lunes, 26 de mayo de 2014

El día en que lloré porque el Atleti era campeón de Europa

“Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida”.

Lo que acaban de leer es un fragmento de la “Elegía a Ramón Sijé”, del gran Miguel Hernández, que escribió en 1936 tras la muerte de su compañero y amigo.
Les aseguro que fue lo que sentí en el minuto 93 de la Final de Champions cuando Sergio Ramos nos asestó ese manotazo duro, ese golpe helado, ese hachazo homicida que nos volvía a dejar sin Copa de Europa, 40 años después, exactamente igual que entonces. Con un empujón brutal que nos arrebataba el trofeo de las manos cuando ya lo estábamos tocando. No se me ocurre muerte más cruel, y fue parte de este poema lo que se me vino a la cabeza cuando aún lamentaba la derrota sin dar crédito a lo sucedido.

UNA CRÓNICA DOLOROSA
Vaya por delante, aunque ya seguro que se habrán percatado, que no va a ser ésta una crónica optimista ni animosa, que ensalce la histórica temporada protagonizada por el Atlético de Madrid y les emplace a consolarse con que pronto nos veremos en otra parecida. Lo primero es cierto y lo segundo posible, pero no hablaré de aquello ahora.
Lo que van a leer aquí es una crónica escrita por el corazón, desde la ilusión de los momentos previos, tras ocho horas de autobús hasta Lisboa y todo un día de paseos por la capital portuguesa, la praça do Comércio, el río Tajo, su añejo tranvía o el elevador de Santa Justa; pasando por la emoción del partido, la felicidad infinita de vernos campeones de Champions por primera vez en nuestra historia, y hasta acabar cayendo al abismo más insondable.
Les va a doler, como a mí me dolió, y no será una de mis crónicas al uso, contando al detalle cada lance del encuentro (algo que suelo repasar antes de ponerme a escribir), porque éste no fue un partido al uso, ni por su entidad ni por su desenlace. Será una crónica desde las entrañas, desde los sentimientos a flor de piel que experimenté en la fila L (12) del sector 21 del estadio Da Luz, a apenas unos metros de Gabi cuando la ponía de corner... de Juanfran cuando sacaba de banda... o de Adrián cuando calentaba, aparte con Óscar Pitillas, pero al ritmo de los titulares, antes de que diese comienzo el choque...

COMPAÑEROS DE AVENTURA
Mis compañeros de aventura fueron Santi Riesco, con el que hubo brindis de la victoria (como en las Finales de Bucarest y del Bernabéu), pero no hubo título... (Quizá por no colgarlo en la previa en Facebook... a uno se le pasan por la cabeza tantas cosas que quizá debió hacer y no hizo...); y Rubén, un chico al que conocí compartiendo avión en la Final de Hamburgo (viajé solo) y desde entonces se ha convertido en mi amigo, hasta el punto de haberle “elegido” como compañero de viaje para esta Final. “¿Quién nos iba a decir cuando nos conocimos en ese avión, que cuatro años después íbamos a ir juntos a ver al Atleti en una Final de Champions?”, me preguntaba en el viaje de ida.
ENCUENTROS POSITIVOS
Entre las cosas que debía hacer estaba Sergio Medina, con el que quedé en Hamburgo y al que vi por casualidad antes de la Final del Bernabéu. En ambos ganamos, y había que repetir. La falta de cobertura en Lisboa hizo imposible nuestro encuentro en la fan zone, pero una vez dentro del estadio, nos encontramos dentro... compartíamos el mismo sector. “¡Ya ganamos fijo!”, le gritaba mientras nos abrazábamos...
También me encontré a Javi Checa, sentado sólo unas filas más atrás. Ex compañero en la SER y uno de los ideólogos de mi regalo de despedida cuando salí de allí: una camiseta del Atleti que desde entonces (2009) ha vivido conmigo infinidad de títulos.
Todo parecían buenos presagios. Hasta el estadio era rojiblanco... y el partido comenzó.

NO HUBO INICIO ARROLLADOR
La primera mala noticia llegó pronto. A los nueve minutos Diego Costa debe retirarse del campo y el calentamiento de Adrián, antesala de la noticia, confirma lo que todos ya parecían saber de antemano. Esta vez no hizo falta ni un sprint para romperse. No entenderé esta decisión que nos privó de un cambio en un partido de 120 minutos...
La buena noticia era que, lejos de la opinión de Santi y Rubén, que presagiaban un inicio arrollador del Madrid, el partido transcurría sin sobresaltos en las áreas. Yo ya les había avisado de que no esperaba un Madrid muy arriba, ya que en una Final de esta enjundia se calculan los riesgos, y más en los primeros compases.
La primera ocasión no llegó hasta la media hora, propiciada por un grave error en la entrega de Tiago (lo siento por el portugués, que me parece un grande, pero fue de los que más flojeó en esta gran cita) y Bale se coló hasta la cocina, pero disparó fuera. “¡Ganamos, ganamos!”, gritó Santi, envalentonado por el fallo del galés.

