lunes, 13 de enero de 2014

Una final sin ganador

Llevaba mucho tiempo esperando este partido y con muchas ilusiones y sensaciones entremezcladas, tal y como expresé en la previa en este mismo espacio.
Por desgracia, todavía no era socio cuando el Atleti ganó la Liga del Doblete en 1996, y ese año sólo pude ir con mi padre a un par de partidos, ante el Mérida (1-1) y el Celta (3-2- donde el segundo gol lo marcó curiosamente Simeone). Por lo que puedo decir, sin mucho temor a equivocarme, que el del sábado fue el partido más importante, de Liga, que he visto en el Vicente Calderón.
He tenido la suerte de presenciar in situ los títulos de la UEFA Europa League en el Hamburgo Arena (2010), el Estadio Nacional de Bucarest (2012) y la Copa del Rey ganada la temporada pasada en el Santiago Bernabéu. También viví en directo la amarga derrota en la final del Camp Nou ante el Sevilla (2010). Pero nunca había presenciado un partido de esa magnitud en Liga en el Manzanares: el Atlético de Madrid empatado con otro equipo en lo más alto de la tabla en la jornada 19...
Tristemente, el Atleti no había disputado el título de Liga desde ese lejano 1996 en ninguna campaña, así que para mí era una final. Una gran final. Y al contrario de las anteriores, donde hubo un ganador y un perdedor, en ésta la contienda se quedó como estaba. Como unas tablas en una partida de ajedrez. Como un juicio sin culpables ni inocentes. Como una comida sin pan. Como un final de Los Serrano o The Lost. Todo había sido un sueño... aunque al menos, en éste, al despertarte seguías colíder.

"UN PARTIDO COMO EL DE LA SUPERCOPA"
Dijo el Cholo en la previa que esperaba un partido similar a los de la Supercopa. Y me daba miedo, mucho miedo. Porque especialmente en la ida en el Calderón el Atleti no olió la bola (todavía me pregunto cómo habría sido ese encuentro si no llega a marcar Villa al inicio).
Pero el partido no fue como el de la Supercopa. Este Atleti crece mes a mes. El ejemplo se vio en cómo afrontó la final de Copa en el Bernabéu y cómo salió, mucho más valiente, en la visita liguera sólo cuatro meses después.
Los primeros compases dieron buena cuenta de que el partido no sería el mismo. El Atleti mordía arriba, presionando en línea de tres cuartos. En sólo cinco minutos, Arda hizo un jugadón, sentando a Cesc y Alba y “paseando” con la tranquilidad que le caracteriza por el área, hasta que Piqué cortó su centro; y Gabi, que comandó la presión rojiblanca, robó un balón en campo ajeno que acabó en un pase de Villa que remató Diego Costa y blocó Valdés.

EL BARÇA IMPUSO SU DOMINIO
El Atleti aguantó ese ritmo asfixiante el primer cuarto de hora y después el Barça impuso su inevitable dominio hipnótico e irrebatible. Sin embargo, sólo se tradujo en un tirín de Pedro (el más incisivo) que detuvo sin problemas Courtois, y un disparo lejanísimo de Piqué (me sorprendió por lo inusual de este hecho) que también repelió el meta belga.
Del lado colchonero, la más clara la volvió a firmar Diego Costa, que apareció en el segundo palo para rematar fuera, muy forzado, un corner prolongado por Miranda.
De este modo se llegó al descanso, con la incertidumbre todavía en todo lo alto.

MESSI METIÓ MIEDO... ARDA MARCÓ SU RITMO
El segundo acto comenzó con Messi de inicio, relevando a un castigado Iniesta por la intensidad rojiblanca. A la primera, rompió a Koke y su tiro, sin ángulo, lo sacó Courtois. Pero fue él el que estuvo a punto de romperse, ya que chocó con Diego Costa, que se vació también en defensa, y quedó unos instantes dolorido.
Del lado colchonero sólo había alguien capaz de contestar al dominio blaugrana: Arda Turán. Al jugadón relatado al inicio, le siguió una jugada en la que sentó en un metro a Pedro, Xavi y Busquets. Tras dejar en el suelo al catalogado por muchos como mejor “stopper” del mundo, el turco asistió a Diego Costa, cuyo zurdazo se perdió fuera por poco.
La superioridad del turco exasperó al mismísimo Neymar (que también salió desde el banquillo), quien le propinó una patada sin balón tras una jugada en la que volvió a chulear a los culés.
Su partidazo mereció el premio del gol, que a punto estuvo de encontrar a falta de diez minutos, cuando remató de volea una dejada de Raúl García (debió entrar antes el navarro), pero su disparo encontró a un segurísimo Valdés (lo echarán de menos).
En el único error de la zaga rojiblanca (un despeje corto de Juanfran), Messi recibió con metros por delante en línea de tres cuartos y a mí se me pusieron de corbata. Por suerte, en el único tiro a portería del argentino, Courtois despejó el peligro.
Al final, y sólo al final, el Barça agobió un poco más, pero Gabi, Filipe, Tiago o Godín llegaban siempre antes que las camisetas de Ronald McDonalds (¡Qué equipación!) para conjurar las amenazas.

