lunes, 17 de mayo de 2010

La fiesta de la UEFA, desde dentro

La última vez que el Atleti había ganado un título yo era un niño de 15 años recién cumplidos. Acompañado de mi tío Emilio, entusiasta madridista que vive en Atocha, pude disfrutar la cabalgata organizada por Jesús Gil, con sus carruajes tirados de caballos, paseando por Madrid a las estrellas colchoneras.
Como un loco, perseguí carroza tras carroza, hasta conseguir estampadas en mi gorra del Atleti las firmas de Radomir Antic, Tomás Reñones, Caminero, Lubo Penev, Vizcaino, Juan Carlos, López, De la Sagra y Correa.
Recuerdo como si fuera hoy las carreras Castellana arriba buscando a mis ídolos, cuando hacían una parada en el recorrido hacia Neptuno, antes de que los caballos volvieran a arrancar y te pisaran un pie.
Catorce años después, he podido repetir imágenes similares, aunque con ciertos matices relevantes.

EL DÍA DESPUÉS DE HAMBURGO
Jueves a las 14:00 horas. Suena mi despertador tras haber dormido dos horas y media, después de pasar la noche en el aeropuerto de Hamburgo y en el vuelo de vuelta.
Como y aterrizo en Telemadrid a las 15:30 horas para afrontar mi quinto día allí.
Hablo por teléfono con mi padre contándole la hazaña que ha supuesto nuestra primera Europa League. Entonces, se acerca uno de mis jefes, Joaquín, y me dice mientras continúo al teléfono: “Jose, esta tarde te voy a hacer feliz”.
Voy a ir a cubrir las celebraciones del Atleti, pienso. No me lo puedo creer, cuando lo único que he hecho hasta ahora es una encuesta en el Bernabéu sobre si la gente pensaba que aún había Liga (Ja, ja, ja...).
Y efectivamente, me mandan al autobús dela prensa, que encabeza la comitiva por delante del bus descapotable de los futbolistas.
En el Calderón saludo a Antonio Ruiz, ex compañero en la Ser, hecho polvo por la paliza del día anterior. Yo lo llevo mejor, el subidón de estar ahí despeja todo tipo de cansancio.
Van subiendo, uno a uno, y ves cómo para ellos también es un hito importante, grabando por sus móviles la acogida de la gente.
EN LA ALMUDENA SE ME ESCAPA FORLÁN
Entonces, empieza el baile. Primera parada, Catedral de la Almudena. Allí nos advierten de que no se puede preguntarles ni antes de entrar ni dentro del templo. “Los canutazos para después”.
Tras ofrecer a la Virgen el título y la foto oficial, comienzan las carreras tras los jugadores. No veo mi cámara, y el objetivo más a mano es Enrique Cerezo. El presidente, buen testimonio, pienso.
Tras un par de preguntas y un “yo creo que sí lo pasaremos muy bien en Neptuno porque hay muchas ganas”, me percato de que muchos de mis compañeros han cogido a otro protagonista mejor... Diego Forlán. Un escueto “enhorabuena” es lo único que me da tiempo a decirle con pie y medio dentro del autobús. Habrá que esperar a la próxima parada.
Llegamos al Ayuntamiento. Allí conseguimos hablar en condiciones con Forlán, que nos dice que él no es el protagonista de este título, sino que lo son todos.
Gallardón les hace entrega, uno a uno, de una placa conmemorativa, y uno se da cuenta del buen rollo de este equipo. No dejan salir a recoger el premio a Assunçao o a Reyes, corean el nombre de cada uno, sueltan bromas y se gritan apodos entre ellos, y la ovación es especialmente cerrada cuando el turno es para Quique Sánchez Flores.
EL ESCENARIO: ANTONIO LÓPEZ SHOWMAN
Después, un escenario ante miles de atléticos es testigo de los botes de los jugadores, que amenazan con tirar abajo el tablado, Copa incluida.
Agüero es el que se arranca con un “¿De quién, de quién? ¡De Kun Agüero papá!”, y todos comienzan a botar.
Se ofrece el micrófono a Forlán, ante los cánticos de “Uruguayo, uruguayo”, pero el Bota de Oro se resiste a hablar, entre tímido y un comentario: “Si no me vais a dejar...”.
Efectivamente, con sólo decir un “a disfrutar”, los jugadores comienzan a ovacionar.
“Saque, saque, saque, saca la camiseta”, le gritan Simao y Perea, animándole a quitarse la camisa para deleitar a las muchas quinceañeras presentes.
Esa fue otra alegría más. Ver tanto niño y tanto adolescente del Atleti, le hacen comprobar a uno que seguimos siendo grandes. Que tendremos descendencia.
Antonio López toma la voz cantante con una serie de “Camareros...¿Queeé?” al estilo marcado por Pepe Reina tras la Eurocopa. Después, ellos mismos inician un “Bota de Oro, Perea Bota de Oro”, acogido de buen grado por el colombiano, que da saltos con la bandera de su país.
Entre los cánticos, es curioso el protagonismo que adquiere Ibrahima, que es incluso el que se lleva la Copa, pese a no haber podido disputar esta competición.
Su entusiasmo, se une al de Camacho, Domínguez, De Gea, y el propio Antonio López, en contraste con el de Tiago, algo más apartado. Lo que da buena prueba del peso de la cantera que se ha creado en el vestuario.
Aunque no me gusta tanto cuando Ibra comienza el cántico del "Agüero quédate", cuando es algo que debería darse por hecho...
A la salida, hablo con Gallardón, que cita a los jugadores para dentro de una semana, y les advierte de que, después de 14 años esperando para recibirles, no va a permitir que la siguiente vez se dilate tanto.