¡EL GOL DE GODÍN!
Y debió escucharle Diego Godín, porque sólo tres minutos después, el Atlético de Madrid se adelantó en el marcador. En un corner botado por Gabi, la defensa blanca despejó el balón, Juanfran lo volvió a poner en el área, y Godín se adelantó a todos, aprovechando una salida en falso de Casillas, para poner el 0-1. La jugada fue confusa, y más desde nuestra portería (el fútbol en primera línea, si estás cerca de los fondos, no se puede ver), pero cuando vi al árbitro señalar el medio campo exploté de alegría. Santi, Rubén y yo nos abrazamos con gran fuerza. Choqué las manos con dos niñas sentadas detrás de nosotros, de unos 16 y 12 años, y mientras Santi recordaba que quedaba mucho, pude ver los ojos empañados de Rubén. Lo que estábamos haciendo era muy muy grande...
"Si Pantic se mereció un busto, Godín merece una estatua entera", exclamaba. “Ponedle su nombre al estadio”, iba Santi más allá. Y llegó el descanso.

BUEN INICIO DEL SEGUNDO TIEMPO
En el comienzo de la segunda parte el Atleti tenía la situación controlada. Comandados por un Gabi mayestático, al que me hinché a gritar, convencido de que podía escucharme, lo grande que era y cómo parecía que llevara toda la vida jugando finales de Champions.
Organizó al equipo con templanza, sabiendo poner calma a los momentos complicados. Hizo coberturas por derecha e izquierda. Apareció en ayudas lo mismo robando la bola a Di María que a Bale. E incluso se permitió el lujo de alguna internada por banda que terminó en peligrosos centros.
Hasta cinco corners casi consecutivos sacó el Atleti entre el minuto 60 y el 65, acabando el más peligroso de todos ellos en una volea de Adrián (tras ganar el enésimo balón aéreo Godín) que Khedira desvió de nuevo a corner por poco.
Grabé varios de esos corners, confiado en que el segundo podía llegar en cualquiera de ellos. Pero no fue así. Y comenzó el asedio blanco.

EL MADRID SE HACE CON EL MANDO
Entonces aún no lo sabíamos, pero los mejores minutos del Atleti habían pasado. Adrián no volvió a desbordar por la izquierda; Koke no pudo poner más balones al área; y Raúl García no pudo probar más el disparo. De hecho, el navarro fue sustituido por Sosa en lo que considero otro error. El argentino nunca entró en el ritmo del partido y se vio desbordado por su banda.
El Madrid empezó a volcar el campo y el Atleti, cómodo en el papel de guardar una ventaja, fue aculándose cada vez más conforme la ansiada meta estaba más y más cerca.
Y LLEGA EL "SÍ SE PUEDE"...
Y desde el fondo sur del estadio llegó un cántico que a los atléticos nos hizo sonreír de incredulidad: “Si se puede, sí se puede”. ¿Sí se puede? La afición del equipo más poderoso del mundo, el más multimillonario, el de las nueve Copas de Europa, ¿de verdad estaba cantando el sí se puede ante un equipo al que casi quintuplica en presupuesto y que luchaba por conseguir la mayor gesta de su historia?
¿De verdad hacía suyo un lema que ahora en política ondea un partido creado hace meses, Podemos...?
Un centro de Ramos, el hombre que levantó al Madrid, fue peinado por Cristiano y no llegó Benzema (ambos desaparecidos); una cabalgada de Bale terminó con otra mala definición del galés; y tras un gran control de Isco, Godín, enorme, se cruzó providencial.
Desde el minuto 75, un chico vio de pie el último cuarto de hora con lágrimas en los ojos. “Está ganado, está ganado”, exclamaron varios. Y Luis Aragonés volvió a estar presente en múltiples cánticos. Pensando en él, cuando llegó el minuto 89 lo vi claro. Éramos campeones de Europa. La historia no podía volver a castigarnos de forma tan cruel como entonces. El Madrid lo había intentado, pero lo que no había logrado en 90 minutos, no iba a hacerlo en el descuento.
Entonces, sin quererlo, las lágrimas que contuve tras ganar la Liga, aparecieron en mis ojos. “¡Cinco minutos de descuento!”, maldijo la gente. Y una pareja delante de mí se sorprendió al verme llorando. Entonces, me di cuenta de que aún no era tiempo de emocionarse, enjugué mis lágrimas, y me dispuse a presenciar los 300 segundos que nos separaban de levantar nuestra primera Copa de Europa. Y los grabé.

