido bueno, ok (¿Quién en el Atleti ha empezado bien?). Contra el Valencia sí falló, al medir mal el salto y comerse la bola que acabó en el gol de Rodrigo. Pero un resbalón no puede tener más explicación que la mala fortuna.
En parte, es normal que la gente se rasgue las vestiduras con Godín. Son años y años sin un solo fallo, con partidos en defensa que sencillamente rayan la perfección. A la que falla dos partidos seguidos (resbalón incluido), algunos se vuelven locos.

Unos cuantos claman ya por un centro de la zaga Lucas-Giménez. 22 y 23 años. Si Godín se hubiera ido a Manchester, veríamos lo que hubieran tardado en llorar su marcha al primer fallo de esta pareja de jovencísimos defensas. Ya ha pasado...

Por desgracia, el tropiezo del uruguayo condicionó el partido. El Atleti se aceleró sobremanera, y sólo cinco minutos después, Saúl pierde un balón que acababa de recuperar Thomas, Junior Alonso cambia el juego, Hugo Mallo recibe solo, toca para Maxi que centra sin oposición, e Iago Aspas cabecea entre Savic y Giménez, picado perfecto junto al palo izquierdo de Oblak. 2-0, la debacle.

SAVIC EXPULSADO Y NO HUBO MÁS ATLETI
No hubo Atleti después de estos seis minutos nefastos. Entraron Lemar y Kalinic por Thomas y Correa, pero poco cambio.
Costa y Griezmann se fueron sin chutar a puerta; Koke y Filipe sólo ralentizaban el juego; Saúl estuvo impreciso y sobreexcitado...
Y Simeone tampoco ayudó. En su último cambio eligió a Arias. Y cuando yo y todos clamábamos por la salida de Savic (más perdido que un barco en un desierto cada vez que pasaba de medio campo), sacó a Giménez, que estaba siendo de los más activos.
Dejó en el campo a Savic, con tarjeta, y la suerte (o no) quiso que sólo dos minutos después viera la segunda amarilla por una mano. Ahora sí, el Atleti jugaba definitivamente con diez.

EL VAR Y LOS FUERAS DE JUEGO
De ahí al final, un baile. Pero no se equivoquen, con once también lo estaba siendo. Un ejemplo en el 66, donde una preciosa jugada trenzada por el ataque vigués no acabó en la red porque Pione Sisto pateó al aire.
Cabral subió el 3-0, pero el VAR lo bajó. Hay que revisar cómo se va a aplicar el VAR en los fueras de juego, porque anular un gol por media cabeza adelantada me parece de lo más injusto.

De lo que pasó después poco les puedo decir porque estaba ya más pendiente de escribir enTwitter mis opiniones sobre la debacle.
Sólo sé que el Atleti del Cholo nunca había empezado tan mal una Liga; que no se iba de un partido sin hacer un disparo a puerta desde hace cinco años; y que hay mucha afición que se cree que el Atleti tiene la obligación de luchar de poder a poder con Madrid y Barça y se autoinmolan por perder un partido.

Ser un grande implica salir a ganar cada partido. Creerse un grande significa salir pensando que vas a ganar cada partido. Que la afición lo crea es peligroso, pero tiene un pase. Si se lo creen los futbolistas, eso ya es peor. "Esto es lo mejor que nos puede pasar", Cholo dixit.