lunes, 27 de febrero de 2012

Cuando el mejor es encima el más listo

Retrotráiganse por un momento a su época de estudiantes. Imagínense en el colegio, en el instituto, me es lo mismo. Recuerden su etapa rodeado de libros.
Ahora, recuerden al más empollón de su clase. A ese que siempre se sabía la lección de corrido. Ése que constantemente sacaba sobresalientes y que incluso alguna vez lloró por un notable. Ya lo tienen ¿no?
Ahora, recuerden a ese compañero no tan brillante, pero que sacaba buenas notas a base de pillerías. Tal vez alguna vez usó una chuleta. Quizá sólo se apuntó algunas fórmulas en la calculadora. O simplemente sabía cómo “ahorrar” tiempo, qué era lo que “no hacía falta” estudiar y, aunque uno sí invertía su tiempo en mirarlo, por si las moscas, luego él tenía razón, y no caía en el examen... ¿Ya?
Normalmente esos dos perfiles no suelen coincidir en la vida. Pero ahora junten ambos. ¿Qué les sale? Leo Messi.

LEO MESSI: CAPAZ DE TODO
Un futbolista capaz de llevarse un balón entre cinco contrarios y batir al portero con sutileza, pero habiéndosela llevado con la mano (minuto 7).
Un jugador con la clarividencia suficiente para encontrar al compañero solo, pese a estar él rodeado de rivales (la jugada del 0-1).
Y una figura, sobre todo, con el ingenio, la astucia y la picardía suficientes para, en el minuto 81, con un partido muy cuesta arriba para los suyos, sufriendo, con la Liga más que perdida, decidirse a poner en la escuadra una falta lateral, aprovechando que nadie había pedido barrera. Ése es Leo Messi.
Y cuando un jugador capaz de desnivelar un partido regateando a cinco contrarios por su infinita clase, es encima también más avezado que todos los que le rodean para marcar cuando están en bragas, entonces, al resto lo único que les queda es esperar a septiembre. O dedicarse a otra cosa...

YO NI VI EL GOL. OTRO MÁS ASÍ...
Les reconozco que no vi el gol de Messi. Vi la pelota ya dentro y al argentino celebrando el decisivo tanto con alborozo. Estaba distraído, como Courtois, como Juanfran o Salvio en la barrera. Con la diferencia de que yo no tenía que parar ningún tiro.
Duele porque supone no puntuar en un encuentro en el que el Atleti lo mereció. Duele porque encima somos contumaces en el error. Ya nos hizo lo mismo en el Camp Nou hace cuatro años. Entonces fue el 3-0 dentro de una humillación general (6-1). Ayer supuso la derrota por si solo.
También me fastidia que, el día que fue a nosotros a quienes se nos ocurrió la pillería, Tiago se llevó la tarjeta y le anularon un gol que hubiera supuesto el 2-1. entonces sí habíamos pedido barrera. Claro. El tonto siempre es el de rojiblanco... O por corto, o por pasarse de listo.
Pero en esta vida, y más contra el fuerte, no se puede ganar yendo de corto. Siempre hay que intentar ser más listo. Aunque te pases.

DE CORTO EN EL PRIMER TIEMPO
El Atleti fue de corto en la primera parte, y cerca estuvo de haber dilapidado ya sus opciones de triunfo. Me sorprendió el planteamiento del Cholo. Contrario a lo mostrado hasta ahora y, sobre todo, opuesto a los partidos con los que los colchoneros han superado al Barça. Si el Atleti ha ganado al Barcelona tres veces en el Calderón en las últimas temporadas, y por el contrario ha caído goleado en Barcelona, no es por el factor campo. Es por la diferencia de planteamiento.
Así que en la primera mitad los blaugranas acumularon un sangrante 80 por ciento de posesión. Era una posesión estéril en su mayoría, tocando en medio campo con Puyol, Mascherano o Xavi, moviéndola de un lado a otro, pero sin profundidad.
Pero sin oler la bola, es lógico que las ocasiones fueran cayendo.
Xavi lanzó rozando el poste nada más comenzar; Luego encontró a Courtois en una falta a la escuadra; El mencionado gol anulado a Messi; Y una colada de Cesc que salvó el portero belga.
Mientras tanto, cada vez que el Atleti robaba, ya fuera en medio campo o en área propia, el Calderón rugía y tocaba a rebato. Pero es difícil hacer la contra del siglo con los once jugadores metidos en campo propio.