LOS MINUTOS DE PROLONGACIÓN, INMORTALIZADOS
Encendí mi grabadora para inmortalizar esos últimos segundos y lo que esperaba que fueran los gritos de mayor euforia y alegría sobrevenida de todas nuestras vidas.
Cantamos “Jugadores jugadores, hemos venido a ganar, que se enteren los vikingos, quien manda en la capital” y el “Jugando, ganando, peleas como el mejor”... Y vi a Casillas sacar de banda desde el medio campo. Y grité un par de veces “¡fuera!”, “¡fuera!”. Y sé que no fue un sueño, porque para inmortalizarlo dije: “Minuto 92 de la Final de la Champions, Real Madrid 0, Atlético de Madrid 1...”.
Y entonces conté que había un corner para el Real Madrid. Y los miles de atléticos que atestaban el fondo norte del estadio Da Luz contuvieron la respiración. “Joder, otro corner, me cago en tu puta vieja”, maldije al borde de un ataque. Y después de ese corner, Sergio Ramos se adelantó a todos y puso un cabezazo inalcanzable para Courtois (1-1). Y el grito ahogado de un muerto resucitando se propagó del fondo sur hasta llegar al fondo norte, como un tsunami que todo lo inunda, arrasando y dejando sin vida allá por donde pasaba... y mi grabadora se apagó...

¿Y EL ESPÍRITU DE LUIS ARAGONÉS?
Intenté convencer a propios y extraños de que sería en la prórroga; de que se daría el 1-2, como yo había pronosticado; de que el Atleti podía... pero no engañé a nadie.
En los propios cánticos se demostraba que la tendencia se había volteado, y aunque Gabi intentó espolearnos desde el césped, las fuerzas de los rojiblancos, en lo moral y en lo físico, murieron en ese minuto 93.
Tras meses invocando el espítitu de Luis Aragonés, presente incluso en el cuello de la camiseta, recordando ese pesar con el que se fue a la tumba (“Debí ir yo a aguantar ese último corner en vez de Gárate. Él era demasiado buena gente”, se reprochaba después), al Atleti le volvió a pasar. La historia no le devolvió esa Copa de Europa que Schwarzenbeck le quitó de las manos en el minuto 120; sino que le volvió a quitar otra... en el 93... contra el Real Madrid...

EN LA PRÓRROGA YA ESTABA MUERTO
Aún nos hizo soñar un nuevo cabezazo de Godín que atajó Casillas; pero Juanfran quedaba cojo en un choque y ya no había quién pudiera sustituirle (Alderweireld entró por Filipe lesionado antes de la prórroga). Y fue decisivo.
En el minuto 110, Ángel Di María (MVP del partido y pletórico de fuerzas), dejó atrás a un Tiago extenuado, recortó a Juanfran y el alicantino se estiró... pero ya no podía... Piso área y se topó con Courtois... pero Bale cabeceó el rechace a la red (2-1).
El Atleti había estado corriendo incluso después de muerto, pero ese tanto certificó su defunción. El final fue esperpéntico. Como en un patio de colegio, después de un ataque siete futbolistas del Atleti se quedaron en el área blanca, sin bajar (incluidos Miranda y Godín) mientras el Madrid contragolpeaba. Así pasó dos veces, y a la segunda, Marcelo se animó a colarse por el centro y sin centrales, y ante un pasillo de rojiblancos que ya no podían con sus botas, puso el 3-1.
Y el chupón de la clase se pidió tirar un penalti. Y tras no haber hecho nada en 120 minutos, y marcar un gol intrascendente, de penalti (4-1), ante un rival hundido por el desenlace más cruel, se quitó la camiseta y enseñó a toda Europa su cerebro, gritando a pulmón abierto su 17º tanto, cuando estuvo “muy cansado” para celebrar el decisivo 2-1 de Bale.
Y Rubén quiso irse, negándose a ver como el Madrid levantaba otra Champions. Y las dos niñas de detrás de nosotros hacía tiempo que se marcharon, ambas llorando. La mayor, con el empate, la segunda, con el 2-1, ante la impotencia de unos padres que intentaban enseñarlas que no hay que llorar por el fútbol.
Y cantamos un “Campeones, campeones” que me supo muy amargo. Porque ha sido un gran año, sí, pero pudo ser el mejor del mundo. 