Y TODOS CONTENTOS... ¿TODOS?
Con el empate, todos salieron contentos y reforzados. Como tras unas elecciones, entrenadores, jugadores y directivos de ambos equipos se mostraban satisfechos. Todos habían ganado. Pero yo no me fui contento. Tampoco triste, claro. Llámenme inconformista, pero había depositado muchas ilusiones en ganar esta batalla. Todavía queda media guerra. Pero quién sabe si llegaremos vivos a la última jornada. En cualquier caso, sí me fui orgulloso. Sobran los motivos.

5 comentarios :

Juan dijo...

Fue un partido vibrante en cuanto a la intensidad y la emoción. El ambiente del Calderon fue espectacular. Pero lo que es futbol futbol, no se vio mucho.

Las espadas siguen en todo lo alto. Esperemos poder aguantar este ritmo lo mas posible. Pero si fue una oportunidad perdida.

Javier Molero dijo...

Buena entrada!

El Atleti dio la cara ante el mejor equipo del mundo, seguimos en la pelea, no estamos como estamos por casualidad, el Atleti es ya una realidad, hay equipo!

Santi Riesco dijo...

Llámame iluso pero a mí el partido me pareció bueno. Yo había puesto en la porra que ganábamos 1-0. Intuía que iba a haber muy pocos goles. Fue todo muy táctico y muy intenso. Con entradas fuertes pero sin maldad. Me gustó mucho la actitud de los dos equipos. Apenas hubo teatro y sí mucha fuerza y caballerosidad. Me sorprendió Pedro mordiendo a nuestra defensa y disculpándose al acabar cada jugada. Me defraudó Neymar (el único fuera de tono. Bueno, y Messi, que le echó algo de teatro. Pero es que es una máquina y le dan muchos zarpazos). Los nuestros estuvieron en defensa a una altura inconmesurable. Pero claro, sacrificar las subidas por banda de Filipe y, sobre todo, de Juanfran, es dejar nuestro ataque muy romo. Villa sigue queriendo sin poder. Es que no le llegan ni los rebotes. Cada uno de los rechaces fue al lugar contrario donde se había colocado. Lo de Costa no tiene ya adjetivos para describirlo. Es todo coraje y corazón a espuertas. Y encima está de dulce.
Yo me quedé hasta el final de los finales para aplaudir a los dos equipos y para animar a los nuestros en señal de agradecimiento.
Creo que no ganaremos la liga (son muchos millones de euros de diferencia presupuestaria que, a la larga, se notarán). Pero sí sé que esta es la mejor temporada del Atleti que recuerdo en mis 42 años de vida. Y eso hay que disfrutarlo y agradecerlo en cada partido.
Dicho esto, también tengo que dejar por escrito que me parece más factible (con un poquito de fortuna) ganar la Champions (si los cruces nos son favorables). Deseo una final contra el Bayern en Lisboa. Y desde ya pido que el club fiche a Luis Aragonés y le convoque para esa final. Y que le saque el último minuto vestido de corto para devolverle lo que la Historia le robó.
Aúpa Atleti.

Amin dijo...

Buen post!
Yo tampoco creo que ganemos la liga, veo más factible la Champion (ojala). El Atleti está fuerte y eso hay que disfrutarlo.
Un beso

Mario García dijo...

Jose estaba leyendo tu crónica y me ha hecho gracia lo de tus primeros partidos en el Calderón.

El primero que vi yo fue, precisamente, ese 1-1 contra el Mérida del que hablas en la 95/96. Llegué tarde y me perdí el gol del Mérida, que marcó en el minuto 1.

Contra el Barça lo mejor fue ver brillar a Arda. Pedazo de futbolista. Y Gabi y Tiago, que estuvieron muy bien en el centro.

Un saludo desde Paseo Melancólicos - Courtois, Godín, Raúl García y Guaita meten al Atleti en cuartos.