PASÓ LO LÓGICO: UN GOL DE FÚTBOL SALA
En el minuto 36, Leo Messi recibió solo entre líneas, a la espalda de Gabi y Koke (lejos) y con tiempo antes de que le encimara Godín. Y esos errores se pagan. El argentino encontró solo a Cesc en la izquierda, que la puso al segundo palo donde Alvés, el lateral más ofensivo del mundo, empujó el 0-1. Un gol de fútbol sala en un campo grande, y ante un rival encerrado.
Curiosamente, un minuto después del gol, los rojiblancos tuvieron su mejor ocasión, en un balón robado arriba por Adrián en la presión, apertura para Arda y su centro a boca de gol lo salva un siempre valiente Valdés ante Falcao. Así se llegó al descanso, con un panorama, sinceramente, desalentador.

DE LISTO EN EL SEGUNDO ACTO
Así no se puede ganar al Barça. Y bien que lamento que Simeone, que no es precisamente nuevo en estas lides, tardara 45 minutos en darse cuenta. Pero más vale tarde que nunca.
En tres minutos, los rojiblancos sacaron más corners que en todo el primer acto. Y en uno de ellos, Falcao apareció en el segundo poste para volear el 1-1.
Durante 20 minutos, el Atlético de Madrid metió al Barça en su campo. Puyol ahora no tocaba al trote y con diez segundos para pensar cada acción, ahora buscaba el pase a la carrera y melena al viento, teniendo que ceder a Valdés en muchas ocasiones, perseguido por varios rojiblancos.
Ahora no era Adrián el que iniciaba contras imposibles rodeado de cuatro culés, sino que eran cuatro colchoneros los que acosaban a Xavi en cada balón dividido.
Y así, con el Barça asfixiado, tuvo el Atleti dos jugadas enlazadas en las que Falcao y Adrián se iban solos, pero el árbitro señaló fuera de juego (que no era), y el colombiano ganó un balón por alto a Mascherano y Abidal, pero su intento de vaselina lo salvó un rapidísimo Valdés. Qué mala fortuna ha tenido este chico de coincidir en el tiempo con Casillas.

Y ATRONÓ EL CALDERÓN...
El Calderón, callado y apocado en el primer acto, sólo protestando faltas y discutiendo tarjetas, atronó espoleado por su equipo para alcanzar la victoria. Porque no siempre es la grada la que empuja al equipo, sino que en muchas ocasiones es al revés.
El ritmo infernal impuesto por el Atleti fue bajando en intensidad, y en el Barça volvieron a aparecer Xavi e Iniesta para dar la pausa que su equipo necesitaba.
Así, llegó un nuevo gol anulado por mano de Alexis, y un cabezazo desviado del propio chileno, a centro de un Alves que debió irse a la calle por una agresión a Filipe y que Guardiola, tan listo como Messi, evitó mandándole a la ducha antes de que lo hiciera el árbitro.

Y LA PILLERÍA SUPERÓ AL CORAJE Y CORAZÓN
Y a falta de diez minutos, lo que no pudo llegar por la inteligencia natural, ya que el examen se estaba poniendo duro, llegó por la granujería. Messi sacó sin preguntar la ya citada falta, y heló el Manzanares con su osadía (1-2).
Durante mucho minutos, pensé que nos llevaríamos el partido. Tanto esfuerzo, tanta presión, tanta intensidad desbordante, me hicieron verme inmerso en esos partidos locos, sin pausa, sin respiro, en los que acababa apareciendo un Agüero, un Torres o un Caminero, para decantar la balanza del lado de los que derrochan coraje y corazón.
Pero ese coraje y corazón no bastó para que Gabi y Juanfran en los compases finales superaran a un inconmensurable Valdés. Cuando el mejor es encima el más listo, se hace difícil competir.

3 comentarios :

Pablo Malagón dijo...

Pues sí. Escucho a mucha gente lamentarse de la pardillada y del error infantil, pero lo cierto es que hay que poner la pelota donde la puso Messi. Siempre duele perder, pero si se hace después de dejarse todo en el campo y te ganan porque ellos tienen un genio, solamente te queda aplaudir a tu equipo y al rival. Si el equipo mantiene la actitud, llegarán más noches épicas.

Un saludo.

Santi Riesco dijo...

No puedo estar más de acuerdo. Aunque tú lo cuentas mucho mejor. Un abrazo.

Wario dijo...

Todavía me pregunto cómo Messi, por muy bueno que sea, ha podido hacernos lo mismo por segunda vez... ¿esta gente no ve vídeos de los rivales en los entrenamientos o en las concentraciones?

En serio, sigo sin creerlo...

Un saludo desde Paseo Melancólicos