jueves, 22 de marzo de 2012

Vivir del error del rival

Se suele decir que las finales, o los partidos entre equipos igualados, se deciden por pequeños detalles. Hay quien piensa que en el fútbol siempre gana el que más acierta. Pero en realidad lo hace el que menos falla.
Un entrenador (no recuerdo quién) dijo una vez: “Sin fallos, todos los partidos acabarían 0-0”. Es una gran verdad. Para que alguien marque, siempre tiene que haber un rival que falle. En el fútbol, se vive del error del rival. Y anoche, el que más falló, fue el Athletic.

PRIMERA PARTE SOPORÍFERA
La primera parte que aconteció en el Vicente Calderón fue para olvidar. 30.000 valientes nos acercamos a orillas del Manzanares en un día lluvioso, muy del norte, muy del Athletic.
Subí con mi padre por primera vez en doce años a las tres filas superiores del estadio, ésas que están cubiertas bajo las casetas de los palcos Vips. Si sólo hubieran contabilizado esas tres filas, el estadio estaba lleno hasta la bandera.
Allí donde precisamente antaño estaban los banderines de los equipos que habían visitado el Calderón, se encontraba uno con sus compañeros de butaca. Todos subidos al palomar.
Pero también se coincidía con nuevos camaradas de fatigas, que justificaban el soporífero primer tiempo con tópicos del tipo: se están tanteando, hay mucho respeto, se les nota cansados... que dieron paso a sentencias cómo: Con esta intensidad no se irá a Champions.

El único que intentaba cambiar ese repertorio era Arda Turan, titular por fin. Pero al turco le sobró siempre un recorte (o dos). Burlando con enorme facilidad siempre al primero de los contrarios que le salía al paso, condujo la bola en exceso, siempre buscando un segundo regate, un nuevo quiebro, que le abocó en alguna acción a un eslalon atropellado, aplaudido por la grada, pero del todo infructuoso.

LA COSA CAMBIÓ EN LA CASETA...
Pese a lo húmedo del clima, olía el partido a 0-0 si la cosa no cambiaba mucho tras el descanso. Pero cambió, vaya sí cambió.
Me sorprendió ver en el campo a San José y a Ander Herrera en la caseta tras el intermedio. Lo achaqué a algún tipo de molestia, amparado en el carácter valiente de Marcelo Bielsa.
Sin embargo, en esta ocasión el argentino reconoció haber hecho honor a su apodo, el Loco, y se atribuyó plenamente la decisión de la sustitución.

...Y SE PLASMÓ A LOS CUATRO MINUTOS
El resultado se vio a los cuatro minutos. Arda busca a Adrián en un pase profundo, pero flojo. Sin embargo, San José se la come y cae al suelo, Adrián recorta a Amorebieta y saca un tiro abajo que salva Iraizoz, pero Falcao llega presto al rechace, y solo (San José aún luchaba por reincorporarse), para matar al meta vasco (1-0).
El tanto era una buena noticia para todos. Para el Atlético, y para el partido, que debía cambiar de cara.
El Athletic debía abrirse en pos del empate, pero en su despliegue sólo encontró un Atlético que le hizo daño con facilidad.

JUGADA CLAVE... Y DESPUÉS EL 2-0
Primero fue Koke el que la mandó arriba tras una colada de Filipe. Después, un pelotazo del brasileño se convirtió en una contra mortal. Nadie del Athletic la corta, Adrián vuelve loco a San José con dos recortes, su tiro abajo lo saca Iraizoz, y nuevamente Falcao es el más rápido en el rechace, pero esta vez Iraizoz vuelve a salvar.
La jugada fue clave, porque en el intento de evitar el remate de Falcao, Iturraspe cayó lesionado. Me pareció feo el gesto Atlético de continuar la jugada posterior, con el jugador bilbaíno en el suelo, rompiendo incluso el fuera de juego. Vale que el Athletic pudo tirarla fuera primero. Pero hay jugadas que hacen daño a la moralidad. Menos mal que no acabó en gol.
No acabó en gol esta acción, pero sí la siguiente.
David López salta al campo por el dañado Iturraspe, y mientras el equipo de Bielsa decide si Javi Martínez va a la banda o al centro, si De Marcos se pone como extremo o como mediapunta, y si David López hace la cobertura a San José mientras todos se colocan... Koke encuentra a Juanfran en un pase profundo, el alicantino apura línea de fondo, y la pone en boca de gol donde el que nunca se despista la empuja de cabeza a la red, sin león alguno que vigile al Tigre (2-0).

