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martes, 12 de mayo de 2020

Diez años desde que el Atleti salió de la amnesia en Hamburgo

Difícilmente nada de lo que escriba hoy podrá superar las crónicas que relaté en este blog hace justo diez años.
La historia de cómo un jueves 6 de mayo de 2010 me sentía obligado a renunciar a viajar a Hamburgo porque no encontraba acompañante, y la idea de ir solo a aquella Final me parecía "una locura". Por número de socio no me tocaron entradas, y, aunque conseguí dos a través de un patrocinador, tuve que decirle a mi intermediario que renunciaba a ellas "porque no tenía con quien ir". El vuelo (difícil de encontrar por menos de 500 euros) hacía echarse para atrás a cualquier posible acompañante.

FUI AL CALDERÓN "A ECHAR UN VISTAZO A VER SI NO HABÍA COLAS..."
Sin embargo, el viernes 7 de mayo cuando salí de casa de mi novia (en Madrid) por la mañana, escuchaba en Radio Marca que aún quedaban 700 entradas en taquilla... y no pude resistirme a acercarme al Calderón "a echar un vistazo a ver si no hay colas"... ¡Y no había colas! Con lo que sólo diez minutos después me encontraba con mi entrada en la mano y compraba el vuelo (ida y vuelta en el día) con la Agrupación de Peñas por 400 euros. "Se te va la pinza, pero si es lo que quieres...", me dio 'permiso' mi novia. Y era lo que quería, sin duda. Estaba loco, pero ¡bendita locura!

EL ATLETI LLEVABA 24 AÑOS SIN JUGAR UNA FINAL EUROPEA
Eran otros tiempos. El Atleti llevaba 48 años sin ganar un título europeo (la Recopa de 1962), 24 años sin llega a una Final en Europa (la Recopa de 1986 perdida contra el Dinamo de Kiev), y 14 años sin ganar un título (desde el Doblete de 1996 con Radomir Antic).
Así que yo echaba mis cuentas y pensaba "para la próxima Final europea a la que llegue el Atleti ya tendré más de 50 años y no sé yo cómo tendré la cosa para ir...". Si alguien se me hubiera acercado aquella mañana de 2010 junto a las taquillas del Calderón y me hubiera dicho que en menos de una década el Atleti iba a llegar a cuatro Finales europeas más (sin contar con ésa) me habría reído en su cara... y habría comprado la entrada igual.

"NO VAS SOLO, VAS CON 12.000 TÍOS TAN LOCOS COMO TÚ"
"No vas solo, vas con 12.000 tíos que están tan locos como tú", me respondieron en un comentario en este mismo blog. De hecho, allí me esperaban varios conocidos, como Jorge Olmos, Sergio Medina, o Juanjo. Y tuve la oportunidad de echarme como amigo a Rubén, con quien años más tarde viajaría a la Final de Champions en Lisboa.
Todavía recuerdo el temor porque el vuelo pudiera cancelarse, ya que el mes anterior un volcán islandés de nombre impronunciable (Eyjafjalla) había entrado en erupción y una enorme nube de ceniza ensombrecía los cielos de Europa impidiendo el despegue de muchos aviones en todo el continente. Con más de tres horas de retraso salimos de Madrid... pero salimos (Las seis horas tirados en el aeropuerto de Hamburgo en la vuelta no fueron por el Eyjafjalla... ¡Suerte que estábamos de buen humor!).

MI PRIMERA FAN ZONE
Una vez allí, las fotos junto al río Elba, cómo me impresionó la Fan Zone (¡Era la primera vez que me veía en una igual!), y el camino rumbo al Hamburg Arena, atravesando un bosque en el que había casi más alemanes que árboles ofreciendo entradas de reventa a precio de saldo (Como siempre, la UEFA cubriéndose de gloria).
Dentro del estadio el ambiente espectacular, con el Fondo Norte y una pequeña parte de los Laterales teñidos de rojiblanco. No recuerdo gran cosa del partido en sí, salvo la sobresaliente actuación de Forlán, que antes de sus dos goles estrelló un balón en el palo, y los infinitos nervios por la incertidumbre del resultado.

MI YO DIEZ AÑOS MÁS JOVEN LES CUENTA EL FINAL DE LA FINAL...
Y, mejor que yo, les dejo con mi yo diez años más joven para que les cuente cómo vivió la jugada del Kun Agüero que dio origen al decisivo gol de Forlán, la ceremonia de recogida del trofeo y lo que esos instantes suponían:

Y la amnesia se acabó en Hamburgo
"...El Atleti lo busca, pero no lo encuentra. Pero entonces algo pasa. Un balón largo, perdido, de esos que sólo gana el Kun, es salvado sobre la línea por el argentino. Le gana la partida a Hughes y se perfila hacia el área. Entonces levanta la mano. La izquierda. Ahí está. Mira dónde está la Copa. Y alguien lo ha visto. Es Forlán. Que corre raudo al primer palo y recoge el mensaje de Agüero. Mete su bota derecha, la Bota de Oro. Lo justo. No hace falta más. El gigante de dos metros Hangeland no llega. Schwarzer tampoco. El balón está dentro. ¡Gooool! ¡Gooool! ¡Gooool!
Me abrazo a los desconocidos que me rodean esa noche como si fueran mis hermanos.
Miro el reloj. Minuto 116. Sé que somos campeones. Y entonces, sin haberme dado cuenta, me percato de que mis ojos están empañados. No puedo reprimirlo. Entre esa neblina de lágrimas contenidas veo los últimos minutos. No puedo parar. No lo entiendo. Y me acuerdo de mi novia, que me dice que soy de hielo y que nunca lloro. Esos cinco minutos, fueron probablemente cinco de los minutos más intensos de mi vida.
Éramos campeones. Campeones de Europa. Me abrazo con Juanjo. Me tiro fotos con su bandera de España con el escudo del Atleti. Y con desconocidos que pensaba que eran amigos.
El “We are the champions” suena por el Atlético de Madrid. Por fin los cañones de confeti se
disparan por nosotros. Y el himno del Atleti resuena en Hamburgo.
Abajo, Forlán, Agüero, Domínguez, De Gea, Quique... los héroes de esta Copa de la UEFA, que pasarán por siempre a la historia, pasean la Copa.
Y entonces, el escudo del oso y el madroño se miró en el reflejo de esa Copa, en el frío metal convertido en sueño. Cerró los ojos, volvió a mirar. Y entonces se dio cuenta, se reconoció: soy el Atlético de Madrid. Y recuperó la memoria. Por favor, no la pierdas nunca".

"UN GRANDE SIN MEMORIA"
Aquel epílogo respondía al nombre de mi blog, "Un Grande Sin Memoria". Muchos me preguntaron por el motivo del nombre, aunque en esa época estaba claro. Lo creé en el año 2005-2006, como un trabajo más en la carrera, en el que pretendía relatar la historia del Atlético de Madrid, un grande, pero que en aquellos años grises andaba sumido en la mediocridad más absoluta, incapaz de recordar quién era.
Aquella noche el Atlético de Madrid recuperó la memoria. Y, aunque sin duda en esta década ha reverdecido viejos laureles y ha dado muestras de haber superado esos años de amnesia, nunca me he planteado cambiar un nombre que ya tiene cierta solera. En cualquier caso, me alegro de que el Atleti ya no haga honor al título de mi blog. Y es bonito recordar que todo empezó un día como hoy hace diez años, entre esos bosques de Hamburgo.        

jueves, 16 de agosto de 2018

Tercera Supercopa de Europa para el Atleti, en el bar y sin VAR

SUPERCOPA DE EUROPA
REAL MADRID 2-4 ATLÉTICO
Goles: Diego Costa (2); Saúl, Koke
El día antes del partido comentaba con mi padre y unos amigos suyos que no habría VAR en la Supercopa de Europa. "¿No? ¿Seguro?", me cuestionaban sorprendidos. "Ni en la Champions tampoco", les contesté.
Después de haberse utilizado este año en el Mundial de Rusia, considero que con mucho éxito, llega a la Liga española. Ya antes, se ha venido usando en la Bundesliga alemana, el Calcio italiano o la Liga portuguesa. Pero la UEFA no lo quiere... Vaya usted a saber por qué.

