domingo, 17 de junio de 2018

Otro título para el Atleti

No lo pueden entender. Está clarísimo. Aquellos aficionados que, aunque Griezmann se haya quedado, critican e intentan mofarse argumentando que se ha reído de nosotros, de la afición colchonera, no lo pueden entender.
CADA MAÑANA DE JULIO CON FERNANDO TORRES
Ellos no saben lo que es abrir el periódico cada mañana de julio, en la piscina, con la angustia de leer en qué equipo habrán colocado hoy a Fernando Torres (el Inter, el Manchester, el Chelsea, el Milan...), hasta que un verano de 2007 él mismo te confirma que se marcha al Liverpool, y te intentan convencer de que el club necesita el dinero, de que no hay un proyecto acorde a su proyección o de que, la única realidad irrefutable, el Niño se tiene que ir porque aquí no había pasado de jugar la Intertoto...

AGÜERO TE CUENTA QUE SE VA EN UN TUIT
Ellos no saben lo que es que te cuenten que Agüero se ha comprado un nuevo chalet de cinco millones de euros en La Finca porque quiere fichar por el Real Madrid; no saben lo que es que tu estrella en el último lustro, que ha marcado más de cien goles con la rojiblanca, publique un tuit el día después de terminar la Liga (y acabar séptimo) en el que sentencia: “Le expresé al Atleti mi decisión de salir. Le pedí que reciban, sin condicionamientos, las ofertas que lleguen de otros clubes”.

Y SUS RENOVACIONES, BAJANDO LA CLÁUSULA
Ellos no saben lo que es que con ambos futbolistas, las dos estrellas más carismáticas que ha tenido este club en lo que va de siglo, se hiciera una rueda de prensa por su renovación, que más bien parecía la antesala de su venta: en septiembre de 2006 se renueva a Fernando Torres y su cláusula baja de 90 a 40 millones de euros... en junio de 2007 Fernando Torres es traspasado; en enero de 2011 se renueva al Kun Agüero y su cláusula baja de 60 a 45 millones de euros... en junio de 2011 es traspasado.
Crónica de una venta anunciada. Y así titule precisamente el día de la renovación del Kun: "El acto de presentación de la venta del Kun Agüero".

Y DE GEA... Y FALCAO Y EL FONDO DE INVERSIÓN
Ellos no saben lo que es que tu portero salido de la cantera, De Gea, deje el club con sólo 20 años, y tras apenas dos en el primer equipo, porque en el Manchester United cobrará muchos millones más de los que tú puedes pagarle.
Ellos no saben lo que es que un hombre que ha marcado 70 goles en dos temporadas (¡¿Ellos qué van a saber?! Si Messi o Cristiano han llegado a marcar 70 ó 60 goles en un solo año...), que ha demostrado un compromiso admirable, que te ha dado tres títulos (UEFA Europa League, Supercopa de Europa y Copa del Rey), Radamel Falcao, se tenga que marchar entre lágrimas tras ganar una Final en el Santiago Bernabéu al Real Madrid porque un fondo de inversión es el dueño de sus derechos. Porque en un recién ascendido de la Liga francesa va a cobrar diez millones de euros más por temporada que en el Atleti, aunque aquí juegue la Champions...
Ellos no saben lo que es ver partir a Diego Costa, a Filipe Luis, a Courtois... cuando acabas de ganar una Liga y ser subcampeón de Champions, porque no puedes hacer nada por retenerles...

EN LA PRESENTACIÓN DE GRIEZMANN PENSÉ: ¿CUÁNTO NOS DURARÁ?
Echando la vista atrás, he encontrado también lo que publiqué el día de la presentación del fichaje de Antoine Griezmann en el Vicente Calderón. Y es que ellos no saben lo que se siente cuando en esos momentos, que deberían ser de felicidad por la llegada de un gran jugador, el pensamiento que se te pase por la cabeza sea: “¿Cuánto nos durará?”.