19 GOLES... COMO SI NADA
19 goles en 23 partidos de Falcao
y, como le comenté a mi padre, sin que parezca estar haciendo nada extraordinario. Vale que ha costado 40 kilos (45 con el paquete, de Micael), pero está a un solo gol de los 20 que el año pasado logró Agüero, en su despedida triunfal como megacrack rojiblanco. Las comparaciones son odiosas. Pero los números son irrefutables.

Los vascos quedaron groguis unos minutos, y yo apelaba al tercero que igualara el goal average particular (3-0 en San Mamés). Pero este no llegó, y el Athletic decidió despertar en los diez minutos finales.
Demasiado poco tiempo para una remontada. Pero me sorprendió la psicosis instalada en la grada ante cada ataque bilbaíno.

MUNIAÍN HIZO DE LAUDRUP
Muniaín se puso a hacer de Laudrup
(además de velocidad y desborde, tiene una gran visión el chaval) y dejó solo a David López ante Courtois. Tapó bien el belga, pero sacó un pase de la muerte que Susaeta no supo empujar y Perea, recién entrado, salvó en la línea. Un minuto después, el colombiano hizo valer su velocidad para evitar una nueva ocasión de Susaeta. Me da pena ver que ha quedado sólo para diez minutos por partido. Suficientes para que anoche se llevara la ovación del estadio.

Pero el Athletic siguió insistiendo como si no hubiera dos goles de diferencia en el tanteador, y el Atleti encerrándose de igual manera. Salvio intentó marcar desde medio campo con un equipo totalmente encerrado, y en una jugada en la que la defensa basculó fatal, Muniaín encuentra solo en el flanco derecho a De Marcos (también estaba solo Ibai), Domínguez sale a taparle dejando libre a Javi Martínez, y es éste el que pone el 2-1.

EL ATLETI BASCULÓ MAL
Igual que el 1-0 es achacable a Bielsa, este tanto lo apuntaría en el debe de Simeone. Con cuatro centrales jugando en la línea de cuatro (Domínguez acababa de entrar por Adrián), y Juanfran y Filipe por delante, en la citada jugada, Miranda y Filipe salen a tirar el fuera de juego, mientras que Godín y Domínguez se quedan.
La defensa funciona, pero estos experimentos al final de los partidos (Simeone se está acostumbrando a meter defensas al final) pueden costar disgustos.

Al final no fue así, porque no hubo renta mínima que defender, ni goal average que salvar. El Atleti se sitúa más cerca de la UEFA, pero la Champions sigue a cinco respecto a un Levante que empieza a creérselo. El domingo, un Zaragoza redivivo tras vencer en Valencia. Y después, vuelta a Europa. ¿Quién errará más?

1 comentarios :

Pablo dijo...

Creo que el Atleti gano porque busco mas la victoria. El Athletic vino a empatar y solo apreto los 10 ultimos minutos cuando, como dices, ya era muy tarde.
Ganando en la Romareda, por mucho que hayan ganado al Valencia son ultimos, y luego al Getafe, el equipo se meteria ya en Uefa y solo hay que esperar los tropiezos de Malaga y Levante, que llegaran.

Aunque es cierto que si seguimos adelante en la Uefa la plantilla es corta para cumplir los dos objetivos.

Un saludo