BUSCANDO EL BAR QUE PONGA EL PARTIDO
Sin VAR, me fui a un bar a ver el gran partido. De vacaciones en un pueblecito de Cuenca, no tengo Movistar en casa. Uno llega con tiempo de sobra para evitar sorpresas y pasa unos primeros minutos de nervios hasta comprobar que, efectivamente, el camarero consigue sintonizar el partido, tras unos segundos interminables en los que la tele aparece en negro con un único mensaje "Encriptado"...
Pero se hace la luz, aparece en la pantalla el 'majestuoso' estadio Lillekula de Tallín, con menos de 13.000 espectadores de capacidad (otro capricho de la UEFA jugar este trofeo en Estonia...), y unos tipos haciendo bailes regionales.

ALEGRA VER A CHAVALES CON LA CAMISETA Y LA BUFANDA DEL ATLETI
En el bar, uno se alegra con la llegada de varios chavales adolescentes, uno con la camiseta del Atleti y otro con la bufanda. Por lo menos, ya tenía la garantía de que no estaría solo ante una marabunta madridista.
Y no tardo ni un minuto en comprobarlo. Sólo iban 50 segundos cuando Diego Costa, ante Ramos, prolonga de cabeza un pase largo de Godín, el defensa sevillano se confía pensando que llega Varane, pero el hispano-brasileño se anticipa con un nuevo autopase de cabeza y fusila a Navas con un zapatazo alto por su palo (0-1). Como medio bar salta de júbilo. "¡El Madrid todavía no se ha enterado de que ya ha empezado el partido!", repite varias veces entusiasmado el chico de la camiseta rojiblanca.

EL MADRID ENTRÓ TARDE AL PARTIDO... Y LUEGO BALE DIO GUERRA
Y tardó en enterarse. El primer cuarto de hora es de dominio colchonero, manejado por un Rodri (Don Rodrigo) imperial, que no pierde una bola. Su criterio a la hora de distribuir el balón es extraordinario. El Atleti va a ganar muchísimo en la parcela ancha con este chico.
Pero el Madrid despierta. Avisa con un centro de Marcelo, Asensio se saca un bonito taconazo y Oblak responde con una gran mano. "¡Qué paradón!", comentan unos y otros. El Atleti empieza a sufrir, pierde el dominio inicial, y los blancos empatan. Bale, que dio mucha guerra a Lucas en el primer acto, protagoniza una gran cabalgada, desborda a Lucas y pone un centro maravilloso al segundo palo, que Benzema cabecea cruzado a la red ganando la partida a Savic (1-1).

LOS TÍPICOS COMENTARIOS MADRIDISTAS: "ESTE TITULILLO PARA EL ATLETI"
Un tipo calvo, que apenas cinco minutos antes estaba comentando "este titulillo para el Atleti, a mí me la suda", ahora se abraza y choca las manos con el otro medio bar que se quedó mudo tras el gol de Costa.
Sólo un minuto después, Asensio se cuela sin oposición aprovechando un pasillo por la izquierda, Savic sólo recula, y el extremo mallorquín saca un derechazo que lame el palo... Y poco más tarde, en dos pases el Madrid se planta solo en el área: balón largo de Benzema a Bale, éste deja solo a Asensio, pero no controla bien y aparece Rodri, rapidísimo y salvador en la cobertura, para conjurar el peligro.
Los rojiblancos estaban sufriendo, y sólo una contra entre Griezmann y Costa que corta Asensio agarrando al hispano-brasileño da un pequeño respiro. Así que recibo el final de la primera parte como un descanso más que necesario.

"¿PERO GRIEZMANN ESTÁ JUGANDO?"
Tras un primer acto muy intenso, no ocurre nada en los primeros 15 minutos de la reanudación. Lo único reseñable, los cambios de Modric por Asensio y de Correa por Griezmann. "¿Pero Griezmann está jugando?", me preguntó sorprendida mi pareja cuando yo comentaba que el francés estaba desaparecido.
No pensaba que el galo fuera a ser titular y viendo su rendimiento, me reafirmé. Para 56 minutos así, mejor la última media hora.

EL "TITULILLO" EMPIEZA A TENER GRACIA
Entonces llegó el penalti. Juanfran (bastante sobrepasado en el primer tiempo) mide mal su salto para despejar un córner muy pasado, la pelota le pega en la mano y luego en la cabeza. No había VAR, pero el árbitro anduvo fino y señala la pena máxima. Oblak, que había parado siete de los doce penaltis que le habían lanzado (sin contar tandas), sigue sin suerte ante el Real Madrid. Ramos le superó con sangre fría tirando al lado contrario que eligió el esloveno (2-1). Los saltos y los golpes de pecho de "la otra mitad" del bar por un momento me hicieron pensar que ahora "el titulillo" les hacía algo más de gracia.
Mientras, Costa y Ramos siguen en su guerra particular. Cabezazos, codazos, el hispano-brasileño pisa al de Camas en un choque entre ambos. Se matan, pero sanamente. Lo que ha unido la selección española, que no lo separe el derbi.

EL TIEMPO SE AGOTA, LOS NERVIOS CRECEN... PERO ESTABA LA BESTIA
Los minutos iban corriendo y los nervios se apoderaban de mí. Ya no podía estarme quieto. La Supercopa se nos iba. Saúl salvaba de cabeza un remate de Varane y en el Atleti sólo Correa parecía aportar algo de chispa. Rodri, que al menos garantizaba el balón, daba paso a Vitolo. Y yo empezaba a verlo negro.
Pero estaba Diego Costa. La bestia seguía en el pasto y de ahí al final se desató. En el 78 controla con el pecho en el área e intenta ponerla de chilena, Carvajal despeja a la banda y allí Marcelo, en una jugada a la altura del córner "salvado" por Buyo en Tenerife hace 25 años (los que peinan canas sabrán de qué hablo), la mete de nuevo en el campo, Juanfran le roba la cartera, saca un pase raso al área, Correa se cuela entre Modric y Ramos en una baldosa y pone el pase de la muerte para que Diego Costa lo emboque a la red (2-2). Costa se señala su número y Juanfran no lo hace, pero me alegro infinito por esa jugada. Por aquel penalti (que nunca olvidará) y por aquellos comentarios del propio Marcelo ("le pesaban los huevos"...).

OTRA VEZ INTENTARON LA DEL 93...
No hubo sobresaltos hasta el final. Godín (muy serio toda la noche) despejó varios centros blancos y el Madrid intentó otra vez la épica... Pero Marcelo, de delantero centro, no enganchó un intento de chilena ante un bar enfervorecido... Era el minuto 93... Hay que ver cómo les gusta la sangre...
Thomas entró en el 89 por un notable Lemar y sería decisivo en la prórroga, junto al también recambio Vitolo.