LUEGO SON "TRAIDORES" Y "RATAS"...
A los citados anteriormente (Torres, Agüero, Falcao, Diego Costa... después Arda Turan), en mayor o menor medida y en función de cómo se produjera su marcha, hubo quienes les tildaron de traidores o ratas...
Pero precisamente el día de la presentación de Griezmann hice un poco de trabajo de campo y me metí en un foro txuri urdin, www.mirealsociedad.com, donde pude ver varias fotos del atacante francés bajo el lema “las ratas siempre abandonan el barco”, en las que le llamaban traidor, recordaban que “poderoso caballero es don dinero” o incluso le dedicaban la canción “Que te den”, de Amparanoia.
Y es que ya lo decía el poeta Ramón de Campoamor: "Todo es según el color del cristal con que se mira".

NO ES LA CONTINUIDAD DE GRIEZMANN... ES MUCHO MÁS QUE ESO
El día que ganamos la Liga, en la celebración en Neptuno, el Cholo Simeone dijo dirigiéndose a su hinchada: "No es solamente una Liga, muchachos; no es solamente una Liga, mujeres. Es algo mucho más importante lo que estos chicos les transmiten a ustedes: que si se cree y se trabaja, se puede".
La renovación de Griezmann no es solamente la continuidad del delantero francés, de la estrella del equipo los últimos años, del futbolista que ha marcado 112 goles con la rojiblanca (ya es el 8º máximo goleador en la historia del club), del hombre que llevó en volandas al equipo a lograr su tercera UEFA Europa League. Es algo mucho más importante que eso.
La continuidad de Griezmann trasciende, con mucho, a Griezmann. La decisión de Griezmann va más allá de documentales, del show, de la puesta en escena, de dudoso gusto para un jugador de fútbol y no una estrella de cine, y cuya incertidumbre, que viene ya de hace más de un año, ha tenido en vilo e incluso sufriendo a muchos aficionados.


EL SALTO: "EL ATLÉTICO DE MADRID NO ES UN CLUB VENDEDOR"
La continuidad de Griezmann supone un salto enorme como club; el, por primera vez en más de una década, demostrar con hechos que "el Atlético de Madrid no es un club vendedor"; el que el "los jugadores juegan donde quieren", de Enrique Cerezo, se convierta por primera vez en que los jugadores quieren jugar en el Atleti... y el Atleti quiere que jueguen aquí; el que por primera vez tu estrella elige quedarse y rechazando ni más ni menos que a un trasatlántico como el FC Barcelona. Un paso, de gigante, para estar más cerca de competir realmente de tú a tú con Real Madrid y Barça.

CON AGÜERO O TORRES, LO SENTÍ COMO UN DESCENSO
El día de la marcha del Kun Agüero, que se sumaba a la dolorosa salida de Torres cuatro años antes, estuve muy, muy cerca de quitarme como abonado del Atlético de Madrid. Lo escribí entonces, sus ventas eran "la constatación de un secreto a voces del que sólo los atléticos no queremos darnos cuenta: Ya no somos un grande. Una noticia casi tan dolorosa como un descenso". El reconocernos como un club mediocre, incapaz de crecer al ritmo de sus grandes estrellas.
Por todo ello, puedo decir sin miedo a equivocarme que la continuidad de Antoine Griezmann supone otro título para el Atlético de Madrid. A la altura de la UEFA Europa League y necesario, muy necesario, como antesala del que está por llegar.
Aunque todo esto de lo que les hablo, muchos, no lo pueden entender. Por suerte, sé que tú sí.  