UNA PELÍCULA YA MUY VISTA
Y estoy cansado de los que ganan siempre; y del papel del perdedor carismático, del atractivo desdichado, del ganador moral; de los anuncios del “papá ¿por qué somos del Atleti?” y de la leyenda del pupas. Porque como dijo Juamna Trueba, en la película del Real Madrid, Humphrey Bogart se casa con Ingrid Bergman y tienen cinco hijos. Pero este año, era la película del Atlético de Madrid. “La hora de los valientes”; “Y como no sabían que era imposible, lo hicieron...”; “Hombres de honor”...
Pero no. Por un lado, el final fue la clásica americanada con once héroes conquistando el mundo y Florentino Pérez y José María Aznar abrazándose en la grada, que ya hemos visto diez veces; y por el otro, el clásico dramón en el que el protagonista muere entre la lagrimada general, bajo la promesa de una revancha futura que se apunta en el debe del destino. Pero, aunque yo no la vi, ésa la echaron hace 40 años y a mí ya me la habían contado. Que me devuelvan el dinero, porque no sé si tendré fuerzas, ni ánimo, ni tiempo... para ver la trilogía...
Sólo me anima que el libro en el que Miguel Hernández incluyó el poema inicial fue “El rayo que no cesa”. Esperemos que el resplandor de este equipo sólo sea “el comienzo de una bonita amistad” que nos lleve cuanto antes a cobrarnos lo que nos deben.

18 comentarios :

Gerardo Fernández dijo...

En primer lugar no quiero empezar esto sin felicitar a los madridistas, aunque sea por haber aguantado peleando hasta el final y me pese en el alma. Eso sí, no a los de boquilla que como gorrinos estuvieron sudando y callados 93 minutos para luego dedicarse a gritar en el oído de los atléticos. A esos simplemente les digo que espero que algún día toque al revés...
En cuanto al partido creo que hay una palabra que resume todo esto: "fue cruel". Muy cruel. Jugadores como Gabi, Koke, Juanfran, Godín, Curtois no se merecían este final. Y sin embargo, cuando todos ya la acariciábamos y yo estaba a punto de pedir la copa de la victoria... Un cabezazo y el silencio. A partir de ese momento yo ya sabía que estaba perdido.
Después de un par de días llegan los "y si...." ¿Y si no hubiera sacado a Costa al principio y lo hubiera reservado para los últimos 20 minutos? ¿Y si en vez de Sosa (que cada vez me recuerda más a su tocayo), hubiera salido un tío que sabe dormir la pelota como es el defenestrado Diego? Dos errores garrafales que, si no hubiera sido por el gol, no estarían siendo ahora recordados.
¿Que toca levantarse? Pues sí.... Pero, como le explicaba a mi novia, esto es un estigma que quedará para siempre en nuestra generación. Esta generación que ha visto al atleti más grande de su historia y que sin embargo contempló como el Madrid le remontaba en el minuto 93 su copa de Europa. Cruel. Muy cruel.

semsel dijo...

Golpe duro para este equipo de plebeyos: los patricios supieron no rendirse ante el desafío. Una de indios y vaqueros, en la que John Wayne rescata a la chica y quema el campamento sigue en el último momento, casi cuando el 'the end' asoma en la parte inferior de la pantalla. Muy doloroso, pero yo tenía la impresión de estar viendo un remake...

Anónimo dijo...

Te llevo leyendo todo el año, a
veces metiendome todos los dias para
ver si ya habias escrito tu ultima
cronica. Esta era la que esperaba
con mas ganas, aun habiendo perdido.

Me quedo con tu primer parrafo y con
el penultimo, refleja a la
prefeccion lo que senti y lo que
siento. El gol de Ramos fue una
puñalada directa al corazon, pero
que no mata y te deja vivo mientras
ves como te desangras. Yo tambien
estoy cansado del perdedor
carismatico, del pupas y demas
historias... pero es lo que hay.

No creo en el destino, en la suerte
o sucedaneos, pero desde luego la
vida es caprichosa. Un defensa nos
la vuelve a clavar 40 años despues,
en los minutos finales y por el
mismo palo. Y tenia que ser el
Madrid...

Otras veces cuando pierde el Atleti
me pongo de muy mal humor,
normalmente por poco tiempo (no pasa
de una hora), pero lo del sabado fue
la mayor decepcion de mi vida, asi
como suena. Como si me hubiesen
arrancado el alma. Suena exagerado y
seguramente lo sera, pero antes del
partido estaba convencido de que
ganabamos.... y a punto estuvimos.