LA CANTERA AL PODER: EL ARQUERO DE SAÚL Y EL PASE A LA RED DE KOKE
El Madrid encadenó varios córners consecutivos que la zaga rojiblanca solventó bien, y entonces llegó la explosión. Cinco minutos mágicos de los colchoneros le llevaron al título.
Costa gana en el cuerpo a cuerpo a Varane, se cuela en el área, la pierde, pero sigue luchando. Thomas le ayuda en la presión y roba a Varane en la frontal, Costa se la devuelve, centro atrás y golazo de Saúl con una volea con la zurda sencillamente magistral (2-3). El canterano hace el arquero, en homenaje al ídolo del que tanto ha sentido su marcha, Torres. Era el minuto 98, y en el 103, Diego Costa vuelve a ganar una carrera, esta vez a Carvajal, le deja tirado, encara a Varane, la pone atrás para Vitolo, éste de primeras a Koke y pase a la red del madrileño. ¡2-4! ¡La cantera al poder!
Entonces, el chico con la camiseta del Atleti cruza su mirada con la mía y levanta el pulgar hacia arriba con una cara de enorme felicidad.

Y GODÍN, QUE LO ESTÁ PASANDO MAL, LEVANTÓ LA SUPERCOPA
El Atleti había tumbado al Madrid. No es una Champions, pero era en Europa. En la última década, el campeón de la Champions siempre ha ganado después la Supercopa de Europa. ¿Siempre? No. Sólo hubo tres excepciones. 2010, 2012 y ahora 2018. Atleti, Atleti y Atleti.
Diego Godín, que lleva pasando unas semanas complicadas con su renovación (el club no le está tratando como merece), levanta la Supercopa (ya lo vaticiné en "Esto es Atleti") como orgulloso capitán y por fin puede esbozar una sonrisa de oreja a oreja. Esperemos que sea el primero de muchos. Esperemos que pronto pueda levantar otra... pero esta vez como campeón de la Champions. Es lo único que queda. Y la ambición es máxima. Road to Metropolitano. La primera parada ha comenzado fuerte.

domingo, 24 de agosto de 2014

"Este Madrid da miedo"

He dudado bastante sobre si titular de esta forma la crónica de un título del Atlético de Madrid, campeón de la Supercopa de España, pero qué demonios, creo que la ocasión lo merece.
Ha sido un bonito verano (como casi todos) con las ventas de algunas de nuestras estrellas, rumores incesantes sobre la posible salida de los restantes grandes jugadores (Koke, Miranda, Godín...), y titulares apasionantes sobre este Real Madrid, del que se ha repetido que "da miedo" por su ingente potencial.
As y Marca nos han regalado las siguientes portadas durante los últimos 15 días: “Este Madrid es de oro”; “Este Madrid impresiona. El equipo de Ancelotti maravilla a la prensa internacional. Una máquina engrasada. Favorito para todo” (el día después de ganar la Supercopa de Europa);
“Razones para soñar: equipo total: un once para envidiar, en el club creen que es la mejor plantilla de su historia; Sin la presión de la Décima los jugadores buscan un año de récord; Favoritos a todo”...
Y especialmente emocionante fue la portada del As tras ganar la Supercopa de Europa: “Supercampeones. Cristiano sigue siendo el amo. El Madrid gana en Cardiff la primera del Sextete”... Un titular que tuvo su continuación ayer: “Supercampeón. El Atlético le chafa al Madrid el sextete” (ya en minúsculas...).

EL SEXTETE... ¿QUÉ SEXTETE?
Me hace una gracia infinita oír y leer constantemente lo del sextete. Me gustaría recordar que el único club que lo ha logrado, el FC Barcelona, lo hizo gracias a ganar Liga, Copa del Rey y Champions de 2011, lo que le permitió ese mismo año disputar, y ganar, Supercopa de España, de Europa y Mundial de Clubes.
Aunque el Real Madrid hubiera ganado ambas Supercopas y el Mundial de Clubes, y al año que viene hubiera levantado Liga, Copa y Champions, NO habría sextete alguno. ¿Por qué? Porque estos títulos corresponden al año 2014, donde el campeón de Liga ha sido y será por siempre el Atlético de Madrid
El único sextete que el Atleti sí arruinó en su día fue al Inter de Milan en 2010, ya que el equipo nerazzurri sí había ganado Liga, Copa y Supercopa de Italia ese año, la Champions, posteriormente el Mundial de Clubes, y sólo le faltó la Supercopa de Europa que se llevaron los de Quique Sánchez Flores.

CRISTIANO RONALDO, UN EJEMPLO
Respecto al amo, Cristiano Ronaldo, volvió a demostrar su calidad como deportista, igual que hizo hace un año al perder la Final de Copa del Rey propinando una patada en la cara a Gabi, dando esta vez un manotazo a Godín a la salida del último corner. Eso cuando pierde. Cuando gana, se reivindica luciendo musculatura al celebrar el decisivo 4-1, de penalti, en el minuto 120 de la Final de Champions. Un ejemplo para los niños.
EL ATLETI DESMANTELADO
Pero ya he hablado demasiado del Real Madrid. A partir de este momento no dedicaré una sola palabra más al equipo blanco (salvo las que tengan que ver como el juego) y sí usaré muchas para ensalzar el juego de MI equipo. Ése del que hace tres meses se decía que iba a ser desmantelado, que no tenía nada, que el Cholo tendría que vestirse de corto para completar el once, que no iba a luchar ni por la Intertoto... Séptimo título en cuatro años. Mejor racha en la historia del club. ¿Cómo era eso que decía Maradona? ¿Que la sigan...? Como dice Gabi, a seguir luchando para seguir consiguiendo títulos...

SALIDA EN TROMBA
Salió el Atleti en tromba. A los dos minutos de juego, un balón largo de Moyá (que ya creó peligro en el Bernabéu con sus potentes y precisos saques. Oblak lo tendrá caro), no lo despeja bien Varane, es prolongado por Griezmann y Mandzukic se saca un derechazo seco y ajustado al palo diestro de Casillas (1-0). “Cuando la gente entre (que aún siguieron entrando muchos minutos...) ni se lo va a creer. Suele ser al revés”, comentaba mi padre con alegría. Y es que todos tenemos aún muy presentes esos derbis en el Calderón en los que a los cinco minutos (incluso a los 30 segundos alguna vez...) ya iba ganando el Madrid. Por el golpeo y el sitio por donde entró (misma portería, mismo palo), me recordó al único gol que Fernando Torres le hizo al Madrid en un derbi (1-1 en 2007). Otra de las pocas ocasiones en las que nos hemos adelantado primero en el Calderón en los últimos años.

EL MADRID NO TIRÓ HASTA EL 25
Durante 20 minutos el Madrid acusó el golpe y el Atleti aplicó una mayor intensidad que maniató a los blancos. No hubo ocasiones claras, pero en ese incio fueron los rojiblancos los que rondaron más y mejor la portería de Casillas.
25 minutos tardó el Madrid en llegar. Pero cuando lo hizo nos puso un nudo en la garganta a los 55.000 que abarrotamos el Calderón. Pared Bale-James y disparo del colombiano lo rechaza Moyá y se pasea por la línea...
Debió asustarse también el Cholo, que lió una considerable al ser expulsado y propinar un par de collejas al cuarto árbitro... aprovechó la tesitura para marcharse agitando los brazos y azorando a una afición que animó como en las mejores citas.