sábado, 5 de mayo de 2018

Cuando lo extraordinario se convierte en ordinario

SEMIFINAL- VUELTA
ATLÉTICO 1-0 ARSENAL
Goles: Diego Costa.
Hace justo ocho años, en la semana del lunes 3 de mayo al viernes 7 de mayo de 2010, pasé unos días de enormes nervios e ilusión, mezclados con angustia, incertidumbre y resignación.
El Atleti, por primera vez en 24 años, había llegado a una Final en Europa. La última, curiosamente, se había disputado en Lyon, en una Recopa perdida por los rojiblancos ante un potente Dinamo de Kiev.
A esto se le añadía una sequía de catorce años sin ganar títulos (desde el Doblete de 1996), por lo que la ocasión de viajar a Hamburgo para intentar ver in situ cómo el Atleti volvía a tocar metal se presentaba irrenunciable.
Pero las circunstancias no parecían las más propicias para mí. En primer lugar, por número de abonado a priori no me tocaban entradas. En segundo, y muy importante, mi padre no quería viajar (a día de hoy la Final más lejos a la que he conseguido llevarle ha sido al Bernabéu), y ni mi novia, ni ningún amigo atlético estaban por la labor de abordar esta aventura (sólo el vuelo costaba más de 400 euros). 

RENUNCIÉ A LAS ENTRADAS PARA HAMBURGO
El primer escollo lo salvé sin mucho problema (enseguida encontré dos entradas de un patrocinador que me dejaba por 130 euros cada una), pero tras varios días de "negociaciones" no encontré compañero de viaje. Así que la mañana del viernes 7 de mayo (a cinco días de la Final) llamé a mi contacto y le dije que renunciaba a las entradas. Viajar solo se me hacía muy cuesta arriba y, en cualquier caso, no iba a comprar yo las dos entradas.

PERO AL FINAL ME PASÉ POR EL CALDERÓN
Sin embargo, esa misma mañana cuentan en Radio Marca que todavía quedan entradas. Que, pasados los primeros días de venta asignados a los 15.000 primeros abonados, aún hay tickets en taquilla. Esa noche había dormido en Madrid en casa de mi novia, y un cosquilleo en el estómago me dice que como mínimo tengo que pasarme por las taquillas del Calderón a ver qué se cuece. Así que aparco el coche en el Paseo de los Melancólicos, pongo un ticket de la hora por 20 minutillos, y veo con asombro que no hay colas. Me acerco a ventanilla, pregunto, y quedan entradas de 55 euros... No me pregunten cómo fue, pero unos segundos después tenía la entrada en el bolsillo.

ERAN 24 AÑOS SIN LLEGAR A UNA FINAL EN EUROPA
En los días previos había intentado autoconvencerme de que viajar solo era una locura... Pero tampoco podía evitar pensar que el Atleti llevaba 24 años, 24, sin aparecer en una Final europea... y que si la historia volvía a repetirse, en la próxima Final tendría más de 50 años. ¡A saber cuáles serían mis circunstancias entonces! Así que me lié la manta a la cabeza, y allí empezó mi locura en solitario rumbo a Hamburgo.

3 DE MAYO DE 2018
Han pasado ocho años de la historia que acabo de narrarles, y pasadas las once de la noche del 3 de mayo de 2018 el Atlético de Madrid alcanza su quinta Final europea desde entonces. La de Hamburgo fue la primera (UEFA 2010), y desde esa temporada todos los años pares el Atleti ha vuelto a jugar una Final en Europa (UEFA 2012, Champions 2014, Champions 2016 y UEFA 2018). Muy pocos equipos en todo el continente pueden presumir de un palmarés similar.

AQUELLA IMAGEN DE LOS INGLESES RIÉNDOSE...
El rival a superar para llegar a esta nueva Final era un histórico como el Arsenal, con el que, paradójicamente, jamás nos habíamos enfrentado en partido oficial.
En la ida se había sufrido muchísimo. Vrsaljko fue expulsado a los nueve minutos (la expulsión más rápida en la historia de la UEFA... y probablemente también incluyendo la Champions) y tres minutos después era Simeone el que se iba a la calle. Las imágenes de televisión captaban a un grupo de aficionados gunners en la grada con una sonrisa de infinita felicidad despidiendo al Cholo mano al viento. Desde ese mismo momento yo ya estaba pensando en el partido de vuelta: "Hay que salir vivos de aquí, eliminarles en el Metropolitano, y que se traguen esas sonrisitas".
Y se sobrevivió. Y de qué manera. En un nuevo recital defensivo, con Oblak como protagonista, el Atleti volvió a hacer poesía de la resistencia y, tras encajar un único gol de Lacazette, Griezmann empató en el 81 para lograr un tesoro (1-1).