EL BALCÓN DE SOL
La penúltima parada es la Puerta del Sol. Aguirre les espera con una bufanda rojiblanca al cuello. Y en la plaza, miles de rojiblancos la abarrotan hasta las calles aledañas. Es sencillamente increíble.
Espero la llegada del autobús en primer plano, donde Aguirre le dice a Gil Marín que seguro que su padre lo está viendo desde el cielo.
Hablo con el propio Gil Marín, al que le transmito que ya se merecía toda esta gente una gran alegría. “Por ellos, por nosotros, por vosotros que cubrís la información del equipo”, me dice, pese a que en realidad es el primer día que tengo esta oportunidad.
Quique Sánchez Flores me dice que son unos “privilegiados”, y que la fiesta de hoy en Neptuno será “mucho mejor que la de ayer en Hamburgo”. Su sonrisa es sincera.
Como la de Domínguez, al que paro en la entrada a la sede de la Comunidad de Madrid, y me dice que para un canterano como él todo esto es increíble. Y la semana que viene a por el Doblete, le digo. “Por supuesto que sí, vamos a comérnoslos”, me responde.
También hablo con Jurado, que me asegura que aún no son conscientes de que han hecho historia, y con Reyes, que me responde con un “impresionante, amigo”.
Y pregunto a Simao, uno de los capitanes, sobre el honor de haber transportado la Copa en sus manos. “Un orgullo”, me cuenta.
En la subida camino al balcón, ahora sin micrófono, le digo a Simao que nos han dado una alegría que necesitábamos hace mucho tiempo. “Nosotros también”, me responde, y le emplazo a marcar un gol en la final ante el Sevilla. “En el Camp Nou. Sería increíble. Además, ya me toca meter”, me contesta. Como a todos, Simao.

EL CONTRASTE, PABLO IBÁÑEZ
Y en el balcón puedo contemplar Madrid teñido de rojiblanco. Los futbolistas continúan la fiesta. Y la nota triste la pone Pablo Ibáñez. Con todos botando en el balcón, él se retira. Da vueltas por la sala contigua, se asoma, sonríe. Pero no es su fiesta. Le miro a él, y miro a Perea, cantando y saltando fuera. Me da lástima por Pablo. Ambos llegaron juntos. Han vivido cinco años duros, y ahora uno puede disfrutar, mientras el otro debe irse. Habrá quién se alegre por su flirteo con el Madrid, pero viendo a ese chico espigado cabizbajo, como en una fiesta de cumpleaños a la que nadie le había invitado, a uno le provocaba una sensación agria.

NO HA CAMBIADO TANTO...
Las carreras, la lucha con el resto de medios por conseguir antes al protagonista, trajeron a mi memoria al niño de 15 años que se desgañitaba por conseguir el autógrafo de Pantic, aunque tenía que conformarse con el de Vizcaino, que quedaba más cerca de mi lado. A aquel niño, que se marchó a casa soñando, con su gorra rubricada por sus ídolos.
El jueves pasado, no había tanta diferencia, y debía refrenarme al tener al Kun al lado, o a Forlán, para no pedirles una foto, o un autógrafo. Y tenía que cantar el "¡Campeones, campeones!" para mis adentros. Aunque no me privé de saludar alguna vez desde el balcón :D
Han pasado catorce años. Y esa temporada hubo Doblete. El próximo jueves, espero repetir. El sueño continúa.

4 comentarios :

atletista sin solución dijo...

Hola José:

Pues mira que me da rabia no haberte visto. Estuve viendo Telemadrid toda la tarde, pero no te vi.

Me alegro por ti y de que hayas podido disfrutar desde dentro de esa fiesta.

Te espera una meteórica carrera periodística y ojalá sea para contar las hazañas rojiblancas.

Un abrazo, campeón.

Adal dijo...

Enhorabuena, espero que sea un despegue de tu carrera como periodista, me gusta cuando dices que cantaste el "campeones, campeones" para tus adentros, eso es lo que yo quiero de un buen periodista: información antes que la pasión, la pasión la tenemos que poner los hinchas, pero cuando uno escribe o retransmite es para informar.

A ver si vas a lograr que Telemadrid cambie y me reenganchas a verla (no caerá esa breva).

Lo dicho, enhorabuena como periodista y como atlético, un saludo

futbollium dijo...

Solamente te estaban entrenando para la que te espera como mañana el Atlético gane la copa en el Camp Nou . Que suerte vivir la fiesta rojiblanca desde dentro .

Un saludo

Amin dijo...

Quién te iba a decir a ti con 15 años que el siguiente título lo ibas a celebrar entre ellos.
Qué envidia, cómo me alegro por ti!

A ver si mañana podemos volver a celebrarlo tú en Canaletas y yo en Neptuno.

Y a ver si Simao mete el gol que te dijo ;)

Besos!!