Y OTRA VEZ RAÚL GARCÍA
Después de aquello, el Madrid fue acotando la portería rojiblanca. Cabezazo de James lamiendo el poste; tiro de Bale fuera por poco; otra de James buscando la escuadra...
Y en el Atleti, respondía Raúl García. Como en el Bernabéu. Si aparece el navarro es para crear peligro. Obligó a Casillas a volar con un zapatazo lejano y en el corner cabeceó fuera por muy poquito. Este chico tiene pólvora.
Dinamita. Raúl, digo, quien a los cuatro de la reanudación se sacó un remate con la zurda al larguero, en cuyo rechace Casillas anduvo rápido para quitar de la cabeza el segundo a Mandzukic, y a los doce pegó otro latigazo cruzado que silbó cerca de la escuadra derecha. 

CRISTIANO NO ESTÁ
Por entonces ya estaba en el campo Cristiano Ronaldo (que empezó en el banquillo) y al que yo vi cojear en varias fases del encuentro. Ahora se habla de molestias en el bíceps femoral de su pierna izquierda, pero la temporada pasada se perdió varios partidos porque tiene una tendinopatía rotuliana, y eso no se cura en cuatro días. Se lo digo por experiencia. En mi caso concreto llevo arrastrando esa lesión siete meses, también juego al fútbol (apenas lo he hecho estos meses), me estoy tratando, y sigo fastidiado.
Se le vio poco. Una faltita a la barrera, un derechazo lejanísimo, y apenas un par de carreras... y es que no está. Debería parar. Pero él sabrá lo que se hace.
El partido avanzó con el Madrid dominando sólo a ratos ante un Atleti seguro y perfectamente pertrechado atrás, que casi hacía parecer más cerca el segundo cuando salía a la contra con Koke o Griezmann.
En el 93, Ramos rozó con el flequillo un buen centro de Carvajal, a punto de emular lo de la final de Champions. No todos los días son fiesta. Y ese castigo lo llevaremos ya siempre con nosotros.

EL DERBI HA VUELTO
Pero esta vez ganó el Atleti. Otra vez. La primera victoria en un derbi en el Calderón en 15 años. La primera contra Casillas en 27 partidos. La tercera contra el Madrid en un año. El segundo título contra los blancos en 16 meses... las cifras se acumulan y ya no son negativas. El derbi ha vuelto. Para quedarse. Ya pueden quitar el anuncio del Segundamano. Ahora los de rojo y blanco también saben levantar copas.

martes, 17 de junio de 2014

El mejor Atleti de la historia: campeón de Liga 2013-2014

Hoy, 17 de junio de 2014, se cumple un mes desde que el Club Atlético de Madrid se proclamase campeón de Liga 2013-2014. Léanlo un par de veces o catorce porque a mucha gente ya se le ha olvidado. Y el problema no es que ya no lo recuerde la gran mayoría de España, que ya sabemos de qué pie cojea, sino que se nos haya olvidado a nosotros, a los atléticos.
En los últimos días me he encontrado con dos colegas atléticos que me han saludado del mismo modo: “Joder, no hemos hablado desde la gran depresión”. Y a ambos les he respondido lo mismo: “Tampoco hemos hablado desde que ganamos la Liga”.
“Bueno ya, pero es que...”. Bueno ya, pero nada.

ANTE EL CLUB MÁS PODEROSO DE EUROPA
Hace justo un mes, el Atlético de Madrid visitó el estadio del club más poderoso de toda Europa en los últimos 25 años. Cuatro Champions en su haber; doce Ligas; cinco Copas del Rey; y dos Mundiales de Clubes como títulos principales en el último cuarto de siglo.
Un Camp Nou abarrotado con casi 100.000 espectadores empujando a los suyos para ganar la 23ª Liga de su historia. Varios de los mejores futbolistas del mundo (Messi, Iniesta, Busquets, Piqué, Neymar...) enfrente... y el FC Barcelona no fue capaz de ganarnos... en ninguno de los seis partidos oficiales en los que nos hemos enfrentado esta temporada.

NI MADRID NI BARÇA NOS HAN GANADO
Como tampoco lo ha hecho el Real Madrid, el tercero en discordia en esta Liga (sí, el tercero), al que vencimos en el Bernabéu (0-1), y nos empató en la recta final en el Calderón (2-2).
Se ha ganado en ambos duelos al mejor cuarto en cuanto a puntos de la historia (70), el Athletic (2-0 y 1-2) al que también se venció en San Mamés en Copa (1-2) siendo el Atleti el protagonista de dos de las tres únicas derrotas en partido oficial en su feudo en todo el año (el otro fue el Espanyol).
El Atlético de Madrid ha sumado 28 victorias en 38 jornadas, habiéndose dejado sólo seis empates (tres ante Barça -2- y Madrid -1-, y el resto con el Sevilla -5º-, el Villarreal -6º- y el Málaga -11º-) y apenas cuatro derrotas.

SÓLO CUATRO DERROTAS
Ninguno de los nueve primeros clasificados ha logrado superar a los hombres del Cholo Simeone, ya que las cuatro caídas llegaron ante el Levante, 10º (2-0), Espanyol, 14º (1-0), el Almería, 17º (2-0), y curiosamente el descendido Osasuna (18º) fue quien nos infligió nuestra mayor derrota (3-0).

INVICTO EN EL CALDERÓN Y ZAMORA
Hemos sido el único equipo invicto en su estadio (el Barça sumó una derrota; y el Madrid y el Athletic, dos) y Thibaut Courtois ha sido Zamora por segundo año consecutivo (algo que no había ocurrido en toda nuestra historia), habiendo encajado sólo 24 goles en 37 partidos (0,64 de media).
Diego Costa ha estado a la altura realizadora (27) de dos extraterrestres como Cristiano (31) y Messi (28) y los rojiblancos han sido el tercer equipo más anotador de esta Liga (77).
Villa (13), Raúl García (9), Koke (6), Godín (4), Gabi (3), Arda (3), Miranda (2), Tiago (2), Cebolla (1), Adrián (1), Diego (1) y Alderweireld (1) han sido el resto de goleadores colchoneros en Liga.

SE METIÓ ENTRE BARÇA Y MADRID
En una Liga que en la última década se habían llevado sólo Barcelona (6) y Real Madrid (3), las cuatro últimas con puntuaciones entre los 96 y los 100 puntos, el Atlético de Madrid ha conseguido meterse en medio y hacer algo que llevaba 18 años sin hacer.
Y no sólo ha sido campeón, sino que lo ha logrado ante un Madrid y un Barça que han sumado 87 puntos cada uno, cifra con la que habrían sido campeones en todas las temporadas desde que la Liga es de tres puntos, excepto las ya citadas cuatro últimas ediciones.

SU MEJOR PORCENTAJE DE PUNTOS DE LA HISTORIA
Para ello, el Atlético de Madrid ha tenido que superarse a sí mismo y se ha convertido en el Atlético de Madrid campeón de Liga con un mayor porcentaje de puntos ganados de toda su historia.
Con 90 puntos de 114 posibles, el porcentaje asciende al 78,94%, superando por mucho al del Atleti del Doblete (69,04%) que logró 87 puntos de 126 (fue una de las dos temporadas con 22 equipos en Primera); y al Atlético Aviación campeón de 1941, mejor porcentaje de puntos (75%) hasta la fecha, con 13 victorias, 7 empates y sólo 2 derrotas en 22 jornadas.
De hecho, si el porcentaje lo calculásemos en base a la Liga de dos puntos (cada empate penalizaba menos, ya que sólo te dejabas un punto en el camino) el Atleti de este año habría logrado 62 puntos de 76 (un 81,57%); mientras que el Atleti del Doblete de 1996 habría alcanzado 61 puntos de 84 (un 72,61%), aumentando en ambos casos tres puntos su porcentaje.