En la vuelta el Metropolitano presentó sus mejores galas. Lleno casi hasta la bandera y un ambiente que, sin llegar a la magia del Calderón (no sé si podremos alcanzar esas cotas), alcanzó niveles de ebullición bastante altos.

GODÍN, IMPERIAL
Esperaba un inicio fuerte de los colchoneros, pero no fue así. En los primeros minutos tan solo Costa dispuso de una buena ocasión, que mandó alta en un mano a mano con Ospina. De hecho, el Arsenal dominaba más la pelota, de manera muy intensa en algunos momentos. Su merodear el área no acabó en males mayores por un Godín imperial, a un nivel altísimo, que por alto, por bajo, al cruce o dominando el área, cortó o achicó todos los balones que amenazaban a Oblak (que en esta ocasión se marchó prácticamente con los guantes impolutos).

EL GOL LLEGÓ TRAS UN SAQUE DE OBLAK
En los minutos finales del primer acto sí apretó más el Atleti. Koke y Griezmann avisaron con dos zurdazos que se perdieron cruzados por centímetros, y en la jugada más inesperada, Diego Costa encontró el premio.
En un pelotazo largo de Oblak, tras un control largo que acongojó a algunos en la grada, Chambers sale a la banda a despejar de cabeza, la defensa se descoloca, Thomas gana el rechace para Griezmann, el galo encuentra profundo a Diego Costa, que gana la espalda a Bellerín y supera a Ospina (que va al suelo muy, muy rápido) por arriba. 1-0 y el Calderón (perdón, me sale solo...) enloquece. Gol al borde del descanso, mejor imposible.

DIEGO COSTA DIO MIEDO
No dio miedo el Arsenal en el segundo tiempo. Dominó, sí, pero Godín siguió anulando todo lo que oliera a peligro, Oblak apenas tuvo que intervenir una vez (en un disparo lejano de Xhaka) y arriba Diego Costa se multiplicó. El hispanobrasileño volvió a ser ese delantero potente que arrasa defensas allá por donde pasa. Dos recortes secos suyos, en ambos flancos del área, sembraron el terror y no acabaron en gol por muy poco. En uno se cruzó Chambers tras romper a Mustafi; en el otro, volvió a romper a los dos centrales, pero Chambers reaccionó rápido y taponó el tiro de Griezmann. La pantera hizo ese partido por el que tanto le hemos echado de menos estos tres años y medio, y se marchó acalambrado dejando al equipo a diez minutos de la Final.

Y VIVIMOS UN PASE A LA FINAL EN CASA
Y ya estamos allí, en Lyon. Convirtiendo lo extraordinario en ordinario. Logrando una temporada sí y otra no lo que otros tardaron un cuarto de siglo en poder repetir. Pero en esta ocasión hubo una diferencia en la antesala a la Final. Por primera vez, pudimos celebrar el pase en nuestra casa. La fiesta no tuvo que ser en Liverpool, Valencia, Londres o Múnich, sino aquí, en Madrid. Lástima que no pudo vivirla nuestro Calderón querido. La próxima, sí toca en campo neutral.

martes, 17 de abril de 2018

El último sueño con Fernando Torres

Hace once años, este mismo día, más o menos a esta misma hora, estaba sentado frente a mi ordenador de sobremesa (entonces no tenía portátil) escribiendo para mi blog, como ahora, sobre Fernando Torres.
La noche anterior, como anoche, el Niño había visitado los estudios de El Larguero para ser entrevistado, en esa época por José Ramón de la Morena. Curiosamente, como ahora, Torres venía de enfrentarse al Levante y de anotar un gol (el único), y los siguientes rivales eran la Real Sociedad y el Betis (ya les he hablado en otras ocasiones sobre la farsa del calendario).
HACE ONCE AÑOS TAMBIÉN LE PREGUNTARON SOBRE SU MARCHA
Y como anoche, en antena salieron preguntas sobre su marcha o sobre la posibilidad de ganar títulos. En ese año 2007, su salida sólo era una posibilidad (que cada año sonaba con más fuerza) y el levantar algún trofeo con la rojiblanca era una utopía (el Atleti estaba a nueve puntos del líder... pero era sexto; Osasuna le había eliminado en octavos de Copa; y lo de viajar por Europa quedaba para las vacaciones estivales).