Como todo en la vida la primera vez
siempre es especial, y tocara
esperar para estrenarse. Esperemos
no tener que esperar 40 años, porque
Gardel dijo que 20 años no son nada,
pero es que 40 son media vida...

Mauricio dijo...

Fue terriblemente cruel. E injusto. Sé que no se puede hablar de justicia e injusticia en el futbol. Pero el Atlético fue más equipo, más compacto, más agresivo. Le faltó un poquito de físico al final del partido. Y sobre todo un poco de suerte.
Estuve en Lisboa, me monté en el autobus en Madrid a la 1:15 de la madrugada. Me lo pase genial con los amigos por allí. Había buen ambiente. Solo unos Ultras Sur nos increparon a mi grupo de amigos y nos tiraron latas y comida. Impresentables hay en todas partes.
Jamás creía que tras el año que habíamos hecho el final era un gol en el minuto 93 que nos arrebataba la Copa de Europa que merecíamos. No puede evitar que me cayeran las lágrimas de rabia.
Me pareció lamentable la actitud de jugadores y directiva del Real Madrid. El show de Florentino Pérez en el palco, la tontería de Cristiano Ronaldo como si hubiese sido el hombre del partido o el desprecio de Varane. Me duele que los aficionados del Madrid ahora digan que la goleada (injusta donde las haya) era la historia de siempre. Cuando se cumplió el minuto 90 los aficionados del Madrid estaban mudos y pensado en cargarse a media plantilla y a Ancelotti. Pero esa es la idiosincrasia del madridismo. Un equipo y una afición que no sabe ni ganar ni perder. Pero en esta ocasión la suerte no nos sonrió.
Pienso como tu. No quiero pensar si vamos a llegar a otra final de Champions para tener una posibilidad similar.
Cuando salí de Lisboa con ese atascazo de tres horas recordaba imágenes de la temporada del Atlético. Fue sublime. Me preguntaba de donde se sacó los 5 minutos de descuento. Por qué el árbitro nos cargo de tarjetas. Vía a Juanfran cojear y luego vi las imágenes del Cholo diciendo a los jugadores que con la cara alta.
Aunque perdimos la Champions en Lisboa se vio la gran diferencia entre dos aficiones, dos estilos y dos formas de encajar los acontecimientos.
Ahora a esperar una buena planificación de la próxima temporada y a seguir dando guerra.
Y sobre todo a disfrutar de tus crónicas. Hubiese preferido que esta crónica fuese otra. pero no dudo que leeré en este blog, algún día, tu crónica y reflexiones de nuestra primera Copa de Europa. El destino nos la debe. Y yo como historiador te puedo decir que con el tiempo siempre se hace justicia.
Un abrazo

César dijo...

José, si yo estoy jodido por lo que pasó el sábado, no me quiero ni imaginar como estarás tu en estos momentos, que encima lo viviste en directo.
Pero con todos mis respetos, tus últimos párrafos parecen escritos por un madridista, un "aficionado" al fútbol que no sabe ir a contracorriente, y que sólo sabe cantar "Si se puede", "Campeones oeoe" o "Cómo no te voy a querer?" cuando su equipo de 600 millones gana la Champions en el último minuto.
Pero sé que esto es pasajero y en agosto estarás en el Calderón como uno más animando y cantando.
Seamos sinceros, yo no me hice del Atlético para ganar títulos. Nadie me prometió que poniéndome la rojiblanca iba a ir a clase restregando a mis compañeros las victorias, las goleadas y los fichajes de relumbrón. El Atlético me ha enseñado a disfrutar de los buenos momentos, y a luchar cuando las cosas vienen mal dadas, y de eso hemos hecho una filosofía de vida.
Lo del pupas es una burda mentira que por suerte ya nos hemos quitado. Eso sí que nos hacía daño. Eso y recordar partidos como los del Bolton, el Lens o las finales de Copa ante Valencia y Espanyol. Ahí sí que hicimos el ridículo, ahí sí que fuimos perdedores sin carisma ninguno. El sábado no, porque como dice el refrán... "Quien da todo lo que puede no está obligado a más".
Cada día me gusta menos el fútbol moderno, pero cada día soy más fiel al Atlético de Madrid. Y esto no es un consuelo, es una realidad que va más allá de lo deportivo. Y si algún día necesito el consuelo de los títulos y los millones, me haré del Madrid o del Barcelona, que será más fácil... pero ya no será amor, sera simplemente prostitución, ¿o no lo ves tú así?
Así que, como advertí en Facebook, tendré que cortarte los huevos como no cambies de actitud, xDDD.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Buen comentario. Muy emotivo. Pero esto no es la muerte de un amigo; esto es fútbol. Aquí no hay héroes, ni buenos, ni malos, ni Borgarts, ni Bergmans. Aquí hay 22 tíos en calzoncillos. Y ganaron los míos. Y se acabó. Es un juego y punto. Y el que gana felicita al que pierde por haber hecho un buen partido, y el que pierde da la enhorabuena al que gana.
Y yo os felicito por una gran temporada.
El rencor que se ve en vuestros comentarios no hace sino mostrar porqué nunca llegaréis a ser verdaderamente grandes.

watain dijo...