LOS 10 ATLETI CAMPEÓN DE LIGA
TEMPCAMPEÓNPTSJORGANEMPPER%
1939-40AT.AVIACIÓN2922141765,9%
1940-41AT.AVIACIÓN3322137275%
1949-50AT.MADRID3326153863,46%
1950-51AT.MADRID4030176766,6%
1965-66AT.MADRID4430188473,33%
1969-70AT.MADRID4230186670%
1972-73AT.MADRID4834208670,6%
1976-77AT.MADRID4634198767,64%
1995-96AT.MADRID8742269769,04%
2013-14AT.MADRID9038286478,94%

ES PARA ESTAR ORGULLOSOS
Piensen lo siguiente por un instante. Si a alguno de ustedes a principio de temporada se les hubiera aparecido el diablo y les hubiera dicho: ¿qué me darías si este año proclamo al Atleti campeón de Liga...? Seguro que más de uno habría vendido su alma.
Así que vuelvan a leer estos números, memorícenlos, y recuerden cómo la plantilla del Cholo Simeone les ha hecho vibrar, soñar, reír, disfrutar y emocionarse con cada uno de los partidos que el Atlético de Madrid ha jugado este año. Porque este equipo ha logrado que cada encuentro fuera una aténtica final donde se lo estaba jugando todo. Donde se estaba jugando la vida. Donde se estaba jugando la Liga. Y lo ha conseguido. Partido a partido. Latido a latido. Nunca olviden 2014. El año del Cholo.

lunes, 19 de mayo de 2014

Sólo hay un campeón y va de rojo y blanco

Cuando Diego Costa se lesionó en el minuto 13 y se pasó llorando en el banquillo casi los mismos escasos
minutos que había podido jugar (vaya final de lesiones el del hispano-brasileño); cuando Arda se marchó golpeando el césped enrabietado, después de que fuera Cesc el que le golpeara con rabia (que vaya al Mundial el catalán y no Gabi o Raúl García... en fin); y, sobre todo, cuando Alexis Sánchez, ese genio incomprendido, sacó un trallazo increíble, sin ángulo, escorado, que se coló por el único ángulo inalcanzable para el Zamora de la Liga (por segundo año consecutivo), la escuadra (1-0), el miedo se apoderó de mí.
Vi el partido en la Cervecería Ochava (bar que ya jamás olvidaré), en Atocha, porque me atrajo una gran bandera rojiblanca ondeando en su terraza, mientras buscaba una zona cerca de Neptuno por si había suerte.
Pero en esos instantes, mirara donde mirara, sólo veía gestos contraídos, manos a la cabeza, y angustia en los rostros de las camisetas rojiblancas que me rodeaban.
La tele me traía idénticas imágenes entre los 450 valientes (enorme la gentileza del Barça, cuyo aforo ronda las 100.000 butacas) que habían vuelto a asumir los 98 abusivos euros de entrada impuestos por el club culé para asistir al Camp Nou; y principalmente la del Cholo, que apretando los dientes negaba con su cabeza, incrédulo ante tanto infortunio.

RECORDÉ TODOS LOS ERRORES...
Entonces, por mi cabeza rondaba la mano milagrosa de Caballero a disparo de Adrián; el tiro al larguero de Villa; el autogol de Filipe en Levante; el gol casi a puerta vacía fallado por el Guaje; el penalti absurdo de Juanfran al Sevilla; aquel balón que envenenó el viento de Almería y se comió Aranzubía... esos escasos errores, casi contados con los dedos de una mano, que habían condenado al Atleti a jugarse la Liga en la última jornada en el Camp Nou y que tras ese golazo de Alexis y sin nuestros dos mejores jugadores sobre el campo, parecían sentenciarnos. La Liga no se perdió en el Camp Nou. Se perdió en Levante... o con el Málaga, diría el tópico. Pero el Cholo Simeone y sus gladiadores no habían llegado hasta aquí para perder esta Liga. 

"EL FÚTBOL ES INJUSTO..."
“El fútbol es injusto”, era el maldito título que fabricaba mi mente cuando la tele mostraba la clasificación momentánea y en ella, por primera vez en dos meses, el líder no era el Atlético de Madrid.
Era la primera vez en la sucesión de seis partidos que este año han dirimido Barça y Atleti (con cero victorias catalanas) que los culés estaban por delante. El escenario que los blaugranas llevaban anhelando todo el año. Y al gol se le sucedieron cinco minutos de rondo culé que me hicieron ver la Liga realmente lejos.
Pero el Atleti sólo estaba asimilando el golpe. Y una vez digerido, como posteriormente dijo Godín, “apretamos el culo e hicimos lo de siempre”.
Y lo de siempre fue sacar la garra, el orgullo, el coraje, correr, pelear y luchar como si esta Liga fuera nuestra... porque lo era... porque lo es.
Y Raúl García la pegó de lejos; y Juanfran encaró; y Koke sacó tres corners consecutivos ante una zaga blaugrana que comenzaba a dar signos de debilidad. Y sólo rogaba porque en uno de esos corners, handicap del Barça y fortaleza del Atleti durante todo el año, la pelota acabara en la red.
Pero no lo hizo en ese primer tiempo, y llegó el descanso que más largo se me ha hecho en toda mi vida...

EL DESCANSO MÁS LARGO DE MI VIDA
Salí a la calle, a tragar aire, porque por momentos esa Cervecería Ochava ataviada de bufandas colchoneras (la mayoría de sus camareros son rojiblancos), se había quedado sin oxígeno, atrapada en una atmósfera de ilusiones ahogadas.
En la calle, un taxista me dice que pinta mal; y una mujer sudamericana me desea que ojalá remonten. Pero yo no quiero hablar ni ser visto por nadie. Simplemente necesito estar solo. No rezo, porque hace años que Dios me concedió una petición más importante que el fútbol, y a cambio le prometí que nunca más le pediría por “la cosa más importante de todas las cosas menos importantes" (Arrigo Sacchi). Sólo confío. Confío en el discurso del Cholo Simeone en el vestuario. 

¿QUÉ LES DIRÍA EL CHOLO?
Confío en que les haga ver que tras 37 jornadas luchando hasta la extenuación, tras el paradón de Courtois en el 89 en Anoeta (jornada 3); la trabajada victoria en el Bernabéu (7); la goleada al Valencia tras un 0-0 al descanso (16); los sufridos triunfos ante Levante (17) y Málaga (18); la final sin ganador con el Barça (19); la goleada a la Real para homenajear a Luis Aragonés con el liderato (22); la batalla ante el Madrid que nos permitió seguir en la lucha (26); el gol de Gabi en el Villamarín para ganar “el Clásico de tres” (29); las cabezas salvadoras de Diego Costa ante el Granada (30); de Koke en San Mamés (31); de Miranda contra el Elche (34); y de Raúl García frente a Villarreal (32) y Valencia (35)... tras todo ello, no se podía morir en la orilla.
Y algo así debió decirles el Cholo, ya que Filipe confesó después que antes del partido les puso un vídeo “con imágenes incluso de la pretemporada”.
Algo así, y algo parecido a esto: “Hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco". La última frase es de Luis Aragonés, quien según el propio Simeone “defendió con los muchachos cerquita del área en la segunda parte”.