"LO IMPORTANTE ES CONSEGUIR TÍTULOS DONDE MÁS LOS SIENTAS"
Anoche, su adiós al Atlético de Madrid ya era un hecho, confirmado por él la semana pasada, y el anhelo de tocar metal tiene una fecha subrayada en el calendario: el 16 de mayo en el Stade de Lyon (Arsenal mediante en semifinales).
Entonces, hace once años, Juan Antonio Alcalá apretaba al Niño cuando éste reafirmaba su amor por lo rojiblanco: “¿No crees que eres un futbolista para jugar Champions todos los años?”. Y Torres le respondió así: “Lo importante es estar donde estés realmente a gusto y conseguir títulos donde más los sientas. Estoy convencido de que voy a ganar títulos aquí y de que voy a jugar la Champions con el Atleti”.

TUVO QUE ESPERAR OCHO AÑOS PARA JUGAR LA CHAMPIONS CON EL ATLETI
Sin embargo, dos meses y medio después el club anunció su traspaso al Liverpool.
El Niño tuvo que esperar casi ocho años para jugar la Champions con el Atleti: saltó en el minuto 66 de un Bayer Leverkusen 1-0 Atlético de Madrid sustituyendo a Arda Turan, el 25 de febrero de 2015.
Y a la espera de ese 16 de mayo en Lyon, por desgracia aún no ha llegado el día en el que Fernando Torres (el quinto máximo goleador en la historia del Atlético de Madrid, 127 goles, y el octavo con más partidos, 395) haya levantado un título de rojiblanco colchonero.

Desde que anunciara, el lunes 9 de abril, que le quedaban como máximo once partidos en el Atleti (siete de Liga y cuatro de UEFA) he estado dándole vueltas a mis sentimientos, releyendo las decenas de crónicas, artículos de opinión, cartas de amor y desamor, felicitaciones de cumpleaños... que he escrito con Fernando Torres como protagonista a lo largo de estos años.

AQUELLA CARTA A FERNANDO TORRES
Pocos días antes de que se hiciese oficial esa venta al Liverpool, escribí una carta a Fernando Torres. Una carta en la que comenzaba diciéndole que "cada domingo que hago el camino junto a mi padre para ir al Vicente Calderón lo hago con la ilusión de verte a ti. Al único futbolista por el que somos envidiados y conocidos mundialmente. Voy con el sueño de verte marcar el primer gol. Con las ganas de verte correr por la banda. Driblando contrarios. Con el anhelo de que nos hagas saltar de nuestras butacas de júbilo. Como tantas y tantas otras tardes".
Este domingo, cantamos tu gol 100 en Primera con el Atleti.
Ha tardado en llegar once años más porque no me hiciste caso entonces: "Si te quedas pasarás a la historia del Atlético de Madrid, probablemente, como su jugador más grande. Como tú siempre has dicho, te quedan muchos años de fútbol por delante. En apenas cinco llevas 75 goles. Rebasarás sin duda los 109 de Gárate. Y los 123 de Luis. Y los 150 de Escudero".

EL FUTBOLISTA QUE MÁS ME HA HECHO SUFRIR
Son muchas las veces que me has hecho salir feliz del estadio y que me has dibujado una sonrisa infinita. Pero, echando la vista atrás, y repasando nuestra trayectoria juntos, creo que puedo afirmar que también eres el futbolista que más me ha hecho sufrir. Supongo que son las cosas del querer.

Muchas veces no fue por tu culpa, como cuando cada verano desayunaba con una portada distinta que te colocaba en el Inter, el Manchester, el Chelsea, el Milán... una "eterna incertidumbre" que se alimentó insaciable cuando en septiembre de 2006 te renovaron... por un año... y bajando tu cláusula de 90 a 40 millones de euros.