Primo, creo que ahora ya entiendo aquello que me explicaste hace unas semanas sobre por qué tantos atléticos están hartos del Real Madrid: después de un descuento de +5 que casi podía leerse como un "Hasta que marque el Madrid", ahora hablan de goleada histórica y de que pasó "lo que tenía que pasar", cuando pudo verse claramente que estuvieron arrinconados y no perdieron la final por escasos segundos. El Atleti puede no haber ganado, pero tiene un merecidísimo segundo puesto, y no necesita títulos ni vanaglorias para calibrar el valor de su esfuerzo o contentar a una afición caprichosa y a los mercenarios más caros del mundo, a los que hemos visto temblar ante un equipo cohesionado como ellos no podrían llegar a serlo. Igual que se ganó la liga, tarde o temprano se conseguirá la Champions... Por cierto, te vi esta noche en la tele en una repetición del Plus ;)

Tomi Soprano dijo...

Fantástica tu crónica, Jose. La mejor que he leido de todas sobre la Final. ¿Podemos hacer algo de autocrítica? Empecemos:

- Ya te lo he mentado en las tonterías que yo he dicho. El ridículo que hemos hecho con el tema Diego Costa ha sido digno de GUiness. Esto es muy sencillo. Recuerdo que cuando a mi me operaron, a los 15 días, fui a mi médico, le dije que me aburría en casa y que quería volver currar. Su respuesta fue que el alta me la firmaba solo él, que era responsabilidad suya, y que hasta dentro de un mes nada, monada. Y si me aburría en casa, pues que me comprase una muñeca hinchable. Sobran más comentarios.

- Tampoco me cuadra nada el tema de Arda por ningún lado. Que sí, que tenía un golpe (no ninguna lesión, un simple golpe, joder, doloroso, puede, pero nada más) y que en SIETE PEDAZO DE DÍAS HAYAMOS sido incapaces de recuperarle para JUGAR UNA FINAL DE LA CHAMPIONS me deja completamente atónito, la verdad. Con la de pibes que he visto yo jugar por ahí infiltrados ...

- Diego Ribas. No he entendido en toda esta segunda vuelta su infrautilización, después de haber solicitado tanto su fichaje. Sinceramente, pienso que tenía mucho más que darnos y que aportarnos que Sosa, jugador un tanto extraño, por otro lado.

- ¿Te hubieses en esa prolongación haber podido sacar al Cebolla Rodríguez, por ponerte un ejemplo? A lo mejor ahora estaríamos hablando de otra cosa.

En fin. Que lo que tenemos que hacer es mirar hacia adelante, y jugar las próximas 20 ediciones de la Champions seguidas, lleguemos hasta donde lleguemos. Ese es el camimo, Jose, y no otro. Hacerlo tan esporádicamente como lo hacemos nosotros es lo que tiene. Y si te enfrentas al equipo que más culo tiene en el mundo, ni te cuento. Por cierto, jamás me volveré a reír ni a hacer ninguna puta gracia sobre Sergio Ramos. Te lo puedo asegurar.

Un fuerte abrazo.

JFM dijo...

Mira, soy del Madrid y lo mas probable es que me mandes a la m.. pero para mi la victoria tuvo una gota, bueno vamos sinceros, una gotita minuscula, de sabor amargo por haber sido contra vosotros. Siempre que no sea contra el Madrid os deseo que ganis la Champions mas pronto que mas tarde.

Anónimo dijo...