LA CABEZA DE TODOS LOS ATLÉTICOS
De todo esto salió del vestuario un Atlético que a los 50 segundos remató al palo por medio de Villa; que a los tres minutos se quedó solo delante de Pinto tras genial pared de Adrián y Koke, pero se cruzó Adriano; y que a los cuatro minutos... a los cuatro minutos dio un vuelco de alegría al corazón de todos los atléticos e inmortalizó un momento que quedará grabado para siempre en la historia del Club Atlético de Madrid.
La cabeza de Diego Godín fue la de todos los atléticos. Fue la de Simeone, 18 años antes, rematando también de cabeza el 1-0 ante el Albacete que nos dio la última Liga hasta hoy; la de Gárate, que tuvo que hacer cola como uno más para lograr entradas para Lisboa, cuando su cabeza marcó tantos y tantos goles para las Ligas que el Atleti ganó en 1970, 1973 y 1977; la de Fernando Torres, que se marchó sin levantar ningún título de rojiblanco; la de Antonio López, que vivió algunos de los peores años en la historia de este club y jamás pudo ni soñar con una Liga; y, sobre todo, la de todos los aficionados colchoneros, que durante un largo año han aguantado el “ya caerá el Atleti, ya caerá”, con un estoicismo y una fe que son dignas del mayor de los monumentos...
Fue especialmente bello que el jugador encargado de marcar ese histórico tanto se besara el escudo para reivindicar lo que significa este sentimiento. Y no era la primera vez que lo hacía.
Jamás vi un testarazo tan puro, tan contundente, salto tan elegante y remate tan impecable. Como se suele decir en baloncesto, entró limpia (1-1). Pero era normal. Lo rematamos todos.

Al Atleti aún le duró el subidón algunos minutos, en los que Mascherano evitó que Koke se quedara solo ante Pinto, y en los que Gabi corrió más él solo que todo el Barcelona junto, apoyado por Tiago, Raúl García, Filipe o Juanfran... todos ellos, llegaban a cada balón disputado una décima antes que los del Barça. Pero después el balón volvió a ser blaugrana.

UNA FASE DE PERROS
Entramos entonces en "una fase de perros". El acervo popular entiende una “vida de perros”, como una mala vida. Personalmente, mi perro vive genial, pero su reloj biológico va más rápido, por lo que un año nuestro es como siete suyos. Es decir, que una hora nuestra son como siete de perro, y media hora serán como tres horas y media...
Llegado a este punto, viví la última media hora de partido como un perro, porque esos 30 minutos se me hicieron como tres horas y media.
No les miento. Fui capaz de mirar el reloj siete veces y el minuto seguía siendo el 17 de la segunda parte... un infierno.
Dos minutos más tarde, o cuarto de hora, según se mire, un balón colgado al área por Dani Alves (el único del Barça que estuvo a la altura) rebotó en alguien y fue machacado por Messi a la red. El grito de dolor fue unánime, pero no en mi caso. Siempre en cada tanto, a favor o en contra, centro mi mirada presto en la figura del linier o el árbitro. En este caso, la mano arriba, salvadora, de Mateu Lahoz, decretaba el fuera de juego que más he celebrado en mi vida.

CADA JUGADOR DEL ATLETI, UN HÉROE
De ahí al final, el cronometro siguió sin correr. Las agujas se enganchaban en el segundero, la boquilla del reloj de arena se hacía cada vez más estrecha, pero cada jugador del Atlético se engradecía como un héroe al que sin dudar hubiéramos entregado el cuidado de nuestra vida.
Era especialmente emocionante ver a Koke, a Tiago o a Gabi saliendo del área, rodeados de camisetas blaugranas, y siendo capaces de aguantar el balón hasta alejarlo de la zona de peligro.
El partido llegó al tiempo añadido dentro de una angustia, constante pero sostenida, en el que el único susto real fue un derechazo lejano de Alves que repelió Courtois.
Y hubo corner en contra en el último segundo, como no podía ser de otro modo en el guión atlético, con las trenzas de Pinto merodeando el área en busca de un milagro que ningún Dios podría haber aprobado.
Y EL ATLETI ES CAMPEÓN
Y Mateu Lahoz emitió tres silbidos que significaban una Liga. Y el Atleti se hizo mayor de edad. Y el teléfono sonó, como hacía 18 años, cuando un niño de 15 años descolgó el auricular para recibir la felicitación de su abuelito, el primero en hacerlo en esa Liga de 1996. Ahora, sin él para hacerlo, era su hijo, mi tío, el que recogía el legado de esa felicitación primigenia: “Enhorabuena, ha habido que sufrir ¿eh?”. “Hemos sufrido hasta el último minuto. Pero así es el Atleti”, respondía, y cuando pronunciaba estas palabras, un nudo se hacía en mi garganta, que me impedía seguir hablando, a punto de llorar, como el niño de entonces. A duras penas, pude controlar las lágrimas. Y me cité con Neptuno. Y hablamos de volver a vernos. Y quizá entonces, no haya manera de contenerse.

martes, 21 de mayo de 2013

“¡Legen-dary!”: el Atlético de Madrid gana la décima Copa del Rey al Real Madrid y en el Bernabéu

Durante años he visto la serie “How i met your mother” (Cómo conocí a vuestra madre) en la que uno de sus carismáticos protagonistas, Barney Stinson, anticipa cada noche de fiesta o actividad reseñable en la que va a participar con la frase “It wil be... legen-dary” (Va a ser legen-dario).
La noche del 17 de mayo de 2013 quedará grabada por siempre con letras de oro en la Historia del Atlético de Madrid y en la memoria de sus miles de aficionados por ser “legen-dary”.
Para estas ocasiones especiales, el bueno de Barney suele decir a su amigo Ted: “¡Ponte traje!”.
Espero que se pusieran traje para tan insigne cita, porque la ocasión lo merecía. Aunque mucho mejor presenciar esta Final vestido de corto con la rojiblanca y en la grada, como tuve la oportunidad de hacer con mi padre. Les dejo mi crónica de aquella noche LEGEN-DARIA.
EL CALENTAMIENTO, CON FUTRE
La Final empieza desde que uno se levanta por la mañana. De hecho, desde el día anterior, cuando uno vuelve a tener el honor de entrevistar a Paulo Futre, el gran héroe de la última Copa en el Bernabéu, y te cuenta cómo Luis hace 21 años le levantó de la cama para decirle: “Usted esta noche va a vengar a Pizo. Usted esta noche va a convertirse en el ídolo de Míchel y compañía. No puede fallarme".