O como aquella noche en Riazor, hace apenas un año, en la que nos paraste el corazón a todos los atléticos tras un choque brutal con Alex Bergantiños.

AQUELLA GÉLIDA MAÑANA DE JULIO EN LA QUE NOS DIJISTE ADIÓS
Otras veces sí que contribuiste a nuestro padecimiento. Como aquel 4 de julio de 2007 que nos
convocaste con el club en la Sala VIP del Calderón para comunicarnos que te marchabas. Jamás una mañana de julio fue tan gélida.
La noche anterior, me pasé hasta las tres de la mañana sin dormir, recopilando tus últimas entrevistas y redactando una decena de preguntas (Finalmente sólo pude hacerte una). Todavía recuerdo esa noche con angustia. Y como desconecté en aquella rueda de prensa cuando me respondiste: "Yo creo que nunca he mentido. Siempre he dicho que mi idea era seguir aquí y que cuando tomara la decisión de marcharme lo diría y aquí estoy".

Pese a que fueran guiños hacia nosotros, también sufrí viéndote celebrar la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010 con una bandera, una bufanda o una camiseta con nuestros colores... porque entendía que tú, pudiendo, donde debías lucir ese escudo era en el pecho.

TAMBIÉN HAN SIDO INCONTABLES LAS NOCHES DE ALEGRÍA
Pero también han sido incontables las tardes y noches de alegría. Como ese primer gol al Real Madrid del infranqueable Casillas que celebré con mi padre como si hubiéramos ganado algo; los únicos atisbos de grandeza convertidos en tantos con victoria en el Camp Nou; el gol en la Final del Ernst Happel de Viena; o ese doblete en el Bernabéu según reapareciste; aquel abrazo con tu descubridor, Manuel Briñas, cuando por fin marcaste el gol 100; o los dos últimos goles del Vicente Calderón (¿quién dice lo contrario?) besando nuestro escudo...

Te lo dije en aquella carta: "Tú sabes lo que es ser atlético. Pero no sabes lo que es defender a Fernando Torres. Algo que llevo haciendo con fervor desde que te convertiste en estrella".
Cada uno de esos días, era una batalla vencida, una reivindicación en voz alta, un argumento en contra de todos aquellos que proclamaban que estabas sobrevalorado, que no eras 9 para la selección española o, más recientemente, que estabas acabado.

"TORRES, HAZNOS UN FAVOR Y NO TE VAYAS NUNCA DEL ATLETI"
Hace once años, tras aquella entrevista, te hice un ruego: “Torres, haznos un favor y no te vayas nunca del Atleti”.
Me dijiste que no me preocupara, aunque después te marchaste.
Está todo olvidado. Cada gol desde tu vuelta ha sido como quitarnos quince años de encima, como volver al pasado, como si el Niño hubiera vuelto al campo y el niño que yo era, a la grada.
Pero ahora te marchas. De nuevo. Definitivamente. Y esta vez el hasta luego se hace difícilmente digerible, porque ya nunca volveremos a empujarte en cada carrera, a girar el cuerpo contigo para que nos salga ese control, a levantarnos del asiento para alcanzar ese remate... a llegar a casa con una sonrisa y decirle a mi madre, que tanto cariño te tiene: "Mamá, hoy marcó Torres".

QUEDA UN SUEÑO POR CUMPLIR
Cada vez que pienso en ese último partido, el 20 de mayo contra el Eibar, se me hace un nudo en la
garganta que tiene mala disolución.
En el fondo, creo que el destino no ha sido justo con nosotros. Después de once años juntos, los títulos (siete) vinieron en las siete temporadas que te marchaste. La vida te debe ese título. Nos debe ese título. Y aunque todos sabemos que al Torres leyenda, al Torres mito, al Torres futbolista bandera no le hace falta ese trofeo, sí que se lo merece, y mucho, ese Niño que con doce años fue a Neptuno a celebrar el Doblete del 96 y soñó con volver algún día como jugador. Y yo, ese día, quiero estar ahí contigo.