Brutal crónica como siempre, y reconozco que se me han vuelto a saltar las lagrimas, al ver por escrito lo que sentí, ya que esa frase de "MINUTO 90 SOMOS CAMPEONES, IMPOSIBLE QUE VUELVA A PASAR LO MISMO" se la repetí a mi padre infinidad de veces del minuto 90 al maldito 92:40 segundos. Voy a contar como viví el partido, especialmente resaltar la figura de mi padre, (al que envidiaba por haber vivido una final de Copa de Europa del Atleti, y del que llevo escuchando 20 años, lo cruel que fue ese momento del gol del central Alemán) y de mis primos los dos de siete años, que han tenido la gran suerte de hacerse Atleticos con este Atleti de las ultimas temporadas (desde la final de Hamburgo son rojiblancos), vivimos el inicio muy nerviosos y recobrando la calma poco a poco ya que descubríamos que el Madrid no era tan fiero, seguidamente cantamos el gol de forma rara, yo reconozco que pensé que R,Garcia estaba en fuera de juego y que Casillas saco el balón. Y así llegamos a la segunda parte, los 45 minutos mas duros que viví, muy nervioso desde el principio por la gran gesta que estábamos consiguiendo y mas si cabe al llegar al minuto 70 cuando cholo dio entrada a Sosa y el Madrid a Marcelo (que miedo le tenia y con razon al brasileño y no entiendo la fe del cholo en el argentino) hasta que finalmente Ramos conecto ese cabezazo, que tubo que ser lo suficientemente ajustado para que no llegara Courtois y no tan ajustado para irse al palo, una desgracia inexplicable y que demuestra que no hay nada alli arriba, era demasiado cruel. En ese momento me marche del Bar, no podía creer lo que pasaba, ver a mi padre 40 años después vivir lo mismo, no podía, así que me di una vuelta por las solitarias calles, hasta que recobrada la moral y al no escuchar la palabra gol, volví al inicio de la segunda parte, donde un Thiago exhausto midió mal, un Juanfran roto no pudo seguir a Di Maria y el maldito balón le callo a Bale en la cabeza (única forma de que marcara el Gales), gol que me volvió a mandar a la realidad. Hoy día 28 de mayo siguo sin quitarme de la cabeza ese maldito gol y siento una enorme tristeza por lo injusto de la vida.
Después de esta crónica, quiero abrir un pequeño debate sobre algunos jugadores y aficionados del Madrid, alomejor me dejo llevar por mi experiencia y me gustaría que objetivamente opinarais sobre ello. Pongo en situación que durante estos 14 años en los cuales no les conseguimos ganar,todo eran risitas y la coletilla de pobrecillos y lo de SE BUSCA RIVAL DIGNO PARA DERBI EN LA CAPITAL"
Pues os comento mi experiencia personal el día de la final, como dije lo vi en un Bar, donde abría unas 70 personas del Madrid y unos 10 del Atleti, donde los del Atleti estábamos cada uno en una punta y entonábamos pocas canciones, cosa que los del Madrid si hacían y ademas con continuas faltas de respeto. En todo esto minuto 85 de partido y yo debido a los nervios incontenibles grito ATLETIIIIIII, VOY A ANIMARTE HASTA REVENTAR, (yo solo y esta frase) y en un momento dos madridistas se levantan y me llaman literalmente HIJO DE PUTA HIJO DE PUTA enseñando varias peinetas, por lo que se monta una trifulca grande, viene la policía y justo el gol de Ramos (OTRO MOTIVO, HAY ARRIBA NO HAY NADIE). Por lo que ami respecta y visto lo visto, el R.Madrid por normal general así como sus aficionados no sabe ganar, siento mi radicalizad pero actos como este me hacen ser ANTIMADRIDISTA, por favor si podéis contestar de forma objetiva y de esta forma poder cambiar mi sentimiento actual.

GRACIAS FORZA ATLETI. ORGULLOSO SIEMPRE
OSCAR15

Basilio dijo...

Se me han saltado las lagrimas. No cambiaria ni una sola coma. Asi es como me senti el sabado.
Yo soy de los que he visto esta pelicula dos veces...

alexxf66 dijo...

Una crónica hecha por un COLCHONERO, tú crónica es la mía y la de todos los que sentimos esta dura derrota.

Como es posible que se dejaran meter un gol en el último min. ? Nos preguntabamos por aquél gol de Swarzenbeck, ya sabemos el porqué, porque el cuerpo no te responde, la mente no lleva ordenes al cuerpo.

Cuando yo jugaba al fútbol en ese tipo de corners nos poniamos uno en cada poste, aparte del portero, ese gol lo hubieramos salvado pero da igual la historia nos ha vuelto a jugar una mala pasada pero espero que no sólo nos devuelva una copa sino dos y espero verlo.

AUPATLETI

Rogeritus CatalàiEuskadi dijo...
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Andrés Romero dijo...