CÓMO CONVENCÍ A MI PADRE
Quedas con tu padre para comer, al que incluso has tenido que convencer para que esa noche te acompañe al Bernabéu, después del cabreo por el último ridículo en Liga. “Si pierden hasta con los suplentes, no voy a gastarme 75 euros (al final fueron 50 porque no había entradas) para ver cómo le meten cuatro en la Final, y encima para no ver nada ahí arriba. Para eso me pego una mariscada”, me decía el 27 de abril entre un enfado monumental. Menos de una semana después, cuando vio la entrada ya comprada, con su propio nombre, no pudo negarse. Del “Cómo conocí a vuestra madre”, al cómo convencí a mi padre. Aunque en ningún momento tuvo mucha fe en la victoria.
CREER HASTA VENCER
Yo sí la tuve. No voy a decir que estuviera convencido de ello. Pero a los hechos me remito con mis últimos posts o mis últimas publicaciones en Twitter o Facebook previas al gran partido.
Una de mis mayores razones para creer era el hecho de que la afición llegaba a este encuentro más descorazonada que nunca. Varios amigos míos colchoneros me dijeron que no iban ni a intentar conseguir entrada para la Final, desilusionados después del último varapalo liguero...
Pero cuando menos se confía en él... “el Atleti te hace fuerte”. El Atleti “te mata, y te da la vida”. El Atleti te hace creer. Creer hasta vencer.
Y creí. En los aledaños del Bernabéu coincido en un bar con Salva Ballesta. Los asistentes, enloquecidos, no paraban de cantar canciones sobre el ex delantero rojiblanco, como un “Es español, Salva Ballesta es español”... Me extrañó tantísimo ardor patriótico precisamente en un territorio como el Bernabéu... Hasta que descubrí que el propio Salva estaba dentro del bar y era la causa de los cánticos.

COINCIDENCIAS HALAGÜEÑAS
Cuando salgo del bar, me encuentro a Aitor. Es un antiguo compañero de sufrimientos en la grada del Calderón. Durante muchos años fuimos vecinos de butaca, hasta que hace como tres temporadas se dio de baja. Justo cuando ha comenzado lo mejor... Llevaba sin verle desde entonces...
Otra persona a la que llevaba tres años sin ver es Sergio Medina. La última vez fue curiosamente en la Final de Hamburgo, donde quedamos para tomar algo en la fan zone. Entre una marea de colchoneros, veo a su hermano aparecer, y a su lado está Sergio. “Voy a saludar a un amigo”, le digo a mi padre.
“Sergio. No nos veíamos desde Hamburgo. Esto es una señal. Esta noche ganamos seguro”, le digo. “Ganamos seguro, ganamos seguro”, me dice más convencido que cualquier otro atlético con el que me hubiera topado esa tarde-noche.
Y durante toda la previa, estuve acompañado de mi amigo Santi Riesco. Con el que ya compartí viaje a Bucarest e instantes antes de la Final de la UEFA Europa League hicimos el brindis de la victoria. “Una copa por otra Copa”, titulé hace un año al colgar la foto en Facebook. “En Bucarest salió bien. Ojalá hoy también”. Y vaya si salió bien...
Tras ver a Sergio le digo a mi padre. “Nos encontramos a Aitor... me encuentro a Sergio... Papá, creo que esta noche vamos a ganar”... No me dio la razón, pero por momentos empezó a creer.

LA ENTRADA AL BERNABÉU
Entramos al Bernabéu como cerdos a un camión de granja... Quizá sea la costumbre allí... pero entre empujones y exhaustivos cacheos policiales nos comprimen entre dos vallas en un acceso al estadio por la torre D caótico y desordenado...
Cuando subimos las interminables escaleras hasta llegar al cuarto anfiteatro, y asomamos la cabeza tímidamente por el vomitorio, nos encontramos de frente con el enorme tifo madridista, en el que un caballero medieval señala la Copa del Rey bajo el lema “Una ciudad... Una conquista”...
Ambos coincidimos en el diagnóstico: “La verdad es que el escenario impresiona...”. 

EL MADRID SE ADELANTA
Pero el balón echa a rodar y esa noche el Atleti no ha venido al Bernabéu a amedrentarse. Los rojiblancos intentan presionar arriba, con un 4-1-4-1 con Mario Suárez como pivote, intentando barrer todo lo que no cortan Gabi y Koke, y Falcao en punta, también ayudando en defensa, con la función de molestar a Xabi Alonso en la salida del balón. Arda en la izquierda, y Diego Costa, más retrasado de lo habitual, en la derecha, completan el dibujo rojiblanco.
Sin embargo es el Real Madrid el que domina, y tras un primer aviso de Cristiano en un disparo lejano, llega el primero.
Corner botado por Modric (novedad en el once) y Cristiano Ronaldo se adelanta de cabeza a un poco acertado Godín y hace el 1-0. Minuto 14. Quien más, quien menos, se teme lo de siempre...

EL ATLETI RESPONDE
Pero el Atleti intenta responder rápido y tras una presión arriba de Filipe, Gabi, que actuó en la final como un todocampista total, se saca un derechazo por encima del larguero.
Los del Cholo tienen ahora un mayor dominio de la pelota y crean especial peligro por la banda derecha, donde Diego Costa pone en auténticos apuros a Coentrao, que se ve obligado a pararle en falta en varias ocasiones.
Y en el minuto 35, Mario Suárez roba el balón a Cristiano Ronaldo en una jugada en la que acude a la ayuda de Juanfran. La bola llega a Falcao, al que Albiol intenta anticiparse en campo ajeno. Pero el colombiano se revuelve de lujo, la protege ante Khedira, hace uno, dos recortes, y saca un gran envío cruzado para Diego Costa, que la deja correr, gana la espalda a Ramos y la cruza con la zurda fuera del alcance de Diego López (1-1). ¡Golazo!
La grada rojiblanca estalla. El fondo norte es un hervidero. Los abrazos se reparten por doquier a hermanos, amigos o desconocidos.
A mi lado, un chico más joven que yo, también me abraza. Antes de empezar el choque, me presenté y le dije. “Bueno, soy Jose. ¿Tu nombre? Siempre me gusta saber con quién voy a tener el gusto de compartir un título...”. “Fernando”, me respondió mientras me daba la mano. Al final, quedé como Dios. :D
Sin embargo, aún quedaba muchísimo partido y el Madrid replica pronto. Tras una pared de Coentrao con Benzema (desaparecido, una noche más, el galo) la pelota llega a Ozil, que conecta una perfecta volea desde la frontal y el balón lo escupe el poste izquierdo de Courtois. Sería el primero de tres...
Con el susto en el cuerpo, llega el descanso.
El optimismo predomina. “Aún queda el gol de Falcao”; “Ahora les toca marcar en nuestra portería”, son algunos de los comentarios que le lanzo a mi padre.

LOS POSTES SE SUCEDEN...
Y el segundo acto comienza. El Madrid intenta tenerla, con Modric como hombre más participativo, pero el partido es trabado y el Atleti genera sensación de peligro a la contra. En un buen balón largo, Coentrao vuelve a parar en falta a Diego Costa y esta vez ve la amarilla.
Pero el Madrid sigue creando muchísimo peligro en las oportunidades en las que llega. En el minuto 60, Cristiano desborda a Miranda por línea de fondo y su pase atrás es rematado por Benzema... contra la madera. El Atleti ha vuelto a salvarse. Pero el rechace cae a pies de Ozil. El genio alemán, con una enorme sangre fría, hace un quiebro con el que rompe a Courtois... “Se acabó”, pienso... pero el disparo del germano, sin portero, es repelido por la pierna izquierda de Juanfran en una estirada providencial.
El Madrid seguía sin marcar. Y uno empezaba a creer...

PERO LA SUERTE HOY HA CAMBIADO
Los blancos aprietan. Y el Bernabéu también. Falta en la frontal del área a Benzema. Al lanzamiento, como siempre, Cristiano Ronaldo. Consumado especialista en la materia y que ya nos ha hecho varios goles de esta guisa en las últimas temporadas. Por la escuadra, por el palo de Courtois, de cerca, o desde su casa...
Esta vez, decide probar fortuna por raso. La barrera salta, pero la pelota vuelve a ser escupida por el poste derecho de Courtois. Cristiano se desespera. Quedan sólo 20 minutos. “Papá, creo que va a ser hoy”, le suelto casi emocionado. Y es que tres postes salvadores en apenas media hora son demasiados para no acabar en un final feliz.
Y por tu cabeza se suceden los años sin ver puerta de Fernando Torres; las manoplas salvadoras de Casillas; el gol anulado a Perea los penaltis no pitados al Kun Agüero; el penalti en el último minuto de Heitinga; la mano de Xabi Alonso; el fallo de Pablo Ibáñez ante Robinho; el gol a los 30 segundos de Van Nistelrooy; las manoplas salvadoras de Casillas (no, no me he confundido al repetirlo...) Y entonces repites: “Papá, va a ser hoy...”.

LA AFICIÓN SE CRECE; EL MADRID, DESESPERA
Y la afición se enardece. Y el “¡Atleti, Atleti!” ensordece a todo Madrid. Y el “porque luchan como hermanos” cobra más sentido que nunca. Y el “¡Jugadores, jugadores, hemos venido a ganar! ¡Que se enteren los vikingos, quien manda en la capital!”, convertido en tonadilla para esta Final, empieza a tomar tinte de Ley.
El Madrid empieza a perder los nervios. Ozil y Ramos ven amarilla por acciones absurdas y Mourinho es expulsado por Clos Gómez por protestar. Quedan diez minutos y esto empieza a tener un color: rojiblanco...

El tiempo corre y ya no hay ocasiones. Entonces, Juanfran se lesiona por una fea acción con Cristiano Ronaldo. El alicantino está cojo y parece que no va a poder seguir. El Cata se prepara en la banda para salir, y el miedo cunde en la parroquia rojiblanca. No puede ser. Hoy no puede estropearse...
Pero Juanfran, todo coraje y corazón, vuelve al campo. Para morir en él. Y el Atleti muere en área del Madrid. “Aquí va a llegar, papá. Aquí se acaba”, le digo. Pero no hay tal suerte. Y los puños de Diego López y la zaga blanca conjuran el peligro.
Queda la prórroga. 30 minutos suplementarios de infarto.
“Bueno, no está estando tal mal ¿no? Ha valido la pena venir”, le apunto a mi padre. Y lo mejor está por llegar...

LA ÚLTIMA MEDIA HORA DE TENSIÓN...
La prórroga comienza con el Atleti perdonando. Koke deja solo a Diego Costa, que gana la espalda a Arbeloa, pero Diego López le para el mano a mano y el rechace posterior.
El Madrid, por cierto, introduce al citado Arbeloa, Higuaín y Di María, por Coentrao, Benzema y Modric. Simeone, mantiene a sus once valientes, con Juanfran recuperado.

Y entonces, en el minuto 98, un corner botado por Koke es despejado por la zaga blanca. La bola cae de nuevo a pies de Koke, que la pone perfecta al primer palo. Y allí, aparece Miranda. Un héroe inesperado. Dos goles en todo el año, y marca un tanto que pasará a la historia del Atlético de Madrid al adelantarse de cabeza a la zaga blanca y superar a Diego López (1-2).
¡La locura es total! Me abrazo a cada camiseta rojiblanca que me rodea. Especialmente a mi padre, al que dejo casi sin respiración y le doy un beso. “¡Te lo dije, papá, te lo dije!”, le grito. Y ni yo mismo aún me creo lo que estoy viviendo.

EL CRONO SE PARA... Y COURTOIS LO ACTIVA
El Madrid está aturdido. Pero el crono del Bernabéu se para. “¿Todavía estamos en la primera parte de la prórroga?”, preguntan unos chicos unos metros a mi izquierda. Y pienso que siento lo mismo. Parece que hace un mundo que marcó Miranda... y los segundos no corren.
En el último lance de la primera mitad de la prórroga, un pelotazo largo al área atlética no es despejado bien por Godín. La pelota baja del cielo bombeada y llega a Higuaín, quien saca una volea que encuentra el paradón a bocajarro de Courtois. Como dijo el meta belga en la celebración: “En esos momentos sientes que nadie te va a meter otro gol”.
Y eso mismo sentía toda la hinchada rojiblanca.

Sólo quedan 15 minutos para la gloria. Y aún habrá la última heroicidad de Courtois. Di María gana por velocidad a Juanfran y pone un perfecto pase al segundo palo para Ozil. El alemán lo tiene todo para lograr el empate, pero Courtois se lanza con todo y hace valer su 1,99 para evitarlo y sacarla a corner. Ya nada podía salir mal esa noche.

El partido se acaba y la impotencia madridista la personifica Cristiano Ronaldo, que tras ser parado en falta por Gabi, suelta una patada mientras cae, intentando rematar de chilena la cara del capitán colchonero. La tangana está servida, y ambos banquillos se enzarzan en una trapisonda. Esto sólo beneficia al Atleti. Dos goles y un enorme Courtois han finiquitado un título histórico.

¡EL ATLETI CAMPEÓN!
Los pulmones de Clos Gómez expiran los tres silbidos que proclaman al Atlético de Madrid como campéon de la décima, la décima Copa del Rey en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid.
Unas filas más adelante, un niño de unos once o doce años llora. Nunca había visto a su Atleti ganar al Real Madrid. Me vuelvo, y en la fila de atrás veo un matrimonio con más de 65. Su euforia no es la de los más jóvenes. Ya han visto gestas como ésta a lo largo de su vida. Pero su cara de felicidad, el brillo de sus ojos, delata la ilusión producida por tantos años de espera. Me miran con una sonrisa sincera, y me sale natural tenderles la mano y darles la enhorabuena. A mi lado, unos chavales de veintipico podrán emborracharse por primera vez porque el Atleti ha ganado un derbi. Yo también podré hacerlo. Y podré compartirlo con mi padre. La última vez que ganamos al Madrid una Final de Copa sólo era un niño. La última vez que ganamos al Madrid, no sabía que era la última. He estado catorce años preparándome para esta noche. Es mi noche. Es nuestra noche. 

GRACIAS DIOS, POR HACERME DEL ATLETI
Los mensajes de felicitación empiezan a inundar mi móvil. Un móvil que he decidido no tocar en los 120 minutos. Y el “We are the Champions” comienza a sonar en el Bernabéu... por el Atlético de Madrid. Entonces cierro los puños y grito al cielo del coliseo blanco. “¡Sí, sí, lo hemos conseguido! ¡Somos campeones!”. Y a cada grito, a cada latido, la rabia contenida de catorce años empieza a abandonar mi cuerpo. El no pasará, el no puede ser, el es imposible, se desvanecen... Las maldiciones, los complejos, las frustraciones, dan paso a una sensación de enorme bienestar. Una felicidad que parecía que nunca llegaría. Las estadísticas, por fin, dan un giro. El Atlético de Madrid ha ganado cuatro de cinco Finales de Copa al Real Madrid. El Atlético ha ganado todas las Finales de Copa que ha jugado en el Bernabéu contra el Real Madrid. El Atlético lleva tres días sin ganar al Real Madrid... 
Y doy las gracias a Dios por hacerme del Atleti, porque lo que viví  la noche del 17 de mayo de 2013 en el estadio Santiago Bernabéu, otros ni lo podrán soñar... ¡Te quiero Atleti!