José,

Se entiende la crónica elegíaca surgida desde las entrañas. Mi impresión es que, al igual que durante el segundo tiempo en el Camp Nou cuando ganasteis la Liga (enhorabuena), corristeis un riesgo a base solo de defender. Puede que se debiera al poco fondo físico con que vuestro equipo se vio obligado a jugarse Liga y Champions; pero lo cierto es que tanto en la segunda parte de Barcelona como en la de Lisboa, os costó horrores pisar campo ajeno y salir de vuestra área. Contra el FCB salió y contra nosotros (aprovecho para decir que jugamos un partido muy flojito en el cómputo global) no.

A ver cómo evoluciona este gran Atleti la próxima temporada. Pero como se vayan todos los que se cuenta, lo que os vendrán serán las 'Nanas de la cebolla'.

Santi Riesco dijo...

"Te he visto por la tele". Este fue uno de los mensajes que más pude leer en mi móvil después de que el Glorioso no lograse rematar la mejor temporada de sus 111 años de historia en Lisboa. Pero el más repetido de todos fue este otro: "Felicidades, campeón". Un mensaje que me hacía recordar una y otra vez por qué soy del Atleti. Un mensaje que hacía brotar de nuevo las lágrimas de la felicidad que algunos confundieron con lágrimas de tristeza, de amargura, de rabia o resignación.

Al parecer las cámaras de la UEFA eligieron nuestro sector rojiblanco para captar los recursos necesarios en toda retransmisión. En varios momentos se me pudo ver mostrando mis nervios y, sobre todo, animando al equipo. En la imagen que encabeza este texto he puesto la que considero más representativa. Es en la segunda parte de la prórroga. El Atleti había recibido ya varios goles, aunque la final la habíamos perdido cuando Godín perdió la marca de Sergio Ramos y Tiago no pudo enmendar el desmarque del de Camas aprovechándose de una pantalla en un saque de esquina cuando habían pasado tres minutos del tiempo reglamentario. Justo en un córner, que es lo que mejor hemos defendido (y atacado) durante toda la temporada. Justo en el descuento, que es donde este año hemos espabilado jugando cada minuto como si fuera el último.

En la foto se me ve con la bufanda en alto, animando, orgulloso y agradecido, al equipo que me llevó hasta mi primera final de Champions. Al equipo que acababa de hacer el milagro de ganar la Liga de los millones, al equipo que, desde que nacieron mis hijas, no ha dejado de ganar (Europa League y Supercopa de Europa 2010 y 2012), ganar (Copa 2013) y ganar (Liga 2014). Pero lo que es más importante, el equipo que me ha hecho soñar despierto y despertar en un sueño. El equipo poderoso con una plantilla normalita que no ha perdido ni un solo partido esta temporada en el Calderón. El equipo campeón que no siempre gana.

El bueno de Luis Aragonés (al que recordamos con nuestros cánticos una y mil veces antes y después de dejarnos esta temporada) tenía entre sus consignas para la motivación la famosa frase: "del subcampeón nadie se acuerda". Siempre lo decía con la boca pequeña. La frase es completamente cierta pero, como todo axioma, tiene su excepción. Y el Atleti, su Atleti, era esa excepción que todo el mundo recuerda.

Él formó parte del Glorioso que disputó la otra final de Copa de Europa que el campeón no ganó. Ese partido que también perdimos cuando nos empataron. También en la prolongación arbitraria y arbitral. Ese trofeo que la historia nos debe y que, aunque no esté en nuestras vitrinas, es más nuestro que ningún otro. Esa competición que el Atleti ha engrandecido demostrando, cuarenta años después, que el campeón no siempre gana.

Por un año maravilloso. Por la Liga, por la final de Lisboa, por el partido de Copa contra el Sant Andreu, por demostrar a los que no son de los nuestros, partido a partido, latido a latido, que ser campeones no es una meta sino una actitud. Gracias. Gracias. Gracias.

Aúpa Atleti.
Siempre.

Santi Riesco dijo...

Y no he dicho que fue un placer compartir una nueva final con Jose I. Fernández. Colega y amigo atlético. Gran periodista y mejor persona. Estoy seguro de que la próxima final de Champions la ganará el campeón.
Dejo aquí el enlace con la foto al que se refiere el texto del comentario anterior.
http://haciendoelindio.blogspot.com.es/2014/06/lisboa-el-campeon-no-siempre-gana.html

Lola dijo...

Para ganar una Copa de Europa, se canta el "si se puede". Para perderla, lo de "que se enteren los vikingos..."

López dijo...

Lola, tú lo que eres es una puta. Y aparte tonta... ¿Te sabes esa otra canción que dice: los vikingos chuparan...?

Pues esa te va que ni pintado :D